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Servicios de urgencias y actitudes sociales

LOS SERVICIOS DE URGENCIAS EN ESPAÑA RECIBEN MÁS CARGA DE LA QUE PUEDEN SOPORTAR. ESTO ES CONSECUENCIA DE LA BÚSQUEDA POR PARTE DEL PACIENTE DE UN TRAT AMIENTO RÁPIDO QUE EN LA INMENSA MAYORÍA DE LOS CASOS NO PRECISA DE ESTE TIPO DE ASISTENCIA. LA MEJORA DE LA ATENCIÓN EN URGENCIAS PASA, SEGÚN LOS EXPERTOS, POR LA ADOPCIÓN DE SOLUCIONES LOCALES EN CADA ÁREA, LA ROTACIÓN EN LOS SERVICIOS Y EL ACCESO DEL PERSONAL A CURSOS DE FORMACIÓN Y RECICLAJE, PERO TAMBIÉN POR UNA MEJOR EDUCACIÓN SANITARIA DEL USUARIO

Nuño Santana

.E l Instituto Nacional de Salud (Insalud) registro el pasado año en su territorio de gestión 5.014.672 entradas de urgencia en centros sanitarios de su influencia, lo que supone un 3,5 por ciento más que en el anterior ejercicio. Esta importante afluencia no significa que los españoles sufran constantes accidentes, ni que la población no esté, en general, sana. Sólo el 14,4 por ciento de los casos llevan al ingreso del urgencias_inf4.jpg (12748 bytes)paciente. Esto demuestra, según los responsables del Insalud, que muchos enfermos utilizan las urgencias como auténticos servicios de Atención Primaria inmediata.

"Cuando no se le ofrece una atención rápida en consulta primaria, un número importante de pacientes trata de buscar una vía de escape a través del dispositivo de urgencias. Esto hace que este servicio no esté dimensionado ni estructurado para esta labor, y se convierte en una puerta falsa, ya que la puerta de entrada al sistema, y que debe potenciarse, es la Atención Primaria", manifiesta el director general de Atención Primaria y Especializada, del Insalud, Rafael Matesanz. Como ejemplo de esta hiperactividad de los servicios de urgencia en España aparece un dato bastante elocuente aportado por el 061, quien recibió, únicamente en Madrid, el pasado mes de enero un total de 3.774 llamadas.

Las demandas de urgencias crecen anualmente alrededor del 5 por ciento, con una proporción de 350 atendidos por cada 1.000 pacientes al año. Según la Dirección General de Atención Primaria y Especializada, la mayoría de las personas que acuden a los servicios de urgencia en nuestro país llegan aquejados por traumatismos y afecciones respiratorias, a los que siguen aquéllos que presentan patologías urgenciatx_1.gif (4330 bytes)digestivas, cardiovasculares e infecciones en general. 

Durante los meses de diciembre, enero y febrero la afluencia de pacientes con estos procesos infecciosos a nivel respiratorio puede elevarse hasta un 80 por ciento respecto a otros meses. Durante los períodos primaverales, las infecciones respiratorias también se erigen en la mayor carga asistencial en urgencias, consecuencia del incremento de las reacciones alérgicas.

Oscilaciones por autonomías
La frecuentación media de los servicios de urgencia varía sustancialmente según las comunidades autónomas. Dentro del territorio gestionado por el Insalud, Murcia es la que presenta un nivel más alto de esta variable (410/1.000), seguida de Madrid (371/1.000), Castilla-La Mancha (316/1.000), Castilla y León (303/1.000) y Baleares, con 294/1.000. Melilla presenta una frecuentación de 584/1.000. Entre las comunidades autónomas que tienen la Sanidad transferida, Andalucía se sitúa en cabeza, con un porcentaje de 413/1.000, tras la que siguen la Comunidad Valenciana (391/1.000), País Vasco (338/1.000) y Galicia (300/1.000). 

Las razones sociológicas para estas variaciones entre autonomías son complejas. Por una parte, los propios pacientes afirman que los hospitales les dan mayor confianza, piensan que van a ser mejor atendidos. Esto es especialmente significativo en las autonomías del sur. Junto a esto, las numerosas entradas en Atención Primaria, que se situaron entorno a 175.000.000 de consultas el año pasado, sólo en el territorio Insalud, provocan que el español medio busque "la puerta falsa" de las urgencias como remedio fácil y rápido. Esta opción supone, sin embargo, que los servicios estén sometidos a una sobrecarga a la que en ocasiones no pueden responder. "Los profesionales están expuestos a una presión extrema, ya que deben hacer frente de forma rápida y eficaz a una gran variedad de problemas médicos que, además, en los casos graves pueden comprometer la vida de los pacientes. Así las cosas, las posibilidades de errar se multiplican y, por tanto, pueden aumentar sensiblemente las demandas judiciales, especialmente en los casos que existe una especial urgenciatx_2.gif (5119 bytes)judicialización de la Medicina", explica el coordinador de Urgencias del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, doctor Jiménez de Diego.

Pese a todo, los ciudadanos afirman, en general, que están satisfechos con el trato que reciben en las urgencias hospitalarias, aunque casi un tercio se queja de la demora en recibir tratamiento. La inmensa mayoría valora positivamente el servicio al que acuden y, únicamente, uno de cada tres pide que exista mayor rapidez en la atención al paciente. 

Últimos estudios
Dentro de los últimos avances en el campo de las emergencias, más de 200 profesionales sanitarios y técnicos de urgencias abordaron, recientemente, en el VI Congreso de la agrupación de Madrid de la Sociedad Española de Medicina de Emergencias (SEMES) los retos más recientes en materia legal, controles de calidad y patologías de la violencia en los servicios de urgencias.

"El control de calidad se ha convertido en el objetivo prioritario en la gestión sanitaria. Todo servicio sanitario se ha visto en la obligación de introducir en sus actuaciones criterios y controles de calidad. Este hecho también se reproduce en la Medicina de emergencias que utiliza elementos como el alta médica como ventanilla_inf1.jpg (7848 bytes)un indicador más de calidad", destaca uno de los ponentes del congreso de SEMES-Madrid.

La mejora de los servicios de urgencia debe abarcar, según Rafael Matesanz, la revisión constante de la demanda de los pacientes, la adopción de soluciones locales en cada área, la rotación en los servicios de urgencia y el acceso del personal a cursos de formación y reciclaje. "Esta mejora de la calidad pretende integrar, por una parte, las necesidades de los ciudadanos que van a recibir los servicios, mediante el dimensionamiento y la identificación de problemas, y de otra, la formación de grupos de trabajo internos que lleve al seguimiento de los objetivos y a la consecución de esos resultados de calidad", señala el director general de Atención Primaria y Especializada, del Insalud.

Dentro del desarrollo de este encuentro, una de las mesa redondas más relevantes fue la dedicada a la "Patología de la violencia en urgencias y emergencias", en la que participaron Juan José López-Ibor, catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid; los doctores Angel Nieto y Nieves de Lucas, jefe de Urgencias del Hospital Clínico de Madrid y médica del SAMUR, respectivamente; y Manuel Iglesias, inspector jefe de la Brigada Provincial de Información de Madrid. Según estos expertos, la ciudad ejerce sobre la salud mental del ser humano una doble y contradictoria influencia.

Si, por un lado, favorece la aparición de trastornos psiquiátricos típicos, como el estrés, la competitividad y la violencia, por otro, es actualmente la mayor fuente de saber y conocimiento. Según López-Ibor, "los consulta_inf2.jpg (10895 bytes)hombres y mujeres pensamos, sentimos y nos comportamos de forma diferente en el medio urbano y en las zonas rurales. La sobrestimulación de los sentidos que se registra en las grandes ciudades embota a los mismos sentidos, especialmente, en el caso de personas a las que les resulta muy difícil separar el ruido del mensaje. En las ciudades se presenta también una patología psiquiátrica específica, como la propia de los enfermos sin techo, la derivada del estrés o el ruido -que puede llegar a producir cambios físicos-, los problemas de depresión, la fobia social o la que combina la esquizofrenia con la adicción a ciertas drogas". En opinión de López-Ibor, "la violencia resulta el signo más evidente de algunos transtornos mentales que se identifican con la ciudad. Se puede considerar a la violencia, en general, como un hecho patológico si se tiene en cuenta que ocasiona daño, ocasiona sufrimiento, humilla, destruye y produce más violencia".

Un servicio de urgencias puede ser el reflejo de las consecuencias de la violencia social. Los doctores Angel Nieto y Nieves de Lucas, jefe de Urgencias del Hospital Clínico de Madrid y médica del SAMUR, respectivamente, realizaron entre marzo y diciembre del año pasado un estudio que perseguía analizar los síntomas de la violencia urbana en relación con la actuación de los servicios de urgencia. El estudio, llevado urgenciatx_3.gif (4353 bytes)a cabo en el Servicio de Urgencias del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, recogió una media de cuatro agresiones diarias.

La mayoría de estos incidentes son por impacto, bien con las manos o con un objeto contundente, consecuencia en su mayoría de peleas callejeras, en el caso de los pacientes hombres, y de agresiones familiares, en el caso de las mujeres. Existe una relación directa de los fenómenos antes descritos, tales como la ingesta de inmunodepresores, el estrés y la fobia social, con los casos de violencia en las ciudades. Este estudio recoge algunos datos posiblemente desconocidos sobre las características de los ingresados en urgencias. "La agresión que lleva a ingreso no es exageradamente frecuente en menores y jóvenes, ya que más de la mitad de los agredidos son mayores de 30 años y sólo el seis por ciento son menores de 18 años", explica el doctor Nieto. Ocho de cada diez casos recibe un pronóstico leve, mientras se registra un caso grave por cada diez.

Evolución en urgencias respiratorias
En este Congreso se presentaron también varias conclusiones de los servicios de urgencia respecto a las afecciones respiratorias, principal incidencia que deben atajar estos servicios. Según varios estudios, en los últimos años ha evolucionado la sensibilidad de los patógenos implicados en las infecciones respiratorias frente a los antibióticos.

Actualmente se está aceptando, en la práctica clínica diaria, nuevas orientaciones terapéuticas, que reducen este impacto negativo en el manejo de las infecciones respiratorias más frecuentes en Urgencias. En este sentido, el doctor Jiménez de Diego, jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid incide en que los equipos empiezan a valorar muy positivamente la utilización de nuevas quinolonas, antibióticos potentes de alto espectro.

urgenciatx_4.gif (4643 bytes)Por otra parte, el impacto de las infecciones respiratorias en el paciente anciano, inmunodeprimido o en el que presenta enfermedades concomitantes -como diabetes, hipertensión, cardiopatía isquémica, entre otras- se asocia con una mayor carga asistencial. Por contra, la incidencia en el paciente joven, con buenas defensas, suele resultar banal.

Consecuentemente, el doctor Jiménez de Diego incide nuevamente en que "mientras los primeros casos son los que más favorecen el colapso de las urgencias y los que más problemas producen al especialista de urgencias, el caso de los segundos responde a una deficitaria educación sanitaria del paciente, a un posible error en Atención Primaria y a la eficiencia y rapidez con que se trabaje en los servicios de urgencias. La población general tiene asumido que en urgencias se resuelve todo tipo de enfermedades, siendo la forma rápida de conseguir un diagnóstico y un tratamiento, convirtiéndose el servicio en una especie de consulta abierta 24 horas al día".
 

La violencia urbana desdeun servicio de urgencias

ciudad_inf3.jpg (10775 bytes)Varón, de unos 33 años, agredido en la noche de un fin de semana, en la cabeza o en las extremidades y que presenta heridas no graves. Éste es el perfil de una persona que acude a un servicio de urgencias en España a consecuencia de la violencia urbana. La patología de la violencia supone únicamente algo más del 1 por ciento de la demanda de los servicios de urgencia, pero es un buen barómetro sobre el funcionamiento de la sociedad española. Un estudio rea-lizado por responsables del Hospital Clínico de San Carlos y el SAMUR en Madrid aporta algunos datos bastante reveladores: mientras el varón es atacado generalmente en la calle, consecuencia de un asalto, reyerta o agresión, la mujer es agredida mayoritariamente en su propia casa. Una de cada tres mujeres que llegan a los servicios de urgencia con agresiones son víctimas de los malos tratos en su domicilio, generalmente ocasionados por su pareja. Un gran centro sanitario, como puede ser el Hospital Clínico de Madrid, puede recibir al año en torno a 2.200 pacientes que han sufrido agresiones. De ellos, algo menos del 3 por ciento son atacados brutalmente, habitualmente por arma blanca, mientras la inmensa mayoría acuden con heridas leves consecuencia de una agresión cuerpo a cuerpo. No existen grandes variaciones en el número de daños a víctimas en los distintos meses, pero sí en cuanto a la distribución semanal de éstos, cuyo índice se mantiene constante durante los cuatro primeros días de la semana, comenzando a aumentar el viernes y sábado, y alcanzado su máxima incidencia en la madrugada del domingo. La hora en la que se registran más casos es la medianoche, posteriormente, desciende de forma regular hasta las nueve de la mañana, hora que representa el mínimo. Seguidamente, remonta a lo largo de la mañana y se mantiene constante a lo largo de la tarde, comenzando a incrementarse sobre las 20 horas hasta alcanzar nuevamente el máximo.

 

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