La Agencia
Internacional de Acreditación (A.I.A.), hacia la formación de calidad
LOS
SISTEMAS DE ACREDITACIÓN PROPIOS DE PROMOTORES/PROVEEDORES DE LA ACTIVIDAD SUELEN
RESULTAR INADECUADOS, PORQUE INVALIDAN LA IMPARCIALIDAD DE CUALQUIER SISTEMA DE
ACREDITACIÓN. POR ELLO, ESTE PROCESO DE ACREDITACIÓN DEBE GRAVITAR INEXORABLEMENTE EN
EVALUADORES EXTERNOS E INDEPENDIENTES
Dr. Cosme Lavín
Director A.I.A
El establecimiento de una agencia de acreditación responde a la necesidad tantas veces
expresada de fortalecer la calidad de la formación y al compromiso de preservar los
legítimos derechos que los usuarios y la sociedad, en conjunto, tienen en esta
materia. La formación puede ser formal, informal o recurrente. La formación formal
es aquella que de una forma sistemática, racional y organizada, es impartida por
entidades públicas o privadas y lleva a la consecución de una titulación a través de
una temporalidad permanente. La formación informal es la que se adquiere todos los días
mediante la experiencia y la relación con el entorno. La formación recurrente es toda
aquella que se da en el mundo profesional y cuyo objetivo es aumentar la competencia de
los profesionales del sector que se trate y como consecuencia, aumentar la competitividad
y así conseguir la mejor repercusión social tanto individual, como institucional o
empresarial. Dentro de los diferentes tipos de formación recurrente está la Formación
Continuada, cuya característica diferencial es su temporalidad discontinua, dado que
también es sistemática, racional y organizada como la formal y es la que se da en el
mundo laboral, después de haber conseguido una categoría profesional a través de la
formación formal. Hay unas necesidades de formación indiscutibles, tanto del individuo
como de las instituciones y, en definitiva, de la sociedad en su conjunto, que llevan a
plantear diferentes planes de formación continuada, los cuales los desarrollan los
promotores/proveedores de formación. (Ver gráficos 1
y 2).
Cada vez es más claro que el desarrollo de la Formación Continuada está íntimamente
ligado a la consolidación de un Sistema de Acreditación y a su perfeccionamiento
cualitativo. El proceso de acreditación ha de gravitar inexorablemente en evaluadores
externos e independientes, constituidos en Comités de Acreditación específicos para
cada profesión. Los evaluadores deben poseer una formación específica y estar
suficientemente entrenados para este tipo de trabajo. Dado el carácter complejo e
interdisciplinar de todos los aspectos a verificar de una acreditación, se hace
aconsejable que los evaluadores que componen los Comités de Acreditación, posean un
perfil multidisciplinar.
En el momento actual no existen Sistemas de Acreditación que garanticen la calidad de
la enorme oferta formativa que se imparte en nuestro país. Cabe la excepción del mundo
sanitario, donde está operativo un Sistema de Acreditación de Actividades Formativas
para los profesionales del sector, ejemplo éste que debe estimularnos, para ser capaces
de poner en práctica sistemas equivalentes para el resto de los profesionales.
La Agencia Internacional de Acreditación (A.I.A.) pretende colaborar con el Sistema de
Acreditación mencionado, en todo lo referente a la acreditación de actividades
formativas de los profesionales del sector sanitario y en ampliar su campo de acción al
resto de sectores profesionales. Es indispensable crear las condiciones para la
consolidación de un Sistema de Acreditación de Formación Continuada, de manera que los
profesionales puedan responder a los retos derivados de los procesos de modernización y
globalización y a la vinculación entre la investigación científica y tecnológica y la
producción de bienes y servicios.
Se requiere, además, adecuar la capacitación para cumplir las funciones
profesionales, investigadoras y de servicio social que dentro de este contexto demanda
cada colectivo profesional. El desarrollo de la ciencia y de la tecnología, y la continua
renovación de técnicas y estrategias en el mundo del trabajo obligan a acreditar la
Formación Continuada como un proceso permanente de profundización, actualización y
perfeccionamiento, si se aspira a prestar a la comunidad un servicio de calidad.
El procedimiento de acreditación debe encontrarse nítidamente diferenciado de la
provisión de la actividad. Los Sistemas de Acreditación propios de los
promotores/proveedores de la actividad pueden resultar inadecuados, porque invalidaría la
imparcialidad de cualquier Sistema de Acreditación.
En este sentido, la Agencia Internacional de Acreditación (A.I.A.) pone a disposición
de instituciones privadas y públicas, un Sistema de Acreditación que garantiza que las
actividades formativas acreditadas cumplen los más altos índices de calidad, para que de
esta forma alcancen sus propios objetivos. La A.I.A. es una entidad privada e
independiente que centra su actividad en las siguientes líneas estratégicas:
consultoría para proveedores/promotores de actividades de Formación Continuada;
acreditación de actividades de Formación Continuada sanitaria y no sanitaria;
consultoría para centros y servicios sanitarios y socio-sanitarios, y acreditación de
centros y servicios sanitarios y socio-sanitarios. (Ver gráfico 3).
La Agencia Internacional de Acreditación (A.I.A.) está a disposición de cualquier
sector profesional, sea cual sea el ámbito en el que desarrolle su actividad, su tamaño,
su carácter público o privado o su pertenencia a asociaciones o empresas o cualquier
tipo de organización. La A.I.A. pretende con la aplicación de un Sistema de
Acreditación de Actividades de Formación Continuada riguroso, dar confianza tanto a los
promotores/proveedores de dichas actividades, como a los discentes en lo referente a la
calidad de las actividades de Formación Continuada acreditada.
La estrategia empresarial de la A.I.A. va dirigida a una serie de actuaciones: la
primera, objeto de este artículo, es la implantación de un Sistema de Acreditación
voluntario que garantice la calidad de las actividades formativas, así como la gestión y
tramitación de toda la documentación exigida para la acreditación oficial, que en estos
momentos sólo se contempla dentro del sector sanitario, por la Comisión de Formación
Continuada del Sistema Nacional de Salud. La segunda línea estratégica es la
acreditación de centros y servicios sanitarios y no sanitarios. Para conseguir estos
objetivos, la A.I.A. establece convenios de colaboración con instituciones y agencias
acreditativas, a escala nacional e internacional, y fomenta la política de calidad en el
ámbito de Formación Continuada, contribuyendo así a mejorar el índice de satisfacción
de los discentes de esta formación. (Ver
gráfico 4).
Con respecto a la formación, A.I.A. sigue una serie de estrategias para lograr la
calidad total, sus líneas son: actuar como consultoría ante la presentación de un Plan
de Formación para mejorarlo en beneficio del discente y del promotor/proveedor de la
actividad de que se trate; actuar como gestoría para tramitar la acreditación de la
actividad docente planteada; evaluar todo el proceso metodológico correspondiente al Plan
Docente y Auditar al discente, o bien directamente, o por métodos de autoevaluación.
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