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EL SÍNDROME DE APNEA DEL SUEÑO ES UNA ENFERMEDAD MUY PREVALENTE, ESTIMÁNDOSE EN
MÁS DE UN MILLÓN EL NÚMERO DE SUJETOS AFECTADOS EN NUESTRO PAÍS. DADA LA ESCASEZ DE
UNIDADES DE SUEÑO EN ESPAÑA, ES DE VITAL IMPORTANCIA QUE LOS MÉDICOS DE ATENCIÓN
PRIMARIA SELECCIONEN ADECUADAMENTE LOS PACIENTES QUE REQUIEREN UN MAYOR CONTROL |
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Dr. Nicolás González Mangado.
Jefe del Servicio de Neumología. Fundación Jiménez Díaz
Durante el sueño suelen empeorarse las alteraciones de la transferencia de gases en
muchas patologías pulmonares (EPOC, fibrosis pulmonar, asma, etc.), pero lo que ha tomado
relevancia en los últimos años es la entidad denominada "síndrome de apnea del
sueño".
Apnea es una palabra derivada del griego ápnoia y pneîn y significa
"parada del acto de la respiración" (Diccionario Terminológico de Ciencias
Médicas). La apnea puede ser voluntaria (como cuando se bucea) o involuntaria. La
existencia de algunas apneas durante la noche, hallazgo frecuente en sujetos normales, no
implica ninguna patología. Para poder diagnosticar esta entidad necesitamos la
coexistencia de unos hallazgos patológicos (aumento del número de las apneas/hipopneas
durante la noche) junto a una clínica compatible y relevante.
Aunque no entraremos a hablar de la historia de la Medicina, es preciso recordar que
los trastornos respiratorios durante el sueño ya fueron descritos por Aelianus (C. 330 a.
C.), que describió a Dionisius de Heraclia rey de Pontus (glotón obeso, con gran
dificultad para respirar y que para evitar que se ahogase era despertado con agujas) y
posteriormente también se describió un caso similar en la figura del rey de Cirena (258
a.C.). También existe una referencia de Cayo Plinio Secundus, conocido como Plinio el
Viejo (79 d.C.),
con
toda la sintomatología actualmente aceptada (hipersomnolencia diurna, roncopatía y
obesidad marcada).
Bastante tiempo después, posiblemente la narración más popular fue la descripción
de Charles Dickens de un caso de síndrome de apnea del sueño en la figura de Joe, en los
papeles póstumos del Club de Pickwick, motivo por el cual esta entidad ha sido llamada
durante mucho tiempo el "síndrome de Pickwick". Durante mucho tiempo, en parte
debido a la falta de equipos diagnósticos fiables y asequibles, pero sobre todo debido a
la falta de un tratamiento eficaz e incruento, quedó relegada como una entidad curiosa
pero sin relevancia sanitaria.
El desarrollo de nuevas tecnologías diagnósticas, especialmente el desarrollo de
sistemas asistidos por ordenador con almacenamientos masivos (olvidándose de los
kilómetros de papel de registro) y un análisis mas preciso y complejo, sin olvidar los
nuevos sistemas poligráficos portátiles actuales, relativamente baratos y de bajo peso,
ha contribuido a su difusión. Pero ha sido sobre todo la introducción del eficaz
tratamiento con presión nasal continua (CPAP), desarrollado por Colin E. Sullivan, en
1981, (Royal Prince Alfred Hospital, Australia) y considerado ahora el tratamiento de
elección, lo que ha supuesto el lanzamiento de esta entidad y el desarrollo de
investigaciones sobre la misma.
Actualmente, este síndrome es bastante conocido incluso por la población general,
gracias a las campañas divulgativas efectuadas y al creciente aumento de diagnósticos,
que puede considerarse exponencial durante los últimos años.
Definición
Aunque muchas veces hablamos de síndrome de apnea del sueño, es más correcto
denominarlo síndrome de apneas-hipopneas durante el sueño (SAHS). La forma obstructiva,
el SAHOS, es la entidad de mayor relevancia desde el punto de vista clínico, aunque no
hay que olvidar los casos con predominio de apneas centrales, siendo muy frecuente
encontrar apneas mixtas. Tampoco hay que olvidar las implicaciones sociales de la
roncopatía severa o mórbida.
Se define como hallazgos patológicos la existencia de mas de 10 apneas/hipopneas
por hora de sueño. Aunque la apnea queda claramente definida como la ausencia de flujo
oro-nasal, durante al menos 10 segundos, la definición de hipopnea es más controvertida
y suele incluir un descenso significativo del flujo, junto con la presencia de
desaturaciones o microdespertares ("arousals").
Pero el diagnóstico de síndrome exige la presencia de clínica asociada (somnolencia,
astenia, trastornos neuropsiquiátricos, cardiorrespiratorios, etc.) que es secundaria a
los episodios repetidos de obstrucción de la vía aérea durante el sueño y a las
desaturaciones de la oxihemoglobina y microdespertares que se producen.
Prevalencia
Inicialmente fue un tema muy discutido. Los trabajos recientes, incluidos los buenos
trabajos epidemiológicos españoles, han confirmado sin lugar a dudas que esta entidad es
una de las mas prevalentes (Tabla 1).
La roncopatía es sin duda el síntoma mas frecuente, calculándose que entre el 30 y
el 60 por ciento de la población masculina mayor de 45 años ronca habitualmente. Aunque
esto en sí no constituye ninguna enfermedad, actualmente se admite la existencia de
clínica asociada, incluso incremento de morbilidad en
sujetos con roncopatía muy severa asociada a un
marcado incremento de la resistencia de las vías aéreas superiores.
La prevalencia de incremento anormal de apneas es muy alta en ciertos grupos
(ancianos), pero el síndrome de apnea/hipopnea del sueño se estima entre un 4 y un 9 por
ciento de la población adulta. Los datos de Vitoria (Dr. Durán) han aportado un mejor
conocimiento de la distribución por edad y sexo tanto de las alteraciones poligráficas
como de los síntomas.
La prevalencia es aún mas alta en sujetos con obesidad mórbida, hipotiroidismo,
diabetes e insuficiencia renal.
Morbilidad y mortalidad
El aumento de mortalidad ya fue publicado en 1970, antes de la clara definición de
esta entidad, y posteriormente el trabajo de He y colaboradores (1988), constituyó un
fuerte impacto, aunque con defectos de diseño que han contribuido a feroces críticas
posteriores. Este grupo mostró el claro incremento de mortalidad en sujetos control con
incremento del índice de apnea >20 (lo que correspondería a un SAS al menos moderado
según los criterios actuales), con respecto a los tratados (CPAP, traqueotomía u otra
cirugía).
Partinen et al. (Stanford) publicaron también en 1988 un estudio retrospectivo
efectuado en dos grupos de pacientes, uno con tratamiento conservador y otro con
traqueotomía (Tabla 2). A
pesar de la mayor severidad del grupo tratado quirúrgicamente, se observo una mayor
mortalidad (11/100 pacientes/por 5 años) en sujetos con tratamiento conservador. La
mortalidad cardiovascular estandarizada fue también mayor (5,9 por ciento/5 años versus
0 por ciento). Otros trabajos similares han sido publicados, dejando clara la asociación
entre SAS moderado o severo y mortalidad. El conflicto está en los datos de los
casos de SAS leve (IAH<30), donde la morbilidad podría tener mayor relevancia.
Parece también claro el aumento de morbilidad cardiovascular no sólo en los sujetos
con SAS moderado o severo, sino en el leve. Incluso hay datos actuales que muestran
también un incremento en los sujetos con roncopatía mórbida.
Factores predisponentes
La obesidad es un factor claramente predisponente y tiene una marcada asociación con esta
entidad. Existe también un componente genético manifestado por la tendencia a
agrupación familiar del SAS y la roncopatía.
Las alteraciones craneofaciales pueden producir obstrucción de las vías aéreas
superiores a diferentes niveles (nasal, faríngeo y laríngeo) (Tabla 3).
Síntomas
Sin lugar a dudas, el ronquido, el exceso de sueño durante el día y las apneas
observadas por los familiares del paciente son los datos clínicos más relevantes, aunque
no los únicos (Tabla 4).
Ronquido. Es un síntoma frecuentemente asociado a esta entidad y comparten
mecanismos fisiopatológicos, pero hay que hacer dos observaciones. La primera es que no
todos los roncadores tienen patología asociada. De hecho, la incidencia de roncopatía
habitual es 5-10 veces mayor que la del SAS, pero también tenemos que decir que
desconocemos la prevalencia del síndrome de aumento de resistencia de las vías aéreas
superiores (SARVAS), entidad intermedia entre la roncopatía y el SAOHS, y desconocemos
más aún las implicaciones de la simple roncopatía severa. La segunda observación es
que no todos los SAS roncan, aunque esto último no sea frecuente (roncan el 89 por ciento
de nuestra serie de 612 pacientes con SAOS).
Por otro lado, la roncopatía es difícil de definir y los datos publicados varían no
sólo en su prevalencia sino en la forma de definirla. Parece, no obstante, que aumenta
con la edad, siendo más frecuente en los hombres, aunque la diferencia, disminuye en las
mujeres postmenopáusicas. Es un síntoma relevante, con implicaciones sociales, siendo la
familia la que suele empujar al paciente a consultar al médico.
Hipersomnolencia diurna. Es también difícil de definir, pero lo consideramos
como la tendencia a dormirse en situaciones involuntarias o inapropiadas. Por lo tanto,
descarta la somnolencia fisiológica (embarazo, ejercicio intenso o post-prandial).
Existe una incidencia muy alta de este síntoma en la población general, que en la
mayoría de los casos se debe a malos hábitos de sueño o al uso de medicaciones o
drogas. Por este motivo, es muy importante el interrogatorio exhaustivo en este
sentido.
La hipersomnolencia puede estar ligada a patología primaria, que aunque poco frecuente
es necesario conocer para hacer el diagnóstico diferencial. La narcolepsia y el síndrome
de las piernas inquietas posiblemente sean las mas frecuentes, pero no hay que olvidar la
hipersomnolencia idiopática y las hipersomnias recurrentes.
En las secundarias están englobadas las asociadas a trastornos respiratorios durante
el sueño, con mucho las mas frecuentes, aunque no las únicas (enfermedades
psiquiátricas, neurológicas, alteraciones del ritmo circadiano, etc.). Hay que hacer la
observación de que hasta en el 20 por ciento de los casos puede existir una asociación
de SAS y otras alteraciones del sueño.
A veces el paciente no es consciente de la intensidad de este síntoma y la familia
puede aportar datos más objetivos. No obstante, en algunos sujetos con SAS moderado o
severo puede existir poca hipersomnolencia, por motivos aún no bien conocidos, pero
que podrían deberse o bien a la poca repercusión de los eventos respiratorios sobre los
"microdespertares" o al desarrollo de tolerancia a la fragmentación del sueño.
En algunos sujetos, sobre todo en mujeres, puede adoptar la forma de cansancio
excesivo.
También existe una falta de correlación entre la hipersomnolencia pasiva (sentado
leyendo) y la activa (conduciendo un coche, etc.), indicando que los mecanismos de
atención pueden jugar un papel muy relevante, pero también existen diferencias en la
percepción de los síntomas, siendo la pasiva mejor percibida por la familia. Este
síntoma es referido por el 49 por ciento de nuestros sujetos.
La hipersomnolencia diurna es difícil de evaluar. El test de latencias múltiples
(TLM) y el test para mantenerse despierto pueden ser de ayuda para objetivar este
síntoma, aunque la correlación de éstos y la severidad del SAS no es muy buena. Los
cuestionarios (Epworth) guardan sólo una aceptable correlación con el TLM.
Apneas observadas por la familia. Es el síntoma que más suele preocupar al
paciente, y especialmente a su familia. Suelen expresarlo de manera clara,
especialmente a raíz de las campañas divulgativas (el 75 por ciento de los familiares en
nuestra experiencia) y a veces lo asocian a crisis de asfixia nocturna. Muchas veces son
definidos como silencios respiratorios seguidos de ruidos explosivos o
estruendosos.
Otros síntomas
Nocturnos: Los episodios de ahogo no suelen ser muy frecuentes, pero generan
bastante angustia a los pacientes y exigen un diagnóstico diferencial con otras
patologías que producen disnea paroxística nocturna. Es habitual que el paciente refiera
un aumento de los despertares y actividad motora excesiva durante el sueño. El cuadro
puede asociarse a insomnio, especialmente en caso de apneas centrales. Puede
presentarse diaforesis excesiva hasta en el 60 por ciento de los sujetos, así como
reflujo esofágico, este último achacado al incremento de la presión negativa
intratorácica. La nicturia es frecuentemente referida (38 por ciento) y la eneuresis
puede estar presente sobre todo en niños.
Diurnos: La astenia marcada, como hemos comentado, puede ser referida por
algunos sujetos como un síntoma más relevante que la hipersomnolencia. Es frecuente la
aparición de cefaleas matutinas (26 por ciento en nuestra serie), que suelen
mejorar a lo largo del día. La alteración de las funciones cognitivas parece ser
frecuente, aunque mas difícil de definir. Sin embargo, los trastornos de la personalidad
suelen aparecen sobre todo en los casos graves y parecen ser consecuencia de la
fragmentación del sueño.
Las alteraciones de la líbido e impotencia pueden aparecer en cerca del 30 por ciento
de los varones sólo si son adecuadamente interrogados, y suelen ser un motivo de marcada
preocupación para ellos.
Exploración física
Además del grado de obesidad (BMI y circunferencia abdominal), conviene evaluar el
tamaño del cuello y su forma, ya que estos pacientes suelen presentar un cuello corto y
grueso, con abundante tejido graso. Hay que evaluar la posibilidad de obstrucciones de
vías aéreas superiores (fosas nasales, adenoides, úvula, etc.) (Tabla 5).
Dada la asociación de esta entidad con malformaciones craneo-faciales, debemos
descartar patología a este nivel (micrognatia, etc.)
Capacidad predictiva de la clínica
La capacidad de la clínica y de los cuestionarios para predecir no sólo la existencia de
SAS sino su gravedad suele ser escasa.
El índice de masa corporal y el diámetro del cuello se han usado como predictores,
pero existen datos discordantes en la literatura médica y, según nuestra experiencia, su
capacidad predictiva es baja.
También en nuestra experiencia, en 612 sujetos que acudieron a nuestra unidad con un
cuestionario extenso y datos antropométricos, sólo algunos parámetros correlacionaban
con la severidad del SAS y de forma muy débil, con poca relevancia clínica. Incluso el
test de Epworth mostraba una débil correlación (r=0,22).
De todos modos, muchos de los estudios se han efectuado en pacientes que acuden a
unidades de sueño, estando por lo tanto sesgados.
Asociaciones con otras patologías
Es de sobra conocida la asociación del SAOS y la obesidad, existiendo además en los
pacientes una clara asociación entre el IAH y el BMI.
La asociación de SAS y patología cardiovascular también esta ampliamente aceptada,
incluyendo la HTA. Entre el 30 y el 50 por ciento de los SAS son hipertensos, y del mismo
modo más de la tercera parte de los sujetos clínicamente hipertensos tienen
trastornos respiratorios durante el sueño. Existe también un aumento de incidencia de
Infarto miocárdico y arritmias en estos sujetos.
También existe asociación con alteraciones endocrinas, como el hipotiroidismo y la
diabetes mellitus.
Aunque no hay un claro aumento de la incidencia del SAS en patologías respiratorias,
la alta prevalencia del asma y de la EPOC hacen frecuente la coincidencia de estas
entidades, que pueden agravar el cuadro clínico.
También están descritas asociaciones con otras entidades neurológicas (neuropatía
autonómica, miastenia gravis, etc.) e incluso con colagenosis.
Diagnóstico
La polisomnografía convencional puede considerarse, en principio, un método de
referencia para el diagnóstico de la patología respiratoria durante el sueño, aunque
hay que hacer algunas matizaciones: no es una situación de sueño fisiológica y la
calidad de sueño en un laboratorio no es la misma que en su domicilio, e incluso puede
variar de un día a otro según la adaptación del sujeto al laboratorio. Además, los
sensores que se utilizan para la medición de los parámetros respiratorios no son
habitualmente los más indicados para medir los eventos con precisión.
Salvando estos aspectos, podemos considerarla como método de referencia, y por lo
tanto los otros métodos diagnósticos alternativos deben ser evaluados con respecto a la
polisomnografía convencional (PSG).
Lo ideal sería poder efectuar estudios completos polisomnográficos en todos los
sujetos con sospecha de SAS y repetir el estudio en sujetos con mala calidad de sueño o
con resultados negativos o dudosos. Pero la alta prevalencia de esta entidad y la
complicación añadida de un solo estudio por noche y equipo polisomnográfico ha obligado
a buscar métodos alternativos que permitan "cribar" los pacientes de cara al
estudio completo. Para ello, se introdujeron los equipos de poligrafía
cardio-respiratoria, que consisten en equipos portables con al menos un canal de
saturación de oxígeno y otro respiratorio (flujo, bandas toraco-abdominales, etc.),
siendo variable la presencia de otros canales (micrófono de ronquido, ECG, posición
corporal, actimetría, etc.). Hay que tener en mente que la intención de estos
equipos fue "filtrar " o "cribar" los enfermos, no sustituir la
PSG.
La poligrafía cardio-respiratoria debe ser evaluada de un modo científico y crítico.
Muchas veces se toman los datos de referencia en la literatura sobre sensibilidad y
especificidad de estas técnicas como algo cierto y aplicable a todas las condiciones, lo
cual está muy lejos de la verdad. La utilidad de la poligrafía cardio-respiratoria (PCR)
depende de múltiples factores:
- Tipo de equipo a utilizar.
- Tipo de evaluación de las señales (manual, automática, asistida). Dependiendo en
algunos casos de la subjetividad del evaluador y en otros del tipo de programa
efectuado.
- De las condiciones en que se haga la exploración. Son completamente diferentes los
resultados obtenidos en un laboratorio de sueño, cuando se valida simultáneamente la PCR
y la PSG, con instalación por técnicos expertos y control continuo, que cuando se hace
en estudios domiciliarios. Estos últimos dependen también drásticamente del método de
instalación y control de los equipos.
- También influye el tipo de población de estudio; es de esperar que los resultados
difieran según la prevalencia de la enfermedad en el área de estudio.
Gran parte de los estudios de validación han sido efectuados en el laboratorio de
sueño, con el mismo equipamiento técnico que el de la PSG. Si se tiene que efectuar en
las mismas condiciones que la PSG, la PCR no ofrece ninguna ventaja. El interés potencial
de esta técnica es su aplicación extensiva y a domicilio. En estas condiciones, los
resultados de la PCR son bastante peores y en sujetos con patología cardio-pulmonar
previa aportan poco más que la pulsioximetría computarizada, ya que la sensibilidad de
estos equipos es, en general, similar a la de la pulsioximetría computarizada, aunque su
especificidad es mayor, especialmente en sujetos con EPOC. Para complicar más el
tema, algunos equipos inicialmente validados, al ser reevaluados por otros autores han
dado resultados muy diferentes. A esto hay que añadir que los equipos de PCR no están
homogeneizados y existen marcadas diferencias entre equipos tanto en el número de canales
como en el tipo de sensores y principalmente, lo que es más crítico y decisivo, en el
"software" o conjuntos de algoritmos destinados a detectar los eventos y filtrar
los artefactos.
Para la determinación adecuada de la CPAP, diversas asociaciones médicas, incluyendo
la SEPAR, son concluyentes y exigen que se efectúe el estudio bajo control PSG. Sólo la
PSG nos garantiza que el nivel de CPAP alcanzado es el óptimo tanto para eliminar los
eventos respiratorios como para obtener una buena calidad de sueño.
Tratamiento
El tratamiento del SAS, aunque sujeto a controversia y al desarrollo de nuevos intentos
terapéuticos, puede considerarse claramente definido en dos aspectos: las medidas
generales higiénico-dietéticas y las medidas encaminadas a liberar la obstrucción de la
vía aérea.
Medidas higiénico-dietéticas: Se debe recomendar una buena higiene de sueño,
con horarios de sueño regulares y apropiados, la abstención de alcohol, tabaco y
medicamentos depresores de la respiración y, sobre todo, la pérdida de peso en los
sujetos obesos (que son la mayoría de los pacientes). En los casos leves puede ser
recomendable el dormir en posición lateral, ya que los eventos suelen empeorar en
decúbito supino.
Dispositivos intraorales: Se han hecho muchos intentos para disminuir la
obstrucción aumentando el espacio retrofaríngeo. Existen multitud de dispositivos,
aunque sólo algunos han demostrado resultados interesantes.
De momento, podrían
estar indicados en los casos leves-moderados, pero se necesitan más ensayos terapéuticos
antes de poder sentar claramente las indicaciones.
Tratamientos quirúrgicos: las principales soluciones son la cirugía de la vía
aérea superior y la cirugía de la obesidad en situaciones extremas. La traqueotomía se
ha quedado ya como método terapéutico excepcional. La cirugía de la vía aérea
superior está claramente indicada cuando existen alteraciones anatómicas que producen la
obstrucción anatómica, como las malformaciones craneo-faciales, la obstrucción nasal y
la hipertrofia amigdalar en niños. En otros casos, se han evaluado distintas opciones
terapéuticas, de las cuales posiblemente la más conocida es la uvulopalatofaringoplastia
(UPFP), técnica sobre la cual existe bastante controversia, ya que aunque existen
resultados positivos en un porcentaje apreciable de sujetos, los resultados son
difícilmente predecibles y varían mucho de unas series a otras. Parece ser que los casos
leves-moderados, una vez que controlen su obesidad, podrían ser los candidatos de
elección. También se ha usado el avance genio-hioideo y la cirugía de adelantamiento
maxilo-mandibular, técnicas bastante agresivas y que suelen ser rechazadas habitualmente
por los pacientes.
Otra opción terapéutica es actuar sobre la obesidad, principalmente en aquellos
pacientes con obesidad mórbida y que tienen dificultad para seguir un tratamiento
dietético con éxito. Sin embargo, la mayoría de las técnicas de gastroplastia están
sujetas a riesgo y tienen importantes efectos secundarios.
CPAP nasal
La causa de esta enfermedad es la obstrucción mecánica de las vías respiratorias altas.
Cuando las paredes no tienen una consistencia suficiente o están inflamadas o
comprimidas, la disminución de la presión o succión que se produce al inspirar puede
generar una obstrucción total o parcial. Esta obstrucción parcial al paso del aire
genera ruidos por la producción de turbulencias en el sitio de la obstrucción, que se
manifiestan en la forma de ronquidos. Cuando la obstrucción es total, no se producen
sonidos, al no pasar aire, y se producen paradas o pausas de respiración. Hasta hace unos
años, el único tratamiento eficaz parar evitar la obstrucción de la vía aérea era la
realización de una traqueotomía, pero, dada la agresividad de este tratamiento, se
efectuaba sólo en casos muy graves. La ausencia de un tratamiento sencillo y eficaz
originó una falta de interés en desarrollar métodos de diagnóstico accesibles. Esto
cambió radicalmente a raíz de los trabajos del médico australiano Dr. Sullivan, que
desarrolló un tratamiento sencillo, eficaz y poco agresivo. Este médico pensó que, si
la presión negativa de succión producía el cierre de las vías respiratorias,
logrando una presión positiva interna suficiente se podría evitar este cierre. El
sistema para lograr esto se llama CPAP (presión continua positiva dentro de las vías
aéreas) y esencialmente consiste en producir un flujo de aire que aumenta la presión por
medio de un compresor o turbina. Este aire ambiental (no oxígeno) se aplica por medio de
una mascarilla, que en la mayoría de los casos es sólo nasal, lo que mejora la
tolerancia y facilita su aplicación.
Pero no todos los sujetos son iguales, ni su enfermedad igual de intensa, por lo que se
necesita hacer un ajuste de la presión ideal para cada sujeto (ajuste del nivel de CPAP).
En el momento actual, este es el tratamiento de elección, aunque existen otras
alternativas en casos muy seleccionados. Recientemente, se han introducido unos equipos de
CPAP con un sensor de flujo y un microprocesador incorporados que controlan continuamente
la presión y otras variables respiratorias. Se les llama CPAP "inteligentes" y,
aunque de momento se están evaluando clínicamente, prometen ser un gran avance para
mejorar el tratamiento de estos enfermos.
Los objetivos del tratamiento del SAS son esencialmente dos:
1º) Eliminar la obstrucción respiratoria y, por lo tanto, las paradas de respiración
(apneas) o las hipoventilaciones (hipopneas) y las bajadas de oxígeno en la sangre
(desaturaciones) en cualquier posición corporal o fase del sueño.
2º) Lograr que el sujeto duerma bien, mejorando su calidad de sueño y disminuyendo o
eliminando los despertares y los micro-despertares, que son los principales responsables
de los síntomas.
Para todo ello es necesario efectuar el ajuste de presión en una unidad de sueño
durante la noche y bajo control de un equipo adecuado (polisomnografía). De momento,
sólo esta indicado este tratamiento en aquellos casos con un cuadro moderado o severo, o
que tengan síntomas muy importantes o factores de riesgo (conductores, sujetos con
enfermedades del corazón, etc.). Un reciente trabajo de colaboración de cinco sociedades
médicas, avalado por el Insalud, ha sentado las bases para las indicaciones de los
estudios y de los tratamientos.
El tratamiento debe ser controlado periódicamente, para evaluar la tolerancia al mismo
y su eficacia, y se recomienda que al menos sea usado 5 horas cada noche.
Los efectos secundarios, aunque frecuentes durante las primeras semanas, son en general
de poca importancia y transitorios. Sobre todo se producen por la falta de adaptación al
equipo. Esto se puede producir por intolerancia a la mascarilla o por mal ajuste del
equipo, pero también por falta de adaptación psicológica al mismo. Los principales
efectos secundarios se comentan posteriormente en detalle.
Para poder efectuar tanto el diagnóstico correcto como el adecuado control del
tratamiento, se necesitan unidades de sueño dotadas adecuadamente. Desgraciadamente, el
número de unidades de sueño en nuestro país es muy bajo, generándose listas de espera
superiores a los tres años en algunas comunidades.
Papel del medico de Atención Primaria en el diagnostico y tratamiento de SAS
El médico de Atención Primaria juega un papel fundamental tanto en el diagnóstico como
en el seguimiento del paciente con SAOS. Auspiciado por el Insalud, recientemente cinco
sociedades médicas (Sociedad Española de Neurofisiología clínica, Sociedad Española
de Neumología y Cirugía Torácica, Sociedad Española de Neurología, Sociedad Española
de Medicina Familiar y Comunitaria y la Sociedad Española de Medicina Rural y
Generalista) han elaborado por consenso unas recomendaciones para la derivación de
pacientes con síndrome de apnea del sueño, desde Atención Primaria a Atención
Especializada, donde se detalla el papel de la Medicina Primaria.
En resumen, el manejo exige una historia clínica detallada junto con un examen
clínico para identificar al paciente con sospecha de SAOS, así como clasificar la
urgencia de la indicación diagnóstica, ante la gran lista de espera. Se recomienda
enviar con carácter preferente-urgente aquellos pacientes con una gran sintomatología
diurna incapacitante o que estén asociados a factores de riesgo, tanto por la presencia
de patología subyacente, como por su actividad laboral (conductores, sujetos que trabajan
con maquinaria peligrosa, etc.). También queda claramente indicado que no deben remitirse
a las unidades de sueño aquellos pacientes obesos y roncadores pero sin otra
sintomatología asociada. Es fundamental que se indiquen y controlen las medidas
higiénico-dietéticas, que en muchos casos de formas leves o posturales son el
tratamiento de elección.
Otra parte fundamental una vez diagnosticado y tratado el paciente con CPAP es el
control y seguimiento de este tratamiento, así como el control de los efectos
secundarios, para lo cual la coordinación entre las unidades de sueño y los centros de
Asistencia Primaria es imprescindible.
Los efectos secundarios más habituales son:
- La obstrucción o congestión nasal, que se produce por edema de la mucosa y que muchas
veces suele ceder espontáneamente. En caso contrario, se puede utilizar tratamiento local
con corticoides o instilación de anticolinérgicos. No es recomendable el uso de
vasoconstrictores nasales de manera crónica por los efectos secundarios que produce. Las
personas que tienen un problema local nasal (desviación de tabique, pólipos) deben
consultar con el ORL.
- Irritación cutánea, producida por contacto de la mascarilla con la piel, que en
general suele ser de poca importancia, dada la calidad de las mascarillas actuales, y
suele ceder tras un período de adaptación.
- Conjuntivitis, normalmente producida por la fuga de aire a través de la mascarilla que
no se encuentra bien ajustada.
- La sequedad faríngea suele producirse por el contacto de la misma con el aire frío y
seco de la CPAP. En caso de que persista, pueden utilizarse humidificadores, en los casos
peores calentados a 37º.
- Las molestias secundarias al ruido pueden considerarse, más que un efecto secundario
producido por la máquina, que se encuentra normalmente bien aislada acústicamente, un
problema derivado de la fuga que existe a nivel de la mascarilla. Necesita un período de
adaptación, aunque en algunos casos el cambio de mascarilla puede mejorar la tolerancia
del mismo.
- Otros síntomas que pueden aparecer en algunos casos son: cefaleas, aunque lo normal es
que las existentes previamente desaparezcan con el tratamiento con CPAP, epístaxis,
aerofagia (por deglución del aire de la CPAP) y a veces insomnio en sujetos que no se
adaptan bien al equipo, principalmente cuando comienzan el tratamiento.
Resumen
En resumen, el síndrome de apnea del sueño (SAS) es una enfermedad muy prevalente,
estimando en más de un millón el número de sujetos afectos en nuestro país, con
importantes implicaciones tanto desde el punto de vista de la mortalidad como de la
morbilidad, que afecta a la calidad de vida del paciente de modo manifiesto y que tiene un
tratamiento (CPAP) sumamente eficaz. No obstante, la necesidad de hacer el diagnóstico
por medio de estudios durante el sueño, y el número insuficiente de unidades de sueño
en nuestro país, hace necesaria, de momento, una selección rigurosa de los pacientes
remitidos a estas unidades en tanto se dota a los hospitales adecuadamente.
La Atención Primaria tiene un papel fundamental, tanto en la detección y selección
de los pacientes remitidos a la unidad de sueño como en su posterior control
evolutivo.
El tratamiento de elección en este momento es la presión continua nasal (CPAP), que
actualmente consideramos claramente indicada en los casos moderados-severos. En todos los
casos están indicadas las medidas higiénico-dietéticas.
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