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Aspectos clínicos y éticos de la
prescripción farmacéutica
 

LA UNA RECIENTE ENCUESTA REALIZADA POR EL COLEGIO DE MÉDICOS DE BARCELONA REFLEJABA QUE EL 76 POR CIENTO DE LOS FACULTATIVOS CREEN QUE ES NECESARIO TOMAR MEDIDAS ANTE LA SITUACIÓN QUE VIVEN EN LA ACTUALIDAD TRAS LOS CONTINUOS CAMBIOS QUE SE SUCEDEN EN EL ÁMBITO DE LA PRESCRIPCIÓN FARMACÉUTICA. Y ES QUE, HASTA EL MOMENTO, LA VOZ DE LOS MÉDICOS NO SE HA HECHO ESCUCHAR COMO DEBIERA, MANTENIÉNDOSE AL MARGEN DEL DEBATE SOSTENIDO ENTRE LA ADMINISTRACIÓN Y LAS EMPRESAS FARMACÉUTICAS

 

  Silvia Angulo


Hasta ahora la voz de los médicos no se ha escuchado en las discusiones sobre el gasto de la prescripción farmacéutica y se ha mantenido al margen del debate sostenido entre las Administraciones sanitarias y empresas farmacéuticas. Y no se ha escuchado, a pesar de que el profesional de la salud sea el principal protagonista de este incuestionable acto médico. Esto ha provocado que la controversia se haya  centrado en el excesivo gasto generado por los médicos y las fórmulas para reducir estos costes. Así se ha propuesto el copago por parte de los pensionistas, la generalización de los genéricos, la reducción de los beneficios de la industria, los incentivos para los médicos que reduzcan el gasto en medicamentos y la sustitución en las oficinas de farmacia de unos fármacos por otros con la misma equivalencia, pero menos costosos para la sanidad pública.

Para Jaume Sellarés, miembro de la Junta Directiva del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona -entidad que ha organizado, recientemente, unas jornadas sobre prescripción farmacéutica para los profesionales- "el facultativo se ha convertido en un simple administrativo que rellena albaranes". "No podemos poner en un solo documento todos los fármacos que prescribimos a un mismo paciente, ni datos, como, por ejemplo, el tiempo que debe durar el tratamiento para que controlen los fármacos que recetamos" añade.

En palabras del presidente del Colegio, Miquel Bruguera, los médicos deben introducir elementos de reflexión que deberían basarse no tanto en la manera de reducir el gasto en farmacia de los sistemas nacionales de salud, sino más específicamente en como garantizar una buena prescripción para conseguir la máxima eficiencia y mejorar la salud de los pacientes. "No se trata sólo de una cuestión económica" apunta el doctor Bruguera. 

La presión sobre los médicos
Y es que, al parecer, los médicos ponen en duda que exista una verdadera "libertad de prescripción", ya que es un término que está en crisis y afectado por factores secundarios que lo contaminan. Uno de ellos sería la responsabilidad del usuario en la decisión del tratamiento, las recomendaciones y las limitaciones impuestas por el Sistema Nacional de Salud, el aumento de la información independiente sobre determinados fármacos, la tendencia a la protocolación, el cambio de prescripción que realizan en las oficinas de farmacia o la inducción a recetar determinados medicamentos. Los facultativos tampoco olvidan la corresponsabilidad del propio paciente a la hora de prescribir un determinado medicamento. Y es que, a veces, la publicidad en medios de comunicación o el "boca a boca" entre los ciudadanos pone de moda medicamentos que, a lo mejor, no están indicados para todo tipo de pacientes.

Y más ahora con la introducción de la venta de medicamentos en Internet. Los expertos reconocen que la Administración debe frenar esta clase de iniciativas y, por ello,  promueven la inclusión de determinadas cláusulas en los códigos deontológicos de los Colegios para regular y tipificar estos hechos. Asimismo, los facultativos solicitaron prudencia, después de la experiencia internacional con la venta por Internet de fármacos como Viagra, ya que "se debe prohibir la prescripción sin contacto físico con el paciente y la indicación de fármacos por demandas anónimas".

En este sentido, se ha expresado Adolf Díez, experto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en osteoporosis, que propone que el código deontológico catalán aclare y regule la relación entre los médicos, los líderes de opinión científica y las Sociedades Científicas y la industria farmacéutica. Una relación que a veces se ve intoxicada y puede provocar alteraciones en la prescripción inicial que realice el médico. La mayoría de los expertos están de acuerdo en que los Colegios Médicos son los que deben liderar esta clase de debates y mejorar, en la medida de sus posibilidades, las prescripciones porque son la voz del colectivo médico.

Jaume Aubia, vicepresidente del Colegio de Médicos de Barcelona y nefrólogo del Hospital del Mar, considera que la Administración puede valerse de "otras fórmulas distintas a las de presionar a los médicos para que prescriban medicamentos determinados, más baratos y a veces menos efectivos". Los facultativos, que consideran que la responsabilidad no debería recaer exclusivamente sobre ellos, temen que medidas, como la introducción de medicamentos genéricos, o los precios de referencia "no pasen de ser por un eslogan sin realizar una reflexión mucho más profunda".

Aubia recuerda que la responsabilidad es de todos y opina que existen otras fórmulas que no obligarían al médico a modificar sus hábitos de prescripción porque si se trata de una cuestión económica, entonces no sólo debe cambiar el papel de los facultativos, sino el de todos los agentes implicados en el proceso.

A la espera de los precios de referencia
La entrada en vigor de los precios de referencia podría reducir el crecimiento del gasto farmacéutico en cuatro o cinco puntos. Es decir, entre 40 y 50.000 millones de pesetas anuales. Ante esta cifra, no es extraño que los médicos esperen la puesta en marcha de esta iniciativa. En una reciente encuesta realizada por el Colegio de Médicos de Barcelona se reflejaba que el 76 por ciento de los facultativos creen que es necesario tomar medidas respecto al posicionamiento del médico frente la evolución que sufre la prescripción farmacéutica. Además, consideran mayoritariamente, que se debe establecer un sistema de precios de referencia para todas las especialidades farmacéuticas financiadas por la Seguridad Social. Asimismo, la mayoría de los médicos creen  que se ha de promover el uso de genéricos y descentralizar la gestión del coste de farmacia en los servicios de los hospitales y en los Equipos de Atención Primaria.

Según los expertos consultados, la información comercial y el esfuerzo publicitario proporcionados por la industria no contribuyen a determinar la prescripción. Asimismo, muchos de los profesionales afirman que no tienen que existir intercambios económicos directos entre la industria y el médico prescriptor y han expresado la necesidad de buscar nuevas formulaciones de relación entre los visitadores médicos y los facultativos. También se muestran de acuerdo sobre la elaboración de guías farmacológicas con criterios de eficiencia y no económicos.

Por contra, existe un importante desacuerdo en la sustitución automática de la prescripción formulada por el médico por medicamentos bioquivalentes de mejor precio, ya que a su juicio no es conveniente. Además consideran que el farmacéutico no tiene que tener la facultad de sustituir especialidades farmacéuticas por equivalentes de menor coste para el usuario, aunque en caso de existir alternativas terapéuticas es el médico quien debe optar siempre por los más baratos. Otro de los puntos con el que se muestran en desacuerdo gira en torno a la utilidad de incentivar al médico en el control de los costes de farmacia, puesto que muchos creen que no es útil. Y por último, parece no haber unanimidad en definir los límites de la industria farmacéutica, ya que se percibe un desacuerdo en cuanto a la participación de ésta en la elaboración de guías de buena práxis y protocolos.

Asumir la gestión de los recursos
Aprobar los precios de referencia, promocionar el uso de genéricos y dotar a los centros hospitalarios y extrahospitalarios de capacidad de gestionar sus propios recursos, son las principales soluciones para reducir el gasto en farmacia de la Seguridad Social. Pero estas iniciativas no tienen que pesar sobre la salud de los usuarios, a juicio de la mayoría de los profesionales. Albert Ledesma, coordinador del EAP VIC, SL apuesta porque las entidades que gestionan la Atención Primaria deben considerar rentable participar en la gestión farmacéutica e intentar redistribuir los recursos en este nivel asistencial. "La implicación en la gestión beneficiaría el recorte de los gastos, al igual que se ha hecho en el centro de Atención Primaria de Vic, el primer CAP autogestionado de España- que ha logrado reducir en un 30 por ciento el desembolso en farmacia. Por este motivo, "la prescripción debe incluirse en el proceso de gestión del propio centro", según Ledesma.

La implicación de la Administración
Una de las críticas lanzadas por los expertos está dirigida a las Administraciones sanitarias, ya que al desinteresarse del proceso de prescripción ponen en peligro los criterios de calidad, eficacia y seguridad. Es decir, la relación entre coste y efectividad no está bien analizada por el Estado, ya que ha dejado en manos de los médicos valorar estos aspectos durante la misma prescripción. Los médicos afirman que el papel del Estado es el de autorizar y registrar los medicamentos, con criterios similares a los que se utilizan en otros países europeos. Sin embargo, esta función de autorización no está bien desempeñada porque a veces el facultativo es el que debe probar con sus pacientes si el fármaco funciona y es efectivo.

No obstante, los expertos consideran difícil encontrar criterios comunes entre médicos y Administración para la autorización de fármacos. Por eso, solicitan también la creación de una oficina independiente a la Agencia Europea del Medicamento, que garantice por otra vía la eficacia de los fármacos. Para evitar, así, que lleguen al mercado sin tener al cien por cien cuenta sobre su calidad y mejorar también el mercado farmacéutico español.

Muchos médicos destacan la necesidad de llegar a un acuerdo entre Administraciones, colectivos médicos, industria farmacéutica y oficinas de farmacia y buscar nuevas fórmulas que mejoren la prescripción. Según el experto en economía de la salud J. J. Artells, se puede mejorar esta prescripción, pero se pregunta cúal es la correcta, ya que es difícil hacer coincidir las necesidades y preocupaciones de cada uno de los agentes implicados en este proceso. Y, a pesar de tratarse de un acto médico, muchas veces éste se encuentra condicionado por factores ajenos a la profesión médica. En este sentido señala, que la búsqueda de la corrección pasa por "alcanzar equilibrios estables entre los diferentes grupos que la determinan".

Otro conflicto que preocupa al colectivo son los problemas derivados de los medicamentos que no están financiados por la Seguridad Social. Los facultativos se preguntan si para reducir el coste en farmacia deben recetar fármacos que no están financiados, o por el contrario se deben prescribir medicamentos más baratos pero menos efectivos.

Los incentivos en la prescripción farmacéutica es otro de los temas que generan controversia, muchos de los médicos están en contra de los sistemas de incentivación "provengan de donde provengan". Así, no admiten que el sistema que ya se aplica en algunos centros de Atención Primaria catalanes, promovido por el Instituto Catalán de la Salud, mediante el cual el sueldo de médicos de A.P. y pediatras se vería incrementado a cambio de recetar medicamentos que los expertos consideran de alto valor curativo y que entre el 5 y el 10 por ciento de las recetas sean medicamentos genéricos, si éstos no vigilan y controlan la calidad y eficiencia de la misma prescripción.

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