Logística y nuevas
tecnologías
EL
EDI, O SISTEMA ELECTRÓNICO DE INTERCAMBIO DE DATOS; EL CÓDIGO DE BARRAS; LA
EXTERNALIZACIóN DE LOS SERVICIOS, O LA SIMULACIÓN POR ORDENADOR SON ALGUNAS TECNOLOGÍAS
ORIGINARIAS DE LAS DÉCADAS DE LOS 70 U 80, PERO QUE HAN IRRUMPIDO EN EL SECTOR SANITARIO
RECIENTEMENTE. SU USO HA PERMITIDO MEJORAR LA GESTIÓN DE LOS CENTROS, EN TODOS LOS
ÁMBITOS, Y , POR TANTO, HAN INFLUIDO EN LA CALIDAD QUE ESTOS PRESTAN.
José I. Fernández
Hace aproximadamente un año, un grupo de trabajo del Hospital Vall dHebron, de
Barcelona, comenzó un trabajo de campo para lograr una herramienta que agilizara el
proceso burocrático, lento y costoso, de la petición y recepción de ofertas a los
proveedores, siempre dentro del procedimiento que requería un centro público. Antes de
la introducción del nuevo sistema, el cauce utilizado era el habitual para cualquier
concurso: la petición de ofertas mediante pliegos, su recepción en sobres cerrados, la
apertura pública y, sólo en algún caso, la información en soporte
disquete, "única ayuda que teníamos, cuando la teníamos, para no tener
que volver a copiar todos los precios en nuestro sistema, teniendo en cuenta que los
utilizados por cada proveedor solían ser, además, distintos", según ha explicado
Jordi Cussó, director de logística del hospital.
Lentitud y diferencia de sistemas eran los problemas principales, así que el
aprovechamiento de los estándares EDI parecía lo más adecuado para darles una
solución. A pesar del nombre, su funcionamiento es, en principio, simple. Los mensajes
vía EDI se transmiten a un buzón, cuya misión consiste en la recepción y
reenvío a alguna de las dos partes, proveedores o clientes. El único inconveniente
provenía, según explica Jordi Cussó, de que "la cultura del EDI no parecía estar
demasiado introducida en el mercado, así que nos vimos obligados a realizar un híbrido
para aquellos proveedores que tenían EDI y para los que no lo tenían, y propusimos a una
empresa la posibilidad de desarrollar y trabajar también con una Web". De esta
manera comenzó lo que los responsables del proyecto denominaron EDIWeb: un centro realiza
la petición simultáneamente vía EDI y vía Internet y reúne la información en un
mismo buzón que, al pertenecer a un centro público, debe responder, además, a unos
ciertos requisitos marcados por la ley: debe existir uno por y para cada concurso, y no
podrán ser abiertos hasta el día y la fecha marcadas previamente.
El concurso, a la manera tradicional, es publicado en el BOE. Sin embargo, lo que no lo
es ya tanto, es la aparición, junto a la información acostumbrada, de la dirección de
una Web, aquella en la que el proveedor podrá depositar su oferta económica. "Lo
que no hemos conseguido", admitió Jordi Cussó, "es abandonar la forma habitual
de sobres lacrados, ya que la ley aún no nos ampara, y estos deben continuar abriéndose
en la forma acostumbrada. Pero lo que si podemos, mediante firma encriptada, es recoger
directamente las ofertas en los buzones, aumentado mucho la rapidez con la que nos llegan
los datos a nosotros y a los
proveedores, y además facilitando un medio para su análisis
posterior". Asimismo, el proveedor podrá recibir, de este modo, una respuesta
inmediata a su oferta.
Otra de las características es la facilidad de uso del EDIWeb, que trabaja bajo un
entorno Windows. El usuario sólo tiene que dirigirse a una dirección
accesible a cualquier usuario y dar un mínimo de información, entre otras, si posee o no
EDI y cuales son sus puntos operacionales. En la página existe una relación y
descripción de los concursos (fecha de apertura y finalización, monolotes, etc.), no
sólo del Hospital Vall dHebron, sino de distintos organismos integrados en el
sistema, "cultura a la que todos estamos acostumbrados en soporte papel, pero que de
ahora en adelante podremos ver también en soporte máquina. Los pliegos, que llevarán
toda la información necesaria para quien opte al concurso, estarán además disponibles,
en cualquier caso, para su impresión", según señaló Jordi Cussó,
Técnicas de simulación por ordenador
Pero no sólo es en las comunicaciones, y en las pesadas tareas administrativas, donde
el uso de las nuevas tecnologías puede ser útil, sino que ésta parece abocada a ser
insustituible en campos hasta ahora inaccesibles, como la toma de decisiones en la alta
gestión. Esto es debido a factores inherentes al desarrollo de las propias tecnologías,
pero también a otros factores externos. Así, aunque el aspecto prioritario de los
hospitales ha sido siempre la atención médica, actualmente, tanto las restricciones
presupuestarias como el sentimiento de que la calidad asistencial se está deteriorando
(las listas de espera, por ejemplo), ha llevado a una reflexión sobre los recursos que
deberían estar disponibles para conseguir un buen equilibrio entre la calidad, el control
de los costes y los servios ofrecidos.
Los problemas logísticos que esta supuesta pérdida de calidad ha generado han
encontrado su solución, habitualmente, "en un aumento de la cantidad de los medios
disponibles en una operación, en la mayoría de los casos, ni bien conocida ni dirigida,
y cuyos costes no se consideraban de importancia", según explica
Paul Harriman,
director de gestión del Royal Hallamshire Hospital, del Reino Unido. Sin embargo, esta
forma de actuar ha entrado hoy en conflicto con las actuales políticas
restrictivas.
Es aquí, en el cálculo de estas operaciones, donde la simulación por ordenador pude
tener su mejor aplicación, ya que los hospitales, al igual que cualquier otro tipo de
sistema, pueden ser definidos como un escenario con un gran volumen y variedad de
movimientos de flujos. La simulación, como representación dinámica de un sistema real a
través de un modelo generado por ordenador, posibilitaría, en ese caso, la observación
sin riesgo de acontecimientos futuros, obteniéndose información cuantitativa del
comportamiento del sistema a lo largo del tiempo. Esta forma de actuación conlleva
algunas ventajas sobre los sistemas cuantitativos convencionales, entre ellas, según
señaló Paul Harriman, "el ser un modelo dinámico que funciona por eventos
discretos y que permite, además, la incorporación de lo aleatorio".
La simulación ofrecería, pues, la posibilidad de combinar todos los elementos e
interrelaciones de un sistema, el hospital , y definir un escenario concreto: número de
salas de operaciones, de camas, de enfermos, etc. modelizándolo con la herramienta
informática. Esta actividad simulada podría aportar, incluso, indicaciones sobre las
implicaciones financieras y técnicas, y señalar la relevancia de los cambios producidos
por la introducción de una nueva variable dentro del escenario (por ejemplo, una
disminución de camas). Esta flexibilidad es la que permite , para Harriman, "la
utilización de esta herramienta informática como ayuda en la toma de decisiones, a
través de la clásica pregunta ¿qué pasaría sí? (What if?)".
En el caso concreto del Royal Hallasmire Hospital, la simulación por ordenador ha sido
aplicada a diversas situaciones: En primer lugar a aquellas en las que los flujos se
cruzan en un mismo terreno, como consultorios utilizados por varios médicos o en el
bloque operatorio, que es compartido por diversas cirugías. Asimismo para algunos
servicios como los ascensores, la esterilización, la lavandería, y las ambulancias. Una
segunda situación, en la que el sistema se ha mostrado útil, es la compra de
equipamientos, sobre todo en aquellos casos en los que la diferencia de costes puede ser
sensible y los movimientos de flujo complicados y difíciles de entender, tales como la
esterilización central (elección de tamaños y de tipos de autoclave) y en los
laboratorios de análisis (elección de equipamiento, implantación y organización). La
simulación es también aplicable a la definición de personal (¿cuántas enfermeras?
¿con qué turnos? ¿siguiendo qué actividades programadas o supuestas?), así como en
tareas pedagógicas, de comunicación, o información, donde la toma de decisión es una
pieza clave.
Según Paul Harris "sería posible dividir un sistema hospitalario en dos grandes
bloques: el entorno físico y las reglas de organización". Dentro del primero, los
grandes parámetros del modelo lo formarían la cantidad y calidad del personal sanitario,
el número de salidas boxes de consulta, camas, el tamaño de las salas de
espera, o el número de vehículos y ascensores". Entre los parámetros de
organización (logística y decisiones)
debería contarse con la gestión de camas y
equipamientos, cualificación del personal (turnos y equipos), los tiempos de operación o
las leyes de llegada de los pacientes, entre otras variables.
Con estos parámetros, un sistema de simulación, como el utilizado el Royal
Hallamshire Hospital (sistema WITNESS), aportaría en unos minutos datos estadísticos
suficiente y útiles para una toma de decisión, como el número de pacientes tratados en
un día o un mes, la carga de trabajo personal, por categoría y turnos, el tiempo de
espera (sala, cama u operaciones), o la ruptura de existencias y existencias de seguridad,
entre otros posibles. Nada desdeñable, para quien, tiene la complicada tarea de
administrar ese escenario: el hospital.
Código de barras. Aplicación a un caso concreto en el
Hospital Severo Ochoa
El Hospital Severo Ochoa atiende a una población de 348000 habitantes, distribuidos en
4 municipios, con sólo 425 camas, 11 quirófanos, 2 salas de parto y 75 locales de
consulta. Entre las tecnologías fundamentales cuenta con los ecógrafos, 2 mamógrafos,
14 salas y, actualmente, está en desarrollo una resonancia magnética, "una
población grande para los medios con que contamos". Así que, para Juan José
Cañas, subdirector de gestión del Hospital Severo Ochoa de Leganés, una de las
necesidades prioritarias de la gestión logística de éste, o cualquier hospital,
debería ser la superación "del actual enfoque administrativista en la atención
sanitaria y la aceptación de la exigencia de gestionar logísticamente los centros,
conociendo la disponibilidad de los productos y los pedidos en tiempo real, e integrando
las distintas partes del ciclo logístico". Por eso, en el Hospital Severo Ochoa han
comenzado por basar la gestión de compras y aprovisionamiento en un modelo que englobe
tanto los programas de compras y aprovisionamiento, como el consumo y la financiación.
Con este enfoque se pretende abandonar el antiguo concepto burocrático y potenciar un
concepto dinámico y participativo, como soporte subsidiario de la actividad principal del
hospital: la atención médica.
Pero, para garantizar esta disponibilidad de productos, es necesario poseer un
catálogo, tener completamente definido el consumo de los distintos centros de coste y un
claro conocimiento de los stock existentes. Asimismo, sería necesario
optimizar la relación calidad-precio, y servicio-plazo: selección de proveedores,
programación de concursos, y política de precios, así como una participación activa de
los profesionales médicos en las decisiones técnicas, tanto para la selección de
productos como para un consumo eficiente.
Sin embargo, la realidad no siempre se ajusta a las pretensiones teóricas. Así,
aunque "en los hospitales cada vez se compra mejor, sigue sin prestarse la suficiente
atención a la gestión de stock, hasta el punto de que en casi ningún hospital tiene un
paquete informático para realizarla", lo que lleva, según Juan José Cañas, a que
la cobertura media en los almacenes de un hospital como el Severo Ochoa oscile entre 2 y 4
meses, para garantizar la línea estratégica de la disponibilidad. La seguridad, que de
este modo es muy alta, obliga, sin embargo, a una gran movilización de recursos que
repercute negativamente en los costes de oportunidad y en que acaben por producirse
ciertas pérdidas por caducidad. Los almacenes en planta del Severo Ochoa, que suponen un
30% del valor total, "estarían de este modo sobredimensionados, lo que lleva a que
la política de compras no sea siempre del todo correcta".
Así, según Cañas, "el hospital está falto de un software de
gestión del almacén y del suficiente espacio, ya que desde su construcción no se
habilitó espacio alguno para éste y hubo que utilizar, incluso, del destinado a la
cafetería". Desde hace dos años, sin embargo, estos problemas están siendo
solucionados mediante la utilización de almacenes en los que la ubicación de los
productos se dispone en huecos de forma aleatoria "con lo que hemos recuperado hasta
un 30% del espacio", y con una información a tiempo real de las existencias,
"lo que ha requerido codificar todos los productos mediante código de barras. Para
ello hemos incorporado el código de barras EAN128, y con las facilidades que ofrecen los
identificadores de aplicación poder realizar una auténtica gestión logística. Ahora
estamos en una fase 2 que nos debe permitir hacer, al menos, un seguimiento
del producto almacenado en planta, donde dispondremos de un vector de código de
barras, y en la
que cada vez que un producto se incorpore será pasado por este vector; y que nos
permitirá también realizar un volcado dos veces al día, de manera que se pueda
conseguir información a tiempo real de las existencias".
Por otro lado, está prevista aún otra fase en el Severo Ochoa, que supondría una
integración de las áreas administrativa y logística, en la que los pedidos serían
formulados en soporte EDI, suprimiéndose el soporte papel, con la consecuente reducción
en la tramitación de pedidos y pagos, así como de los costes derivados de estas
operaciones.
La factura telemática
Un método simple, pero capaz de ahorrar grandes sumas de dinero es lo que, José Luis
Caldeiro, director de Menarini Diagnósticos, denominó como factura
telemática. Con esta especie de factura sin papel, un organismo como el Insalud
podría ahorrase cerca de 165 pesetas, por cada una, cifra que se eleva en el caso de
otras organizaciones públicas hasta las 177 pesetas por unidad, y en el de las privadas
hasta las 78. Cifra nada desdeñable ya que, como explicó el responsable de Menarini
Diagnósticos "en el caso de nuestra empresa, que representa un 5% de su mercado, el
del diagnóstico in vitro, el ahorro ha sido de más de seis millones de
pesetas, lo que supondría un ahorro global de 157 millones, sólo para este
sector".
Una crítica a la utilización indiscriminada de las nuevas
tecnologías
Parece innegable, por tanto, que las nuevas tecnologías ofrecen actualmente una gran
serie de ventajas: mayor rapidez y fiabilidad en la gestión de datos, menores espacios de
archivo, y facilidad de búsqueda; y cabría suponer, de este modo, que mejoran la
gestión de los recursos y abaratan los costes. Como en el caso de la simulación por
ordenador parece que van a permitir no sólo prever y racionalizar los gastos presentes,
sino los futuros, facilitando, a su vez, la toma de decisiones. Ahora bien, siguiendo el
mismo argumento de Paul Harriman, si un hospital es un sistema y cualquier variable
introducida en él produce cambios, ¿será capaz de analizar el ordenador las
perturbaciones que él mismo pueda producir al ser introducido en ese sistema?
En un sentido similar se pronuncia José Soto Bonel, Director de Gestión del Hospital
Clínico de Madrid, que fue el encargado de poner un contrapunto a la larga serie de
ventajas que otros habían atribuido a las nuevas tecnologías. Así, según José Soto,
un primer inconveniente sería el tiempo, "porque a medida que las aplicamos tenemos
que añadir más, ya que, o bien son más complicadas que las anteriores, lo que implica
una adaptación, o al menos nos exige una formación distinta"; teniendo en cuenta,
por otro lado, que muchas de estas tecnologías acaban por tener un precio mayor y no
siempre calculado "ya que en muchos casos no les damos el suficiente a que aquellas
que teníamos para que cumplan su vida útil y, por la tanto, rentable". Pero no es
esta la última de las desgracias del consumidor con un comportamiento
innovador, "ya que es a
éste a quién se traslada, inevitablemente, el coste derivado de
la investigación y el desarrollo de ese nuevo producto".
Otro factor a tener en cuenta en la introducción de nuevas tecnologías es lo que
José Soto denominó como resistencias al cambio, que finalmente derivarían
en costes indirectos a añadir a los costes directos derivados de la compra y de la
formación de los profesionales y que, "aunque difíciles de calcular,
intangibles, son a veces mucho más importantes". Un segundo efecto de
esta resistencia podría encontrarse también en la difícil sustituibilidad de la
tecnología existente, encontrando que procedimientos pertenecientes a una y otra son
utilizados simultáneamente, con lo que podrían acabar sumándose sus costes dentro del
proceso.
outsourcing
En las relaciones con los proveedores, tras la incorporación de nuevas tecnologías,
los hospitales cada vez exigen más que sean estos quienes se encarguen del mantenimiento
y seguridad de sus productos, delegando este servicio en ese agente externo. Además de la
complejidad técnica, que requiere personal especializado, los costes derivados se erigen
en otro de los puntales sobre los que puede asentarse una nueva tendencia: el
outsourcing o externalización de servicios. Pero no sólo es el mantenimiento
técnico la única área susceptible de externalización; otras, como la restauración, lo
han venido siendo habitualmente, y en algunas como la lavandería o la limpieza está en
vías de convertirse en algo usual. No parece, por tanto, casual que sea hoy, en plena
efervescencia de las políticas restrictivas del sistema sanitario, cuando el
outsourcing, que tiene su origen en la década de los setenta y en la que
muchos ven un elemento desintegrador de lo público, resurja y se convierta en una posible
y controvertida línea estratégica en la gestión de los hospitales.
Pero la aplicación del outsourcing, como la de cualquier otro
apartado de un plan de gestión no puede ser indiscriminada. Cabe, pues, preguntarse sobre
qué servicios podrían externalizarse, para qué y cómo, o si sería posible, y seguir
llamándose pública, a una Sanidad que extendiera la externalización a los servicios de
atención médica. A esta y otras preguntas trata de dar respuesta Isabel Arrabé,
directora de gestión del Hospital de la Princesa, de Madrid, para quién "el
objetivo principal de la externalización debe ser centrar la actividad en aquellas áreas
propiamente asistenciales y subcontratar las no asistenciales; e incluso se podría
explorar la posibilidad de aplicar la misma medida a diversas actividades asistenciales
complementarias de la actividad clínica central, aunque en esta última faceta todos
somos menos arriesgados". El motivo primordial
del outsourcing es, innegablemente, la
rentabilidad, "aunque esta no tiene por qué ser siempre económica; podría hablarse
de una necesidad de eficiencia y profesionalidad, que no siempre se encuentra entre los
recursos humanos del hospital, como es el caso de la alta tecnología".
Cuándo sería, para Isabel Arrabé, otras de las preguntas claves antes de decidirse
por la externalización de un servicio. Para esta gestora "es necesario un análisis
previo de la situación, de nuestras deficiencias y los servicios que queremos prestar, de
la situación que tenemos en el mercado, y qué empresas están mejor situadas y nos van a
permitir reducir los costes, así como un análisis de inversión que englobe todos los
parámetros posibles". Sólo con todas estas variables sería posible decidir qué
servicios son objeto de una posible externalización. Sin embargo, sin perjuicio de lo que
este análisis pudiera ofrecer, se podrían contar entre los no asistenciales, algunos
como limpieza, gestión de residuos, mantenimiento básico de edificios, jardinería,
seguridad u hostelería, susceptibles de subcontratación; pero también otros más
estrechamente relacionados con la práctica asistencial como electromedicina, alta
tecnología o comunicaciones, e incluso la logística, englobando la gestión de
historiales clínicos, del almacén, o la central de compras. Pero para Isabel Arrabé
también serían susceptibles de ser externalizadas algunas actividades asistenciales,
aquellas que no constituyen servicios sanitarios básicos, como análisis, laboratorios,
protección radiográfica, o esterilización.
Suponiendo el caso hipotético de una externalización de los servicios asistenciales,
en el hospital sólo quedaría, pues, el personal de oficio "y lo que yo creo que es
más importante, el control de la gestión" , según señaló la directora de
gestión del Hospital de la Princesa, en el que, sin embargo, sólo se encuentran bajo
este régimen las terapias respiratorias a domicilio, la diálisis, o algunos servicios de
referencia, y para quién la posibilidad de la externalización "no debe ser nunca
una tendencia, sino más bien una pregunta que nos obligue a plantearnos qué queremos de
los servicios y cuál es la mejor manera de conseguirlo".
Así, con la formulación de esta pregunta, Isabel Arrabé volvió a cerrar el círculo
de las nuevas tecnologías. ¿Hasta cuando nuevas? Para Gil Gutiérrez "la situación
sería ahora la contraria a la de aquel Leonardo da Vinci que aprendimos en el colegio,
adelantado a su tiempo y capaz de imaginar máquinas que no podía llevar a la práctica
por falta de tecnología. Hoy la tecnología nos permite hacer cosas que ni siquiera somos
capaces de imaginar". Quizá por eso la mayor intensidad de las III Jornadas de
Logística Hospitalaria, celebradas en el Hospital Severo Ochoa de Leganés, Madrid, y en
las que se dieron cita estos expertos, en cuanto a las nuevas tecnología se refiere, haya
recaído, no tanto sobre las últimas innovaciones tecnológicas y su funcionamiento, sino
sobre una incorporación más racional al ámbito concreto de la Sanidad y en una
obligación de definir necesidades y objetivos, y conocer costes y resistencias, antes de
tomar la decisión de una posible renovación tecnológica, en la que la elección, dentro
de un amplísimo mercado, se constituye en otro elemento difícil y fundamental.
Sin embargo, a pesar de todo lo dicho durante estas III Jornadas de Logística
Hospitalaria, para el Dr. Santiago Valor, director médico de la Fundación Hospital de
Alcorcón, " desde un punto de vista asistencial, la percepción continúa siendo la
de una inversión insuficiente, ya que nuestra mayor preocupación es la calidad y para
ello necesitamos una actualización tecnológica constante. Por otro lado, queremos no
sólo tecnología, sino un servicio más completo, en el que quien vende asuma también
riesgos relativos al mantenimiento, pasando de ser un vendedor a un asociado".
Gestores y proveedores, pero también personal sanitario y prioridad asistencial. ¿Será
fácil llegar a un acuerdo, en el ámbito sanitario, sobre la aplicación de las
tecnologías, de cuáles son "las mejores técnicas para aplicar lo
nuevo"?
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