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Política científica en los umbrales del siglo XXI 

ciencia.jpg (8614 bytes)LA POLÍTICA CIENTÍFICA ES DEFINIDA COMO LA SUMA DE DISPOSICIONES LEGALES DE UN GOBIERNO, QUE SUPONEN UN PROYECTO-COMPROMISO SOBRE LA ACCIÓN  PÚBLICA EN I+D. POR LA REPERCUSIÓN QUE TIENE LA POLÍTICA CIENTÍFICA EN EL POTENCIAL ECONÓMICO A MEDIO PLAZO, LOS GOBIERNOS ASUMEN UNA GRAVE RESPONSABILIDAD CUANDO DESCUIDAN ESTA PARCELA DE SU MANDATO O LA REALIZAN MAL 
 

Eduardo Primo Yúfera, académico de la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana 
 
La investigación científica, en su original pureza, persigue el conocimiento del universo, de nuestro mundo, de la vida y del hombre, y es vista, por muchos (intelectuales, políticos, empresarios, economistas) como una actividad de prestigio nacional, como un lujo que hay que mantener: el lujo caro de hacer ciencia. 

Así, hasta más que mediado nuestro siglo, la investigación científica ha sido una actividad libre, con un carácter vocacional y, en gran parte, romántico. En aquel tiempo, unos pocos hombres excepcionales "estaban interesados" en descifrar alguno de los misterios de la naturaleza (Pasteur, Windaus, Ramón y Cajal, Pauling, Bohr, Reichstein, Marie Curie, Ochoa, Butenandt y otros muchos) y, guiados sólo por su vocación, realizaron descubrimientos que todavía nos asombran. 

Los descubrimientos científicos iban floreciendo en aplicaciones prácticas que, en su mayor parte, produjeron grandes beneficios para la humanidad; el mundo científico tomó conciencia de que la tecnología ya no iba a ser la consecuencia de unos ensayos al azar (los inventos), sino hija del conocimiento científico. Así es como el binomio secuencial Ciencia-Tecnología se constituyó en la base de todo el desarrollo tecnológico. 

La consecuencia de esta transformación ha sido la valoración económica de la ciencia y la pérdida de su cienciatx1.gif (3733 bytes)romántica virginidad original, al menos en gran parte de la comunidad científica. 

El conocimiento científico básico, almacenado en las revistas, es un tesoro acumulado del cual pueden obtenerse, mediante la investigación aplicada y el desarrollo tecnológico, las más valiosas tecnologías capaces de elevar el nivel económico de las naciones. Esta valoración económica de la ciencia básica tiene consecuencias diversas: 

a) Empresas privadas punteras realizan programas importantes de investigación básica para acumular "filón" científico para su desarrollo tecnológico. En otros casos, contratan proyectos con universidades en los que se incluyen cláusulas de secreto. Muchas empresas contratan a científicos prestigiosos, incluso Premios Novel, para sus trabajos básicos y varios de estos premios se han concedido a científicos pertenecientes al sector privado. En los países más avanzados, entre el 18 por ciento y el 35 por ciento de la investigación básica se hace en empresas privadas; a esta hay que añadir la que pagan con contratos. 
b) En algunos países, decae la "fiebre de la publicación"; los resultados de la investigación básica del sector público (universidades y organismos de I+D) se empiezan a considerar como un capital valioso que no conviene regalar ofreciéndolo gratuitamente en las revistas científicas. Otros países, de economía más débil, valoran el nivel de su investigación en el número de publicaciones, alimentando así el desarrollo tecnológico de los países más ricos. Más adelante insistiremos en este punto. 
c) Como fuente de conocimientos básicos para el binomio Ciencia-Tecnología, surge la investigación básica dirigida, que incide sobre sectores científicos que se consideran fecundos para el desarrollo tecnológico de cada tiempo, y, en ella, se invierten sumas muy importantes; la definición de genomas, o la química de productos naturales de plantas y hongos, son ejemplos típicos actuales. 
d) Nace la profesión de investigador desligada de la de profesor o técnico. 

Como consecuencia, sucede actualmente que, en las naciones más avanzadas, alrededor del 70 por ciento de las inversiones en investigación se dedican a proyectos de aplicación y de desarrollo tecnológico, basados en conocimientos científicos. La mayor parte están dirigidos a promover innovaciones que aseguran la competitividad en mercados internacionales cada día más duros; otra parte se dirige a fines de interés social. 

Toda innovación tiene una gran trascendencia social y el avance científico llega al pueblo por los desarrollos tecnológicos que son su consecuencia: el hombre en la luna, un medicamento eficaz, una técnica quirúrgica... 

Toda nuestra vida está influida -quizás determinada- por la tecnología de nuestro tiempo: alimentación, salud, bienestar, ocio, cultura... todo. Es más, si, como dice  José Ortega, cada hombre construye diariamente su vida sobre la base de la cultura de su tiempo, el que prescinde de su parcela científica y tecnológica, sólo puede alcanzar una vida subdesarrollada; no puede construirse una vida plena, la posible en su tiempo, porque las decisiones de cada día, la elección de su camino, carece de una parte importante del conocimiento existente. De aquí la importancia de la divulgación de la ciencia y la tecnología, de su enseñanza en la escuela, en el bachillerato y en la universidad, como cultura general, y de su extensión mediante el aprovechamiento del potencial cultural de la televisión. Es lamentable la enseñanza de la ciencia que hoy recibe nuestra juventud y es muy estimable la labor de los buenos divulgadores. 

En el nivel de la colectividad, del mismo modo, el desarrollo tecnológico basado en la ciencia determina el nivel de vida de los pueblos, el potencial económico de las naciones y hasta el poder político internacional. "Science is power" era la leyenda que, en una banda cruzada, llevaban las revistas científicas de los EE.UU., en la mitad de la década de los cuarenta. Entonces nació la "política ciencia", es decir, nació cuando se hizo necesaria, y su nacimiento fue también el fin institucional del romanticismo de la ciencia, aunque siempre cienciatx2.gif (5473 bytes)quedarán científicos románticos. 

Se ha dicho que la ciencia perdió su virginidad con el proyecto Manhattan; luego, al final de la II Guerra Mundial, en el célebre informe Bush realizado por encargo del presidente Truman, se dice: "Durante la guerra hemos vivido de nuestra propia grasa. La ciencia pura no puede depender de la filantropía privada para atender a la demanda creciente de la ciencia aplicada por el gobierno y la industria. El futuro de la ciencia debe depender del contribuyente". Entonces se creó la National Science Foundation, la organización para la investigación básica pública de los EE.UU. Observen que el informe Bush manifiesta que el gobierno necesita un "capital" de ciencia básica; esta manifestación debería figurar en todos los manuales para gobernantes, si los gobernantes usaran manuales. Obsérvese también que señala su exigencia para satisfacer "las necesidades de la industria", lo que supone una investigación básica dirigida, de financiación pública, para el desarrollo tecnológico nacional. 

El fin de la II Guerra Mundial marca el punto de inflexión del sentido de la investigación científica que, en los países más avanzados, queda, en gran parte, ligada a la acción de los gobiernos, no sólo porque la información sobre la ciencia y la tecnología de su tiempo es necesaria para la toma de decisiones políticas y económicas, sino, también, como la base del nivel social y económico de la nación. 

En cambio, algunos gobernantes consideran la investigación como puro adorno. A mi, me dijo un subsecretario de Hacienda, hoy muy nombrado, que el presupuesto de investigación era un dinero-ducto al mar; quizás, en algún caso, tuviera razón, pero el concepto global es erróneo y muy perjudicial. 

También hay que resaltar el papel de una I+D planificada en el ámbito internacional para erradicar la extrema pobreza, el hambre y la enfermedad en el tercer mundo. De ello trataremos más adelante. 

Por todas estas razones, se ha consolidado, en las naciones avanzadas, la promulgación de sus políticas científicas que comprometen la acción del gobierno a lo largo de 4 ó 5 años. La trascendencia social de tales planes es tan grande que no se pueden dejar en manos de los científicos ni tampoco en las de los políticos. La definición de la política de un determinado país, para una determinada época, sólo puede acertarse cuando se consideran todas las informaciones aportadas por los diversos sectgores afectados por el impacto social de la ciencia y la tecnología, que se integran en un órgano multidisciplinario y homogéneo. 

No puede definirse la política científica en una mesa de discusión entre partidos políticos, ni siquiera en una mesa de expertos; es algo más serio y trasciende a las legislaturas. Lo otro son simulacros de política científica, donde cabe todo y preferentemente las modas. Hacia esta diversidad de aportaciones apunta la incipiente democratización de la ciencia. No significa esto que la comunidad científica pierde su carácter de elite de trabajo e inteligencia, como lo va perdiendo la Universidad; significa que, en la elección de los objetivos de la I+D pública, la participación de la sociedad será cada vez mayor porque ella recibe el mayor impacto de los resultados. 

Por eso, es ya normal que los partidos políticos, en los períodos electorales, lleven, en sus programas, sus planes de política científica pública y los defiendan ante sus buscados electores. Los últimos programas de Clinton y de Chirac eran muy interesantes. En España, en las últimas elecciones, algunos partidos redactaron sus proyectos de I+D, pero su difusión fue escasa y despertaron poco interés; quizás porque los propios redactores y sus dirigentes no estaban muy convencidos de su importancia. 

Así pues, hemos pasado, en los años 40, de la santa libertad del científico para elegir los objetivos de su labor ("ninguna autoridad puede tomar decisiones sobre la labor de los científicos"), a la restricción de su libertad ("las líneas del avance científico no son ya asunto exclusivo de la comunidad científica: son parte de la empresa pública"). 

investigacion_1.gif (18930 bytes)Hoy pueden considerarse tres grados de libertad en la elección de líneas de trabajo: profesor universitario > investigador de un centro público de I+D > investigador de una empresa privada. 

Pero la libertad del investigador debe estar autolimitada por su responsabilidad ante la sociedad en la que vive y a la que ha de servir, y una de las causas más generales de infecundidad es el seguimiento de las "modas científicas" de cada tiempo. Copio un párrafo de Freeman Dyson, Profesor del Física del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton: 

"La voz de la sabiduría para un joven científico no muy brillante es seguir las modas del momento... Para encontrar y conservar un empleo debe cumplir un trabajo honorable en un dominio científico que los mandarines que controlan el mercado del empleo encuentran interesante. Los problemas científicos que estos mandarines juzgan interesantes son, por definición, problemas de moda. Es necesario animar a los jóvenes a trabajar fuera de los senderos trillados. 

Puntos clave paa la eficacia de los programas de I+D, dentro de una política científica bien orientada, son los siguientes: a) No condicionar la mente por los conocimientos de su tiempo. b) Buscar objetivos trascendentes científicos o tecnológicos, sabiendo captar los problemas importantes de cada tiempo (Watson y Crick, DNA; Ochoa, código genético). c) Despreciar el desprecio de los teóricos d) Huir de las modas cuando los trabajos son flecos de los descubrimientos importantes. 

Hoy se exige, a la investigación, una rentabilidad, en términos de desarrollo económico y bienestar social, que explica la aparición de libros como el de Ronald Kay "Managing Creativity in Science and Hi-Tech" y que se creen titulaciones universitarias para esta actividad directiva. 

Por la otra parte, si la política económica nacional no toma en cuenta el componente I+D de desarrollo, el nivel de la nación queda por debajo de sus posibilidades. 

Política científica ante el siglo XXI 
En su esencia, la política científica es la suma de disposiciones legales de un gobierno, que suponen un proyecto-compromiso sobre la acción pública en I+D, en un período definidoi que suele ser de 4 a 5 años; normalmente sobrepasan una legislatura. 

Estas disposiciones deben concretar, principalmente, las siguientes decisiones: 

-Los presupuestos anuales de I+D. 
-El crecimiento del potencial de investigación de la nación, en especial de los recursos humanos. 
-La proporción de recursos destinados a la ciencia básica libre o pura, a la ciencia básica dirigida, a la investigación aplicada, al desarrollo tecnológico y al bienestar social. 
- La selección de objetivos prioritarios de la investigación. 
-Las medidas para promover la I+D en las empresas. 
-La política de personal: plan de oferta pública de plazas y plan de formación de personal investigación, en función de los objetivos prioritarios. 
-La transferencia de tecnología, desde los organismos públicos de I+D, para su aprovechamiento por los sectores productivos. 
- La coordinación de todo el sistema investigador de la nación. 

Por la repercusión que tiene la política científica, en el potencial económico a medio plazo, los gobiernos, nacionales o comunitarios, asumen una grave responsabilidad cuando descuidan esta parcela de su mandato o la realizan mal. Una política económico-monetaria sana puede dar estabilidad y mejorar el empleo, pero, para alcanzar la renta por persona de los países ricos, es necesaria una política científica inteligente para competir cienciatx3.gif (5508 bytes)con éxito. Está en juego, en esa responsabilidad, el nivel de vida y el bienestar social de nuestro pueblo. 

¿Cuál es la cifra adecuada para el presupuesto total en un plan de I+D? La respuesta no puede ser copiada, pues depende de la circunstancia en cada tiempo y en cada país. Depende de los objetivos propuestos, de su urgencia, del potencial humano investigador existente o disponible a corto plazo, de la aportación de las empresas al esfuerzo nacional de ciencia y tecnología, etc. Bien es verdad, que las dotaciones siempre parecen cortas: la investigación es cada vez más cara y el fajo de la ciencia es infinito; pero hay que responderse a esta pregunta: si doblamos el presupuesto, ¿es para hacer el doble de lo mismo? 

Los presupuestos españoles de I+D son cortos (bastante inferiores a la media de la UE); pero más importante que la cantidad es la adecuada aplicación de los recursos, es decir, la buena planificación y la correcta selección de prioridades. Hoy, la mayor parte del esfuerzo investigador español tiene como objetivo publicar artículos; esto se debe al sistema vigente para valorar los méritos (núm. de artículos x índice de impacto de las revistas). Con este sistema no se favorece la selección de problemas importantes de I+D que pueden costar años de trabajo y no producir publicaciones rápidas pero, a su término, da resultados de mayor trascendencia. En cambio, gran número de publicaciones de objetivos limitados, se pierde en el inmenso cementerio de las hemerotecas o, en algunos casos, suministran datos para alimentar tecnologías de naciones más competitivas que la nuestra. La cuestión es que los últimos aumentos del gasto público de investigación no han mejorado la balanza de pagos tecnológicos. 

Tampoco hay un plan de empleo científico a corto plazo, coordinando con otro de formación de personal investigador. Los dientes de sierra, en el primer caso, son perjudiciales (acumulación de paro, pérdida de las mejores cabezas, deficiente selección en la punta del chaparrón presupuestario, etc.) y la anarquía, sin objetivos preferentes, en la oferta de becas, en la formación de doctores y en el tercer ciclo universitario, hacen que el coste que suponen se pierda en su mayor parte. 

La selección de prioridades 
La parte fundamental de una política científica es la selección de prioridades en I+D, y también es la más difícil. 

1. En primer lugar, debe definir qué parte de la inversión pública total en I+D se destina a ciencia básica libre, es decir, a las líneas de ciencia básica cuyo objetivo es, simplemente, la ampliación del conocimiento científico del universo y la contribución al tesoro de la ciencia de la humanidad. Esta acción tiene, además, un ingrediente formativo y un factor de prestigio nacional. La proporción correcta, para la inversión en ciencia básica libre, sólo puede decidirse tras la consideración de diversas circunstancias propias de cada país y tiempo como: 
a) El número de equipos prestigiosos, cuya capacidad de crear ciencia original hay que cuidar, asegurándoles continuidad y ambiente propicio. Claro que estos grupos son escasos y, a la investigación libre, se quieren apuntar muchos con la sola razón de que "están interesados", en tal o cual tema, lo que no basta para justificar unas inversiones de eficacia dudosa. En la ciencia básica "de punta" se concede poco mérito (reconocimiento) para el "segundo más bueno" y para los que se ocupan de los "flecos". b) La existencia de condiciones excepcionales ?geográficas, climáticas, arqueológicas, culturales, sociales, etc.? que facilitan aportaciones científicas importantes. En España, p. ej., se dan estas circunstancias, muy favorables para la Astrofísica, la Fitoquímica, la Arqueología, etc.
c) La conveniencia de mantener un vivero de científicos buenos en algunos sectores punta.
d) La proporción de recursos que deben destinarse a líneas de ciencia básica dirigidas a obtener el substrato científico necesario para desarrollos tecnológicos prioritarios (conocimiento de la flora autóctona, biología molecular seleccionada, sistemas fotosintéticos, etc.). En la UE se destina a investigación básica entre el 25 por ciento y el 40 por ciento de las inversiones públicas en I+D. Francia y el Reino Unido dedican la mayor proporción; Alemania y Holanda la proporción menor y son las que disponen de la tecnología más competitiva; un caso análogo es el de Japón. Esto sucede por el aprovechamiento de la ciencia básica publicada y la buena distribución de los recursos. Curiosamente, las dos potencias vencidas en la II Guerra Mundial, adoptaron esta política científica y se convirtieron en primeras potencias económicas. 

En cuanto a la contribución al capital científico de la humanidad, parece correcto que los países más ricos contribuyan más. Una nación de riqueza media, como España, debe aprovechar más la ciencia publicada, sin dejar de realizar una contribución ponderada y prestigiosa. El mayor obstáculo para alcanzar este equilibrio son los baremos por publicaciones, para evaluar el trabajo investigador. 

2. La parte más importante del presupuesto de I+D, es la dirigida al desarrollo tecnológico y al bienestar social y, en estas líneas, es más fundamental la selección de prioridades. Aquí, la política científica ha de estar coordinada con la política económica de la nación y, en otro nivel, con las de las comunidades autónomas. La cuestión  es bien sencilla: "¿En qué debemos competir? Pues en estos sectores hemos de tener la tecnología más avanzada". 

Otro criterio para la selección de líneas de I+D es su interés social (cáncer, enfermedades cardiovasculares, sociología del ocio, sociogenética de la violencia, técnicas para la conservación del patrimonio cultural, etc.) y una acción pública que es factor de compensación, frente al predominio de la investigación para el puro beneficio económico generalizada en la empresa privada. Asimismo, la toma en consideración de las investigaciones necesarias para conocer los efectos no deseables de las tecnologías emergentes. 

Para acertar se necesitan órganos de información y prospectiva multidisciplinarios y eficaces, y órganos de decisión bien informados e inteligentes. Aquí radica la responsabilidad mayor de los gobernantes. Aquí, también, hay que alcanzar la mayor coordinación con las iniciativas de I+D asumidas por el conjunto empresarial. 

3. Otra parte trascendental de la política científica es la promoción de las actividades de I+D en las empresas privadas y la transferencia de ciencia y tecnología, a las mismas, desde los organismos públicos. El nivel económico nacional depende del nivel tecnológico de la red empresarial, más que de los recursos naturales; las empresas traducen la tecnología en innovación, base del poder de competir en los mercados y cuando mayor es la I+D empresarial mayor en la riqueza de los pueblos. 

La doctrina vigente es que "The best R&D is business driven". Al menos, las partes finales del proceso de I+D que alcanza la innovación debe hacerse en las empresas o con las empresas. 

Un ejemplo reciente, de la mayor eficacia de la I+D empresarial, es el de las plantas transgénicas. Desarrolladas las técnicas por grupos universitarios y de otros organismos públicos, no se tradujeron en innovaciones hasta que se autorizaron los derechos de propiedad sobre las semillas. Hoy grandes empresas químicas  han dirigido gran parte de sus actividades al negocio de las nuevas semillas (que hay que comprar cienciatx4.gif (4079 bytes)para cada cosecha) y alcanza un mercado mundial del orden de los 5 billones de pesetas. 

En EE.UU., Japón o Alemania, entre el 60 y el 70 por ciento de los investigadores trabajan en empresas privadas. Conviene considerar, en relación con estas cifras, nuestro paro o subempleo doctoral. En dinero investido (Parte del gasto nacional de I+D soportado por las empresas), en Suiza es más del 85 por ciento; en Japón el 75 por ciento; en EE.UU., algo menos del 60 por ciento (el gobierno federal contrata investigación tecnológica con empresas) y en Francia el 40 por ciento. En España, es difícil precisar la cifra; se cita entre el 20 o 30 por ciento pero las encuestas pueden ser incorrectas. Además la situación es más difícil porque la estructura empresarial es atípica: unas pocas grandes empresas dependientes de multinacionales y una mayoría de empresas pequeñas y medianas. 

En estas circunstancias, una parte importante de la política científica ha de estar dirigida, durante bastante tiempo, a introducir en las empresas las actividades de I+D, sembrando la vocación investigadora, demostrando su rentabilidad como base de la innovación competitiva y promoviendo la implantación de equipos investigadores, en muchos casos cooperativos. 

Por la misma razón, durante un también largo período, la investigación pública ha de llevar el peso de gran parte de la I+D necesaria para mantener una producción agraria e industrial competitiva, dentro de la UE con moneda única. La falta de tecnología competitiva conduciría, a más o menos largo plazo, a una recesión, con pérdida de empleo y creciente colonización económica. 

Esta responsabilidad pública del avance tecnológico lleva consigo un problema difícil: la transferencia de ciencia y tecnología a las empresas, sobre todo en los estadios menos próximos a la fase comercial. El problema tiene facetas técnicas, políticas y jurídicas que la política científica tiene que considerar. El camino ha sido recorrido por otros países y se conocen diversos modos para hacer que florezcan en innovaciones rentables los resultados de la I+D públicas. Hoy, muchos procesos que podían sostener empresas competitivas yacen en los armarios de institutos del sector público o han sido publicados en revistas y aprovechados por otros países. 

Por otra parte, para que el sector público contribuya eficazmente al desarrollo tecnológico nacional, deberán considerarse formas de evaluación del mérito investigador que no estén basadas, exclusivamente, en la valoración de las publicaciones, sino, más bien, en la trascendencia, dificultad y calidad del trabajo hecho. 

4. La política de personal es parte muy importante de la política científica, la cual ha de establecer, para cada plan plurianual, dos cuestiones esenciales: 
a) Una tasa de crecimiento del potencial humano del sector público, que debe ser regular sin paradas ni investigacion_1.jpg (12725 bytes)acelerones y cuya decisión es siempre difícil y resultante de un compromiso de intereses. No son buenos los esporádicos anuncios de los gobiernos proclamando un chaparrón de puestos de trabajo. 
b) El crecimiento del potencial investigador ha de ser selectivo y orientado al desarrollo de aquellos sectores de ciencia y tecnología implicados en los objetivos prioritarios de la política científica nacional. No puede ser anárquico ni dependiente de las modas o de los intereses de los grupos investigadores. 
c) La política de formación de personal ha de estar estrechamente coordinada con la de crecimiento, tanto en su volumen como en su orientación. Estas condiciones favorecen el rendimiento del esfuerzo nacional en I+D y la buena selección de los candidatos, pero, sobre todo, evitan la esterilidad del sistema de formación de investigadores. La preparación de un científico es muy cara, en dinero y más aún en tiempo valiosísimo de la juventud. Si no hay una política coordinada (que incluye las previsiones de empleo investigador en las empresas), este gasto se pierde en gran parte. Los doctores se subemplean en tareas que nada tienen que ver con su formación o se quedan en el extranjero. 

El conocimiento anticipado de la política de personal permite conocer la oferta gradual de puestos de trabajo y los jóvenes aspirantes a investigador pueden planificar su vida. Hoy su situación es bien triste. 
5. En las naciones con administración descentralizada, como España, las políticas científicas comunitarias deben coordinarse con la nacional para evitar solapamientos, cubrir huecos y obtener la mayor rentabilidad. Esto supone que los gobiernos comunitarios deben procurar que los planes nacionales incluyan líneas necesarias para el desarrollo territorial y que sus propios presupuestos complementen, en lo posible, sus necesidades prioritarias en I+D. Por tanto, en la definición de la política científica nacional, han de participar las comunidades, tanto en los órganos de información como en la elaboración de los proyectos del plan, ya que los problemas reales de ciencia y tecnología que frenan el desarrollo, se detectan en los territorios. 

Tendencias generales que se observan en las políticas científicas, ante 
el siglo XXI 

1. La gran repercusión que tienen los avances científicos y tecnológicos sobre la vida del hombre, se traduce en una preocupación social por los caminos y los objetivos de la I+D. Esto va conduciendo a una democratización de la ciencia, a una participación mayor de la suciedad en las políticas científicas y a un mayor cuidado de los partidos políticos para tener en cuenta este estado de opinión. 

La cultura científica y su buena divulgación han de ser la base de esta participación social. Cada vez con mayor información, las políticas científicas, cuidadosamente elaboradas, se van discutiendo en los parlamentos. 

2. Aparece una opinión creciente, entre los científicos, contraria a los grandes y supercostosos proyectos de I+D, que se traducen más en prestigio político que en avances científicos y tecnológicos proporcionales a su coste. Algunos grandes y despilfarradores proyectos en Astronomía y en Física han sido cancelados. 

Se va considerando más rentable la distribución de recursos en proyectos más diversificados, aún dentro de un mismo proyecto general, con medios más modestos que se muestran no menos eficaces; así pues, se inicia al alza de la rentabilidad de la pequeña ciencia. No obstante, algunos grandes proyectos internacionales como el de energía de fusión nuclear o los espaciales seguirán en vigor por su trascendencia futura. 

3. Aumenta la prevención frente a los efectos nocivos de las nuevas tecnologías. Esto significa mayores ganancias para la sociedad pero, también, mayores costos de la investigación y mayores riesgos de rechazo del nuevo producto o proceso (es posible que con restricciones más severas no fuera admisible hoy el motor de explosión y es evidente ya la mayor cautela ante nuevos medicamentos y productos agroquímicos). 

El mayor coste de I+D y el mayor riesgo de rechazo disuaden a las empresas de invertir en objetivos que son, por otra parte, de alto interés social (recordar el trinomio: bajo coste - alta probabilidad de éxito - gran trascendencia, como guía para abordar una línea de trabajo.) En estos casos, los planes de política científica deberán completar, con inversiones de alto riesgo, estas líneas de alto interés social (así sucede ya con el gran proyecto para obtener energía de fusión con deuteriotritio). 

Desde el aislamiento o primera síntesis de un producto con actividad biológica hasta su puesta en el mercado, una vez comprobadas todas las condiciones exigibles, transcurren al menos 10 años y se invierten grandes sumas, con rendimiento inseguro, en pruebas de toxicidad, pautas metabólicas en distintos organismos, toxicidad de los metabolitos, efectos sobre el medio natural, ensayos en gran escala, desarrollo de métodos analíticos en macro y microescala, etc. 

Hoy la sensibilidad de los instrumentos para detectar contaminantes es muy grande: 
- con CGL: concentraciones de 10-9 p/p 
- con radio-inmunología: concentraciones de 10-12 p/p 
- con espectroscopia de fluorescencia lásar: concentraciones de 10-15 p/p 

Así pues, el coste de I+D para innovar en farmacología o en agroquímica es muy alto, como aparece en el cuadro 1 (obsérvese el gran incremento de la partida D). 

 

 

MILLONES DE PESETAS

  1985 1995
A. En la síntesis de familias de compuestos análogos – Ensayo selectivos de su actividad biológica (prueba y error) 2.325 6.500
B. Ensayos de formulación – Desarrollo de métodos analíticos - Desarrollo de síntesis industriales 1.550 3.000
C. Pruebas biológicas – Ensayos en campo- 1.550 3.500
D. Toxicología – Desarrollo de métodos de residuos – Metabolismo – Daños a la naturaleza 1.460 8.600
TOTAL 6.885 21.600

 

El alto coste de la innovación conduce, en los sectores punta, al oligopolio de grandes empresas, capaces de soportar los gigantescos gastos de I+D que exige la competencia en los mercados. 

Al avanzar este proceso se inicia ya otra fase en la que dos o más grandes empresas se unen para asumir juntas los gastos de una I+D competitiva. En los últimos 5 años del siglo XX, se están produciendo varias macrofusiones cuyo fin principal ha sido unir los esfuerzos para la innovación. 

4. La biología va desplazando a la física en las inversiones para I+D y en aplicaciones innovadoras, y la química se mantiene en un nivel estable. 

5. El desarrollo de las ciencias del hombre, sobre todo las sociológicas, debe tener un impulso poderoso en los próximos años. El desequilibrio actual entre la formación ética y social del hombre y el arsenal tecnológico que maneja, es un problema muy grave que pone en peligro hasta la propia existencia de la humanidad. 

Las causas de la violencia, las raíces de los conflictos raciales y de los nacionalismos, la inmigración, las técnicas de educación formativa y específica y el conocimiento de las desviaciones del comportamiento, son algunos de los graves problemas que podrían aclararse mediante un fuerte impulso a la investigación en las ciencias del hombre. 
Por su complejidad y por la insuficiencia de inversiones en investigación, la sociología es una ciencia atrasada en relación con la tecnología de nuestro tiempo, y esto es un mal que debe corregirse. 

6. El hambre y la degradación del medio natural están directamente relacionados y ambas son causa y efecto de la otra. En 10 años, han desaparecido 150 millones de Ha de bosque, 70 millones de Ha se han convertido en desierto y 250 millones de toneladas de humus se han perdido (más que contienen la mitad de todas las tierras cultivadas de Europa.) Algunos países africanos y asiáticos han perdido todos sus bosques. 
La contaminación del agua es preocupante porque, cada día, es un bien más escaso. P. Ej., el río Neigdom, de Corea del Sur, está tan contaminado que sus aguas son inservibles; la razón es que en sus riberas se han instalado 345 fábricas. El mar de Aral está contaminado por la agricultura intensiva de sus costas, con problemas sanitarios graves en la población. 

La contaminación de la atmósfera por emisiones tóxicas está localizada en ciertas áreas pero el aumento de CO2 es general. Se calcula que las actividades humanas descargan a la atmósfera 6.000 millones de toneladas de CO2. No se conoce con certeza, el efecto de estas emisiones sobre el conjunto de la biosfera. 

Al mismo tiempo que se degrada la naturaleza, aparece un incremento de la pobreza: se estima que 1.400 millones de personas viven en condiciones infrahumanas (hambre, malnutrición, elevada mortalidad infantil, enfermedad). 

El gran reto para los investigadores es desarrollar nuevas tecnologías,  no contaminantes y no destructoras de los recursos naturales, para alimentar a 10-12 mil millones de seres humanos. Esto supone: aumentar la producción de alimentos sin reducir la masa forestal; una agricultura intensiva no contaminante; nuevos sistemas de fertilización racional; métodos biorracionales para combatir las plagas; uso de plantas transgénicas; tecnologías nuevas contra la erosión, la desertización y para la reconversión de zonas áridas y salinas; cosechas resistentes a la sequedad y salinidad, etc. 

Por otra parte, aparece la necesidad de desarrollar eficaces procesos de descontaminación y la sustitución de los muy contaminantes o energívoros. Un ejemplo puede ser las pilas de hidrógeno para sustituir al motor de explosión, que quizás fue un invento perjudicial porque dirigió gran parte de la tecnología de siglo XX hacia procesos muy contaminantes y degradantes. Otro ejemplo son los estudios iniciados para almacenar grandes bolsas de CO2 inyectado en profundidades oceánicas, para reducir emisiones industriales a la atmósfera. Otras líneas prioritarias tratarán de desarrollar métodos económicos para la reutilización de materiales, el aprovechamiento de residuos industriales, agrícolas y urbanos y el mejor uso de los recursos no renovables.

pastillas1.jpg (16143 bytes)7. Un impulso fuerte en la investigación de las ciencias de la Economía, para integrar en ellas, los problemas de conservación de la naturaleza, del hambre y de la pobreza extrema. Esto supone una fusión de los problemas sociológicos, políticos y económicos, que los sistemas socio-económicos actuales no pueden resolver. Son tendencias previsibles. 

a) El PNB ha de considerar, además de los sumandos positivos y negativos usuales, la degradación y la pérdida de los bienes naturales (bosques, agua, materias primas, etc.) evaluados en términos económicos. Si estos datos se toman en cuenta los balances nacionales pueden resultar sorprendentes. Ya se proponen nuevos índices como el ISEW (Index of Sustainable Economic Welfare), se inician estudios para elaborar inventarios de recursos naturales y se comienza a hablar de los "costes escondidos". 
b) Una socioeconomía que englobe los problemas de la humanidad entera actual y de las futuras generaciones, con un uso responsable de los recursos naturales; es decir, una socioeconomía universal y multigeneracional que considere el total ecosistema planetario. 
c) Como expuse en mi discurso de ingreso en esta Real Academia, la tecnología agroalimentaria actual es capaz de cubrir las necesidades de alimentos de la humanidad y, sin embargo, grandes masas de población están subalimentadas y, en muchos casos, el hambre alcanza tintes dramáticos hsta la muerte. Esto sólo puede atribuirse a insuficiencia de los sistemas socioeconómicos vigentes; una socioeconomía planetaria exige teorías y sistemas muy distintos de los actuales y, por tanto, un fuerte impulso de I+D. 
d) Se hace necesaria una I+D, realizada por los países avanzados, en y para los países pobres, cuyo fin sería el desarrollo de tecnologías adecuadas a sus recursos, estado de educación, clíma, suelos, etc. para romper la espiral pobreza-carencia de investigación-pobreza... Esto significa que, en las políticas científicas del S. XXI, de los países más ricos, una parte del presupuesto se debe destinar a investigaciones para países pobres; esto ha de resultar más eficaz que la simple transferencia de tecnología, generalmente inadecuada. Investigación, educación e infraestructuras, son las claves para los problemas del tercer mundo. 

Otras líneas importantes son previsibles (sociología del urbanismo, ubicación, transporte y trabajo a distancia, etc.) pero su consideración alargaría excesivamente este escrito. 

En la línea de estos objetivos, los sectores científicos que se perfilan como preeminentes en el campo de la Biología, son los siguientes: 

a) La Biotecnología y, preferentemente la Genética Molecular. La llamada "revolución biotecnológica" se compara con la pasada revolución industrial, al haber adquirido el hombre la capacidad de producir especies nuevas a su conveniencia. Un síntoma de su importancia es el hecho de que las más grandes empresas químicas se han lanzado a la producción de semillas transgénicas como base de su futuro económico. (100.000 millones de dólares previstos para los primeros años del S. XXI). 
b) La Medicina preventiva basada en el conocimiento del genoma. Las expectativas de utilizar los conocimientos sobre el genoma para fines terapéuticos parecen menos favorables. Así, muchas grandes empresas farmacéuticas que han contratado a especialistas punteros en estas investigaciones van prescindiendo de ellos. En cambio, la química de plantas sigue dando resultados valiosos. Un ejemplo interesante es el Taxol, anti-cancerígeno eficaz obtenido del TAxus brevifolia. 
c) Las neurociencias. 
d) La creación de bancos de germoplasma, como base para la conservación de la biodiversidad. Se ha calculado que, en los últimos 50 años, se han extinguido cerca de 40.000 especies vegetales y el germoplasma que existe se considera como una riqueza de valor incalculable, como fuente de caracteres genéticos útiles para nuevas plantas transgénicas. 
En este sentido se ha creado el Instituto para los Estudios de Prospectiva Tecnológica de la Comisión Europea, el cual reconoce los "derechos soberanos" de las naciones a su diversidad genética, es decir, a sus recursos naturales de material genético. 
e) La aplicación de la genética molecular a la producción de vacunas con antígenos puros o polivalentes. 
f) La tecnología de los anticuerpos monoclonales para reemplazar a los métodos inmunológicos y serológicos convencionales. 
g) El conocimiento biomolecular de las patologías. 
h) El conocimiento de los metabolismos secundarios de plantas y microorganismos como fuente de productos bioactivos. 
i) El cultivo de tejidos para la producción industrial de metabolitos. 
j) Un impulso a la ciencia de la nutrición, en la que, por sus dificultades experimentales, existen incógnitas importantes (dosis óptimas de algunos nutrientes, componentes tóxicos de alimentos naturales y elaborados, etc.). 
k) La fijación del N atmosférico por bacterias simbióticas y por genética molecular y su extensión a los cultivos de cereales. 

En otros campos, se perfilan prioridades en la química de polímeros termoestables, propulsión magnetohidrodinámica para la navegación, nanoelectrónica, energías renovables, etc. 

Esta limitada revisión nos da una idea de la magnitud y cantidad de los problemas que afectan gravemente a la humanidad y exigen programas urgentes de I+D en el umbral del S. XXI. La responsabilidad de los científicos ante esta situación es evidente y debe traducirse en una cuidadosa meditación a la hora de elegir los objetivos de su trabajo. Esta elección debe ponderar más la voluntad de servicio a la sociedad que nos sostiene, y menos a nuestra vanidad, nuestros intereses o nuestros gustos. Las políticas científicas con sus incentivos y con nuevas formas de evaluar el mérito, pueden hacer que el avance científico y tecnológico se encauce en la buena dirección.
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Conferencia pronunciada durante el discurso de inauguración del curso 1999 de la Real Academia de Medicina de Valencia.
 
 

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