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La administración de ácidos grasos omega-3 mejora la agudeza visual, la capacidad verbal y el desarrollo de los niños prematuros

Los ácidos grasos poliinsaturados representan un tercio de la estructura lipídica del cerebro . En este sentido, destaca el denominado docosahexanoico (DHA), perteneciente a la familia de los omega-3. De esta circunstancia deriva su importancia, cumpliendo un papel muy importante para el correcto funcionamiento del cerebro. Además, se cree que podrían estar implicados en la aparición de ciertas alteraciones neurodegenerativas.

Se ha comprobado que los omega-3 influyen en el desarrollo prematuro de la retina y que la administración de DHA mejora la agudeza visual en los niños. Asimismo, aunque todavía no existe evidencia científica acerca de que la suplementación con este tipo de ácidos grasos aumente el coeficiente intelectual, sí se sabe que mejora la capacidad verbal así como la onda b del electrorretinograma y el desarrollo de niños prematuros.

Aún cuando el niño no ha nacido, ya necesita una adecuada cantidad de DHA para que tanto el cerebro como las células de la retina se desarrollen correctamente. Los niños prematuros están básicamente afectados por esta deficiencia de DHA, ya que su organismo no está preparado para sintetizar la cantidad adecuada para asegurar el correcto desarrollo del cerebro y la retina. El DHA está presente en la leche materna, de hecho, se ha demostrado que la vista se desarrolla más lentamente en niños alimentados con leches artificiales (que no contienen este ácido graso) que en los alimentados con pecho. Sin embargo, ya existen en el mercado algunas leches infantiles enriquecidas con DHA y los niños alimentados con éstas desarrollan la vista tan satisfactoriamente como los niños alimentados con leche materna. Este efecto es especialmente acusado cuando el niño ha nacido prematuramente.

Por otra parte, tal y como destaca el Dr. Angel Gil, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada, aún se sabe muy poco sobre el potencial efecto de los omega-3 sobre las enfermedades psiquiátricas. "De momento, sólo se han demostrado sus efectos en el síndrome de Zellweger, ya que éste se encuentran relacionado con un déficit en la biosíntesis de los ácidos grasos poliinsaturados o en su oxidación", afirma.

Así, en un estudio  español dirigido por la Dra. Martínez, del Hospital Valle de Hebrón (Barcelona), se observó que cuando se administran ácidos grasos omega-3 a estos niños mejoran las alteraciones neurológicas que padecen, frenando en gran medida los efectos de la enfermedad: hipotomia severa axiomal, quistes renales, función del hígado alterada, deterioro neurológico muy grave, retardo psicomotor y deterioro visual y auditivo. Precisamente, para que éste no avance es fundamental el suplemento vitamínico de DHA, ya que con su administración se aprecia una mejoría de los síntomas.

Los niños que padecen este síndrome congénito sufren una alteración de los peoxisomas, presentando una carencia de mielina.

Sin embargo, en adultos no hay ninguna evidencia de que la administración de los omega-3 de lugar a una menor incidencia de enfermedades neurodegenerativas. "Aunque se asume que un consumo adecuado debe ser óptimo para el buen funcionamiento del cerebro", precisa esta especialista.

En la actualidad, se están llevando a cabo varias investigaciones científicas para evaluar el papel que juegan estos ácidos grasos en el desarrollo de dichas enfermedades. En concreto, se está estudiando la posible mejoría en las enfermedades maníaco-depresivas y aquellas que tienen su origen en el estrés, con el consumo de aceite de pescado.

Finalmente destacar que los especialistas en nutrición recomiendan un consumo aproximado de entre 3 y 5 gramos de ácidos grasos omega-3 para cubrir las necesidades de nuestro organismo, cantidad que aumenta en la etapa de crecimiento. Los ácidos grasos omega-3 se encuentran principalmente en el pescado azul y/o suplementos nutricionales. En la actualidad, numerosos alimentos se encuentran enriquecidos con omega-3, tales como la leche, la margarina, las galletas, el pan, etc., ayudando a cubrir asó las necesidades necesarias para una buena salud.

 

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