Médico consultor,
enlace entre Primaria y Especializada
La falta de
coordinación entre la Atención Primaria y Especializada viene siendo uno de los
déficits históricos del sistema sanitario español. La figura del médico consultor es
uno de los instrumentos que se han ideado en los últimos años para intentar solventar
esta carencia. No obstante, con unos bajos niveles de implantación, lo que tampoco es
extraño si se tiene en cuenta que nadie tiene claras las responsabilidades que debe
asumir. Es más, muchos médicos de cabecera consideran, en general, que ésta sería una
figura completamente inútil si se dotara a los Centros de Asistencia Primaria de los
medios necesarios para prestar una atención adecuada. Esto es, tiempo para cada visita y
el material para llevar a cabo las pruebas que fueran precisas para decidir entonces si
ellos mismos pueden abordar el caso o es necesaria la intervención del especialista. |
H.V./ M.A./ A.B.
Desde que la Sanidad es pública en España, los médicos de
Atención Primaria vienen quejándose de que, con demasiada frecuencia, la falta de medios
les obliga a derivar a la Atención Especializada casos que ellos hubieran podido
diagnosticar y tratar sin ningún problema. Mientras, las consultas de especialidades
adolecen de largas listas de espera que únicamente tienden a resolverse mediante planes
de choque. La derivación, el volante para el especialista, que muchas veces es visto por
el paciente como la solución a la falta de respuestas de su médico de cabecera, puede
ser simplemente el inicio de un peregrinaje de especialidad en especialidad en busca del
auténtico origen del mal. Además, se quejan los facultativos de Primaria, una vez el
paciente llega a manos del especialista, de que el acceso a la información sobre la
evolución de su patología se complica. Los canales de comunicación entre los distintos
eslabones del sistema sanitario parecen a veces cortocircuitados.
Algunos sectores de
Atención Primaria vienen
reclamando, desde hace bastante tiempo, la
figura del médico consultor, entendida como
un enlace con el nivel de Especializada |
En un intento de dar respuesta a esta situación, algunos
sectores de Atención Primaria vienen reclamando desde hace bastante tiempo la figura del
médico consultor, entendida como un enlace con la Atención Especializada. Lo que no
está nada claro es cómo debe desempeñar este cargo, cuál es su perfil y cuáles sus
atribuciones. Y buena prueba de ello son los distintos modelos que se están empezando a
experimentar en algunas comunidades autónomas españolas principalmente las que no
dependen del Insalud-.
Sin embargo, estas contadas experiencias son poco más que
gotas de agua en un desierto. En este sentido, el doctor Víctor Suberviola, coordinador
del centro de salud Nazaret de Valencia y miembro del grupo de coordinación entre niveles
de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SemFYC) lamenta que "a
pesar de lo imprescindible que resulta la coordinación entre los distintos niveles
asistenciales y a pesar de que esta necesitad se proclama desde hace mucho tiempo desde
diferentes estamentos, los avances continúan siendo modestos y siguen sin abordarse los
cambios fundacionales, organizacionales y culturales en el sistema sanitario que permitan
esta coordinación eficaz". A Suberviola le preocupa esta falta de acción por parte
de las Administraciones, en tanto que "ocasiona un perjuicio en nuestros
pacientes",. Además "no todos los especialistas tienen el mismo grado de
motivación para facilitar la coordinación" tal como reconoció este médico en su
participación en el XVI Congreso de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y
Comunitaria, en el que se dedicó una mesa específica a la figura del médico consultor.
Esta inacción de las Administraciones se traduce en una gran
disparidad de criterios sobre las potenciales atribuciones del médico consultor y en
algunas comunidades los tiros van en otras direcciones. Este es el caso de la Comunidad
Valenciana, donde se han formado numerosos grupos de trabajo de médicos de Atención
Primaria en los que facultativos de las tres provincias con el apoyo de la Administración
se reúnen dos veces al mes para abordar aspectos como la adecuación de los cupos
asignados, la regulación de la asistencia domiciliaria o la asistencia a inmigrantes.
Según el doctor Ricardo Ferré, presidente del Colegio de Médicos de Alicante, con esta
fórmula se ha logrado "una comunicación entre profesionales impecable".
Además, esgrime, "han mejorado notablemente las deficiencias informáticas para
agilizar el intercambio de información o la gestión de recetas y se han reducido los
cupos de asistencia".
De todos modos, éste no es el punto de vista de la inmensa
mayoría de médicos consultados. En este sentido, el doctor Manuel Casanova, secretario
del Colegio de Médicos de Cádiz y pediatra consultor de la Casa del Mar se muestra
tajante: "La coordinación entre el médico de Primaria y el especialista depende
muchas veces de la relación personal que mantengan", una opinión que comparten la
práctica totalidad de los facultativos consultados.
Casanova recuerda que la figura del consultor ya existía
pero fue suprimida hace 20 años, en una medida que en su opinión, constituyó "un
grave error". "Lo pasaron todo a consultas externas, lo que al final ha acabado
sobrecargando los hospitales", recuerda. Por ello, considera que "sería
interesante recuperar esta figura, ya que beneficiaria tanto al paciente como al
médico".
El secretario del Colegio de médicos de Lugo y
vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina General en Galicia, Benjamín Abarca,
opina de una manera similar, pero matiza que depende del perfil y de la responsabilidad
que se atorgue al médico consultor.
Algunos de los expertos
consultados recuerdan
que la figura del médico consultor ya existía hace 20 años,
siendo posteriormente suprimida, al derivarlo
todo a consultas externas |
Dos modelos prácticamente opuestos
El caso gallego refleja fielmente el debate que se vive en
toda Sanidad española en torno al papel que debe jugar la figura del médico consultor.
En Galicia, la Consejería de Sanidad ha desarrollado dos experiencias diametralmente
opuestas. Así, por una parte, se ha iniciado un programa piloto en el que el especialista
se desplaza a los centros de Atención Primaria, principalmente en aquellas especialidades
con mayor derivación. En la segunda iniciativa, se ha creado la figura de un
"consultor filtro", que trabaja desde el hospital.
El doctor Benjamín Abarca se inclina abiertamente por la
primera posibilidad. "Mientras que el desplazamiento del especialista a los centros
de A.P. se está revelando como una experiencia positiva, éste no es el caso del
consultor filtro asegura-. Aquí la figura del internista extrahospitalario que vendría
a ser el médico de familia es sustituida por un internista hospitalario, no por un
especialista. De esta forma, el consultor actúa meramente de tapón, decidiendo qué
pacientes tienen acceso a las especialidades y cuáles no. Esto ya lo hacemos en Atención
Primaria", concluye.
En este sentido, desde la provincia de Cuenca apuntan que la
figura del médico consultor "a priori" es interesante, en tanto que por una
parte puede facilitar un apoyo a los médicos de Primaria y por otra se estima que puede
ser una medida ideal para reducir las listas de espera en las especialidades. No obstante,
según las condiciones en que se implante puede convertirse en un tapón que colapse aún
más el sistema sanitario, algo que podría fácilmente ocurrir, indican fuentes médicas
de esta ciudad. En este contexto, la figura del médico consultor "estaría bien si
las relaciones entre Primaria y Atención Especializada fueran relaciones, que ahora no lo
son", aseguraba dicha fuente. Tanto es así, que en Cuenca, la relación entre estos
dos peldaños del sistema sanitario únicamente parece ser fluida en las zonas urbanas,
donde se establece una relación más cotidiana con el centro hospitalario de referencia.
"¡Somos la puerta de entrada al sistema sanitario, pero ello no quiere decir que nos
tengan que tratar como los porteros!", se lamenta el interlocutor, médico de familia
en un centro de salud de la capital conquense. En este sentido, critica que "a veces
parece que los especialistas tengan miedo de rebajarse por el hecho de tratar con Primaria
y sólo se ponen al teléfono cuando existe una relación de amistad con el médico de
cabecera". Así, por ejemplo, instrumentos como el parte de interconsulta se han
mostrado a menudo completamente ineficientes. "Se pierde mucho tiempo con ellos e
incluso a veces son una pérdida de tiempo", indican estas fuentes.
En cualquier caso, a su entender, si se llegara a instaurar
la figura del médico consultor, los médicos de cabecera de Cuenca se inclinan por que
este cargo fuera ocupado por un colega, en tanto que conoce más datos biosociales
información sobre el entorno del paciente que permitirían derivar al enfermo
teniendo en cuenta no sólo la gravedad de la enfermedad, sino también las circunstancias
de su entorno, principalmente familiar.
En idéntico sentido se pronuncia el doctor Enrique López
Peña, presidente del Colegio de Médicos de Málaga y presidente en funciones del Consejo
Andaluz de Colegios de Médicos, quien apuesta por "doblar el número de médicos que
existe actualmente". A su entender, la figura del consultor no constituye más que
"un parche" y no es necesaria, como lo demuestra que "en el resto de Europa
no existe". Según el doctor López Peña, aunque la relación entre los diferentes
niveles asistenciales ha mejorado estos últimos años en Andalucía, "el médico de
Primaria sigue sin tener tiempo para ver al paciente y estudiar su caso". Éste
constituye, desde su punto de vista, el principal problema.
El presidente del Colegio de Médicos malagueño recuerda que
el proyecto del Servicio Andaluz de Salud (SAS) era que los médicos de cabecera dedicaran
la mitad de su tiempo de consulta diaria a visitar a los enfermos, un 20 por ciento a
formación continuada, un 25 pro ciento al seguimiento de enfermos en el hospital
-"que es donde más se le necesita", afirma- y un cinco por ciento a la
educación sanitaria de pacientes crónicos. Si se cumplieran estos objetivos planteados
hace dos años, asegura López Peña, "la asistencia mejoraría notablemente, pero
actualmente en Andalucía se dedica un día a la semana a la formación continuada y un
médico -se van turnando- se dedica a hacer el seguimiento de los enfermos del resto de
facultativos del centro.
Más tajante aún se muestra el doctor Pedro Cañones,
vicepresidente del Colegio de Médicos de Madrid y secretario de la Sociedad Española de
Medicina General. Así, apunta que "la figura del médico consultor o especialista de
referencia puede ser un nuevo intento de tutelar la Atención Primaria y supone un
menosprecio a la figura del médico de cabecera". "No se puede tratar al
facultativo como a un menor de edad o como si fuera subnormal", manifiesta. Además,
concluye, "nadie asegura que con este sistema no se creen nuevas listas de espera o
que en algunos casos se retrase la derivación hacia otros especialistas".
La autoridad del
médico de cabecera
debe bastar
El doctor Pedro Cañones forma parte de un amplio sector de
médicos que considera que la solución a los problemas de la Atención Primaria no pasa
tanto por la creación de figuras intermedias, sino por una inversión en personal y
medios para que la Atención Primaria pueda llevar a cabo pruebas, diagnósticos y
tratamientos, para los que los facultativos, asegura, "están sobradamente
capacitados".
Actualmente, indica, "las trabas burocráticas -los
horarios, los protocolos a la hora de pedir pruebas...- son el principal inconveniente
para que el médico pueda atender casos que en principio no deben ser derivados. Para ello
es necesario que los médicos de Primaria dispongan de los mismos medios que los
especialistas. Hay que dotarlos de la capacidad suficiente y poner criterios de actuación
comunes entre los médicos".
Como ejemplo de ello el doctor Cañones pone los casos de
aparato digestivo o tumorales, los que más se derivan. "Si el médico de cabecera
pudiera pedir una endoscopia o un TAC sin pasar por todo el entramado burocrático se
podría encargar de este tipo de casos", afirma.
El secretario del Colegio de Médicos de Cádiz, Manuel
Casanova subraya esta tesis, aunque él no es contrario a la figura del médico consultor
de hecho, él es uno de los pocos que hay en España. Así apunta que "la
diabetes, los procesos tumorales, la Reumatología y la Cardiología no requieren en
muchos casos hospitalización, pero sí un seguimiento que podría ejercer el consultor.
En el caso de la Pediatría Casanova es consultor de esta especialidad en la Casa del
Mar gaditana, "muchos niños no tienen patología graves y no requieren ingreso.
Atendiéndoles en Primaria evitamos gastos hospitalarios y molestias a las familias, la
mayoría de las cuáles, en nuestro caso, proceden de pequeños pueblos pesqueros".
El doctor Casanova explica que "en nuestro caso, la
figura del consultor nos permite estudiar el caso y agilizar trámites como las pruebas
diagnósticas. Así, en un par de días hacemos el estudio y la analítica, o en el caso
de las pruebas alérgicas tardamos 24 horas, mientras que en un hospital pueden retrasarse
entre cinco y ocho meses".
El internista,
¿consultor ideal?
A pesar de las voces de que la figura del especialista en Medicina interna como consultor
de Primaria es mal vista en este nivel asistencial, donde los facultativos opinan que si
dispusieran de los medios están sobradamente capacitados para llevar a cabo su trabajo,
ésta aparece en Cataluña como la solución más plausible, quizás, apuntan algunos
médicos, para dar una salida a una especialidad médica indefinida que cada vez tiene un
encaje más complejo en un sistema hospitalario cada vez más especializado. Así, el
doctor Miquel Vilardell, jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Valle de
Hebrón de Barcelona, explica que "la actual planificación asistencial entre los dos
niveles -Primaria y Especializada requiere la presencia de médicos generalistas con
formación multidisciplinaria que sepan prestar una atención continuada y global a
cualquier paciente y colaborar con los especialistas o subespecialistas de órganos, que
se ocupan únicamente del órgano o aparato lesionado de turno". Defendiendo su
reivindicación, Vilardell esgrime que "al menos un tercio de los pacientes que
frecuentan la Atención Primaria tienen enfermedades más o menos complejas, bien porque
afectan a diferentes órgano, bien porque en un mismo enfermo pueden coexistir diferentes
patologías". Por ello, añade, "es necesaria una atención sanitaria global y
no la parcelación en superespecialidades".
Algunos expertos
consideran que la
actual planificación entre los dos niveles
asistenciales requiere la presencia de
médicos generalistas con formación
multidisciplinaria |
Una función que, reconoce, en Atención Primaria ya tiene el
médico de familia, pero que considera que podría complementarse con un médico
internista que colaborara con el médico de familia en la asistencia de algunos pacientes
complejos que no siempre requieren la derivación a la atención hospitalaria. "En
cada centro de salud debería haber un internista de referencia para atender a pacientes
con pluripatología o con problemas más complejos, multisistémicos o indiferenciados que
no precisan de por sí el ingreso hospitalario. De este modo -indica-, se evitaría la
fragmentación de la Atención Especializada y sus indeseables efectos de deshumanización
y falta de comunicación interpersonal, al tiempo que se reduciría el coste
sanitario".
Otra ventaja de la integración de los internistas en la
Atención Primaria sería, desde su punto de vista, "la coordinación de la
derivación al hospital de los pacientes que lo requieran, priorizar entre los distintos
problemas de salud que pueden existir, seleccionar las interconsultas y promover la
cooperación entre diferentes especialistas".
De todos modos, Vilardell sitúa esta figura de médico
consultor en el centro hospitalario, no en los Centros de Atención Primaria, a pesar de
que cada uno tendría un internista claramente identificado y accesible telefónicamente,
que coordinaría la programación de ingresos, consultas estudios y actividades
cooperativas. Así, para el jefe de servicio de Medicina Interna del Valle de Hebrón, el
internista debería ser "el interlocutor directo del médico de familia en el centro
hospitalario", una ubicación que, a su modo de ver, "le dota de los
conocimientos precisos para facilitar al médico de familia el acceso a pruebas
diagnósticas complejas y a profesionales muy especializados".
La única experiencia
en Cataluña
De todos modos, en la única experiencia con médico consultor que se ha llevado a cabo en
Cataluña, éste no tenía su puesto de trabajo en el hospital, sino en una Dirección de
Atención Primaria, concretamente la de la comarca de LAnoia, en la que fue creada
una Unidad de Diagnóstico Rápido. Como proponía anteriormente el doctor Vilardell,
aquí el perfil elegido para esta figura fue un internista. Se trata del doctor Josep
Maria Albareda, que tiene su despacho en el Área Básica de Salud de Igualada y que, a
falta de una regulación concreta, figura contratado como médico general. Albareda, que
trabaja de lunes a viernes, seis horas diarias, dedica una tercera parte de su jornada a
desplazarse hasta otras cuatro ABS de la comarca, a las que acude una vez por semana, para
llevar a cabo visitas y consultoría "in situ". Cada semana en cinco ABS y
mensualmente en otras dos, mantiene una reunión con los médicos de cabecera para poner
en común los casos dudosos, fundamentalmente relacionados con Cardiología, enfermedades
infecciosas y aparato digestivo -los casos de Otorrinolaringología, Dermatología,
Oftalmología o patologías vasculares tiene que derivarlos-. De todos modos también
está disponible para consultas directas del médico de Atención Primaria o a consultas
por teléfono, lo que permite ofrecer una valoración prácticamente instantánea en
aquellos casos que se consideran urgentes.
Albareda valora muy positivamente la experiencia, que se puso
en marcha en 1995 con el objetivo de ofrecer un apoyo a los médicos de Primaria, al que
de este modo se ofrece una formación continuada, reducir el tiempo de demora en el
diagnóstico, ofrecer comodidad tanto al paciente como al médico y contribuir a reducir
las listas de espera del hospital de referencia. En este tiempo se ha convertido en una
pieza indispensable del engranaje sanitario de la comarca, hasta el punto que tiene 70
consultas a la semana.
Albareda considera que en lo que se refiere al coste
económico, su figura "es perfectamente asumible, y más aún teniendo en cuenta que
en Cataluña los médicos de Primaria cobran menos que en el resto de España".
Además, opina que ha sido bien recibida por el paciente, aunque a veces parecen no
asimilarla, lo que atribuye a la "cultura del especialista".
El caso de la Psiquiatría
Pero un internista no estaría en disposición de aportar soluciones, por ejemplo, en
casos de salud mental. El secretario del Colegio de Médicos de Cádiz, Manuel Casanova,
echa en falta la figura del médico consultor en esta especialidad, sin un modelo definido
desde la desaparición de los manicomios. "El caso de la salud mental es desastroso
indica-. Después de la desaparición de los manicomios no se ha encontrado un modelo
asistencial adecuado. Sería importante que se diera asistencia domiciliaria y se crearan
centros intermedios para derivar a estos enfermos, ya que actualmente sólo existe la
posibilidad de internamiento de tipo privado".
Éste es un punto en el que hace un especial hincapié la
doctora Marta Beltrán, médico de familia en la localidad gerundense de Cassà de la
Selva. A su entender, los médicos de Primaria están suficientemente formados como para
asistir a la inmensa mayoría de los casos de patología psiquiátrica que se les
presentan sin necesidad alguna de derivarlos al especialista. Pero para que ello fuera
posible, explica, es necesaria una buena coordinación y sobre todo tiempo para sentarse,
hablar con el enfermo y hacerse a la idea del problema que tiene. "A veces,
coordinación significa simplemente poder acceder al psiquiatra por teléfono para
consultarle una duda", explica. Por ello, considera, lo ideal sería "adecuar
las experiencias del psiquiatra a la realidad de la Atención Primaria por medio de
actividades de interconsulta y consiguiendo que la atención sea compartida y los
psiquiatras actúen como consultores del facultativo de Primaria".
En la actualidad,
existe un punto de
debate en torno a la presencia de médicos
internistas como colaboradores de los
de familia en la asistencia de algunos
pacientes complejos |
Desde una óptica teórica, la doctora Beltrán recuerda que
"en los últimos tiempos, la Organización Mundial de la Salud está impulsando un
nuevo sistema de salud basado en la Atención Primaria y, de forma paralela, la reforma
psiquiátrica prevé desplazar la atención hospitalaria hacia los servicios comunitarios
de salud mental". Ambos sistemas comparten una misma filosofía, indica:
"desplazan la atención individual hacia la comunitaria, el tratamiento hacia la
prevención y promoción de la salud, lo que supone la necesidad de trabajar en equipo y
la participación comunitaria". Todo ello supone, en definitiva, "el paso de un
modelo de carácter biomédico a otro de carácter biopsicosocial", en el que, en
opinión de Marta Beltrán, es "indispensable replantearnos el papel y las funciones
de la Atención Primaria y su relación con la salud mental", en tanto que
"conlleva beneficios clínicos, de servicio y educacionales, mejora la comunicación
y contribuye a una aproximación más completa en la asistencia al paciente".
En defensa de este papel fundamental que debería tener la
Atención Primaria en el tratamiento de los trastornos psiquiátricos, esta médico
catalana esgrime su elevada prevalencia (entre el 10 y el 50 por ciento en función de la
serie). "La mayoría de estos casos -indica- son abordados desde los CAP y
únicamente un pequeño porcentaje son remitidos a los psiquiatras. De modo que se hace
indispensable una estrecha cooperación entre ambos niveles asistenciales", algo que
actualmente no se produce con suficiente frecuencia.
En este sentido, Beltrán cita los datos de un reciente
estudio en el que participó, llevado a cabo entre los médicos de Atención Primaria de
la región sanitaria de Gerona. Según este trabajo, el 76 por ciento de los facultativos
opinan que el tiempo del que disponen para tratar los casos psiquiátricos es escaso, aún
más si se tiene en cuenta la importancia que atorgan a una buena relación
médico-paciente para el correcto tratamiento y evolución de la enfermedad. La mayoría
de ellos, el 60 por ciento, se consideran bien formados en salud mental, pero de todos
modos valorarían muy positivamente un programa de formación continua en esta
especialidad (98 por ciento). Los índices de detección de casos psiquiátricos se
sitúan en torno al 30 por ciento, aunque esta cifra está directamente relacionada con el
grado de capacitación de cada facultativo en la materia.
El departamento gallego
de Sanidad
está implantando una intranet que permite a
los médicos de cabecera contactar con
los especialistas a través de su
ordenador y consultarles sus dudas |
El estudio también detecta que el tipo de intervenciones que
el médico de Primaria efectúa con más frecuencia son el estudio de la patología previo
a la derivación, facilitar consejo y apoyo al enfermo, así como el abordaje familiar y
social conjunto con el asistente social. Mientras que en el lado opuesto se sitúan los
tratamientos grupales y la prescripción de placebos. Entre los factores que normalmente
llevan al médico de Primaria a derivar al paciente psiquiátrico al especialista están
la ideación autolítica, la gravedad de la patología y la dificultad en el manejo del
paciente.
En Gerona funciona desde hace poco tiempo un nuevo sistema de
consulta y relación con el Centro de Salud Mental. El grado de satisfacción en cuanto a
coordinación se refiere es moderado, y dada su reciente implantación, puntualiza la
doctora Beltrán, es difícil emitir un juicio. Por una parte, el estudio denota aún un
elevado grado de insatisfacción entre la Asistencia Primaria. Así un 42 por ciento de
los médicos opinan que la atención ordinaria de pacientes por parte de los psiquiatras
se lleva a cabo con demora y el 41 por ciento considera que el envío de los informes por
parte del centro de salud mental de referencia se hace con retraso. Sin embargo, los
mecanismos de apoyo que se ofrecen desde el centro de referencia son bien valorados. Entre
ellos, el preferido es la consulta telefónica (82 por ciento), los seminarios sobre
actitudes previamente solicitados por los profesionales de primaria (31 por ciento), la
elaboración conjunta de protocolos de actuación diagnóstica y terapéutica (81 por
ciento) y las reuniones de interconsulta (76 por ciento). En último lugar figuran la
elaboración de protocolos unilateralmente desde el centro de salud mental (68 por ciento)
y los seminarios sobre psicofármacos (60 por ciento).
La especificidad de
Oftalmología,
Dermatología y
Ginecología
El perfil de médico consultor mejor valorado desde Atención Primaria es, sin duda
alguna, el de un especialista de referencia para cada campo, en aquellos en los que hay
mayor demanda, normalmente Oftalmología, Dermatología y Ginecología. Este facultativo
debería tener facilidad para desplazarse al centro sanitario con cierta periodicidad y
ser accesible al médico de cabecera.
Las peculiaridades demográficas de Galicia han permitido a
esta comunidad trabajar sobre este modelo. Con unas ratios consideradas óptimas de unas
25 visitas diarias por médico en Atención Primaria y una población principalmente de
carácter rural y muy envejecida, con dificultades para desplazarse al centro hospitalario
de referencia, la Consejería de Sanidad ha empezado a experimentar en algunos centros de
salud la figura de lo que sería un consultor de especialidad. Así, estos centros reciben
periódicamente las visitas semanales o quincenales de un oftalmólogo y de un ginecólogo
que atiende aquellos casos que se escapan de las posibilidades del médico de familia. La
espera es siempre inferior a la de cualquier lista de espera para una especialidad en el
hospital y además el paciente no tiene que desplazarse. Pero éstas no son las únicas
ventajas. Con estas visitas, el médico de cabecera también tiene la posibilidad de
intercambiar experiencias y opiniones in situ con el especialista, lo que contribuye
notablemente a su formación continua, explica el secretario del Colegio de Médicos de
Lugo, Benjamín Abarca. Igualmente, el especialista se acerca al entorno del paciente, lo
que le permite hacer una aproximación global, lo que anteriormente se ha denominado
enfoque biopsicosocial de la enfermedad.
Pero en Galicia no sólo se está ensayando con éxito la
aproximación del especialista a los centros de salud, sino que se están implantando
nuevas formas de coordinación entre niveles como la telemedicina. El departamento gallego
de Sanidad está implantando una intranet, que permite a los médicos de cabecera
contactar con los especialistas a través de ordenador y consultarles sus dudas. Así, se
han practicado con éxito consultas de estas características en Dermatología y, según
el doctor Abarca sería posible extenderlas también a Radiología y Ginecología si los
centros de Primaria dispusieran de los medios para practicar estas disciplinas. Este
sistema, complementario de la consulta telefónica, permite al médico de familia enviar
fotografías digitales de las lesiones dermatológicas para que el especialista dé su
opinión. De este modo, se evitan derivaciones innecesarias y los desplazamientos de los
pacientes.
¿Son las nuevas tecnologías una alternativa al médico
consultor? Probablemente sean tan sólo un complemento o incluso puede que no tengan
sentido alguno si no se trabaja en la mejora de la comunicación entre los diferentes
niveles asistenciales, en facilitar una mayor interrelación. Es el único punto en el que
han coincidido todos los profesionales consultados. A partir de aquí, las recetas para
facilitar la colaboración entre Primaria y Especializada varían y se hace difícil
apostar por un modelo u otro. Las experiencias particulares de cada comunidad, con
sistemas sanitarios distintos, influyen decisivamente en esta percepción y seguramente de
la puesta en común de todas ellas surja el mejor modelo posible, aunque probablemente
tampoco logrará nunca el funcionamiento ideal del sistema sanitario.