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GUARDIAS EN A.P., un modelo con escasez de recursos  

medicojoven.jpg (11712 bytes)LAS GUARDIAS EN ATENCIÓN PRIMARIA CONSTITUYEN UN SERVICIO MUY HETEROGÉNEO SEGÚN LA COMUNIDAD AUTÓNOMA Y SEGÚN SE DESARROLLEN EN UN ÁREA URBANA O RURAL. POR LO GENERAL, LAS ZONAS RURALES SON LAS MÁS MARGINADAS. SIN EMBARGO, PARECE HABER COINCIDENCIA ENTRE TODOS LOS PROFESIONALES A LA HORA DE ENUMERAR LOS PRINCIPALES PROBLEMAS EMANADOS DE LAS GUARDIAS: FALTA DE LIBRANZA Y ESCASA REMUNERACIÓN ECONÓMICA. 

 
Jaime López 

"Una noche, salí a atender una urgencia y, al volver a la consulta, me encontré con que llevaba un buen rato esperándome una chica cianótica, por un ataque de asma. Tuvo que venir el celador a defenderme de la madre, que me quería pegar". La anécdota pertenece a una médica del servicio de urgencias del área 11 de Madrid, María Ramona Ruiz Morata, a sus años de ejerciente en una localidad de la periferia madrileña. Pero la mayoría de los médicos que hayan desempeñado alguna vez su labor fuera de los grandes núcleos urbanos podría contar varias similares.

Las guardias de Atención Primaria constituyen un servicio muy heterogéneo según la comunidad autónoma y según se desarrolle en un área urbana o rural. En general, las zonas rurales son las más marginadas. A menudo, el facultativo debe atender varias poblaciones distantes y es el único médico de guardia, con lo que deja sólo el centro de salud si ha de atender un aviso domiciliario.

En las zonas donde hay hospitales comarcales bastante centrados, la distancia de periferia a urgencias es de 10 a 20 kilómetros. "Ahí suele haber buena asistencia y buena relación entre Atención Primaria y Especializada", comenta Andrés Gimeno, vicepresidente de SEMERGEN. "Pero hay sitios con poblaciones dispersas, como Cantabria, Asturias o zonas en que hay 30-40 kilómetros de una localidad a otra o con puertos de montaña de por media y se tarda de uno a otro de una hora a hora y media entre centros. En estas zonas el problema es que falta personal e infraestructura".

Para el vicepresidente de semFYC, Aurelio Duque al problema de tener que atender poblaciones distantes se une, en muchos casos, el que los fines de semana o durante las vacaciones estas poblaciones aumentan debido a los desplazados. Esto empeora la situación de escasez de personal.

En cuanto a las áreas urbanas, Aurelio Duque, recuerda que "cuando deberían funcionar al cien por cien, no lo hacen". Y cita el ejemplo de la epidemia de gripe barcelonesa del pasado invierno, durante la que se saturaron los servicios de urgencias de los hospitales. "Las urgencias extrahospitalarias no están preparadas para casos como éste por defecto de organización e insuficiencia de personal". A ello añade la desinformación de los usuarios, que "deberían saber que no tienen que ir a un hospital para cosas nimias como un esguince o una viriasis, por ejemplo. Hay un servicio que son los puntos de atención continuada (pac). Pero la población no sabe dónde está el que les corresponde. A una persona le da un cólico un sábado y no va al pac, sino al hospital, con lo que estos se colapsan. Todo el mundo debería conocer su pac". Todos los inviernos suceden situaciones semejantes.

Otro problema en las grandes ciudades es el de las personas sin hogar. "Lo más frecuente es que a un borracho lo lleven a un hospital", indica Duque. "Esto es consecuencia de que vivimos en un modelo sanitario hospi-talocéntrico. Y no debería ser así".

Sin libranza 
Otra de las cuestiones más criticadas por los médicos de Atención Primaria que atienden urgencias es el de la falta de libranza. El médico que asiste la urgencia al día siguiente no libra, con lo que trabaja 32 horas seguidas. "Es una monstruosidad", refiere Gimeno. El hecho ya ha sido denunciado ante el Tribunal de Estrasburgo por el Sindicato Independiente de Médicos de Atención Primaria (SIMAP), que está a la espera de que dicte sentencia. Es una carga y más cuando la presión asistencial es muy elevada.

"Habitualmente se 'parchea', es decir, tus compañeros te cubren para que te vayas", matiza Aurelio Duque, "pero, si nadie puede sustituirte, debes estar ahí dos días seguidos". Esta particularidad es, además, exclusiva de Atención Primaria, ya que en Atención Especializada sí existe libranza, lo que constituye un agravio comparativo. Por otra parte, Gimeno recuerda que la situación agrava un problema endémico de la Atención Primaria española, el de la alta presión asistencial.

El presidente nacional de Atención Primaria de la CESM, José Manuel Martín Gutiérrez, recuerda el documento que esta organización presentó en julio de este año pidiendo más minutos por paciente. "Esto pasa tanto en la jornada habitual como en Atención Continuada. Es horrible la situación de masificación de la consultas".

Martín Gutierrez destaca lo mal pagados que están los profesionales de Atención Primaria españoles. "Somos los peor pagados de la Unión Europea. ahora, cuando cobremos todos en euros, se verá claramente. En el territorio Insalud se cobra 780 pesetas por hora de guardia con presencia localizada y algo más de 1.800 por las de presencia física. No queremos compararnos con los médicos de hospitales porque podría repercutirles negativamente, mejor para ellos si cobran más, pero creo que es inconcebible".
   
La doctora Ruiz Morata, del área 11 de Madrid, se queja igualmente de que no cobra dos conceptos que en su opinión deberían estar incluidos en el sueldo: la nocturnidad y la peligrosidad "Más de una vez han intentado agredirme. Una vez tuvimos que llamar a la policía".

A este desajuste salarial se le suma la falta de dietas. En muchos lugares, el propio médico debe poner su vehículo al servicio de la guardia, sin percibir por ello nada, y la comida también corre por cuenta del médico.

Respecto a los refuerzos, las plantillas de Atención Primaria suelen ser muy limitadas. "No hay correspondencia entre población y recursos, por lo que hay que contratar refuerzos (de fin de semana,...) y ello genera dos categorías de médicos: médicos de primera, los titulares, y médicos de segunda, los refuerzos", precisa el vicepresidente de semFyC. "Los de refuerzo cobran un 20 por ciento menos que los de las guardias de urgencias de Atención Especializada".

Otra de las quejas reiteradas de los profesionales es la naturaleza poco urgente de mayoría de las dolencias que han de atender. "Más que centros de urgencias somos centros de complacencia", lamenta la doctora Morata, para quien más del noventa por ciento de lo que le llega son "bobadas". "Una vez me vino un hombre que no podía dormir y quería conversación", recuerda. "La gente hace una mala utilización del servicio, con lo que en doce horas han llegado a pasar 120-130 personas. Y en muchos sitios hay un solo médico, un solo ATS y un solo celador".

Para aliviar esta carga, Morata sugiere que el médico tuviera la potestad de decir que no atiende a un paciente, y de remitirlo directamente a su médico de cabecera. "Pero tu obligación actualmente es atenderla, cuando una medida de este tipo disminuiría mucho la presión asistencial y se trabajaría mejor".

Voluntariedad 
Respecto al número de guardias que debería realizar un médico al año, el vicepresidente de SEMERGEN opina que no deberían superar las 425 horas al año de guardias obligatorias, esto es, dos al mes. Si se contara con las guardias realizadas voluntariamente, no deberían exceder de las 850 horas, es decir, una a la semana. En el caso de que alguno se pusiera enfermo, se contrataría un equipo de refuerzo.

También piensa que el servicio de Atención Continuada debería ser voluntario. "A partir de los 55 años se podría pedir excedencia de guardias, así como en el caso de enfermedad o por necesidades familiares".

De la misma opinión es la CESM, que en la propuesta de estatuto marco que presentó en el mes de julio pide que la Atención Continuada sea voluntaria. "Creo que habría personal suficiente interesado para que se cubrieran todas de esta forma", explica su presidente nacional de Atención Primaria, Martín Gutiérrez. "Asimismo, para los mayores de 55 años, que no deberían hacer guardias, podría idearse algún trabajo para hacer por las tardes, como formación o atención de enfermos crónicos, por ejemplo, para que no les perjudique esto económicamente".
Además, el vicepresidente de SEMERGEN piensa que las guardias deberían ser siempre físicas, que no existieran las que permiten al médico estar simplemente localizable. "Si tienes que estar de guardia, mejor en el centro que en casa, porque en el centro se tienen los medios diagnósticos".

De la dotación de los pac, según el doctor Gimero harían falta más medios diagnósticos, personal auxiliar y formación continuada, "que no la hay". "No suele haber laboratorios de analítica, ni radiografías, ni suficientes reanimadores cardiopulmonares y aparatos de electrocardiología. Si hubiera radiología asistida por especialistas a muchos pacientes no haría falta remitirlos a hospitales".

Martín Gutiérrez incide en el mismo problema. "Entiendo que la gente se vaya a un hospital. allí te hacen una radiografía, una ecografía, una analítica o lo que haga falta, aunque haya que esperar unas horas. En un centro de salud esto no es lo habitual. Yo también iría a un hospital. Para que el sistema deje de ser hospitalocéntrico, hay que apoyar la Atención Primaria, como se ha hecho en otros países. Hasta que este nivel asistencial no tome las riendas del sistema, todo lo que se haga será parchear". 

En busca de un nuevo modelo 
guardias2.gif (833 bytes)Además de estas problemáticas concretas que los interesados observan, existe el debate aún sin una solución única sobre cuál debiera ser el modelo de guardia en Atención Primaria a seguir. El primer escollo es el de la heterogeneidad. Las comunidades autónomas y, dentro de ellas, las áreas urbanas y las áreas rurales, presentan diferencias de organización sustanciales. En unas zonas las urgencias empiezan a las cinco de la tarde, en otras a las nueve, en unas las cubre una empresa externa al servicio público de salud, en otras existe un servicio de urgencias especializado, en otras son los propios médicos de Atención Primaria los que las atienden....
El modelo de guardias en Atención Primaria alterna entre dos posibilidades: que el equipo de Atención Primaria de los centros de salud sea también responsable de las guardias o que este equipo no haga guardias y sea un servicio especial el que las realice. Este segundo modelo se da en las grandes ciudades; el primero, en zonas rurales y en las periferias de las grandes ciudades.

Los profesionales consultados por EL MEDICO que gozan del segundo modelo dicen preferir que exista un servicio especial que los descargue de estas tareas. En el caso del Servicio de Salud Canario, el empuje de esta opinión ha sido tal que ya se ha optado por establecer esta posibilidad, según informaba EL MEDICO (18jul2000). El argumento principal para dar este paso fue la constatación de que el 90 por ciento de los médicos de Primaria canarios no deseaba hacer guardias.

En cambio, la semFYC, que ha constituido un grupo de trabajo específico sobre las guardias en Atención Primaria cuyas conclusiones darán a conocer este otoño, defiende que desaparezcan los servicios especiales de urgencias. "Que el propio centro cubriera la asistencia de todos los pacientes (urgente, programada, de mañana, de fin de semana...)", explica Aurelio Duque; "que no hubiera necesidad de refuerzos. Es decir, que se siguiera el modelo del pac, y que todos los médicos de Primaria hicieran guardias". Para ello, Duque puntualiza que las plantillas deberían dimensionarse adecuadamente, y en vez de los 2.200 pacientes por médico se debería alcanzar la cifra de 1.500-1.700. En cuanto a los médicos de los servicios especiales de urgencias, piensa que deberían integrarse bien en los centros de salud, bien en servicios tipo 061 o Sámur.

La coordinadora de Urgencias del Centro de Salud de Torrelodones (Madrid), y vocal de Titulares y Rurales del ICOMEM, Aránzazu Luaces, está satisfecha con el modelo de que sea el personal del centro el que cubra las urgencias, sin embargo, un médico de Primaria del área 11 de Madrid que prefiere no dar su nombre opina es preferible mantener un sistema doble de médicos de Atención Primaria y servicios especiales de urgencias. En su opinión, los intentos que se han hecho en las áreas urbanas para suprimir los servicios especiales de urgencias se deben a un interés por ahorrar dinero en personal.

Respecto a la heterogeneidad, Aurelio Duque opina que debería haber una base común a toda España en la forma de atención al paciente, de forma que se unificaran los criterios, por ejemplo, sobre cuándo hay que derivar un paciente a atención especializada. "La heterogeneidad no debe romper el modelo pac; debe haber un núcleo común y luego que cada comunidad añada sus particularidades".

En relación con los diferentes sistemas sanitarios autonómicos, Martín Gutiérrez cree que se camina hacia 17 sistemas de salud distintos. "No debería ser así. Hay un Consejo Interterritorial que tendría que unificar ciertas cosas como el salario base o la duración de la jornada, por ejemplo. Así se evitaría que hubiera autonomías con Sanidad de primera y autonomías con Sanidad de segunda".

En lo referente a la creación de la especialidad de Medicina de Urgencias, el representante de semfyc cree que la urgencia extrahospitalaria debe seguir siendo competencia del médico de familia.

Un día de guardia en el EAP Villanueva de la Cañada (Madrid) (*) 
Esto es una carta con unas reflexiones en alto, que me vienen a la cabeza tras haber pasado otra de las guardias que venimos haciendo en el centro de salud, y que ha tenido un poco de todo, como siempre, y una situación que ya pasa de lo excepcional a lo cotidiano, y que no por ello debe quedar como otra anécdota mas de las que podemos contar sobre nuestras guardias, en esas conversaciones de café que en ocasiones tenemos en el centro. 
Comienza la guardia, al menos en mi caso, el día antes de su realización teórica. Tengo que preparar lo que necesito, pues debo pensar qué llevo para comer y cenar, pues tengo que pasar 32 horas en el centro y no nos proporcionan comida. Parece que ya tengo todo preparado y puedo dormir tranquilo hasta mañana. 
Llega el día de la guardia. Corriendo a mi centro de salud, tengo que dejar la comida en el frigorífico, a veces cambiarme de ropa, acordarme de que al día siguiente es posible que esté cansado y no esté en buenas condiciones para trabajar. Mejor no me programo consultas a demanda, y a ser posible, cosa difícil, iniciar la consulta 15 minutos más tarde para poder llegar sin prisas a mi pueblo.
Termina mi jornada de trabajo habitual, salgo corriendo para el centro de salud, pues antes de las 14 horas quiero estar preparado para iniciar la guardia. Prefiero comer antes, cambiarme, instalarme en el cuarto con mis cosas, tener a mano los manuales de urgencias de rigor, todo contra el reloj, pues a la hora quiero estar listo y no molestar a mis compañeros.
Chequeo el material, tenemos de todo, maletines de emergencia, material adecuado, monitor-desfibrilador, aspirador, electrocardiógrafo, oxigeno, medicación…etc. En fin, estamos preparados para atender urgencias en unas condiciones bastante buenas. Sólo me faltan manos. Sería interesante contar con personal que aporte más manos, pero las técnicas de clonación, manipulación genética, etc. no lo permiten. Creo que éste sería un caso a considerar.
Hasta las 9 de la noche la cosa va bien. Cuando suena el teléfono Isabel responde. Unos piden citas, otros se informan, a veces preguntan por la farmacia de guardia, etc. Acude gente al mostrador. La puerta esta abierta y hay control. En el mostrador dan citas, tramitan documentos, informan a los pacientes, hay actividad que se resuelve gracias a Isabel. 
Llegan las 9 de la noche, Isabel y Mayte se marchan. La puerta se cierra. Sólo quedamos la enfermera y yo. Pero el teléfono sigue sonando, llaman a la puerta, estoy atendiendo a enfermos, a veces puedo dejarlo un momento y contestar o salir para abrir, otras veces no. Si hay pacientes esperando, puede que alguno tenga a bien abrir, informar que estamos con un enfermo, etc. 
Pero de repente suena un teléfono, podemos contestar rápido, alguien al otro lado nos pide ayuda urgente. A veces es el propio 061. "¡Mi padre se muere, no respira, hay un hombre tirado en el suelo!..." "¿Pero... dónde es?" … "En la calle X"…. "¿En qué pueblo…?" "Pues en…" Al final logramos saber más o menos donde ir y hacernos una idea de lo que vamos a encontrar. 
Corriendo buscamos las llaves del coche, a veces están en su sitio, otras no (me acuerdo de la madre que trajo al mundo al responsable). Cogemos el teléfono móvil, ¡imprescindible!, levantamos al peso los maletines de emergencia, ¡cómo pesan los condenados! cualquier día nos destrozan la espalda. Con la mano libre tomo las llaves, papeles, dirección, etc. No se olvide poner el cartel de ausencia por emergencia. El centro se queda solo. No tengo posibilidad de llevar el monitor-desfibrilador y el aspirador, pues pesan y no tenemos manos.

Estamos en la calle, ¿dónde está el coche?, unas veces a la puerta, otras en alguno de los aparcamientos, ahora cargo con el equipo hasta el coche, por fin estamos con todo dentro. Han pasado cerca de 10 minutos y aún no hemos arrancado. 
Nos dirigimos al lugar donde nos necesitan, si hay suerte es en el pueblo de cabecera, pero si es en otro pueblo, no sé cuanto tardaremos en llegar. Posiblemente han pasado de 20 a 30 minutos desde la llamada. Si esta parado, que hacemos, es algo tarde, no sé en que voy pensando mientras conduzco, pero me viene a la cabeza que lo que hago no está bien. Acudo a ver un enfermo con material insuficiente y poco personal y, mientras, el centro solo. Dios quiera que no se produzca otra urgencia vital en el centro. Es el lugar al que acuden habitualmente los enfermos. 
Pienso que abandono demasiadas veces el centro de salud, pero es que la dirección ordena acudir a los avisos domiciliarios, y yo estoy más tranquilo viendo al enfermo. Pero, ¿y si ocurre algo en mi ausencia? Parece que ya estoy llegando al lugar requerido. 
Pienso que sería interesante disponer de vehículo equipado a la puerta con conductor y material dispuesto. Tendría otras manos. Acudiríamos más rápido y mejor equipados. Pero no es posible. Las ambulancias y el personal de Cruz Roja, Protección Civil de los pueblos son independientes, no trabajan unidos. El resultado es que sigo solo. 
Por fin estamos con el enfermo. Realmente es grave. Hay que explorarle, coger una vía, poner oxigeno, administrar medicación, controlar constantes, ¡no sé de dónde colgar el suero!, ¡por favor, un voluntario que sujete esto!, ¡otro que llame al 112!, ¡por favor, avisen a los municipales!…. Por fin después de hablar dos veces con los responsables del 112, Sercam, 061, me dicen que envían la UCI móvil. Los responsables de estos servicios dicen a la población que garantizan atención entre los 10 y 20 minutos. Pero esto es cierto después de haber pasado otros muchos más antes de activarlos nosotros. Bueno, el paciente está estable, se mantiene con vida, ¡que no se pare!, no tengo monitor-desfibrilador, ¡que no haga una aspiración!, no tengo aspirador…sólo queda rezar para que lleguen pronto los de la ambulancia. 
¡Ya suenan las sirenas! Vienen ya. De una impresionante ambulancia, roja unas veces, blanca otras, bajan varias personas. Sí, son 4 y a veces 5. ¡Qué envidia! Van bien equipados, tienen muchas manos, nos miran con cierto aire sé superioridad algunos, otros son francamente majos; ¿qué pasa?, ¿qué le habéis puesto?, estas preguntas a veces son realizadas con un tono poco agradable, pero bueno no estoy para discutir. A veces cogen una segunda vía, monitorizan al paciente, pero poco más. Lo habitual es que desplieguen sus enormes medios técnicos, recojan al enfermo y se lo lleven. Parece que han pasado los salvadores del paciente, hay espectáculo en las calles, se marchan como han venido, entre ruidos espectaculares. 
Allí quedamos nosotros, los desconocidos, los de blanco, algunos de verde, cargando de nuevo nuestras famosas maletas en el coche discreto y tan poco apropiado del que disponemos. Volvemos al centro, en muchas ocasiones contentos por lo realizado, otras desesperados por la impotencia, en mi caso las más de las veces pensando que sería bonito cambiar todo esto y dar un servicio mejor con un poco de orden y acuerdo entre todos. Pero lo veo difícil. No me parece una prioridad para los demás, quizás estoy solo en esta batalla. Me gustaría saber que piensan los demás. ¿Qué les parece todo esto a los usuarios? ¿Saben la realidad de la situación? ¿Saben que los responsables de la administración sanitaria los considera ciudadanos de segunda? ¿No parece que esto es una prioridad sanitaria? Parece que es necesario que se produzca una desgracia para que esto se solucione. Es el sino de estas cosas.

(*) Carta remitida por un médico de Atención Primaria a la CESM 

 

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