Aplicación de los recursos disponibles en el actual
modelo de colaboración entre Sanidad pública y privada
TANTO PARA LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA COMO PARA EL SECTOR PRIVADO, EL OBJETIVO A
PERSEGUIR ES EL DE OFRECER UNA SANIDAD DE CALIDAD A LA POBLACIÓN, APROVECHANDO TODOS LOS
RECURSOS DISPONIBLES Y APLICÁNDOLOS, TANTO EN CADA UNO DE ESTOS DOS SECTORES COMO EN EL
MODELO DE COLABORACIÓN ENTRE AMBOS. SOBRE ESTE ÚLTIMO, DISTINTOS EXPERTOS DEFIENDEN
DIFERENTES POSTURAS, MIENTRAS QUE PARA UNOS SE HACE NECESARIA UNA NORMALIZACIÓN DE LA
PARTICIPACIÓN DE LA SANIDAD PRIVADA EN LA PRESTACIÓN ASISTENCIAL PÚBLICA, LOS
REPRESENTANTES DEL SECTOR PRIVADO OPTAN POR LA LIBERALIZACIÓN DE DICHO SECTOR, AL TIEMPO
QUE RECLAMAN UNA GARANTÍA A SUS INVERSIONES, A TRAVÉS DEL INCREMENTO DE LA PRESTACIÓN
DE SERVICIOS
Nuria Sastre
Para José Manuel Romay Beccaría, ministro de Sanidad y Consumo, el debate Sanidad
pública o privada no es correcto, "ya que la cuestión estriba en mejorar la
rentabilidad social y la eficiencia del sistema. El monopolio lleva a la ineficiencia,
circunstancia que se puede corregir si introducimos la competencia entre los
centros". De esta manera, se expresaba en el transcurso de unas jornadas recientes
dedicadas a la Sanidad privada que contaron con el patrocinio de la compañía aseguradora
Adeslas. Romay hizo referencia a los conceptos monopolio o competencia, asegurando que
este último debe ser regulado por los poderes públicos, "ya que el mercado tiene
puntos débiles", impulsado por los usuarios y teniendo al sistema de acreditación
como verificador de la calidad de los proveedores. "Todo este proceso necesitará un
tiempo de concreción, pero, al final, obtendremos un sistema menos rígido que el
actual".
Asimismo, el ministro de Sanidad se refirió a la normalización de la Sanidad privada
en la prestación asistencial del Insalud: "Hemos regularizado la suscripción de
conciertos a través de los contratos marco, un procedimiento ágil y transparente para la
adjudicación de determinados paquetes de servicios". Romay Beccaría destacó que
todas las actuaciones que se llevan a cabo en Sanidad siempre tienen como objetivo
conseguir mayores niveles de eficiencia, rentabilidad y satisfacción, sin olvidar nunca
los conceptos de universalidad, eficacia, calidad y equidad.
Provisión mixta de servicios sanitarios
Tras la intervención de Romay Beccaría, se produjo el primer debate entre representantes
de la Sanidad pública y privada, teniendo como primer ponente a César Villalón,
presidente de la Comisión de Sanidad del
Partido Popular, quien
apostó en su intervención por la provisión mixta de los servicios sanitarios,
"creo que el debate sobre Sanidad pública o privada es banal; como mi partido, me
sitúo en el centro, ni la una ni la otra, las dos". Al mismo tiempo, animó a la
iniciativa privada a ofertar sus servicios en aquellos lugares donde hay déficits
asistenciales para completar de esta manera a la Sanidad pública. Hizo especial hincapié
en la necesidad de invertir en servicios socio-sanitarios: "el envejecimiento de la
población ha llevado a un aumento de la demanda de atenciones socio sanitarias. Por ello,
los proveedores privados podrían tomar la iniciativa en este tipo de servicios, creo que
en Cataluña y Castilla-La Mancha ya existen centros piloto. En este caso, se invertirían
los papeles y la Sanidad pública sería complemento de la privada".
Villalón terminó su exposición definiendo como objetivos principales para ofrecer
una Sanidad de mayor calidad: incorporar todos los recursos sanitarios posibles a la
Sanidad pública y a los servicios sociosanitarios; conseguir que los ciudadanos puedan
elegir libremente en base a una buena información; y propiciar la participación activa
de la Sanidad privada.
Liberalización del sector
La intervención de Villalón fue ampliamente contestada por los participantes en las
jornadas, quienes definieron a la Sanidad privada como subsidiaria del poder público, que
es en la actualidad quien ejerce como juez y parte. Eloy Fernández Corral, director
médico del Instituto medico Quirúrgico San Rafael, de
La Coruña, preguntó a César Villalón "¿por
qué temen tanto liberalizar nuestro sector? ¿por qué no permiten que el mercado se
autorregule?"; Juan Sabater resaltó que no se manifiestan diferencias de actitud en
los distintos ejecutivos, "da igual quien gobierne, el PP o el PSOE, porque no
percibimos ningún cambio, sean un poco más imaginativo. Ustedes siguen construyendo
hospitales y no se dan cuenta de que el modelo está agotado". Por último, Eduardo
Goicoechea, director de Márketing de la Clínica Ruber afirmó que, "no se puede
pedir más inversión privada si no se nos asegura mayor participación en la prestación
de servicios. A lo que debe tender el sector es hacia la liberalización absoluta, gradual
y por fases. Hay un nuevo escenario en el que la acreditación sería la clave, que exista
un órgano que asegure la calidad de las clínicas; después todo vendrá de la mano de la
competencia".
César Villalón se defendió de las acusaciones afirmando que el Insalud no puede
desmantelar el sistema y que debe asegurar la asistencia de todos los ciudadanos, haciendo
alusión también a que no todas las clínicas privadas aseguran una buena
prestación.
Nivel secundario ambulatorio
Para Enrique Fernández Miranda, vicepresidente primero de la mesa del Congreso de los
Diputados, el sistema sanitario debería crear un nivel secundario ambulatorio con
personalidad propia y profesionales preparados para el tipo de patología que en él se
abordarían. "Es aquí, en este segundo nivel, donde se abre un amplio abanico de
posibilidades para la Sanidad privada, ésta tiene muchos centros de carácter secundario.
Ofrece una atención que pisa los talones a los hospitales terciarios del Sistema
público, pero si no ha hecho las inversiones que le situarían a la altura de esos
centros es porque ha encontrado en la asistencia ambulatoria su nicho de
mercado".
Pero Miranda no cree que la colaboración de la Sanidad privada deba ceñirse a este
hipotético nivel secundario. "Si las posibilidades de concertación se ampliaran, la
privada entraría también en la Asistencia Primaria y estaría en perfectas condiciones
para ofrecer los mismos servicios que un hospital terciario. Creo que eso exige cierta
comprensión del Estado con los esfuerzos que la privada pueda hacer en este sentido. Esto
se traduce en que todo espacio asistencial al que llegue la Sanidad privada y no lo haga
la Sanidad pública ha de ser concertable, lo que significa que no ha de construirse un
centro público a su lado, siempre que la actividad de la privada no interfiera el acceso
gratuito a la asistencia y la atención se financie con fondos públicos La Sanidad está
en un momento de cambio en el que no deben imperar los dogmas ni se han de cerrar
posibilidades; ya que estrategias como éstas son dinámicas y cambiantes en función de
cómo evoluciona el servicio sanitario que hay que prestar al ciudadano."
Para Miranda el concepto principal que no
debe olvidarse nunca es que la Sanidad es un Derecho reconocido en la constitución.
"Nunca se ha discutido este Derecho, pero sí los instrumentos que hacen realidad
este Derecho. Tenemos la obligación de ir adaptando estos instrumentos a las necesidades
cambiantes. La nueva situación económica hace posible el planteamiento de reformar el
Sistema Nacional de Salud con los siguientes objetivos: responder formalmente a la
demanda, que es ilimitada; tender a mejorar la calidad; y racionalizar un gasto que
llegará a ser limitado. Tenemos que ser capaces de sumar recursos al Sistema Nacional de
Salud independientemente de su titularidad No podemos permitirnos el lujo de no aprovechar
todos los recursos disponibles. Es un error pensar que la demanda se puede llegar a
satisfacer con el aumento de recursos público. Entre los instrumentos para sumar recursos
se encuentran la concertación global de asistencia sanitaria; la concertación de centros
sanitarios, como el modelo Alcira; y la concertación de servicios, como el utilizado para
las listas de espera. Y todo esto sin vulnerar un ápice el acceso gratuito a la
Sanidad".
Aseguradoras
Las Jornadas también contaron con la participación de los representantes de las
aseguradoras Adeslas y Muface, Pedro Razquin y Ana María Pastor, respectivamente, quienes
analizaron en sus exposiciones la situación de este sector. Para Razquin se hace
necesario un nuevo marco que permita salir del estancamiento
y se acometan nuevas inversiones, sin olvidar la
posibilidad de que algunos colectivos de trabajadores tengan la oportunidad de elegir
entre un sistema de Sanidad público o privado como sucede actualmente con los
funcionarios. Asimismo, el consejero delegado de Adeslas, repasó la situación actual del
sector, afirmando que el número de clientes, alrededor de seis millones, no sufre
variaciones desde hace unos años, aunque lo que sí crece es el volumen de primas,
alcanzándose durante 1998 los 380.000 millones de pesetas. Por otra parte, Razquin,
destacó la oportunidad de negocio en Portugal y Latinoamérica, en el primero, "se
pueden hacer cosas porque es un mercado reducido" y en el segundo, en Argentina,
Adeslas ya tiene inversiones y entre sus proyectos está el de seguir con la expansión,
al igual que en España, donde continúan con la política de compras. Se prevé que
cierre este año con unos ingresos de 71.000 millones de pesetas.
Ana María Pastor, directora general de Muface, mutualidad de los funcionarios, afirmó
que la prima pactada para 1999 es de 5.244 pesetas por persona y mes. Asimismo, reclamó
una mejor gestión por parte de las entidades que participan en este sistema y una mayor
colaboración entre los médicos.
Cambio de moneda
Flavia Rodríguez-Ponga, subdirectora General de Seguros y Política Legislativa del
Ministerio de Economía y Hacienda, basó su ponencia en la situación del sector del
seguro privado ante la entrada de la Unión Europea. Durante su exposición afirmó que,
durante 1997, se establecieron 316.000 millones de primas con 6,5 millones de asegurados,
con una prima media de 48.000 pesetas, teniendo el 65 por ciento de los asegurados unos
ingresos medios. Respecto al cambio de moneda, resaltó que a partir del uno de enero de
1999 los contratos se pueden ejecutar en pesetas o como lo pacten las partes implicadas y
que será en el año 2002 cuando se redenominarán automáticamente en euros. Las
entidades aseguradoras deberán ofrecer información sobre la moneda utilizada como unidad
de cuenta, siendo presentadas las cuentas anuales en una sola moneda, al igual que los
libros de contabilidad.
La segunda jornada de este foro sobre
Sanidad privada que contó con el patrocinio de Adeslas, estuvo dedicada a la situación y
función de las clínicas privadas. Entre los ponentes estuvieron presentes Antonio
Bartolomé Sánchez, presidente de la Federación Nacional de Clínicas Privadas; Antonio
Burgueño, director asistencial de Adeslas; Rubén Moreno, subsecretario de la Consejería
de Sanidad de la Generalidad Valenciana; y Fernando Astorqui, director gerente de la
Fundación Jiménez Díaz. Todos ellos dejaron claro en sus exposiciones que la
colaboración de las clínicas privadas no significa en ningún caso la privatización de
la Sanidad. Asimismo, afirmaron que su objetivo era participar en el sistema para hacerlo
más viable.
Antonio Bartolomé, presidente de la Federación Española de Clínicas Privadas,
afirmó durante su ponencia que, "nadie piensa en privatizar la Sanidad; sólo
queremos colaborar para hacerla más viable. Las entidades colaboradoras están realizando
una magnífica colaboración a la Seguridad Social, aunque ésta está frenando o no
incentivando esa colaboración. No se trata de elegir entre público o privado, ya que
sólo hay una Sanidad, la de calidad".
Según Bartolomé, el aumento de los costes en la Sanidad se debe, entre otras causas,
al envejecimiento de la población, a la aparición de nuevas patologías y al aumento de
las expectativas de los ciudadanos. "Todos luchan por frenar ese gasto incontrolado,
políticos y gobiernos quieren mejorar el Estado y la Sociedad de Bienestar, dentro de la
cual está la Sanidad, pero ¿hasta dónde podrán seguir pagando? ¿podrán seguir
financiando y siendo proveedores de todas las necesidades que el sector tenga? ¿algún
día la Administración se despertará y se dará cuenta de que existen iniciativas
privadas que pueden ayudar?".
Para Antonio Bartolomé es necesario acometer cambios
profundos de las estructuras de la Sanidad de este país. "Es necesario hacerlo sin
cuestionar los valores de planificación y financiación pública y cobertura universal.
Elegir entre Sanidad pública o Sanidad privada es un diálogo de sordos; sólo hay una
Sanidad, la de calidad, y nosotros sólo pretendemos corregir las deficiencias
estructurales que existen en el sistema, diciendo no a la rigidez administrativa, a la
ineficacia, descentralizando la autoridad para luchar contra el gasto incontrolado, evitar
la insatisfacción de los ciudadanos. Que el gasto es controlable no nos cabe la menor
duda, pero el cambio es un problema de voluntad política. Es más fácil para los
políticos decir que la mayor partida de los presupuestos va destinada a Sanidad, que
decir que por este camino no se puede seguir, que hay que controlar el gasto".
Para el presidente de la Federación de
Clínicas Privadas, el replanteamiento de la situación actual debe hacerse desde la
acreditación de todos los hospitales que deseen participar en la provisión de servicios;
la defensa de la consideración de Servicio Público a todos los hospitales que lo deseen;
la creación de organismos intermedios; y la introducción de una nueva financiación
basada en dos conceptos: la actividad y el incentivo; la situación de la asistencia
hospitalaria en el mercado, a partir del criterio de libre elección de hospital por el
enfermo de acuerdo con su médico de cabecera; y definir un único contrato para el
conjunto de proveedores públicos y privados".
Por último, Bartolomé se mostró optimista respecto al siglo XXI, siempre y cuando se
lleven a cabo una serie de premisas, como potenciación del Sistema Privado, necesidad de
establecer un marco de competencia, motivar al personal sanitario, etc.
Modelo Alcira
Durante el Foro, Rubén Moreno, subsecretario de la Consejería de Sanidad de la
Generalidad Valenciana, y Antonio Burgueño, director asistencial de Adeslas, presentaron
el "modelo Alcira", una gestión privada en un hospital de titularidad pública
y que, según Moreno, "se basa en la transferencia del riesgo a alguien que en este
caso no es la Administración". El hospital, está financiado públicamente, la
propiedad y el control del mismo son públicos, pero la prestación sanitaria es privada.
La financiación se materializa a través del pago por paciente. Así, la Generalidad
Valenciana abona un total de 34.000 pesetas por ciudadano y año, efectivo en doce
mensualidades y revisa anualmente según variaciones del IPC. "La asignación se
realizará en función del número de ciudadanos, pero no de presupuestos anteriores. Con
todas estas premisas se garantizará, según Moreno, una Sanidad para todos, un rápido
acceso a los servicios, la elección de médico, la gratuidad y habitaciones
individuales".
Por último, Rubén Moreno valoró positivamente este primer caso de concesión y
señaló que el modelo de la Sanidad del siglo XXI debería cumplir los siguientes
objetivos: transformar los centros sanitarios en entes autónomos y organizarlos en
función de la demanda y necesidades de los ciudadanos; asignación de los recursos per
cápita; búsqueda de alternativas a la hospitalización convencional; separación de los
conceptos financiación y prestación; mejora constante de la calidad de la Sanidad (trato
personal, rapidez, resultados óptimos, información al paciente, etc.); sustitución de
estructuras jerarquizadas; impulso de alternativas a la hospitalización convencional,
entre otros. Todo ello llevará a la consecución de un sistema de Salud con calidad,
eficaz, flexible y transparente, donde los ciudadanos podrán tener libertad de
elección.
Por otra parte, Adeslas tiene un 51 por ciento de las acciones de la unión de empresas
concesionarias del centro para los próximos 10 años, que pueden ser prorrogables a
15.
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