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CAMBIOS EN LAS RELACIONES
PACIENTES-MÉDICOS-SISTEMA SANITARIO CON LAS REDES TELEMÁTICAS DE INFORMACIÓN:
ORGANIZACIÓN, ÉTICA Y ECONOMÍA
| LA RELACIÓN
MÉDICO-PACIENTE HA ESTADO TRADICIONALMENTE CARACTERIZADA POR LA ASIMETRÍA INFORMATIVA,
ORIGEN DE LA DENOMINADA"RELACIÓN DE AGENCIA". LOS DATOS SOBRE LA ENFERMEDAD DEL
PACIENTE SÓLO SABE INTERPRETARLOS COMO INFORMACIÓN ELFACULTATIVO, QUE TAMBIÉN ES EL
ÚNICO DE LOS DOS QUE DISPONE DE DATOS SOBRE CÓMO AFRONTAR LA ENFERMEDAD. DADA LA
ASIMETRÍA INFORMATIVA ENTRE AMBOS, EL PACIENTE SE PONE EN MANOS DEL MÉDICO PARA QUE
ÉSTE DECIDA SEGÚN LA INFORMACIÓN DE QUE DISPONE. ESTA SITUACIÓN ¿PUEDE CAMBIAR CON
INTERNET?, ¿EN QUE GRADO DISMINUIRÁ O DESAPARECERÁ EL TIPO DE RELACIÓN ACTUAL?. LO QUE
SÍ PARECE EVIDENTE, SEGÚN EXPONE EL AUTOR DE ESTE TRABAJO, ES QUE EN BREVE ASISTIREMOS A
LA APARICIÓN DE UN NUEVO TIPO DE USUARIO DE LOS SERVICIOS DE SALUD: EL CIUDADANO-PACIENTE
INFORMADO EN INTERNET QUE DESEA UTILIZAR TAL INFORMACIÓN PORQUE LA CONSIDERA ÚTIL PARA
SU SALUD Y CALIDAD DE VIDA. |
Santiago Marimón Suñol
Consorci Hospitalari de Cataluña
Las Redes Regionales de Información y cooperación sanitaria
Los servicios de las redes regionales
Los servicios sanitarios son,
particularmente en Europa, de naturaleza regional. El progreso e implantación de las
tecnologías de las telecomunicaciones y, dentro de ellas, la explosión de internet,
está significando que en todas las regiones europeas se estén desarrollando o se vayan a
desarrollar redes regionales sanitarias de información. El estudio Building Regional
Health Care Networks in Europe 1, fruto de las
experiencias de seis proyectos del IV Programa Marco en I+D de la Unión Europea
desarrollados en 45 regiones, ha analizado la situación de tales redes en 10 países de
la Unión y su perspectiva en un futuro próximo. La Tabla 1 recoge los servicios que
prestarán una futuras redes regionales de telecomunicación en sanidad; en algunos casos
se trata de meros servicios informativos, pero en otros, de nuevos servicios asistenciales
o de nuevas formas de organizar la prestación de servicios de salud mediante las
telecomunicaciones. En mayor o menor medida, elementos de cada uno de los 18 servicios
indicados en la tabla ya se están prestando en diversas regiones aunque todavía, en
ninguna región europea, se puede hablar de una red regional de información completa que
comprenda todos los servicios a un nivel suficiente de desarrollo, implantación y
utilización.
Tabla 1
Servicios
de una Red Regional de Información Sanitaria |
| Servicios Clínicos |
Servicios de Salud |
Servicios Administrativos |
| 1. Mensajes clínicos |
9. Información epidemiológica |
15. Reembolso |
| 2. Correo electrónico clínico |
10. Páginas amarillas |
16. Comercio electrónico |
| 3. Admisiones |
11. Guías y protocolos
profesionales |
17. Identificación de pacientes |
| 4. Historia clínica compartida |
12. Gestión de patologías |
18. Gestión de recursos |
| 5. Protocolos asistenciales |
13. Información de salud
pública |
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| 6. Urgencias y unidades móviles |
14. Formación continuada |
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| 7. Monitorización a domicilio |
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| 8. Telemedicina |
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(Fuente: Oates J., Jensen H.B.2000)
Servicios de las redes con participación de los pacientes
De entre los diversos servicios que pueden prestar las redes
regionales aquí me referiré, casi exclusivamente, a las que implican activa y
directamente a los ciudadanos. Éstos, en el campo del uso de redes de información para
su salud, también utilizarán las posibilidades que ofrece y ofrecerá internet mediante
el acceso a informaciones sobre salud facilitadas en el extenso universo de los servidores
y buscadores de internet.
Los servicios de una Red regional van a representar una mejora en la
calidad de la atención sanitaria y en sus costes. Los principales usuarios de tales redes
van a ser los profesionales de los centros y servicios de salud pero varios de los
servicios implican la participación activa de los ciudadanos(as) como pacientes efectivos
o potenciales. Éstos son:
- Admisiones: gestión del día y hora de una visita o exploración por
el propio paciente, vía internet, o en el mismo consultorio médico en el momento de
recomendar la visita o exploración.
- Protocolos asistenciales: en la parte del protocolo que deba realizar
el paciente autónomamente (p. ej. en su domicilio) siguiendo instrucciones de un
protocolo en una página web. Ésta puede ser la principal vinculación de los pacientes
con los protocolos en la red, pero existen otras dos implicaciones. Una, la mejor
personalización de los protocolos al poderlos cruzar con los datos concretos del paciente
al que se deba aplicar el protocolo; datos también accesibles en la red (en tal caso con
las debidas medidas de seguridad y confidencialidad). La segunda, que los propios
pacientes tendrán acceso público a tales protocolos.
- Monitorización a domicilio, incluida la televigilancia, que
facilitará la atención domiciliaria reduciendo desplazamientos de los profesionales de
la salud a los domicilios y facilitando la reducción de estancias en internamiento,
ofreciendo, al mismo tiempo, adecuada seguridad a los pacientes y mayor facilidad de
intervención rápida en caso de necesidad de asistencia presencial.
- Telemedicina, que incluye la teleasistencia (distintas de la
monitorización a domicilio): vídeo-conferencias médico-paciente y teleconsultas por
expertos remotos en el proceso de diagnóstico y tratamiento.
- Páginas amarillas, que en el mundo de las webs desarrolladas y las
bases de datos de consulta en internet ya no serán para conocer exclusivamente el
teléfono y la dirección. Ofrecerán, están ofreciendo ya, información sobre calidad
asistencial, listas de espera, características en la prestación de servicios, tanto a
nivel de instituciones sanitarias individuales como de bases de datos que permitirán al
ciudadano-paciente la comparación de parámetros entre centros sanitarios. (El modelo
desarrollado para algunas regiones de Cataluña se basa ya en este criterio).
- Información pública de salud. A las posibilidades, realidades y
problemática de la información pública de salud, tanto a nivel de redes regionales como
a nivel internacional, por internet, me referiré con mayor detención más adelante.
- Identificación de pacientes. Se trata de un elemento indispensable
para que las bases de datos de salud de las personas tengan coherencia y sean accesibles,
con las debidas garantías de seguridad y confidencialidad, por los profesionales. Sin
duda, la principal contribución de la red establecida por el Servei Català de la Salut
ha sido el Registro Central de Usuarios, afrontando los complejos problemas de su
mantenimiento. Registro que todavía ha de dar pasos significativos (p. ej. acceso on
line).
Dificultades y barreras a superar para el desarrollo y
utilización de las redes
Para el desarrollo e implantación de las redes regionales
dos elementos aparecen como claves, para los autores del estudio citado:
- El liderazgo de las autoridades regionales y su traducción en
despliegue de estrategias: infraestructuras, servidores de información, incentivos a la
cooperación, al consenso y al cambio organizativo, transmisión de confianza a los
usuarios (medidas de seguridad en la información).
- Disponer y utilizar estándares (en productos, mensajes, protocolos,
normas de seguridad, terminología, ...).
Éstas son las dos variables principales que van a condicionar el
mayor o menor desarrollo y utilización de las redes, pero existen otros escollos también
a superar:
- La visión a largo plazo necesaria para la coordinación y
cooperación dentro del sector.
- Los acuerdos para la asignación de los costes y beneficios de la
utilización de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), entre los
diversos agentes telecomunicados.
- El apoyo de los profesionales al cambio organizativo, a las nuevas
formas de cooperación y a las relaciones entre los servicios sanitarios y sociales.
- La colaboración entre industria, autoridades y profesionales.
En lo que afecta más directamente a los ciudadanos como usuarios de
las redes o como sujetos pasivos de las mismas, los condicionantes limitativos en el uso
de las redes pueden deberse a:
- La escasa información de que disponen los ciudadanos de los
beneficios que para su salud y calidad de vida pueden aportarles las redes regionales de
información y cooperación.
- La todavía baja utilización de las TIC por parte de los usuarios de
los servicios de la salud, especialmente por sus mayores utilizadores, las personas de
edad avanzada.
- Los temores - en ocasiones interesadamente alimentados por los
centros y profesionales sanitarios - en aspectos de seguridad y confidencialidad.
- Los temores a un uso inadecuado y/o perjudicial de sus datos de salud
si se accede a ellos no por motivos asistenciales: empresas financieras y aseguradoras,
empleadores,...
Beneficios de las redes para los ciudadanos-pacientes
Entre los beneficios de las redes para los
ciudadanos-pacientes podemos indicar 2:
- Resultados de pruebas más rápidos.
- Mayor satisfacción y confianza de los pacientes al acceder los
proveedores de servicios de salud a información completa del historial personal de salud.
- Médicos de asistencia primaria con su información completa,
actualizada.
- Reducción de riesgo de duplicidad de pruebas, menores errores o
tratamientos incompatibles.
- Acceso más rápido y flexible a los servicios, con mayor precisión
de las citaciones.
- Reducción de las utilizaciones incómodas de los servicios
sanitarios.
- Acceso on line a información sobre el status personal
de salud.
- Mejor utilización de los ensayos clínicos, utilizados con muestras
más completas
- Mayor satisfacción general de los pacientes con el sistema
sanitario.
Pero para que estos beneficios potenciales se conviertan en realidad
es necesario que:
- Los usuarios capten claramente los beneficios aportados por las
redes. La misma extensión y mayor utilización de las redes será elemento potenciador de
la visualización de los beneficios.
- Se transmita a los ciudadanos, ya desde un principio, que el
desarrollo de las redes telemáticas sanitarias no es sólo una cuestión de modernidad
que afecta al sector sanitario sino que les incumbe directamente y, por tanto, que se les
implique desde los primeros desarrollos.
- El "coste" en tiempo de aprendizaje y utilización de los
servicios de las redes sea reducido.
- Los profesionales sanitarios faciliten las nuevas relaciones con los
pacientes que van a comportar el desarrollo de las redes y el mayor acceso de los
ciudadanos a información de salud.
Ciudadanos con información sobre salud
El acceso de los ciudadanos a información sobre salud en
Internet
24,8 millones de ciudadanos adultos de los
EEUU se consideran buscadores de información sobre salud en Internet, cifra que era de
13,4 millones dos años antes y que se espera alcance los 52 millones en 2003. El 45% de
los encuestados por la consultora Júpiter de los EEUU (especializada en comercio
electrónico) admitía haber buscado información médica en la red 4. En Europa el número de accesos a información sanitaria en internet está
ahora creciendo de modo significativo. De las respuestas a la última encuesta de la
Health On the Net Foundation (HON) 5 (marzo-abril 1999), una
de las instituciones más acreditadas en el mundo de internet e información en salud y
sanidad, con sede en Ginebra, un 31% procedían de Europa, un año antes representaron
sólo el 19%. Pero en Europa todavía predominan los accesos por parte de los
profesionales de la salud: un 80% en la encuesta de la HON, mientras que el porcentaje de
profesionales de la salud norteamericanos respondiendo a la misma encuesta era sólo el
48%. De todos modos, los profesionales de la salud no sólo buscan información en
internet para sus pacientes, también la buscan en temas relacionados con su propia salud
o la de sus allegados (74% entre los norteamericanos, 53% de los europeos) .
De los diferentes medios para consultar información a través de
internet las páginas web es el preferido (votado por un 90% en la encuesta de la HON),
pero proliferan también en temas sanitarios las listas de distribución, los grupos de
discusión, los grupos de noticias. La propia HON tiene establecido un sistema de
valoración de tales medios ("HONoured sites"), en el que la Cochrane
Collaboration se lleva las mejores puntuaciones.
Internet tiene una dimensión internacional; no existen fronteras
políticas, físicas o administrativas, pero el mundo internet también tiende a
"acercarse" a los ciudadanos. Varias son las formas de aproximación: el idioma,
los servicios con un carácter preeminentemente nacional-regional y los servicios
especializados en información sobre salud para los ciudadanos-pacientes.
En el idioma predomina el inglés pero, en la misma
encuesta de la HON, un 82% manifestaba desear encontrar información sanitaria en su
propia lengua. La empresa francoluxemburguesa Systran, proveedora del sistema de
traducción de Altavista, está liderando el proyecto Webling de la UE de desarrollo de un
buscador especializado en información sanitaria en internet o intranets, accesible y con
traducción automática en castellano, francés, inglés y alemán. (Los socios españoles
de Webling 6 son el Instituto de Salud Carlos III y el Consorci Hospitalari de
Catalunya).
Entre las instituciones sin ánimo de lucro
dedicadas a la información sobre salud para los consumidores, Planetree fue la pionera en
los EEUU 7 . En Europa, y con este objetivo de aproximación, cabe citar a la
británica Patient UK especializada en información sobre salud procedente de fuentes del
mismo Reino Unido 8
Diversos son los gobiernos que directamente o a
través de instituciones paragubernamentales están promoviendo webs o portales para
facilitar información on line sobre salud destinada a los propios
ciudadanos-pacientes. Podemos citar 9 :
- En Escocia: la web de la Health Education Board of Scotland iniciada
en 1996 y que ya cuenta con 50.000 páginas: wwww.hebs.scot.nhs.uk/
- En Inglaterra: el Health Promotion Information Centre que, dentro de
las actividades de la Health Education Authority, incluye accesos a diversidad de bases de
datos de diferentes formatos: www.hea.org.uk.hpic/
- En los EEUU: Medline Plus de la US National Library of Medicine
provee acceso a diversidad de bases de datos y a los abstracts de Medline:
www.nlm.nih.gov/medlineplus/. En el mismo país, 21 National Institutes of Health han
establecido conjuntamente una web "Consumer Health Information" para facilitar
accesos, mediante diversos índices, a sus publicaciones útiles para los consumidores:
www.nih.gov/health/consumer/.
Internet es la vía más prometedora para facilitar
información sobre salud a los ciudadanos, pero se están utilizando otras vías
facilitadas por las tecnologías de la información. Hoy entregar a un paciente un CD-ROM
con información multimedia detallada sobre algún tema sanitario, que el paciente
precisará varios días para abarcar y que podrá consultar él y su familia
reiteradamente, puede resultar mas económico para el sistema sanitario que una
explicación de un médico durante 5 minutos. Los call centers permiten también la
información a través del teléfono en una ágil combinación de
centralización-descentralización y de acceso a servicios o a información. La estrategia
en información del NHS inglés 10 , en el ámbito de
información a ciudadanos, comprende tanto el uso, a través de internet mediante el
programa NHS Direct On-Line, como a través del sistema de teléfonos atendidos por
enfermeras en el programa NHS Direct que cubrirá todo el país a fines del 2000. NHS
Direct On-Line usará las potencialidades de la web para proveer información a los
pacientes por cuatro vías 11:
- Accesos a la National electronic Library for Health (NeLH), pensada
prioritariamente para los profesionales, pero pública.
- Accesos a un repositorio de NeLH printouts de fácil búsqueda
y extensión reducida para su rápida impresión, en este caso pensados para los
pacientes.
- Accesos a los grupos y asociaciones de autoayuda.
- Accesos a vídeo clips basados en experiencias de enfermos concretos
(programa DIPEX) .
El acceso a la información personal con la tarjeta electrónica
individual de salud
De entre los 18 servicios de las redes regionales de
información (tabla 1) no he incluido entre los que tienen una vinculación directa y
activa con los pacientes (apartado 1.2.) al 4º: la "historia clínica
compartida". Será un servicio en las redes cuyo objetivo es que los profesionales de
la salud puedan acceder con agilidad a todos los datos y antecedentes de un paciente
cuando deben tratarlo. Tenemos un largo camino a recorrer hasta alcanzar la historia
clínica electrónica compartida12 y más aún hasta
alcanzar el historial de salud electrónico de las personas desde el nacimiento a la
muerte, accesible permanentemente. En este camino quedan muchos aspectos por dilucidar:
¿con qué estándares va a efectuarse la transmisión de datos de la historia?, ¿en qué
soportes electrónicos estarán las bases de datos y textos de los historiales clínicos?,
¿quiénes serán sus propietarios?, ¿con qué sistema de autorizaciones y seguridad se
va a poder acceder a los servidores de datos de historiales clínicos?, ¿qué papel van a
jugar las tarjetas de salud para la historia clínica compartida?.
Cambios en la organización de las relaciones
médicos-pacientes-sistema sanitario derivados de las nuevas TIC
La facultad para acceder al historial clínico electrónico
Existirán historiales clínicos
electrónicos, se compartirán los datos entre centros y profesionales sanitarios y
existirán tarjetas electrónicas de salud con capacidad para almacenar datos. Ahora bien,
sin duda será más económico, más fácil de organizar y más seguro que en lugar de que
el paciente lleve encima su historial total o parcialmente grabado en el chip de su
tarjeta electrónica sanitaria, lleve simplemente las referencias sobre dónde encontrar
su información, esto es, "marcadores" en una tarjeta electrónica. La
aportación de las tarjetas individuales electrónicas a la información utilizable no
consiste en aportar mayor información, sino en cómo la aporta. La mayor contribución de
las tarjetas no será en cuanto a volumen de información, sino en la distribución de la
información y, lo que es más importante, en que el uso de la información de una persona
podrá depender de la voluntad del interesado, no de la voluntad del sistema sanitario, ni
de la voluntad de los profesionales de la salud. Éste es un cambio cualitativo importante
que puede marcar las perspectivas del uso de las tarjetas de salud. Todo depositario de
información tiene tendencia en considerar que la información es suya. El sector
salud es un buen ejemplo. Desde hace años es legalmente claro que la información de las
historias clínicas pertenece a los pacientes, sin embargo, sigue siendo frecuente el
sentir subjetivo de profesionales y centros sanitarios de que tal información les
pertenece. Hasta ahora el debate sobre "propiedad" de la historia clínica
tenía pocas consecuencias prácticas, pero ahora, con la información digital y el uso de
las redes, es ineludible afrontar el tema. En la transmisión de información sobre la
salud de las personas, las tarjetas sanitarias individuales permiten, mediante la
combinación de tarjetas de ciudadanos, tarjetas de profesionales y sistemas de seguridad
de los Sistemas de información sanitarios13:
- que los ciudadanos-pacientes sean quienes efectivamente autoricen el
registro, transmisión y visualización en pantalla (la nueva forma propia del lenguaje
digital) de datos relativos a su salud. Esto es, la historia clínica virtual por
reconstrucción de datos contenidos en diversos servidores de información de diversos
centros sanitarios, sólo posible con la autorización expresa del propio ciudadano o
ciudadana
- que toda otra agregación de información, a efectos
epidemiológicos, de planificación, de investigación o de gestión, se efectúe sin
posibilidad de identificación de los individuos
- que únicamente quien esté acreditado por una Institución sanitaria
y autorizado por el paciente pueda acceder a datos de salud de tal paciente
- la integridad de los datos de salud de cada ciudadano esté
garantizada
- la autoridad sanitaria controle el sistema de acreditaciones y uso de
los accesos
- la autoridad sanitaria dé cuenta (de modo auditable) del nivel de
cumplimiento de los sistemas de seguridad.
Por tanto, que el compartir el historial de salud se considere que
se trata de un servicio "de, por y para" los profesionales o también y sobre
todo "de, por y para" los pacientes depende de los criterios de
seguridad-confidencialidad que se apliquen y del papel de las tarjetas individuales
sanitarias, que dejen de ser meras tarjetas de identificación y pasen a ser llaves de
acceso en manos de los ciudadanos a su información personal sobre su salud. Hoy es
técnicamente posible organizar que la información de salud de los pacientes sea
compartible por diversos centros y profesionales sanitarios pero que, en lugar de ser
información que ellos poseen, se trate de información depositada sólo accesible con
identificación entre datos y personas nominales cuando quien tenga la llave de acceso lo
permita y que tal llave esté en manos de los ciudadanos. Tal cambio es técnica y
organizativamente posible pero para que sea real deben afrontarse las implicaciones
éticas, organizativas, económicas (inversión) y de cooperación (consenso en
estándares).
Cambios en la tradicional asimetría informativa
En la sociedad de la información los ciudadanos dispondrán
de mucha mayor información para sus decisiones como consumidores, también en los
servicios de salud, incluidos los públicos. La relación médico - paciente ha estado
tradicionalmente caracterizada por la asimetría informativa, origen de la denominada relación
de agencia. Los datos sobre la enfermedad del paciente sólo sabe interpretarlos
("tratarlos" como información) el médico, que es también el único de los dos
que dispone de información sobre cómo afrontar la enfermedad. Dada la asimetría
informativa entre los dos, el paciente se pone en manos del médico para que éste decida
según la información de que dispone. La asimetría informativa entre médico y paciente,
¿puede cambiar con Internet?, ¿los pacientes podrán disponer de información para
decidir sobre los tratamientos asistenciales que precisan?, ¿en qué grado disminuirá o
desaparecerá la relación de agencia?.
Si la información es poder, una mayor información
de los ciudadanos-pacientes incrementará su poder. Pero para el probable cambio
cualitativo y real del poder de los pacientes van a incidir varios factores 14:
- El incremento de la información fácilmente disponible sobre salud.
- Un cambio en las tendencias de los consumidores en general en
relación a proveedores de cualquier tipo, unido a un cambio en su relación como
ciudadanos respecto a los servicios públicos (administración, enseñanza, etc.). Este
cambio, originado por una mayor información de los usuarios, no quiere decir,
necesariamente, substitución de unos hábitos por otros, sino que pueden aumentar y
diversificarse las tipologías de los comportamientos.
- Que en las relaciones administrativo-económicas entre los pacientes
y los agentes del sistema sanitario, los ciudadanos-pacientes puedan, de un modo efectivo,
utilizar la información para elegir médico y hospital.
- La utilización de información sobre alternativas de tratamiento,
obtenible fácilmente en Internet en reclamaciones judiciales. Pauta de comportamiento que
incidiría en que los profesionales piensen que si no ofrecen ellos información sobre
alternativas, los pacientes podrán obtenerlas por su cuenta y, en caso de problemas,
utilizar la información judicialmente.
En cualquier caso, parece evidente que aparecerá un
nuevo tipo de usuario de los servicios de salud: el ciudadano-paciente informado en
Internet que desea utilizar tal información en su relación con el sistema sanitario
porque lo considera útil para su salud y calidad de vida. Las dudas están en saber si
este tipo de ciudadanos-pacientes será muy numeroso y qué grado de poder de decisión le
facilitará el sistema sanitario. Para algunos "una revolución se acerca en la
sanidad. Después de décadas de provisión patriarcal de los servicios los gobiernos
están ahora aceptando que los pacientes deben decir algo sobre qué se les provee" 15. Esta revolución, sin embargo, quizás no se produzca al mismo
ritmo en cada país. Según Castellà et alt. "el paciente de los hospitales
catalanes (...) es menos exigente en cuanto a información que el paciente británico 16". Pero, por otra parte, la encuesta EUROREP realizada en ocho
países europeos detectó sensibles similitudes en las aspiraciones de los pacientes
respecto a la asistencia primaria. La cuarta aspiración más indicada fue a que el
médico de primaria escuche y provea información útil a los pacientes sobre su
enfermedad y tratamiento y los anime a discutir sus problemas de salud15
El NHS en su prototipo de arquitectura del
programa Evidence-based Patient Choice utiliza la Figura 1 para indicar los
factores que influyen en médicos y pacientes en sus consultas para conocer evidencias de
calidad en sus tratamientos más adecuados 17 .

Figura 1 (Fuente: NHS, 2000)
A mi entender, este esquema va a transformarse en un futuro en el
que reflejo a continuación (Figura 2) en el que he añadido y subrayado los factores que
van a tener una mayor influencia respecto a la presente, debido a dos aspectos:
- La potenciación y aceleración del denominado circuito del
conocimiento médico organizado.
- Factores demográfico-sociales.

Figura 2
La medicina, como ciencia experimental (lo mismo
podría decirse de la enfermería), cuando se ejerce individual y aisladamente mantiene
sólo dos polos: práctica asistencial Þ adquisición del conocimiento, pero cuando se
ejerce colectiva y organizadamente se da el circuito del conocimiento médico organizado
que refleja la Figura 3. 18

Figura 3 (adaptada de Moehr, 1998)
Internet y las grandes bases de datos (Datawarehouse-DW) son,
conjuntamente, los grandes potenciadores de este circuito de la Figura 3. Internet acelera
y amplia cuantitativamente la capacidad del recorrido adquisición de conocimiento Þ
práctica clínica, con Internet se accede más rápidamente a más información apta para
un mejor conocimiento de la práctica a ejercer, pero este recorrido, cuando se ejerce en
un entorno de conocimiento organizado, se realiza también frecuentemente a través del
recorrido intermedio adquisición de conocimiento Þ guías y protocolos, que representa
tal organización del conocimiento. Las grandes Bases de datos potencian el paso práctica
clínica Þ adquisición del conocimiento, ya que lo aceleran, lo expanden (mayor
posibilidad de que el conocimiento adquirido se base en más abundantes casos de práctica
clínica) y, al mismo tiempo, acercan la adquisición del conocimiento a la propia
práctica clínica, ya que, más fácilmente, el conocimiento se puede adquirir en base a
casos más cercanos a la propia práctica clínica, mediante el análisis de DW
"cercanos". Por otra parte, el uso combinado de Internet, Bases de Datos y
buscadores potencian el tránsito adquisición del conocimiento Þ guías y protocolos Þ
práctica clínica. A las guías y protocolos a los que se puede acceder ya no son
exclusivamente las de la propia organización, que ha traducido la adquisición de
conocimiento en Protocolo corporativo; se puede acceder a otras Bases de Datos conteniendo
otras Guías y Protocolos de otras organizaciones. Obsérvese que dinámicas, como la de
la Colaboración Cochrane, lo que hacen es, mediante una red de cooperación para la
Medicina Basada en la Evidencia, potenciar este tránsito: Adquisición del conocimiento
Þ Guías y protocolos. En primer lugar, filtrando que la adquisición del conocimiento
sea correcta y, después, promoviendo su conversión en guías de procedimiento, esto es,
creando una base de datos de conocimiento "acreditado"13. Ahora bien, por una parte, Internet es de acceso
público y, por tanto, todo la información es accesible para cualquiera, por otra parte,
se están creando, tal como he comentado va a hacer el NHS, repositorios (warehouse) con
información sobre salud estructurada y pensada explícitamente para los ciudadanos. El
conocimiento médico estará potenciado y con una distribución acelerada gracias a
internet y los DW, pero será también de acceso publico para cualquier paciente o
simplemente ciudadano curioso.
En el segundo aspecto, las tendencias demográfico-sociales,
también interviene internet. Es de prever una expansión de los grupos, asociaciones y
ONG dedicadas a la autoayuda de grupos de pacientes, particularmente en patologías
crónicas. Internet todavía está poco presente entre la tercera edad pero es sólo un
factor de tiempo. En cualquier caso, tampoco debe identificarse crónicos con tercera
edad. Aumentará el número de jubilados y entre ellos surgirá, seguramente en cuantía
no despreciable, el profesional de la salud jubilado que dedicará su tiempo, experiencia,
conocimiento y capacidad para acceder a nuevos conocimientos y evidencias, a colaborar con
tales grupos, asociaciones y ONG. Por este motivo en la Figura 2 he añadido, respecto a
la Figura 1, como factor de influencia en la capacidad de consulta de los pacientes, a los
"grupos de autoayuda", subrayados al igual que el grupo de "otros
profesionales".
Del paciente pasivo al paciente "socio"
La perspectiva de un cambio en la asimetría
informativa está llevando a plantear un nuevo papel de los pacientes, no de meros sujetos
pasivos sino como colaboradores en las decisiones sobre tratamiento. La Kings Fund
tiene un programa titulado "Promoting patient choice" y este interés por
promover la participación de los pacientes en las decisiones sobre su atención sanitaria
es también uno de los objetivos del Centre for Health Information Quality del NHS (UK).
Para algunas promotoras de esta apuesta desde su posición de editorialistas del British
Medical Journal, existe ya evidencia de que una buena información a los pacientes sobre
riesgos, así como la participación de los pacientes en decisiones sobre su tratamiento,
mejora la calidad y los costes de la asistencia 19 20, aunque no todo el mundo comparte el mismo optimismo y puede que no
sea fácil alcanzar un modelo de decisiones compartidas
Que se desarrolle este nuevo rol por parte de los pacientes requiere
diversos progresos y cambios a nivel de la información y de las actitudes y aptitudes de
los médicos y los pacientes.
A nivel de información se requiere 22
9:
- Acceso a información de calidad, basada en evidencias y de calidad
acreditada por quien pueda merecer confianza para los ciudadanos. (La opción por
instituciones públicas o sin ánimo de lucro, es clara).
- Información relevante fácil de acceder, de interpretar y de
utilizar.
- Ayudas para integrar la información y no perderse en el mundo de
internet.
- Colaboración de los profesionales con grupos de pacientes en el
diseño, desarrollo y diseminación de información acreditada. (La Colaboración Cochrane
está trabajando en esta vía).
- Un mejor conocimiento mutuo de cómo utilizan la información en
internet tanto médicos como pacientes.
A nivel de actitudes y aptitudes de los médicos se
requiere 15 21 23 24
25 26 :
- Suficiente dedicación al tiempo de visita con el enfermo. El tiempo
actual es la principal limitación.
- Valorar y revisar las preferencias de los pacientes en cuanto a
información.
- Animar y apoyar las aspiraciones de los pacientes de mayor autonomía
en su relación con su enfermedad, valorando el papel que desean tomar en la toma de
decisiones.
- Detectar y responder a las ideas, intereses, expectativas y
preferencias de los pacientes.
- Entender que no es lo mismo compartir información que compartir
decisiones.
- Identificar las opciones preferidas por los pacientes y evaluar las
evidencias existentes sobre las mismas.
- Ayudar al paciente a valorar las decisiones sobre alternativas en
relación a su escala de valores y estilo de vida.
- Negociar y gestionar el posible conflicto de preferencias entre
médico y paciente.
- Acordar con el paciente un plan de acción y tratamiento asumiendo
que el consentimiento informado no debiera ser la mera solicitud de la firma en un
formulario (mucho menos en un formulario en blanco).
- Apoyar la relación de paternariado médico-paciente facilitando
otras vías de contacto, p. ej. telefónico.
Menos estudiado está cómo deben cambiar las actitudes y aptitudes
de los pacientes aunque parece existir consenso en una valoración global de que a nivel
de ciudadanos como pacientes debiera pasarse del mero consumismo a una actitud de mayor
responsabilidad 25, de considerarse meros clientes
del sistema sanitario a cogestores de su salud-enfermedad 1.
Para valorar la naturaleza del cambio que
representaría en nuestro país el pasar del rol que actualmente se le asigna a los
pacientes, a un papel calificable de "socio", es extraordinariamente expresivo
ver lo que piensan actualmente los médicos de asistencia primaria. Las Tablas 2 y 3
recogen dos de las preguntas formuladas en un estudio realizado por Coopers & Lybrand
y la Agència dAvaluació de Tecnologia Mèdica de Cataluña27 con 800 médicos de asistencia primaria de toda España, sobre la
toma de decisiones clínicas en su ámbito. Para resolver situaciones de incertidumbre
(Tabla 2), sólo para un 1,9% de los médicos tiene "mucha" importancia
considerar la opinión del paciente y un 15,4% le dan a tal opinión "moderada o
mucha" importancia. Es curioso observar (Tabla 3) que en la toma de decisiones por
los médicos influyen mucho menos los deseos y expectativas del propio paciente que la
apreciación, hecha por el médico, del coste para el paciente del fármaco o prueba.
Tabla 2 (Larizgoitia et alt, 1997)
Importancia de
algunos recursos para resolver situaciones de incertidumbre
| |
Moderada o mucha |
Mucha |
| Recursos |
% (95% IC) |
% (95% IC) |
| Opinión de expertos |
93,4 (91,7;95,1) |
48,3 (44,6;51,9) |
| Lectura de información
científica |
85,0 (82,4;87,6) |
41,3 (37,5;45,1) |
| Experiencia personal |
87,3 (84,5;90,2) |
38,9 (35,3;42,5) |
| Sesiones clínicas |
85,0 (82,5;87,5) |
37,8 (34,2;41,4) |
| Protocolos o guías de práctica |
80,2 (77,2;83,2) |
33,9 (30,1;37,7) |
| Consultas de manuales técnicos |
76,2 (72,9;79,5) |
23,5 (20,3;26,7) |
| Consultas informales entre
colegas |
62,5 (59,0;65,9) |
16,4 (13,6;19,2) |
| Información prestada por la
industria |
16,3 (13,5;19,1) |
2,5 (1,3;3,6) |
| Opinión del paciente |
15,4 (12,6;18,2) |
1,9 (0,8;2,9) |
| Total (total ajustado) |
799 (21.402) |
799 (21.402) |
(porcentaje de médicos que consideran
que la importancia del factor es "moderado o mucha o "mucha")
Tabla 3 (Larizgoitia et alt, 1997)
Principales
factores que influyen en la toma de decisiones del médico de Atención Primaria
| |
Moderada o mucha |
Mucha |
| Factores |
% (95% IC) |
% (95% IC) |
| Carga diaria de pacientes |
57,1 (53,5;60,6) |
21,6 (18,1;25,1) |
| Coste para el paciente del
fármaco o prueba |
57,9 (53,6;62,2) |
15,4 (12,8;18,0) |
| Coste para la administración |
51,3 (47,7;54,9) |
11,5 (8,3;13,8) |
| Restricciones administrativas o
de recursos |
48,5 (44,6;52,4) |
12,6 (9,9;15,3) |
| Corrientes, estilos, de práctica
clínica |
46,6 (42,7;50,5) |
8,6 (6,5;10,7) |
| Prevención a posibles litigios |
36,7 (33,2;40,2) |
8,3 (5,9;10,7) |
| Deseos o expectativas del
paciente |
36,1 (32,5;39,7) |
6,96 (5,2;8,7) |
| Información facilitada por la
industria |
21,9 (18,6;25,2) |
2,7 (1,4;4,0) |
| Publicidad de fármacos o
técnicas |
20,1 (16,9;23,3) |
2,6 (1,3;3,8) |
| Total (total ajustado) |
798 (21.367) |
798 (21.367) |
(porcentaje de médicos que considera
que la influencia de cada factor es "moderado o mucha o "mucha")
De la relación próxima a la relación distante
Uno de los grandes cambios que generará la
sociedad de la información será que pasaremos de unas relaciones personales que
históricamente han sido cara-cara, por tanto presenciales, sensitivas, a un elevado nivel
de relaciones distantes, en las que predomine el elemento cognitivo (mind centered)28 . Las relaciones próximas son relaciones combinadas a dos o tres,
situadas en espacios físicos concretos, con una existencia sucesiva o simultánea en el
tiempo. En las relaciones distantes se disuelve esta característica interpersonal de la
relación y se introduce el distintivo transpersonal de una relación de 1 a n, o
de n a n personas. La relación no se produce en un espacio real sino virtual y el
tiempo no es ni secuencial ni definido (el cine ya nos ha acostumbrado a ello).
Este cambio se va a producir también en las relaciones personales
propias de la actividad sanitaria. En el modelo antiguo y en el tradicional el paciente
sólo se relacionaba con su médico de familia o con un cirujano; eran exclusivamente
relaciones a dos. Se ha seguido manteniendo este modelo, pero prioritariamente
hemos pasado a un modelo de relaciones a tres. Tanto en los sistemas con alto peso
de la asistencia primaria, donde el médico hace de puerta de entrada al sistema, como en
modelos más "administrados", en la relación médico-paciente siempre está
presente un tercero: el sistema sanitario, entendido éste tanto en los aspectos
organizativo-administrativos, como en los personales: de otras personas (enfermeras,
administrativos, otros especialistas, centros de diagnóstico) que tienen una incidencia
en dicha relación médico-paciente.
La incorporación de las redes de telecomunicaciones, de internet,
así como del trabajo cooperativo en red en el sistema sanitario, va a tener como
resultante dos grandes tipos de redes (Figura 4): unas, las que comunicarán el conjunto
del sistema de servicios de salud con la población prestando los servicios telemáticos
que he comentado al principio (apartado 1.2), otras, las que constituirán la estructura
del propio sistema sanitario como un conjunto de subredes integrantes de las Redes
regionales de información y cooperación, conectadas a su vez, mediante internet, con las
redes internacionales de provisión de información y conocimientos sobre salud.

Figura 4
Nuevos valores éticos para la sanidad en la sociedad de la
información
Cambios en lo tangible y lo virtual
N. Bilbeny en su libro "La revolución de la ética.
Hábitos y creencias en la sociedad digital" 28,
del que he tomado la anterior reflexión sobre el cambio de las relaciones próximas (de 2
ó 3) a la relaciones distantes (de n a n), valora este cambio con el paso de
una ética proximal, propia de las relaciones mantenidas por los individuos
históricamente hasta el presente, a la ética distal, y reflexiona sobre la importancia
del tacto y la mirada. A mi entender, si queremos preservar y mejorar el tacto y la mirada
en las relaciones asistenciales de los profesionales de la salud con los pacientes y, al
mismo tiempo, propiciar un sistema realmente centrado en los ciudadanos-pacientes y que
sepa aprovechar las utilidades de las tecnologías de la información, el cambio que se
puede producir es el siguiente:
En el modelo "administrado", predominante últimamente, se
produce una relación triangular paciente - estructura organizativa - médico/enfermera.
Los intercambios entre los tres son predominantemente administrativos e informativos. Los
flujos administrativos (donde ir, qué volantes llevar, etc.) son relativamente conocidos
por los ciudadanos-pacientes, pero los flujos informativos han sido totalmente
desconocidos para ellos. La información sobre los pacientes, generada por ellos
(resultados de análisis de sangre u orina) o en sus relaciones con el médico
(información verbal), quedan en la memoria del facultativo o en un conjunto disperso de
papeles prácticamente inaccesible a los pacientes. Podemos prever un nuevo triángulo de
relaciones formado por paciente - ordenador - médico, en el que el ordenador es el acceso
tanto a la estructura organizativa del sistema sanitario y de sus servicios (citas
programadas on line y al momento desde el consultorio), como a la información del
paciente que puede estar distribuida en diversos servidores (bases de datos e informes) de
los centros sanitarios que le han atendido. En los consultorios médicos también se
materializará esta relación triangular con una pantalla de ordenador visible para
médico y paciente, un(a) médico manejando el teclado y el ratón y el paciente manejando
el teclado de un lector de tarjetas "inteligentes" (con chip, como las
actuales bancarias) para permitir el acceso a su información de salud. Incluso, desde el
punto de vista ergonómico, podemos pensar en futuras mesas de consultorio triangulares
para facilitar esta visión-cooperación (o con dos pantallas, tal como ya ocurre en
mostradores de aerolíneas).
Con el cambio de triángulo se habrá producido una permuta en lo
que es tangible y lo que es virtual. En el triángulo actual la estructura organizativa
aparece tanto para el médico como para el paciente muy patente, como tangible, y por el
contrario la información, para el paciente, más que virtual es casi inexistente. En el
"nuevo" triángulo lo que es visible para el paciente (en pantalla, incluso en
su domicilio) y, parcialmente, manipulable por el mismo (es decir, tangible) es la
información y lo que ha pasado a ser virtual es la estructura de servicios prestadora de
servicios. Curiosamente, en un sistema sanitario futuro, que sea calificable de
"integrado y virtual" por su alto nivel de integración de niveles asistenciales
y de cooperación y utilización de las redes telemáticas por los centros y profesionales
de la salud 13, una actitud del médico de compartir con el paciente el proceso
de utilizar la información de tal paciente soportada electrónicamente - la generada con
él y la ya existente en la red telemática regional -, puede resultar una prestación de
servicios con mejor tacto y mirada para los ciudadanos-pacientes.
Fomento de la calidad de la información pública en salud
Una importante limitación para que los ciudadanos puedan
utilizar la información sobre salud disponible en internet es su capacidad para valorar
la calidad de la información. Los ciudadanos necesitan buena información basada en
evidencias, la información sobre salud en internet está creciendo de forma espectacular,
sus usuarios, sean profesionales de la salud o ciudadanos sin formación específica,
incluso los propios proveedores de información, no tienen frecuentemente medios para
juzgar la calidad de la información. Ya he aludido al sistema de acreditaciones de la
Health On the Net Foundation (HON), ahora comentaré dos instrumentos que se están
desarrollando para ayudar a valorar la calidad de la información en internet.
El NHS Executive Anglia and Oxford Research and
Development programme y la British Library, con la colaboración de otras instituciones
universitarias y sanitarias inglesas, están desarrollando el proyecto DISCERN, un
instrumento accesible on line y un manual con un conjunto de criterios para valorar
la calidad de información para los consumidores sobre opciones de tratamiento de
problemas de salud. El instrumento consta de 15 preguntas, más un modelo de valoración
del conjunto29. El Proyecto DISCERN está vinculado al programa Evidence-based
Patient Choice del NHS.
El Health Summit Working Group (HSWG) promovido por
el Health Information Technology Institute de Mitretek Systems está desarrollando un IQ
Tool, ya utilizable30 , para ayudar a evaluar la calidad de la información en sitios
internet dedicados a información de salud. El IQ Tool se desarrolla a partir de un
conjunto de guías elaboradas por un numeroso grupo de voluntarios pertenecientes a un
amplio abanico de profesionales diversos (médicos, enfermeras, documentalistas,
publicistas, funcionarios de organismos internacionales, etc.) de instituciones y
asociaciones sanitarias, universitarias y de consumidores, en los EEUU. El instrumento
utiliza 23 criterios agrupados en: credibilidad, contenidos, declinación de
responsabilidades, vínculos (links), diseño, interactividad y advertencias. Para
cada criterio se presentan un conjunto de preguntas que el usuario debe contestar,
relativas a la web que desea evaluar, y a continuación el sistema calcula la evaluación.
Ética respecto a las webs sanitarias
La California Health Care Foundation y la Internet
Healthcare Coalition han promovido una encuesta que se ha realizado en enero de este año
sobre la apreciación de la ética por parte de los usuarios de los sitios web y los
servicios en internet en salud. Fueron encuestados 1.000 adultos norteamericanos
representativos de todos los perfiles: 750 buscadores habituales de información de salud
en internet y 250 personas que no tuvieran tal hábito. Los resultados de la encuesta
demuestran que el usuario corriente de Internet norteamericano está 3:
- Preocupado por la privacidad de la información de salud on line
- Receloso de la ética de muchos sitios web de sanidad en Internet
- Dudoso de si sus datos de salud personal están protegidos por la
ley, y
- Confuso sobre quién debiera regular la información de salud en
Internet, o si debiera estar del todo regulada.
De una forma arrolladora, los usuarios de Internet no desean que su
información de salud se comparta con nadie más, sin su consentimiento. Un 80 % de los
encuestados manifiestan que no desearían presentar información si ésta fuera a
compartirse con anunciantes o vendedores. Muestran también un alto nivel de preocupación
sobre el acceso a información de salud personal por las aseguradoras (70%) y empleadores
(55%) que puedan utilizar esa información en su contra. Mayor porcentaje de alta
preocupación se da en los grupos considerables más "vulnerables": mayores de
50 años, personas de renta baja o de color. En estos grupos la calificación de
"alta" preocupación supera el 70%.
Disponer de la historia clínica on line, incluso si el
acceso es restringido a la propia persona y a su médico, se percibe como la mayor amenaza
a la privacidad del individuo en Internet. Respecto a que actitud práctica adoptarían
los encuestados hoy respecto a servicios que empiezan a ofrecerse en internet, la encuesta
aporta resultados como los siguientes (tabla 4):
Tabla 4 (adaptado de Cyber Dialogue. 2000)
| |
SÍ |
NO |
- Permitir a mis médicos tener acceso on line a mi historial
clínico
|
42% |
40% |
- Acceder a mi historial clínico on line
|
38% |
40% |
- Disponer de acceso a mi historial clínico por internet en el
consultorio médico y mediante un password
|
47% |
33% |
- Tener personalizada una web sanitaria, con información seleccionada
que se me actualice cada vez que la visite
|
37% |
26% |
- Usar un sitio web sanitario, seguro
|
48% |
17% |
- Acceder a las últimas investigaciones en enfermedades específicas o
a noticias
|
56% |
3% |
Pero los usuarios parecen estar dispuestos a superar temores y
transmitir información suya sanitaria on line si es por recomendación de su
médico (80%) o en un sitio internet con un público y explícito compromiso con una
normativa de privacidad y de no compartir la información con otros sitios, ni por
marketing (78%). Mucha menos confianza se tiene con las compañías farmacéuticas,
portales Web y farmacias on line. Incluso se piensa que tiene mayor influencia
negativa la promoción de compartir información sanitaria on line hecha por una
compañía farmacéutica (45%) o una de seguros (40%) que si simplemente se trata de
una promoción, no esponsorizada, desde la TV (19%).
Sólo hay un tipo de información en el que la preocupación por la
privacidad es superior a la de los datos sanitarios personales: el riesgo que representa
en internet la privacidad del número de la tarjeta de crédito.
La alta preocupación por la privacidad y el temor a un uso
económico (comercial o laboral) de la información sobre salud que refleja esta Ethics
Survey of Consumer Attitudes about Health Web Sites realizada en Norteamérica es
todavía más significativa si consideramos que frecuentemente se estima que existe mayor
sensibilidad por la privacidad de la información personal en Europa que en EE.UU.
Implicaciones económicas de la relación ciudadanos - redes de
información sanitarias
Múltiples son las implicaciones económicas del desarrollo y
utilización de las redes regionales de información y cooperación. De nuevo me referiré
aquí exclusivamente a algunas de las implicaciones de la relación de tales redes con los
ciudadanos.
La primera está en cambios en las estructuras de
los costes. Los costes de la distribución de la información, por ejemplo, se modifican.
Dice el Scottish Office31: Los pacientes esperan moverse con facilidad de la asistencia
primaria al hospital, de un servicio a otro, del hospital a los servicios de la comunidad.
La información relativa a ellos debe moverse con la misma facilidad, pero esto no ocurre
actualmente. En consecuencia los enfermos deben transportar su información. El Gobierno
quiere cambiar esta situación. Es necesario un flujo seguro de información sobre los
pacientes entre la asistencia primaria, los hospitales y otros profesionales de la
atención sanitaria y las nuevas tecnologías permiten compartirla con garantías
consensuadas profesionalmente. Pretendemos acelerar este proceso". Este objetivo
representa una considerable mejora en la prestación de los servicios pero se trata de
nuevos costes que pueden compensarse con creces con la reducción de tiempos de estancia
en los hospitales y la reducción de personas moviendo papeles (o radiografías) en los
centros de salud. Nuevos o distintos costes operativos que, en cualquier caso, requieren
inversiones en infraestructuras: servidores, otros ordenadores etc. (suponemos que en
redes invierten los operadores de telecomunicaciones).
De nuevo, en este caso nos encontramos con la alternancia entre lo
tangible y lo virtual. Hasta ahora se ha considerado políticamente rentable la inversión
en servicios tangibles: nuevos centros de salud, nuevos equipamientos electromédicos.
Seguramente sólo se invertirá en servicios informativos en red si se estima que se trata
de servicios "virtuales" políticamente rentables: que los ciudadanos valoren lo
que pueden ver en su pantalla de ordenador o televisor.
El segundo cambio está en la existencia de nuevos servicios
explícitamente informativos, no asistenciales, que tanto pueden ayudar a la prevención
como a la asistencia y que tendrán una dimensión cuando menos regional y en los que las
autoridades sanitarias deberán invertir. En proyectos del NHS como los anteriormente
citados hay importantes inversiones y nuevos costes. Pero la inversión y los costes no
son sólo en infraestructura, las autoridades sanitarias deben invertir y gastar también
en promocionar el uso de las redes, en el consenso requerido en estándares, en el cambio
de servicios prestados presencialmente a servicios prestados a distancia.
Para el trabajo en red es indispensable que los
centros y profesionales de la salud intensifiquen su cooperación. Esto tiene dos
implicaciones, la primera, un cambio en el modo de financiación de los centros
sanitarios. V. Ortún32 ha escrito: "Si se continúa presupuestando/comprando
servicios sanitarios a proveedores no integrados se favorece la competencia entre niveles
asistenciales, la duplicación de pruebas, el uso inadecuado y yatrogénico de tecnología
y la diferenciación de servicios. Si, en cambio, se opta por presupuestar/comprar
atención sanitaria a una población se favorece la cooperación entre niveles ya que ni
la retención de pacientes ni la actividad por la actividad favorece a ninguno de los
niveles asistenciales en un juego de suma cero". Si el sistema de financiación
de los centros sanitarios no fomenta su cooperación difícilmente se aprovecharán todas
las oportunidades de las redes telemáticas de información. La segunda implicación - no
independiente de la primera - está en que se requieren acuerdos entre los centros sobre
quién y cómo se distribuyen los costes y sobre quién y cómo asume o comparte las
responsabilidades cuando hay actividades asistenciales compartidas mediante la red. Este
condicionante se estima que ha sido uno de los frenos en el desarrollo de la telemedicina 13. Un fomento de acuerdos que las autoridades
sanitarias también deben promover.
-----------------------------------------------
Ponencia presentada en las XX Jornadas de Economía de la Salud.
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