La doble
cobertura sanitaria: análisis de las preferencias y oportunidades
del mercado
Existe
una parte de la población que paga adicionalmente por
adquirir Sanidad privada pese a que la tiene
garantizadaa través del sistema público. En este
artículo se defiende la tesis de que los consumidores
no compran provisión sanitaria pública o privada,
sino que adquieren prestación de servicios sanitarios,
públicos o privados, en función de las variables
de servicio asociadas a cada uno de ellos. En el caso de la
Sanidad privada, estas variables se pueden agrupar en tres bloques:
económicas, de localización y de riesgo personal,
las cuales van a afectar a dichos consumidores en cuanto a la
elección de proveedor. |
Dr. Xavier M. Triadó
Ivern
Profesor Titular
de Organización de Empresas de la Universidad de Barcelona
La cobertura sanitaria
de la población ha sido tratada en la literatura de la Economía
de la Salud, tanto a nivel nacional como internacional por diversos
autores [Rodríguez (2001), López et al. (2001), Gouveira
(1996), González (1995) Vera-Hernandez (1999), Murillo (1997)].
Este trabajo se centra en los motivos de elección del proveedor
por parte del consumidor individual. En concreto pretendemos estudiar
los motivos por los cuales una parte de la población decide pagar
adicionalmente por adquirir Sanidad de modo privado cuando la tienen
garantizada de modo público. La aparición de empresas
privadas que realizan el papel asegurador, ya sea como complemento,
o incluso como sustitución del sistema público -universal
y garantizado- es una realidad.
| La
cotización obligatoria a la S.S. convierte a los seguros
de asistencia sanitaria en reaseguros con funciones sustitutivas,
complementarias y suplementarias sobre el seguro obligatorio |
No deja de ser extraño que alguien decida pagar adicionalmente
por obtener un bien que ya está garantizado, es de calidad y
prepagado. A partir de aquí, las referencias al término
"calidad" deberán ser entendidas no estrictamente como
calidad objetiva, sino como la variable clave que empuja a algunos consumidores
a adquirir un seguro privado adicionalmente al seguro público
(Rodriguez, 2001). En España no es posible eliminar la cobertura
pública, ni el pago asociado de cada contribuyente, por ello
interesa estudiar los motivos que justifican esta doble cobertura. ¿Se
paga por una mayor calidad sanitaria? ¿Deciden la compra de Sanidad
por las variables de "producto sanitario" o deciden por el
servicio? ¿Compran rapidez, facilidades administrativas, comodidad,
cuadro médico de prestigio, instalaciones,...?
Nuestra hipotesis a validar es que los consumidores no compran provisión
sanitaria pública o privada sino que compran prestación
de servicio sanitario público o privado, por las variables de
servicio que van asociadas a cada una de ellas.
El sentido de
elegir un proveedor adicional
Para poder hablar de la existencia de un mercado privado de Sanidad
deben cumplirse tres condiciones, según indica Barr (1992). 1)
la existencia de demanda, es decir, que alguien quiera evitar el riesgo
de no tener cobertura sanitaria; 2) que pueda proveerse a precio de
mercado; y 3) que sea posible realizar la provisión efectiva.
Las tres condiciones se cumplen en el caso de la provisión privada
de Sanidad en el Estado español y podemos afirmar que la provisión
privada de la Sanidad es una realidad.
Si existe este mercado privado, junto al público, puede ser interesante
analizar y conocer los motivos por los que un consumidor individual
(dejemos de lado a los colectivos por el momento) está dispuesto
a realizar un pago adicional para garantizar algo que tiene asegurado
por ley. Más del 10 por ciento de la población española
está doblemente cubierta (por el seguro obligatorio y de modo
voluntario), y, según áreas geográficas, llega
a superar el 20 por ciento. ¿Pero quién es el comprador
"voluntario" de Sanidad privada?
| Los
consumidores de seguros sanitarios están dispuestos a pagar
doblemente para garantizar un acceso rápido y una atención
que les otorgue "tranquilidad" de sentirse atendidos por
el sistema |
La elección de un proveedor privado tiene sentido propio en aquellas
personas que no están afiliadas al régimen de la Seguridad
Social y, por tanto, buscan un seguro sanitario. El seguro es según
la ley, un contrato por el que el asegurador se obliga mediante el cobro
de una prima, y para el caso de que ocurra el evento cuyo riesgo es
objeto de cobertura, a indemnizar por el daño producido al asegurador
o a satisfacer un capital, una renta u otras prestaciones convenidas,
dentro de los limites pactados (BOE Ley 50/1980). Podríamos decir
que éste es el espacio natural del seguro "voluntario"
y para este colectivo no existe doble cobertura. En nuestro país
sólo representa el 0,5 por ciento de la población total.
Para ellos, la provisión privada del servicio se entiende como
la provisión natural de un seguro de cobertura de riesgos sanitarios,
pues no tienen otra opción. Estos compradores son "voluntarios
a la fuerza", si no quieren carecer de este servicio.
Para la mayoría de contribuyentes esto no es así: el riesgo
está cubierto por ley y la contribución es obligatoria.
Este segundo grupo está compuesto por los compradores voluntarios,
con pleno poder de elección. La cotización obligatoria
a la Seguridad Social convierte a los seguros de asistencia sanitaria
en reaseguros, con funciones sustitutivas, complementarias y suplementarias
sobre el seguro obligatorio. Señalamos la triple caracterización
como substitutivos pues cubren lo que ya está cubierto por el
Estado, complementario al permitir cubrir servicios excluidos por el
sistema general, y suplementarios porque permiten un servicio más
rápido o incrementan la capacidad de elección del consumidor
(Barr, 1992).
En España, el reparto geográfico de estos compradores
para el año 2001 ha sido tal como muestra el cuadro 1

(Guerrero, 2002).
La primera columna recoge el reparto total del seguro sanitario privado,
siendo Cataluña la que tiene mayor cuota con el 24,2 por ciento,
seguida de Madrid con el 22,0 por ciento y Andalucía con el 12,2
por ciento. Ninguna de las restantes CC.AA. alcanza el 10 por ciento
de cuota de mercado. La segunda columna recoge el grado de penetración
del Seguro de Salud en cada comunidad autónoma, siendo la más
alta de Baleares con el 26,5 por ciento -que puede explicarse por los
residentes alemanes en la isla- , Madrid con el 26,0 por ciento y Cataluña
con el 25,2 por ciento, el resto de CC.AA. no alcanza el 20 por ciento
de penetración; siendo el promedio nacional de 13,8 por ciento.
Las dos últimas columnas recogen el desglose de los asegurados
particulares respecto de la población de cada CC.AA., la tercera,
y los asegurados por colectivos, la cuarta. Cataluña y Baleares
son las autonomías en las que el seguro sanitario privado tiene
mayor peso. Madrid, País Vasco y Valencia forman un segundo bloque.
El resto no alcanza el 10 por ciento. El mismo cuadro pone de manifiesto
la importancia, en todas las CC.AA, de los seguros colectivos -principalmente
MUFACE-. Si no existiese este seguro colectivo, los seguros privados
de salud, en más de la mitad de las Comunidades Autónomas,
tendrían un peso muy inferior y poco significativo.
| En
el año 2001, el 84 por ciento de los funcionarios con posibilidad
de elección entre aseguramiento público y privado
se inclinó por la segunda opción |
Es significativa la concentración geográfica del seguro
sanitario privado. Preguntarse las razones que explican esta distribución
equivale a analizar las variables por las que el consumidor toma su
decisión de compra de Sanidad privada además de la Sanidad
pública.
Variables esenciales Vs Variables de servicio
En márketing de servicios se distinguen entre los elementos esenciales
de un servicio y los elementos de elección de un servicio (Lovellok,
1998). Los primeros son aquéllos sin los cuales no es posible
prestar un servicio de calidad y, por tanto, son imprescindibles para
la provisión. Los compradores de un servicio determinan su decisión
de adquisición en base a los complementos del servicio esencial,
que denominamos de elección. En la elección de una compañía
aérea influyen motivos de precio, comodidad, conveniencia de
horarios,... Todas ellas son variables de elección, y en cambio
pocas veces nos planteamos las variables de seguridad -que son esenciales
y damos por supuestas- para elegir o rechazar una compañía
prestadora del servicio. Éste es el ámbito que queremos
analizar a partir de aquí. Los consumidores dan por supuesto
que el producto garantiza la calidad, y dadas las condiciones que definen
el perfil del comprador de seguro sanitario privado, la decisión
se realiza en base a las variables de elección siendo descritas,
a continuación, las cinco más importantes a nuestro juicio:
la accesibilidad al sistema, el cuadro médico de referencia,
la tradición familiar, elementos de hospitalidad y la imagen
de la compañía. Pero antes de entrar en ellas creemos
conveniente identificar al consumidor y perfilar las variables que lo
enmarcan.
Los estudios de mercado del sector (DBK,1998) caracterizan al consumidor
"tipo" de asistencia sanitaria como una persona de nivel de
renta medio-alto; que demanda -en general, y por requerimiento de las
aseguradoras- pólizas familiares, destacando los asegurados casados
con hijos; de edad media entre los 26 y 45 años; con residencia
en núcleos urbanos, figurando Madrid y Barcelona como los principales
focos de demanda; y el poder de decisión reside principalmente
en la mujer.
Las variables que definen a estos consumidores las podemos agrupar en
tres bloques:
1. Variables económicas: nivel de renta, precio y nivel de estudios.
2. Variables de localización: zona geográfica.
3. Variables de riesgo personal: edad y sexo.
Los motivos que subyacen en cada una de ellas los denominamos variables
esenciales de un servicio, y afectan a todos los consumidores en cuanto
a la elección del proveedor.
Variables económicas
a) Nivel de renta
Los estudios previos aseguran que el nivel de renta es medio-alto y
existe una fuerte correlación entre la contratación de
seguro privado y nivel de renta. Incluso algunas entidades y expertos
consultados han asegurado que el ingreso mínimo está alrededor
de 1.200 ¤ por persona/mes (DBK, 1998 y opiniones del sector).
Recordemos que la cotización obligatoria a la Seguridad Social
convierte a los seguros de asistencia sanitaria en reaseguros, lo que
lleva a que los precios cada vez se nivelen más y la estrategia
de diferenciación, vía precio, de los productos tienda
a reducirse. Por todo ello, se hace más necesario reforzar el
producto con los elementos de servicio que analizamos en el apartado
siguiente.
b) Facilidades
en precio
El factor precio es un elemento fundamental en la decisión compra
de Sanidad privada de un individuo. En las entrevistas realizadas con
expertos de distintas compañías, han manifestado que es
difícil superar el actual techo de abonados, de 6,35 millones
de personas, sin modificar los precios de estos seguros. En último
lugar está pagar por la Sanidad, porque el mínimo está
cubierto de modo obligatorio. Primero se va a pagar el piso, el coche,
la hipoteca, ... obligaciones no cubiertas que también comportan
riesgos personales. Por ello, las empresas aseguradoras procuran minimizar
la sensación de pago, y si es posible disminuirlo o, incluso,
anularlo, haciendo que el coste de de la prima corra a cargo de algún
tercero (coletivo o empresa).
Por otra parte, parece claro que la asistencia sanitaria presenta una
menor elasticidad-precio (González 1995), una vez se ha optado
por la compra de Sanidad privada no importan las modificaciones de coste
de la prima dentro de un orden, y las permanencias de los asegurados
son largas (promedio de 10 años).
c) Nivel de estudios
Por último, en este apartado, también cabría hacer
una discriminación por nivel de estudios, aunque parece muy correlacionado
con la variable renta que hemos comentado anteriormente. En mi opinión,
está fuertemente unida al nivel mínimo de renta que permite
suscribir un seguro privado, y que mantiene una estrecha relación
con el grado de independencia económica.
Variables de
localización: zona geográfica
El análisis de los datos facilitados por las patronales (Guerrero
2002) y estudios de mercado (DBK 1998, 1999) revelan que la compra de
seguro sanitario privado se concentran en poblaciones urbanas con más
de 500.000 habitantes. En este aspecto podemos hacer dos hipótesis.
La primera es que puede tener una fuerte relación con la congestión
de centros sanitarios público y la aparición de listas
de espera para la atención en la Sanidad pública. La segunda
hipótesis es que existe una fuerte correlación entre las
pólizas suscritas y el número de centros privados de prestigio
de la zona, pero este aspecto debe ir unido a la presencia de un "agente
o experto" que dirija y recomiende el consumo. Pensamos que no
sólo influye la accesibilidad al centro sanitario, sino que también
va influido por el cuadro médico de referencia. En mi opinión,
la existencia de centros de Sanidad privada permite el crecimiento del
número de pólizas contratadas.
Por ejemplo, en Cataluña el mercado de la Sanidad privada alcanza
cerca del 25 por ciento y existen cerca de 80 clínicas privadas
de carácter no benéfico. cuadro2

En estas circunstancias es más sencillo expandir el mercado que
en Extremadura, con una participación de menos del 2 por ciento
del mercado y con sólo cinco centros privados.
Variables de
riesgo personal: edad y sexo
La punta del consumo de Sanidad privada se centra alrededor de los 32
años en sexo femenino, coincidiendo con el período de
maternidad, y se prorroga durante la etapa en que los pequeños
cumplen los 3 ó 5 años. Los servicios que motivan la suscripción
de seguro son, fundamentalmente, Ginecología y Pediatría.
¿Por qué prefieren ser atendidos por mutualidades privadas,
si el cuadro médico no es significativamente distinto diferente?
| Las
entidades aseguradoras venden, mayoritariamente, servicios sanitarios
donde es más difícil que el prestador público
los pueda garantizar |
La estrategia de
algunas de las empresas aseguradoras para compensar los costes de prestación
de servicios y evitar la selección adversa es obligar a toda
la unidad familiar a suscribir la prima, pues complementan los ingresos.
En otras permiten la suscripción de la prima por mujeres de edades
comprendidas entre 25 y 35 años, pero con primas más elevadas,
con los períodos de carencia establecidos. En la mayoría
existe un período de carencia de 10 meses como mínimo.
Traducido a euros, se aseguran un ingreso previo de unos 500 €
para poder afrontar los gastos.
Realizado este primer análisis, en el que hemos caracterizado
la demanda del seguro sanitario, podemos preguntarnos ¿no existen
otros criterios adicionales por los que un individuo escoge la opción
de seguro sanitario? Existen elementos que provocan la elección
en un sentido u otro, y que son distintos de los que acabamos de considerar.
Por ello, la respuesta debe considerar, junto a aspectos de provisión
objetiva del servicio, otras variables que hacen referencia a la gestión
de empresas de servicios. Así las aplicaremos a la Sanidad y
al proceso de elección de proveedor, ya sea entre proveedor público/privado,
o entre proveedores privados.
Las variables de elección del servicio que provocan la decisión
de un consumidor son:
a) La accesibilidad
al sistema
Los usuarios de un servicio están dispuestos a pagar más
para evitar los tiempos de espera y el acceso rápido al servicio.
El caso del seguro sanitario privado puede ser uno de ellos, que deberemos
comprobar, al igual que ya es un ejemplo contrastado el "tiket
rápido" de Port Aventura. El seguro privado da acceso rápido
a la atención y a especialistas de forma directa. No podemos
olvidar que también es un elemento decisivo el acceso fácil
a las pruebas diagnósticas (es otra manifestación de las
listas de espera) y la minimización de barreras administrativas.
Dentro de este apartado me gustaría destacar no sólo las
variables de accesibilidad objetiva sino también las subjetivas.
Los consumidores de seguro sanitario están dispuestos a pagar
doblemente para garantizar un acceso rápido y una atención
que les otorge la "tranquilidad" de sentirse atendidos por
el sistema.
Por tanto, están dispuestos a pagar más por entrar rápidamente
en los procesos de atención.
El cuadro nº
3 resume algunos de los aspectos que pueden dar valor (Saser, 1995),
o por el contrario minimizarlo, al repecto con la sensación generada
por las "listas" de espera.

b) Los médicos
de referencia
Actúan como agentes y pueden influir para reconducir la demanda
hacia donde creen más conveniente, por razones de actuación
médica, económicas u otras. A la hora de elegir un proveedor
en Sanidad, como en otras muchas actividades del sector servicios, juega
un papel importante el agente: un tercero que tenga mayor conocimiento
o ascendiente y que realiza tareas como "referee". ¿Quién
es el agente que habla favorablemente a un consumidor de pagar más
por algo garantizado? ¿En qué terminos? ¿Cuáles
son la diferencias que le convencen para mantener suscrita la prima?
El médico juega un doble papel, no sólo actúa como
agente sino que también es un activo importante a la hora de
elegir al proveedor de Sanidad privada. Es, por tanto, importante tanto
a nivel individual como de referencia. Pero un último apunte
creo que es significativo, en España, los médicos pueden
prestar sus servicios como proveedores público y privados, sin
embargo, la calidad percibida por el consumidor en uno u otro ámbito
es distinta por los elementos de elección del servicio.
c) La tradición
familiar
El conocimiento de vía de experiencia y las ventajas reconocidas
por la provisión privada del servicio tiene un componente que
podemos denminar "tradición". Deberemos definir el
contenido exacto del concepto, para reconocer cuantas generaciones generan
el vínculo de la tradición. Sin embargo, nos atrevemos
a realizar la hipótesis que la experiencia de haber probado el
seguro sanitario privado genera una predisposición a mantenerse
en él. Junto a esta tradición personal debemos reconocer
que también influye la cultura de proveedor sanitario que pueda
dominar en cada una de las partes del territorio. Estas conductas van
ligadas a aspectos que hemos mencionado al hablar de variables de localización.
En el sur tiende a tener mayor peso el seguro privado de asitencia,
y en el norte el de enfermedad, o reembolso (DBK, 1999).
d) La hospitalidad
Un aspecto importante como elementos de elección de un servicio
sanitario privado es algo que va inseparablemente unido a la provisión
médica de servicio. Nos referimos a la provisión de hospitalidad
que conlleva todo ingreso hospitalario (Triadó, 1992). Poder
disponer de habitación individual, calidad de restauración,
posibilidad de cama para el acompañante,... así como otros
elementos de cortesía, forman parte del valor añadido
que provoca la decisión hacia uno u otro proveedor de Sanidad.
e) La imagen
de la empresa
Por último, y junto a las ventajas objetivas no debemos olvidar
los elementos de elección conjunta como es la imagen -si se quiere
desde un punto de vista más comercial los "famosos"
que utilizan la Sanidad privada- que convence de la conveniencia de
cubrirse privadamente de un servicio universalmente cubierto por las
ventajas o los elementos de referencia que se le ofrecen. Además,
la imagen, es un motivo comercial de preferencia una vez que se ha decidido
incorporarse a la Sanidad privada.
Los límites
de la capacidad de elección ¿es posible la colaboración
entre proveedor público
y privado?
Las entidades aseguradoras venden, mayoritariamente, servicio sanitario
donde es más difícil que el prestador público lo
pueda garantizar debido al tamaño poblacional de referencia,
desplazamientos necesarios, disponibilidad de recursos u otros factores.
Existen motivos de preferencia hacia un proveedor privado, y lo demuestra
el hecho de que en el año 2001 el 84 por ciento de los funcionarios
con posibilidad de elección entre aseguramiento público
y privado, optó por un seguro privado. Esto supone que han elegido
alguno de estos proveedores privados 2,05 millones de personas, según
datos de la patronal (Guerrero, 2002). Cinco años antes, a finales
de 1997, este número de asegurados ascendía a algo más
de 1,6 millones, de los cuales cerca de 1,4 millones optaron por la
Sanidad privada.
A la vista de estos datos podemos preguntarnos si el seguro sanitario
privado es preferido por un segmento muy definido o tiene un atractivo
más amplio. En España existe un colectivo que tiene una
singularidad muy interesante para nuestro estudio: el cuerpo de funcionarios.
Tienen la posibilidad de elegir entre proveedor público y privados,
sin que esta decisión provoque restriciones en su renta disponible.
Su estudio nos parece muy interesante pues pone de relieve las preferencias
sin que se vean alteradas por el coste de su elección.
Los componentes del sistema de mutualidades de funcionarios (MUFACE,
ISFAS,MUGEJU) optan por un proveedor, la doble cobertura no existe,
pero su decisión no está sujeta a restricciones por ninguno
de los proveedores. Podemos decir que gozan de plena capacidad de elección,
porque puede elegir entre un abanico significativo de proveedores. Para
este año 2002 han sido diez las compañías que han
renovado el concierto suscrito para la prestación de asistencia
sanitaria a los mutualistas y demás beneficiarios de MUFACE (Resolución
de 14 de noviembre de 2001). Los funcionarios mantienen su capacidad
de gasto dado que no existe ningún gravamen adicional por el
hecho de optar por uno u otro proveedor, salvo que el individuo quiera
completar el seguro básico suscrito, y mantienen toda su renta
disponible. Y gozan de capacidad de rectificación en su elección,
pues anualmente puede reasignar sus preferencias sin penalizaciones
de ningún género.
La cuestión es conocer si, para continuar la mejora de la Sanidad
pública es necesaria una colaboración, como solicitan
las mutualidades privadas. Deberíamos reflexionar acerca de la
posible subcontratación de servicios en los centros sanitarios,
y estudiar si cabe la inclusión del seguro privado bajo este
concepto. Permitir que la población pueda optar por un sistema
tipo MUFACE, o parecido a los sistemas Francés y Alemán,
son alternativas a considerar. Estudiar su comportamiento nos permitirá
identificar los motivos de elección de provisión, en condiciones
de igual renta disponible. Pienso que de la identificación de
estas variables de elección podremos inferir mejoras en las prestaciones
actuales o poner de manifiesto preferencias de provisión.
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Ponencia presentada en las XXII Jornadas de Economía de la
Salud, organizadas por la AES (www.aes.es). Pamplona, 2002.
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