El proceso de
convocatoria de plazas MIR en el SNS y su repercusión en la situación del colectivo
médico
La forma en la que se han convocado, y
se continúa haciendo, plazas de formación especializada a través del Sistema MIR ha dado lugar a un importante desequilibrio entre
empleo y formación de médicos especialistas a lo largo de su existencia. En opinión de
esta autora, la situación actual por la que atraviesa este sistema es fruto de una
inadecuada planificación caracterizada, entre otros aspectos, por una falta de
anticipación y una excesiva orientación "al corto plazo" por parte de los
decisores, lo que tiende fundamentalmente a paliar los síntomas del problema más que a
erradicarlos. Esto desembocará, previsiblemente, en un progresivo incremento, durante los
próximos 20 años, del número de médicos especialistas, sobre todo en algunas
especialidades como Geriatría, Oncología Médica o Cirugía Oral y Maxilofacial. |
Mª Isabel Alonso Magdaleno,
Departamento Admón. de Empresas de la Universidad de
Oviedo
La peculiar secuencia seguida en la oferta de plazas MIR, a
lo largo de los años 80 y 90, ha conducido a la existencia de un importante desequilibrio
entre la oferta y la demanda de médicos especialistas en nuestro país a lo largo del
tiempo. En este sentido, los años de mayor demanda de médicos especialistas coinciden
con los años de menor oferta, lo que induce a la contratación de especialistas
extranjeros y de licenciados; en este último caso para desarrollar los trabajos propios
de la especialidad al margen de la titulación requerida para su desempeño. Este último
colectivo es conocido, hoy en día, como el colectivo MESTO Médicos Especialistas
Sin Título Oficial, cuya situación ha suscitado, numerosas polémicas.
La forma en la que se han convocado, y se continúan
convocando, plazas de formación especializada ha generado, y continúa alimentando,
numerosos problemas a lo largo del tiempo -bolsa histórica de licenciados sin
especialidad, bolsa post-95, MESTOS, bolsa de especialistas (...)-; abocando al sistema
sanitario a una situación de inestabilidad e ineficiencia crecientes, dado el elevado
número de especialistas que finalizará su formación y las reducidas, o nulas,
posibilidades de empleo a las que se enfrentarán máxime si se tiene presente el
carácter, sumamente específico, de su formación.
Todo ello es problemático por varios motivos, entre los que
cabe destacar los siguientes:
1. Se ha invertido (1) una gran cantidad de recursos en formar a un colectivo muy numeroso
que posteriormente no va a tener ocasión de ejercer su profesión.
2. Parte del colectivo se acabará desplazando al extranjero (2), por lo que se habrá
invertido muchos recursos en proporcionarles una formación (3) de la que posteriormente
se van a beneficiar los países receptores.
3. Del colectivo que se queda en el país, parte abandonará definitivamente su profesión
inversión perdida y otros continuarán reciclándose, o preparando otra
especialidad que quizá les ofrezca más oportunidades de empleo, perjudicando, de este
modo, a otros licenciados que aún no han accedido al sistema de formación.
A lo largo de las siguientes páginas se describe, brevemente
y desde un enfoque dinámico, el problema planteado, analizando sus orígenes, tendencias
y posibles repercusiones sobre el colectivo médico.
Identificación del problema, orígenes y
patrón de comportamiento observado
El problema identificado muestra la existencia de un importante desequilibrio entre empleo
y formación de médicos especialistas a lo largo del tiempo. Así, en la actualidad, y
desde hace años, se está produciendo un exceso en la oferta de plazas MIR y, sin
embargo, una oferta claramente insuficiente de puestos de trabajo; lo que está
conduciendo a la demanda de plazas por parte de especialistas ya formados demanda
que dista de ser intrínsecamente formativa, sino más bien derivada de una necesidad
laboral.
La forma en la que se
convocan plazas
de formación especializada ha generado
numerosos problemas, abocando al sistema
sanitario, según esta autora, a una situación
de inestabilidad e ineficacia crecientes |
Por lo que al colectivo médico se refiere, se puede decir
que España es el país que dispone del mayor número de médicos de todos los países de
la OCDE y cuenta con un importante excedente de médicos, en general, y de especialistas,
en particular; lo que pone de manifiesto una importante deficiencia en la planificación
por parte de las instituciones responsables cuando se compara con otros países de nuestro
entorno como, por ejemplo, el Reino Unido, Francia o Alemania.
Así, los años en los cuales se demanda un mayor número de
médicos especialistas coincidieron con los años de menor disponibilidad, debido a la
escasa oferta formativa; lo que condujo a la contratación de especialistas extranjeros y
de licenciados sin la titulación necesaria, que han ido adquiriendo su formación como
especialistas al margen de la vía MIR, generando la aparición del colectivo MESTO. Por
otro lado, la escasa convocatoria de plazas de formación especializada y el excesivo
número de licenciados, desembocó en la conocida bolsa histórica de licenciados sin
especialidad. A eso hay que añadir que a partir del año 1995, y a raíz de la entrada en
vigor de la normativa comunitaria y el establecimiento de la obligación de estar en
posesión del título de médico especialista para poder ejercer en el sistema sanitario
público español, se ha producido un incremento progresivo del número de plazas de
postgrado, precisamente, cuando la capacidad de absorción de médicos especialistas se ha
ido reduciendo, lo que ha generado, y continúa generando, una bolsa de médicos
especialistas creciente.
La década de los 70 y primera mitad de los 80
Al realizar una breve reseña histórica, cabe señalar que durante estos años las
Universidades trataban de preparar al mayor número de licenciados posible; a lo que
habría que añadir la elevada demanda de los estudios de Medicina por aquél entonces
consecuencia, fundamentalmente, del gran atractivo social y económico que ejercía tal
profesión sobre los estudiantes durante esos años, la apertura de nuevas Facultades de
Medicina, y la ausencia de registros adecuados.
Por otra parte, la oferta de plazas MIR era muy reducida
debido a una serie de limitaciones, de capacidad formativa y presupuestarias, lo que a su
vez coincidió con una época en la cual la necesidad de médicos especialistas era
creciente.
El resultado fue doble. Así, en primer lugar, se trata de un
período caracterizado por una escasez de médicos especialistas, precisamente cuando
mayor era su demanda. Dicha escasez trató de cubrirse por otras vías alternativas, al
margen de la vía MIR como, por ejemplo, la contratación de médicos especialistas
extranjeros y la de MESTOS; como ya se ha señalado anteriormente. Por otro lado, también
se debe destacar que el número de licenciados que finalizaba los estudios de Medicina era
muy elevado y, si bien podían ejercer como generalistas, durante estos años la necesidad
de médicos generalistas no es capaz de absorber tal número; por lo que empiezan a
aparecer licenciados sin trabajo y que tampoco conseguían acceder al sistema de
especialización debido a la escasa oferta formativa. De este modo, comienza a aparecer
una bolsa histórica de licenciados sin especialidad.
Segunda mitad de los 80 y década de los 90
Durante estos años, se continuaron aplicando numerus clausus desde su establecimiento en
1981. Ello permitió reducir el número de estudiantes considerablemente, aunque no lo
suficiente, dada la escasa motivación por parte de las Universidades a reducir el número
de estudiantes lo que va en perjuicio de la bolsa histórica y de la calidad
formativa.
Paulatinamente, y de forma intensa, en la medida en que se
disponía de un mayor número de recursos, se ha ido incrementando la convocatoria de
plazas MIR. No obstante, si bien el mayor número de plazas ha contribuido a que un mayor
número de recién licenciados accediese a la formación especializada frenando de
este modo el crecimiento de la bolsa histórica y contribuyendo a una reducción de la
misma por acceso de licenciados que permanecían en ella, hay que señalar que
sucesivamente la situación del colectivo de especialistas se ha ido deteriorando, como
pone de manifiesto un incremento en su bolsa, dado que se están formando más
especialistas de los que el sistema es capaz de absorber.
El sistema sanitario público tiende a saturarse y el sistema
privado tampoco dispone de una capacidad de absorción suficiente. Durante estos años,
tanto la demanda de especialistas como de generalistas se reduce y, la planificación se
caracteriza por ser deficiente y poco anticipadora.
La edad actual de los
especialistas en
activo, entre 36 y 50 años, condicionará
su distribución en el futuro, impidiendo la
entrada de nuevos facultativos al mercado
laboral en los próximos años |
Todo ello ha dado lugar a diferentes colectivos que han ido
apareciendo a lo largo del tiempo a raíz de las políticas utilizadas en materia de
convocatoria de plazas de formación especializada. Así, entre otros, se debe destacar
los siguientes:
- Bolsa histórica de licenciados sin especialidad o pre-95. Integrada por licenciados en
Medicina parados y anteriores a 1995, sin título de especialista.
- Bolsa de licenciados post?95. Integrada por licenciados en Medicina parados y
posteriores a la entrada en vigor de la normativa comunitaria, sin título de
especialista.
- Médicos especialistas sin título oficial (MESTOS).
- Bolsa de médicos especialistas. Integrada por médicos especialistas parados.

Es evidente que la situación actual por la que atraviesa el
sistema, en esta materia, es fruto de una inadecuada planificación, caracterizada por la
resolución de los problemas a los que se enfrentan ciertos colectivos, por una falta de
anticipación y una excesiva orientación al corto plazo por parte de los decisores; lo
que tiende, fundamentalmente, a paliar los síntomas del problema más que a erradicarlos
no obstante, debe indicarse que, si bien este tipo de medidas pueden ser más
sencillas de adoptar y generar más mejoras a corto plazo, a largo plazo pueden revelarse
aditivas y peligrosas.
Esta orientación al corto plazo, o miopía organizativa
(Rumelt, 1995), es algo común a muchas organizaciones y de ámbitos muy diversos; no es,
por tanto, exclusiva del sector sanitario. Se puede afirmar que esta inclinación se
origina, básicamente y en primer lugar, porque los encargados de la toma de decisiones,
con carácter general, buscan resultados rápidos que alcancen la meta fijada o eliminen
el problema, y ello sin tener en cuenta el impacto que pueden tener las medidas adoptadas
sobre el largo plazo. No obstante, se pone de manifiesto en la práctica cómo las
variables utilizadas para la toma de decisiones en el corto plazo no coinciden con los
puntos de apalancamiento del sistema (Senge, 1995).
A ello se debe añadir que el desequilibrio existente entre
el período de permanencia del decisor en su puesto y la duración temporal de la
organización lleva, en muchas ocasiones, a los directivos a no centrar su atención en
los efectos que sus decisiones van a producir tras un largo período temporal, puesto que,
generalmente, no permanecen durante tanto tiempo en la organización. En este sentido, el
que toma la decisión, normalmente, no va a ser víctima de los efectos negativos de sus
decisiones; salvo que éstos se manifiesten a corto plazo. Todo ello se traduce en un
elevado riesgo moral al desvincularse la decisión tomada de sus efectos o consecuencias
(Forrester, 1961). Igualmente, debe indicarse que, dicha tendencia al corto plazo suele
ser superior cuando se trata de tomar decisiones de corte político y sus efectos han de
manifestarse con rapidez.
La oferta de plazas MIR constituye el principal instrumento
de planificación de los recursos humanos, a largo plazo, en el sistema sanitario. Sin
embargo, a lo largo del tiempo, dicha planificación se ha llevado a cabo en función de
las necesidades inmediatas de especialistas o de la resolución, a corto plazo, de los
problemas a los que se enfrentan determinados colectivos. Ello muestra una tendencia
administrativa a utilizar políticas sintomáticas, es decir, orientadas a mejorar los
síntomas de un problema más que dirigidas a prevenir las causas del mismo Figura
I. Esto acaba ocasionando que el problema continúe latente y permanezca a largo
plazo; produciéndose, de este modo, un problema de "desplazamiento de la carga"
(Senge, 1995).
Así, actualmente, ante un mayor número de licenciados se
tiende a incrementar el número de plazas de especialización; al objeto de facilitar el
acceso al sistema de formación a todo licenciado tras la normativa comunitaria del año
1995. Si bien ésta es una solución sintomática que ofrece buenos resultados a corto
plazo, en definitiva desplaza el problema a largo plazo, como pone de manifiesto una tasa
de paro de médicos especialistas creciente.
En la figura 1, se puede observar el impacto de la adopción
de una "solución sintomática" versus la adopción de una "solución
fundamental". La tendencia a ajustar el número de plazas de formación especializada
al número de licenciados con una cobertura incluso superior al 100 por cien
supone, actualmente, un incremento en el número de plazas MIR, lo que mejora a corto
plazo el problema. No obstante, más plazas MIR suponen, dentro de unos años, un aumento
del número de médicos especialistas, lo cual puede no ser acorde con las necesidades
sociales del momento. Una de las soluciones fundamentales consistiría en actuar sobre las
plazas de pregrado.
Si la Administración
Sanitaria continúa
convocando plazas de formación especializada
como hasta el momento, el número de médicos
especialistas, en opinión de esta autora, seguirá
incrementándose en los próximos años |
Implicaciones futuras
Respecto a las implicaciones futuras que puede suscitar tal situación sobre el colectivo
médico especializado, se procedió a elaborar un modelo de simulación, utilizando como
metodología la dinámica de sistemas.
Empleando dicho modelo, se cuestiona la idoneidad de las
actuales políticas de convocatoria de plazas, mediante un primer análisis, en el cual se
realiza una proyección de la evolución del número de médicos especialistas para los
próximos 20 años. Es decir, a raíz del proceso de formación de médicos seguido en las
últimas décadas y de las actuales políticas en esta materia, se ha simulado la
evolución del colectivo médico; para el total y por especialidades médicas.
En este sentido, se ha efectuado la simulación bajo una
serie de supuestos Figura 2, es decir, suponiendo que los numerus clausus se
mantuviesen en el futuro en niveles similares a los actuales; que la oferta de plazas MIR,
durante los próximos años, fuese similar a la media de estos últimos cinco años
así como la distribución de plazas por especialidades; y la edad de
jubilación forzosa se mantuviese en la edad actual 70 años.
Debe indicarse que han sido eliminadas del análisis
especialidades no específicas al campo médico Farmacia Hospitalaria, Psicología
Clínica, Radiofarmacia y Radiofísica Hospitalaria, así como especialidades
multidisciplinares Análisis Clínicos, Bioquímica Clínica, Inmunología y,
Microbiología y Parasitología. Asimismo, no se ha incluido Medicina Espacial ni
del Trabajo; en este último caso debido a la indisponibilidad de datos al respecto.
Los resultados han sido obtenidos para cada especialidad y
para el total de las especialidades consideradas. Si bien, a continuación Tabla
1, se muestran los resultados obtenidos, a nivel global, de la proyección
efectuada.
En la Tabla 1 se recoge el período de simulación, la
evolución total del número de especialistas, el incremento anual acumulado, así como
dos porcentajes: acumulado sobre el año anterior y acumulado sobre el valor
inicial.


El número total, al comienzo del período de simulación,
recoge el total de especialistas censados exceptuando las especialidades que no han
sido consideradas. También incluye los especialistas parados para las
especialidades analizadas, así como las incorporaciones correspondientes a las
convocatorias MIR de 1995, 1996, 1997 y 1998, según se trate de especialidades de cinco,
cuatro, tres y dos años de duración, respectivamente.
A partir de dicho análisis se concluye que, si la
Administración sanitaria continúa convocando plazas de formación especializada como
hasta el momento, el número de médicos especialistas continuará incrementándose
durante los próximos años. Así, a corto plazo la situación tenderá a empeorar y, a
medio y largo plazo, será insostenible.
Igualmente, del análisis realizado por especialidades, se
concluye que algunas se incrementarán notablemente lo que generará un importante
desempleo, mientras que otras tenderán a ser deficitarias. Los resultados obtenidos
coinciden con otras proyecciones efectuadas por diversos autores (4). Todo ello pone de
manifiesto la deficiente planificación que caracteriza a las actuales políticas de
convocatoria.
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Ponencia presentada en las XXI Jornadas de Economía de la Salud,
organizadas por la AES (www.aes.es), Oviedo, 2001.
Notas
(1) La situación de paro en este sector es preocupante, pues se efectúa una importante
inversión económica en unos individuos que posteriormente no podrán desempeñar un
trabajo acorde con su profesión.
(2)Piénsese que actualmente Suecia, Gran Bretaña o Portugal están importando
especialistas españoles.
(3) El Estado invierte unos 27.500.000 millones de pesetas en un estudiante desde que
entra en una Facultad de Medicina hasta que está listo para ejercer (Diario Médico,
22/11/99; La Razón, 01/03/00; La Vanguardia, 01/03/00).
(4) Si bien debe indicarse que las diferencias cuantitativas puntuales que pueden existir
pueden deberse, tanto a las fuentes manejadas como, a ciertos valores asumidos por algunos
de los parámetros considerados.
(5) Si bien el grupo de edad comprendido entre los 51 y 55 años también es bastante
numeroso. |
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