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El coste de la atención sanitaria a los turistas en el sistema público

consulta_6.jpg (15324 bytes)El gasto que en el Sistema Nacional de Salud genera la atención a los millones de visitantes que anualmente llegan a España, se observa cada vez con mayor interés por sus repercusiones económicas. Aunque desde los organismos públicos relacionados con la Sanidad nadie se atreve a hablar de la existencia de un ‘turismo sanitario’ propiamente dicho, sí se reconoce el peso importante con que carga la Sanidad pública por los cuidados crecientes a los extranjeros, sobre todo en algunas zonas costeras, por la presión asistencial que genera el turismo. Algunas comunidades autónomas, con y sin competencias en materia sanitaria, se quejan de que tienen que atender a una población mucho mayor de la que realmente tienen censada en esas zonas, lo que está generando situaciones de déficit, no sólo asistencial, sino económico y de infraestructuras. Mientras tanto, el debate sobre la libre circulación de pacientes en los países europeos reclama el establecimiento de elementos correctores que eviten consecuencias negativas sobre los dispares sistemas sanitarios existentes en la Unión.

 
Redacción

A la pregunta de si realmente existe un ‘turismo sanitario’ en nuestro país, muy pocos profesionales de la asistencia o de la gestión sanitaria responden de manera afirmativa. Si la pregunta que se formula es si suponen una carga importante para la Sanidad pública los millones de visitantes que España recibe anualmente, entonces la respuesta unánime es que se trata de un hecho constatado, más todavía según la zona de que se trate. En la Costa de Sol, por ejemplo, llama la atención, según el presidente del Colegio de Médicos de Málaga, Enrique López Peña, que turistas, procedentes sobre todo de Alemania y Holanda, reciben una cantidad "chocante" de implantes de cadera y marcapasos de forma gratuita, gracias a los convenios en materia sanitaria firmados entre todos los países de la Unión Europea, unas intervenciones que suponen un gasto considerable. López Peña indica que estos desembolsos son afrontados por el Servicio Andaluz de Salud, por lo que el presidente malagueño solicita que se cree una vía de subvención coherente. El responsable de la gestoría de usuarios del Hospital Comarcal de la Axarquía (Málaga), Antonio Martínez-Cañamero, afirma que, por ejemplo, el núcleo de Vélez-Málaga soporta una población flotante "muy importante" durante todo el año, que al ser portadora del documento E-111, tiene derecho a una asistencia sanitaria gratuita equivalente a la de cualquier ciudadano español. Sin embargo, el responsable del centro sanitario de la Axarquía reconoce que ciudadanos de determinados países, como Inglaterra o Alemania, reciben en España determinados procesos sanitarios que "en sus países de origen no son cubiertos o son muy caros". 

En Baleares, una de las zonas turísticas de mayor afluencia, las autoridades afirman que no se ha detectado el problema del ‘turismo sanitario’ como tal, aunque sí queda patente la preocupación de los responsables institucionales por la gran presión que el turismo supone sobre la asistencia médica. El director territorial del Insalud en Baleares, Javier Rodrigo de Santos, reconoce que "hemos notado una progresión al alza en el número de pacientes comunitarios que emplean la Seguridad Social", y señala como motivo principal el hecho de que el dispositivo sanitario público tenga cada vez una mejor oferta. En este sentido, pone como ejemplo la Fundación Hospital de Manacor (Mallorca), donde, en gran parte de los casos, sobre todo por parte de pacientes alemanes, "los turistas ya no emplean la póliza de seguros que les cubre con el viaje, sino que vienen directamente con el E-111, que es un documento europeo que garantiza el derecho a la asistencia sanitaria cuando sales de tu país, pero dentro de Europa", señala Rodrigo de Santos, quien afirma que el turista que busca un provecho del sistema público, "así como tal, como colectivo, no lo tenemos identificado, entendemos que no existe". El presidente del Colegio de Médicos de Baleares, Miquel Triola, afirma desconocer si hay ciudadanos que, aprovechando su estancia turística, pretenden acceder a tratamientos que en su país de origen son más caros o la Seguridad Social no los cubre. Triola cree que no es tan fácil acceder a un tratamiento fuera del propio lugar de residencia, ya que "puestos a venir aquí, también podrían ir a otros sitios", comenta. La patología de los extranjeros que visitan Baleares tampoco es uniforme, señala el presidente del Colegio balear, ya que en verano se dan más problemas intestinales y traumatismos, mientras que en invierno vienen muchos enfermos crónicos. De estos últimos, asegura Triola, que sí pueden tener un coste más elevado para la Sanidad pública. 

Consumidores sociosanitarios
Precisamente, una de las máximas preocupaciones, en este sentido, para el propio Ministerio de Sanidad es la repercusión de los turistas de la tercera edad que pasan largas estancias en las zonas turísticas o residenciales. Lluis Bohigas, director general de Planificación, asegura que no le preocupan tanto los 40 millones de visitantes que vienen al año como los 8 ó 10 millones (aún no están cuantificados) que tienen más de 65 años y que "son consumidores sociosanitarios". Bohigas explica que una parte de estos turistas mayores tiene una casa o un apartamento en la costa, con lo cual, en lugar de pasar 15 días como un turista normal, su estancia se prolonga hasta seis meses. De esta forma, para el director general de Planificación, una persona mayor de 65 años que pase la mitad del año en España es un consumidor de servicios sanitarios por definición, y "para esta gente no está pensado el sistema de atención a extranjeros", explica.

El sistema de atención sanitaria a extranjeros data de los años 30 ó 40, según recuerda Lluis Bohigas, y funciona mediante unos impresos denominados E-110, E-111 y E-112, que están diseñados para tres situaciones diferentes. La primera situación corresponde a los trabajadores fronterizos, es decir, aquellos que viven a un lado de la frontera y van a trabajar al otro, por lo que cotizan a la Seguridad Social del país extranjero (en el que trabajan). Bohigas explica que, en este caso, el trabajador, cuando estuviera enfermo, debería atravesar la frontera de nuevo para ser atendido por un médico, por lo que "hace años que los sistemas de Seguridad Social de Europa se pusieron de acuerdo para que el médico que atendiera al paciente y a su familia fuera del país en donde vive", y, a cambio, el país donde cotiza paga la asistencia. El segundo supuesto de atención a ciudadanos europeos desplazados corresponde a aquellos que realizan visitas temporales, la mayoría turistas. En este caso, la atención que recibe el viajero es facturada por el país donde ha sido atendido y sufragada por la Seguridad Social del país de origen del turista. El tercer caso corresponde a los tratamientos especiales que un enfermo pueda necesitar y sólo pueda obtener en otros países. En estas situaciones, el director general de Planificación explica que primero debe haber una autorización previa del Sistema Nacional de Salud para realizar determinado tratamiento en el extranjero. Después del tratamiento, la factura es enviada a la Seguridad Social del país de origen del paciente.

turismo1.gif (1767 bytes)Teniendo en cuenta el actual modelo de intercambio de pacientes en Europa, "ninguno de los tres supuestos descritos sirve para un anciano que pasa seis meses en Benidorm", explica Lluis Bohigas, ya que "no es un trabajador fronterizo, ni un visitante temporal y tal vez tenga una enfermedad crónica y por eso no le pueden atender cada vez de urgencia, y tampoco puede decir que cada vez que va al médico a Benidorm tenga que ir a su país de origen para pedir un permiso para que le atiendan de su enfermedad crónica en su lugar de vacaciones". El sistema de intercambio de pacientes es válido para los turistas con una estancia media de 15 días, asegura Bohigas, pero resalta que no funciona para el colectivo particular de enfermos de más de 65 años que han escogido estar en España más de seis meses o una temporada larga. El director general de Planificación señala que estos pacientes reciben asistencia sin cobrar nada por ella, por lo que, a su juicio se está "subvencionando" su atención médica. Por si esto no fuera poco, Bohigas opina que "los países europeos pagan tarde y mal" la facturación por atención sanitaria a extranjeros comunitarios.

El incremento de los usuarios de la Sanidad pública procedentes, no sólo del extranjero, sino también de otras zonas de España, debido a la llegada de trabajadores de temporada turística, tiene una "repercusión negativa", según el director territorial del Insalud de Baleares, porque la compensación de ese gasto no se produce por una facturación entre comunidades autónomas o entre comunidades y los países de origen de los turistas atendidos, explica. Es la Tesorería General de la Seguridad Social, de la que sólo existe una en cada país, la encargada de compensar el gasto generado por el flujo de ida y/o vuelta de ciudadanos de países de Europa. El problema surge a la hora de compensar a las comunidades, ya que se tiene en cuenta el criterio de la población censada, y no la real, en la que hay que incluir la población desplazada que viene a trabajar en la industria turística u otras, los residentes extranjeros y los turistas.

El gobierno catalán también muestra su preocupación por la repercusión que la atención sanitaria a los turistas genera en sus arcas públicas. El subdirector del Área Sanitaria del Servicio Catalán de la Salud, el doctor Enric Agustí, estima que en Cataluña, en el año 1999, la atención a los turistas supuso un coste aproximado de 38.000 millones de pesetas. Según los cálculos de Agustí, si en 1999 entraron en la comunidad catalana 12 millones de visitantes, con una estancia media de 9 días, eso supone de hecho incrementar la población real en 300.000 personas, algo que equivale al 5 por ciento de la población catalana. El responsable del Área Sanitaria del Servicio Catalán de la Salud considera que, "teóricamente este dinero, 38.000 millones, es un déficit", porque Cataluña no recibe directamente la compensación de los países de procedencia de los turistas atendidos, sino que recibe una asignación centralizada del gobierno. Para Enric Agustí, los 38.000 millones citados "evidentemente, lo que hace es gravarnos, ya que hemos de adoptar dispositivos para hacer frente a la demanda".

Compensación del Estado
Tanto para las comunidades autónomas que tienen transferidas las competencias en materia sanitaria, como para las que están en vías de culminar el proceso transferencial, la atención a extranjeros y población desplazada es asunto de especial interés. El gobierno de la Generalitat de Cataluña lo pondrá sobre la mesa a la hora de negociar el nuevo modelo de financiación autonómica. Canarias también insiste en que el nuevo sistema de financiación debe compensar el gasto ocasionado por el turismo. El consejero de Sanidad del Gobierno de Canarias, José Rafael Díaz, destaca el aumento del gasto sanitario en las islas debido a factores como la inmigración africana, los canarios emigrantes retornados y los turistas. Según Díaz, Canarias es la comunidad que menos recibe por habitante y año del Gobierno central, mientras que la asistencia sanitaria a turistas superaba, hace tres años, los 5.000 millones de pesetas, "un lujo que no se puede permitir", opina, por lo que al igual que Cataluña, desde el archipiélago también se pedirá una compensación del Estado en la negociación del nuevo sistema de financiación sanitaria.

Desde Baleares, la consejera de Sanidad, Aina Salom, tambien se queja de que su comunidad está "en el furgón de cola" en cuanto a gasto por habitante, mientras que tiene que hacer frente a un enorme coste generado por la atención sanitaria a los turistas. Salom señala como "elemento que nos diferencia de otras comunidades" el hecho de la atención a los millones de visitantes que llegan anualmente a la comunidad, situación que se está planteando en la mesa de negociación del traspaso de competencias. En este sentido, el presidente del Colegio de Médicos de Baleares opina que es "imprescindible" a la hora de encarar el proceso transferencial la realización de un estudio "serio y con profundidad" del coste real de la Sanidad en Baleares, teniendo en cuenta la población desplazada y los turistas que visitan la comunidad. El responsable del Insalud en las Islas, Javier Rodrigo de Santos, también coincide en que hay que tener en cuenta no sólo a los turistas, sino también a la población desplazada, "que en muchas ocasiones no viene a las Islas de vacaciones, sino para trabajar en el turismo", a la hora de cuantificar la población que atiende la Sanidad pública de Baleares. Para Rodrigo de Santos, el traspaso de competencias no es la solución para paliar el problema del déficit generado por la atención a extranjeros, y opina que "la única forma" de poder compensarlo es "que los hospitales tengan su propia tesorería", y pone como ejemplo la Fundación Hospital de Manacor en Mallorca. 

Autonomía de gestión
En el caso de Manacor, a diferencia del resto de hospitales de la comunidad, según explica el responsable del Insalud, se ofrece asistencia a todo el mundo de igual manera, aunque se factura el tratamiento cuando el paciente no tiene Seguridad Social, y mientras que los ingresos por facturación en el caso de Manacor revierten en el propio centro, en el resto no. La Fundación Hospital de Manacor tiene un presupuesto que ronda los 5.000 millones de pesetas, de los que unos 200 millones corresponden a ingresos por facturación a terceros. Rodrigo de Santos opina que, aunque pueda parecer una cantidad insignificante, 200 millones sobre un presupuesto de 5.000 "dan para hacer todo lo que de nuevo se puede hacer en el hospital en un año", de manera que se trata de una cantidad que permite incentivar al profesional, mejorar la formación continuada e invertir en desarrollar la tecnología del centro. De esta forma, en el caso del Hospital de Manacor, al estar gestionado como una fundación, lo que ha sido un gasto en población turística o desplazada, revierte en el hospital. 

El responsable de la sección de Sanidad del sindicato CC.OO en Málaga, José Ramírez, también destaca que, aunque el Insalud recibe compensaciones por parte de los países europeos que tienen habitantes residiendo de forma temporal en España, "no se hacen las transferencias pertinentes a cada comunidad autónoma", por lo que desde el sindicato se considera necesario que se suscriba un acuerdo de financiación sanitaria de ámbito europeo para paliar este problema. Lluis Bohigas opina que "aquí tenemos un problema", al igual que otros países como Italia, Grecia y Portugal, en donde se atiende a mucha gente mayor del Norte de Europa, atención sanitaria que el actual sistema de financiación entre países comunitarios no cubre. Vienen más pacientes extranjeros a España que no pacientes españoles al extranjero, "atendemos a muchos más pacientes extranjeros", por lo que en España "somos exportadores de servicios sanitarios", asegura. En este sentido, la presidenta de la Fundación Salud, Empresa y Economía (FUSSE), Esperanza Martí, reclama la necesidad de armonizar los servicios y derechos de los ciudadanos de los distintos países europeos, aunque reconoce que "a corto plazo es difícil" lograr esta armonización. En 1997, según estima Martí, se prestaron servicios sanitarios fuera de nuestras fronteras por valor de 30.000 millones de pesetas, lo que convierte a España en el segundo exportador de estos servicios tras Francia, añade. 

Libre circulación de pacientes
turismo3.gif (1210 bytes)Bohigas advierte que estamos ante una nueva era, ya que "hace 30 años no existía el turismo actual ni tampoco, por ejemplo, la gran cantidad de alemanes que han comprado una casita en la costa de Mallorca", y esto abre el debate sobre la libre circulación de pacientes, respecto a lo que asegura que "hay mucho miedo en Europa, ya que hay quien piensa que si en un país hay largas listas de espera, los pacientes se irán a otro y entonces los Estados tendrán un verdadero lío para cobrar". El director de Planificación afirma que "las listas de espera se resuelven con dinero, los planes de choque consisten en dar más dinero y más incentivos a los médicos por hacer un trabajo". Si este dinero de Europa va directamente al hospital, añade, todos los hospitales de la costa tendrán soluciones. El problema está ahora en que en la Costa del Sol, por ejemplo, hacen este trabajo y no lo cobran.

Mientras, la Corte de Justicia Europea considera que los cuidados médicos no se encuentran entre los servicios de libre circulación establecidos en la Unión Europea y que la libre circulación de pacientes no es posible, ya que pondría en peligro el equilibrio económico de los sistemas de financiación obligatoria de los distintos Estados miembros. Sobre el asunto es importante, a juicio de Rubén Moreno, secretario general de Gestión y Cooperación Sanitaria, "hacer un esfuerzo de cohesión y coordinación", porque "habría que arbitrar mecanismos de compensación mejores que los que ya existen para que todos los ciudadanos europeos puedan moverse con libertad". En su opinión, al tratarse de sistemas nacionales de salud con fórmulas tan dispares, lo lógico sería definir una serie de prestaciones mínimas para toda Europa. En este mismo sentido, el Comité Permanente de Médicos Europeos aboga por buscar un equilibrio entre el derecho a la libre circulación de pacientes y sus consecuencias para los sistemas sanitarios. 

 

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