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La participación de las corporaciones locales ante la descentralización sanitaria 
 

A raíz de la nueva concepción autonómica en España, diferentes sectores sociales se plantean, cada vez de forma más decidida, una segunda descentralización capaz de brindar a las corporaciones locales mayor responsabilidad en la gestión sanitaria. En este sentido, el Partido Popular, en un documen- to base para el impulso del "Pacto local", menciona la transferencia de una serie de competencias, entre ellas la sanitaria, a los municipios, siempre con carácter voluntario. En todo caso, lo que sí parece ser unánime es la opinión de que cualquier nueva asunción de competencias en materia sanitaria por parte de estas entidades debería llevarse a efecto mediante acuerdos entre autonomías y ayuntamientos, lo que requeriría, entre otras cosas, una fuerte voluntad de negociación y una redistribución de recursos económicos. 

 

Luis C. Vaquero Cemborain  

 

Puede afirmarse que la Sanidad moderna tiene su origen a mediados del siglo XIX a partir de una concepción basada en una asistencia gestionada en el ámbito municipal, ya que es esta entidad local la que mantiene un contacto más directo con el ciudadano; no obstante, la diversidad en las características de los municipios de nuestro país obligó a una tutela a nivel estatal que garantizase la prestación sanitaria en todo el territorio, que se materializó a través de las Inspecciones Provinciales de Sanidad y de los Institutos Provinciales de Sanidad, dependientes de las Diputaciones. La progresiva pérdida de peso político de los ayuntamientos hizo que a partir de la guerra civil fuese el Estado el que asumiese cada vez mayor protagonismo en la asistencia sanitaria en detrimento de las corporaciones locales. Con la nueva concepción autonómica de España dicha asistencia ha pasado a ser gestionada por la Administración autonómica y, una vez transferida en su totalidad, el Partido Popular ha mostrado su intención de llevar a cabo una segunda descentralización a favor de las entidades locales, acogiéndose al Pacto Local auspiciado por la Federación Española de Municipios y Provincias a mediados de la pasada década.

Actualmente, las competencias municipales a nivel de gestión sanitaria son considerablemente limitadas en la práctica, aunque la Ley General de Sanidad ya preveía en su artículo 42 que la Administración autonómica, al organizar sus respectivos servicios de salud, deberían tener en cuenta las responsabilidades provinciales y municipales, de acuerdo con lo establecido en los Estatutos de Autonomía, Ley de Régimen Local y la propia Ley de Sanidad. Asimismo, dicha Ley de Sanidad establece expresamente la participación de las corporaciones locales en los órganos de dirección de las Áreas de Salud y el control sanitario del medio ambiente, abastecimiento y saneamiento de aguas residuales, el control sanitario de las industrias, edificios y viviendas, de la distribución y suministros de alimentos y bebidas y de la policía mortuoria.

Por su parte, la Ley 7/1985, reguladora de las Bases de Régimen Local, da a los municipios la responsabilidad de la salubridad pública y la "capacidad de participar en la gestión de la Atención Primaria de salud", así como de realizar actividades complementarias propias de otras Administraciones públicas y, en particular, las relativas a la Sanidad. A partir de todo este marco legal, diferentes sectores sociales se plantean cada vez de forma más decidida una segunda descentralización capaz de dar a las corporaciones locales y en particular a los municipios una mayor responsabilidad en la gestión sanitaria, principalmente en lo que a Atención Primaria se refiere.

En 1984 nace en Ottawa, a partir de la Primera Conferencia Mundial sobre Promoción de la Salud e impulsado por la Organización Mundial de la Salud, el Proyecto de Ciudades Saludables, como parte de la estrategia de Salud para Todos. En España, el Ministerio de Sanidad y Consumo firma en 1988 un convenio con la Federación Española de Municipios y Provincias y el Ayuntamiento de Barce- lona, por ser esta localidad, junto con Sevilla, una de las dos elegidas el año anterior para formar parte de la Red Europea en su primera fase, para el establecimiento del Programa de Creación de la Red Española de Ciudades Saludables (RECS). En la actualidad dicha Red española la forman 36 ciudades, existiendo, asimismo, Redes autonómicas en Andalucía, Castilla-La Mancha, Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana y Navarra.

Entre los principales objetivos de la Red se encuentra el impulso de la cooperación de las Administraciones estatales y autonómicas con los municipios en materia de salud y desarrollo sostenible y el estímulo de la investigación en salud urbana, lo que se traduciría en la práctica en un importante impulso al protagonismo de los municipios en la gestión de la Sanidad, sentándose las bases de un nuevo concepto de salud pública a partir de un entorno más cercano a la población como es el municipio. En la actualidad, el Proyecto Ciudades Saludables de la OMS se encuentra en su tercera fase, en la que se da especial énfasis a los temas estratégicos y prioritarios de igualdad, desarrollo social y sostenibilidad.

Hacia una segunda descentralización de la Sanidad española

Aparte del impulso que para la Sanidad local puede suponer este ambicioso proyecto de Red de Ciudades Saludables, con la culminación del proceso de transferencias a las comunidades autónomas de la gestión de la Sanidad, que se produce a finales del 2001, el Partido Popular plantea lo que viene a denominar como la "segunda descentralización", que no sería otra cosa que dotar a las corporaciones locales (diputaciones, cabildos, concejos y ayuntamientos) de un mayor protagonismo en el desarrollo y gestión de una serie de servicios que han pasado a depender de las autonomías, entre ellos los sanitarios.

En ese sentido, el Partido Popular ha elaborado un documento base, para impulsar el denominado "Pacto Local", aprobado por unanimidad en la Comisión Ejecutiva de la Federación Española de Municipios y Provincias el 24 de Septiembre de 1996. Dicho documento menciona la transferencia de una serie de competencias o servicios a las corporaciones locales, entre ellas la Sanidad, aunque sin especificar en este caso actuaciones concretas: "los Pactos Locales Autonómicos ?especifica dicho documento? contemplarán algunas áreas de las competencias actualmente desarrolladas por las Comunidades Autónomas en: consumo... Sanidad...".

Según Rosa Romero, secretaria Ejecutiva de Política Local del PP, "las comunidades autónomas deberían dar forma a la legislación que plasmara esta segunda descentralización que supone el Pacto Local, las transferencias de competencias se plasmarían bien a través de la atribución legislativa a las entidades locales, bien a través de la delegación de competencias o mediante convenios o conciertos entre las Administraciones locales y autonómicas, quienes serían las partes encargadas de negociar las materias y los aspectos concretos en cada caso". El documento elaborado por el Partido Popular establece que la cesión de competencias tendría en todo caso carácter voluntario.

La LGS ya prevé en su artículo 42 que la Administración autonómica deberá tener en cuenta las responsabilidades locales al organizar sus servicios de salud 

Esta segunda descentralización, en lo que concierne a la Sanidad, ya está siendo contemplada por alguna comunidad autónoma, como es el caso de La Rioja, que en su proyecto de "Ley de Salud" prevé la posibilidad de cesión de competencias a las corporaciones locales, según lo previsto en la legislación. Por su parte, la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE en su documento "Una ciudadanía plena. Fortalecimiento del Estado de las Autonomías: impulso autonómico y local" contempla también una amplia reforma de las competencias de las entidades locales a través de un gran consenso político que pasaría por acuerdos entre las comunidades autónomas y los municipios a través de Pactos Locales Autonómicos en cada territorio. Pero respecto a la reforma de la financiación local, que se haría necesaria para acometer todo este proceso, el PSOE acusa al Gobierno de evadirse, trasladando las responsabilidades a otras esferas pretendiendo "desafiar, retar y enfrentar a los ayuntamientos con las comunidades autónomas".

En todo caso parece ser unánime la opinión de que cualquier nueva asunción de competencias en materia sanitaria por parte de los municipios debería llevarse a efecto a través de acuerdos entre las distintas comunidades y los ayuntamientos, lo que necesitaría de una fuerte voluntad de negociación entre las partes y de una importante coordinación, de la que actualmente carecen. 

El papel del municipio en la Sanidad

Si bien parece claro que existe una voluntad de dotar a las entidades locales de un mayor protagonismo en la gestión de una serie de temas como la Sanidad, también es cierto que nos encontramos en una fase inicial en la que muy poco se ha llegado a concretar. El proyecto de Pacto Local elaborado por el Partido Popular establece que "el esquema de descentralización deberá dar a las entidades locales un margen suficiente para el establecimiento de políticas propias, sin perjuicio de las competencias de planificación, ordenación y coordinación generales, que seguirán siendo ejercidas por las comunidades autónomas"; asimismo, contempla, en un principio, el papel de los municipios como el de "destinatarios preferentes de las competencias transferidas o delegadas", según la capacidad de gestión de cada uno.

Para el doctor José Manuel Solla, presidente de la Sociedad Española de Medicina General (SEMG), lo deseable en el ámbito sanitario en una segunda descentralización a favor de los municipios sería que existiera una política a nivel nacional "en lo referente a cuestiones de índole epidemiológico amplio, tales como campañas preventivas, etc., y que su posterior desarrollo fuese lo más posible a nivel municipal". Ello supondría la necesidad de contar con un órgano coordinador que contemplase la Sanidad desde arriba con una óptica de Estado y que, al mismo tiempo, se dispusiera de la suficiente flexibilidad por parte del sistema como para poder aplicarla posteriormente en cada municipio de acuerdo con los planteamientos que pudieran resultar más convenientes para cada uno de ellos.

El esquema, en opinión de expertos, arrancaría con el establecimiento de una oferta mínima de servicios por parte de los municipios y, a partir de ahí, ir ampliándola 

El esquema que plantea el presidente de la SEMG para hacer efectiva esa descentralización de la Sanidad a nivel municipal sería el del establecimiento de una oferta mínima de servicios que los municipios deberían desarrollar y, a partir de allí, la posibilidad de que esas entidades locales ampliasen dicha oferta según sus estimaciones y posibilidades. José Manuel Solla estima que este planteamiento no supondría ninguna merma de las competencias que poseen las comunidades autónomas, sino que "al contrario lo que se haría sería definir y acotar muy bien las actuaciones, con programas de mínimos a partir de los cuales el municipio tendría libertad de actuar de la forma que estimase más beneficiosa para sus habitantes, buscando para ello la financiación más conveniente".

Esta segunda descentralización de la gestión de la Sanidad debería conllevar, por otra parte, una considerable mejora para los ciudadanos, ya que, como señala la Federación Española de Municipios y Provincias en su "Estrategia de futuro de la Red Española de Ciudades Saludables", la ciudad es el espacio administrativo idóneo para adoptar de forma intersectorial las opciones que, desde cualquier ámbito de la política municipal redunden en la mejora de la salud de sus ciudadanos, al tiempo que se presenta como un espacio geográfico especialmente útil para facilitar la participación de los habitantes en las decisiones que afectan a su salud.

El documento elaborado por el PP para el impulso del "Pacto local" establece que la cesión de competencias tendría, en cualquier caso, carácter voluntario 

José Manuel Solla coincide también en las ventajas que le reportarían al ciudadano una mayor toma de responsabilidades de los municipios en la gestión y planificación de la Sanidad, elaborando éstos sus propios planes de salud según las necesidades específicas de la población: "Desde el municipio ,afirma, se estudian mejor las patologías prevalentes, las situaciones climatológicas, las sociodemográficas y todos los factores que van a influir en la salud de los individuos".

El presidente de la Sociedad Española de Medicina General destaca también el importante papel que debería desarrollar el médico en el marco de la Sanidad municipal y que se concretaría fundamentalmente en una participación más activa en la toma de decisiones, en la gestión de acciones concretas o de oferta de servicios, en los que se podría llevar a cabo un pacto entre los profesionales de la Sanidad y los ayuntamientos facilitando, por ejemplo, la oferta de servicios fuera de los horarios habituales o la ampliación de los mismos. "Las posibilidades- sugiere José Manuel Solla- pueden ser muchas y variar según el desarrollo de cada municipio, de su capacidad económica, de las necesidades de la población, de lo que se decida que puede resultar más conveniente... es decir, de lo que se decidiera a partir de un amplio consenso entre todas las partes implicadas".

Todo esto supondría, en opinión de este facultativo, la recuperación de la figura del médico APD y de las funciones que realizaban antes de la desaparición de los antiguos Consejos Municipales de Sanidad, acomodándose el profesional a las circunstancias del medio en el que desarrolla su trabajo, suministrando una Sanidad más acorde con las condiciones específicas de su entorno frente a la rigidez de un sistema planificado a nivel estatal; de esta forma, el médico local "acabaría haciéndose especialista de su comunidad o comarca".

Otro aspecto a tener en cuenta en todo este proyecto descentralizador sería el de su más idónea posibilidad de implantación según el tipo y características del municipio, fundamentalmente dependiendo de su tamaño y ubicación. Las diferencias entre una gran ciudad y un pequeño pueblo rural son grandes, y es precisamente aquí donde las ventajas de la descentralización a favor de los municipios serían más evidentes, ya que cada corporación local podría adaptar la planificación de su Sanidad a esas características concretas de su entorno. Para José Manuel Solla, la descentralización sería más útil cuanto más pequeño fuera el municipio, "ya que en las grandes ciudades la situación se hace mucho más compleja frente a un municipio pequeño con unas necesidades que pueden no estar contempladas desde una perspectiva de planificación a nivel más general y que, por lo tanto, no se les ofertaría, pero que con una mínima adaptación se podrían lograr mejoras muy importantes". 
 

El problema de la financiación

Pero una reforma de este tipo, en la que las corporaciones locales pasaran a tener un mayor peso en la gestión de la Sanidad, topa con un nada despreciable problema como es el de la financiación. Actualmente, las entidades locales cuentan con los recursos que les otorga la Ley de Haciendas Locales y que básicamente son los ingresos procedentes de su propio patrimonio; los tributos, clasificados en tasas, contribuciones especiales e impuestos y los recargos exigibles sobre los impuestos de las comunidades autónomas; las subvenciones y el producto de las operaciones de crédito, de las multas y sanciones en el ámbito de sus propias competencias.

Con dichos recursos resultaría muy difícil que los municipios pudieran enfrentar una aumento de gasto tan importante como el que les supondría la Sanidad. Para el PSOE, este tema de la financiación local resulta preocupante, ya que considera que en España se vive en la actualidad un proceso de asfixia económica de los ayuntamientos, a pesar de que en los últimos años éstos han hecho un esfuerzo considerable en la consecución de los objetivos de convergencia económica, de saneamiento y de estabilidad presupuestaria como ninguna otra Administración; pero, a pesar de ello, el 30 por ciento de su gasto se destina a lo que se podrían denominar como "competencias impropias", es decir, a suplir los déficits de gestión de otras administraciones, según advierte el PSOE en su documento "Una ciudadanía plena. Fortalecimiento del Estado de las Autonomías: impulso autonómico y local". 

En lo que respecta al proyecto de Pacto Local del Partido Popular, éste considera que resulta especialmente importante la identificación y valoración de la financiación necesaria para las prestación de los servicios. Esta financiación deberá proceder de las comunidades autónomas ya que éstas, a través de los procesos de traspaso, han recibido de la Administración General del Estado los recursos necesarios para la prestación de los servicios públicos que ahora se van a descentralizar".


Los recursos económicos con los que cuentan en la actualidad los municipios supondrían uno de los principales obstáculos a la hora de asumir el gasto sanitario

También prevé dicho proyecto la posibilidad de fomentar, especialmente en las zonas rurales donde existan núcleos de población muy pequeños, la previa constitución de entidades asociativas de municipios en áreas que sean geográfica y socioeconómicamente coherentes.

Aunque como se advierte, la idea de una segunda descentralización de la Sanidad española se encuentra aún en una fase incipiente, el reto ya está planteado y su desarrollo conllevará tantas incógnitas como posibles beneficios resultantes de un mayor acercamiento de la Sanidad a la población. Como concluye un importante estudio piloto que actualmente realiza la Sociedad Española de Medicina General en el ámbito de la Sanidad rural española: "Una aportación mínima de recursos (a nivel municipal) podría mejorar significativamente la salud de nuestros pueblos, llegando, incluso, a superar la media nacional". 

 

 

 

 

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