Nuevas experiencias cooperativas en la Sanidad
europea
LAS COOPERATIVAS SANITARIAS HAN DEMOSTRADO SER FÓRMULAS ÚTILES Y SATISFACTORIAS EN
REGIONES DE NULOS O ESCASOS RECURSOS Y PARA SITUACIONES DE TRANSICIÓN ENTRE REGÍMENES DE
ECONOMÍAS ESTATALIZADAS UOTROS ABIERTOS AL MERCADO
Francisco Romero
La experiencia española en el cooperativismo sanitario, iniciada por el Dr.
J.Espriu hace más de 30 años, ha obtenido el reconocimiento general y ha sido incluida
en la definición de la I.H.C.O. International Health Cooperative Organization como un
nuevo paradigma. Su gran contribución, según subraya Enrique de Porres, Patrono de la
Fundación Espriu, "es consecuencia de establecer como un principio básico que el
paciente-usuario y el profesional de la salud deben participar responsablemente en la
gestión de la actividad asistencial, integrados en una estructura común, lo que ha
venido en denominarse cooperativa de 2º grado o cooperativa integral. Su condición de
empresas no lucrativas, con un control democrático de los socios propietarios, introduce
un componente de implicación mucho mayor de todos sus miembros en la actividad de la
propia empresa, lo que resulta un factor inestimable en un sector de actividad como el
sanitario, necesitado de la corresponsabilización de quienes prestan el servicio y de
quienes lo utilizan".
Por otro lado, las empresas cooperativas sanitarias españolas, al ser independientes del
Estado y tener unas características diferencias a las de una empresa capitalista, pueden
actuar como una tercera vía en asuntos relativos al progreso social.
A jucio de Francisco Carreño, Presidente de Lavinia-ASISA, "el sector
asegurador privado colabora con el Sistema Nacional de Salud; así, existen una serie de
factores de interés estratégico que corroboran este hecho: la fórmula aseguradora
introduce garantías adicionales en la simple concertación de proveedores; el precio
cerrado en los conciertos permite una mayor exactitud en los presupuestos de la sanidad
pública; la satisfacción de los usuarios actuales garantiza la aceptación social del
SNS". Tal y como añade, "el sector del cooperativismo sanitario está
transformándose en nuestro país, llegando a mejorar sensiblemente: se ha registrado un
aumento de la concentración empresarial; se ha comprobado una sensible elevación del
número de empresas y multinacionales en nuestro país; ha habido un cambio en las
exigencias de solvencia financiera; se observa una progresiva profesionalización de los
equipos; finalmente, se descubre una interesante modernización de los soportes de
administración".
Las cooperativas sanitarias han demostrado ser fórmulas útiles y satisfactorias en
regiones de nulos o escasos recursos, siendo también muy adecuadas para situaciones de
transición entre regímenes de economías estatalizadas y regímenes abiertos al mercado.
Pero, incluso, en países como EE.UU aumenta el interés por esta innovadora fórmula
debido a la preocupación actual por los costes sanitarios.
Dentro de la amplia gama de planteamientos cooperativos, la integración de
las asociaciones de usuarios y profesionales se acepta actualmente como la mejor opción
de cara a conseguir la cogestión de los sistemas asistenciales. Esta iniciativa goza del
consenso de los órganos representativos de las organizaciones cooperativas a nivel
mundial, ya que favorece la colaboración de los protagonistas de la asistencia sanitaria,
evitando su confrontación y promoviendo su cooperación. En este sentido, y según
comenta Enrique de Porres, "pese a que existe un cierto consenso en el movimiento
cooperativo internacional, se deben intensificar los esfuerzos por desarrollar este modelo
de cogestión. Igualmente, sería deseable la introducción de medidas encaminadas a
promocionar preferentemente las iniciativas procedentes de instituciones de la economía
social en el sector de la salud".
Sin embargo, aún quedan muchos problemas por solventar en el sector del cooperativismo
sanitario español, según reconoce el propio impulsor de este movimiento en nuestro
país. Tal y como afirma el Dr. José Espriu, "soy incorformista por naturaleza, por
lo que no acepto el actual modelo de cooperativismo sanitario. No se puede aceptar que el
pacienteusuario siga siendo tan sólo un abonado de los servicios sanitarios que
ofrecemos, debe integrarse como un cooperativista más".
De cualquier forma, la experiencia española en el cooperativismo sanitario ha
obtenido el reconocimiento internacional y ha dado lugar al surgimiento de instituciones
como ASISA, que se ha erigido en una importante entidad del sector de seguros sanitarios,
tanto por el volumen de facturación como por su número de asegurados. Esta institución
es propiedad de Lavinia, una Sociedad Cooperativa que está integrada por más de 28.000
médicos españoles. Lavinia lleva más de 30 años funcionando, coexistiendo con el
sistema público de salud y ofertando una gran cantidad de servicios. Su calidad y gran
aceptación social viene acreditada por el hecho de que el 90 por ciento de los
funcionarios de las Mutualidades Civiles del Estado el único grupo de población
española que puede elegir entre dos sistemas escogen el modelo sanitario basado en la
libre elección real de médico por parte del paciente y gestionado por los propios
facultativos, sin intermediarios.
De cualquier forma, lo que sí parece cierto es que el cooperativismo sanitario en
España ha alcanzado un nivel de cohesión y organización que supera al de países
vecinos; de hecho, para Enrique de Porres resulta evidente que "fuera de España las
cooperativas sanitarias están demasiado dispersas y son muy pequeñas; en estos países,
se identifica el cooperativismo sanitario con las fórmulas de trabajo asociado, es decir,
son pequeñas cooperativas que rigen o gobiernan centros sanitarios locales y que tienen
pocos vínculos de colaboración entre ellas. En cambio, en España las cooperativas
tienen un mayor grado de cohesión, son de ámbito nacional y tienen una gran
potencialidad económica, que les permite trabajar con mayor independencia y rigor.
Organizaciones internacionales de cooperativismo sanitario
El propio Dr. Mats Ellingsten, presidente de Medicoop S.Coop, la principal organización
de cooperativas de Asistencia Sanitaria en Suecia, reconoce que "lo que se hace en
España influye mucho más de lo que se cree en las acciones que se desarrollan en otros
países del mundo en el campo de la asistencia sanitaria cooperativa". Actualmente,
en Suecia un 95 por ciento de la atención sanitaria hospitalaria está en manos
públicas, mientras que sólo un 5% depende de la iniciativa privada un 20 por cientode
ésta tiene un origen cooperativo. En cuanto a servicios ambulatorios, el sector privado
se ha hecho cargo del 30 por ciento de la
atención
sanitaria. Tal y como añade Mats Ellingsten, "la situación en nuestro país es muy
similar a la que se vive en España. La financiación de cuidados sanitarios en Suecia se
realizaba desde hace unos 40 años a través de un seguro obligatorio, idéntico para
todos los habitantes; sin embargo, estamos convencidos de que en un futuro próximo la
financiación pública de la sanidad no va a ser suficiente: no va a haber suficiente
dinero para garantizar la calidad actual de los servicios. Así las cosas, es
imprescindible el desarrollo de sistemas suplementarios de atención sanitaria, siendo
fundamental el papel que pueden desempeñar en estos casos los grupos cooperativos. En
pocos años se va a colapsar nuestro sistema actual de asistencia sanitaria, dando lugar a
la aparición de un mayor número de sistemas privados o cooperativos. De cualquier forma,
los políticos no terminan de comprender la importancia y el significado real del
cooperativismo sanitario".
Los países desarrollados, y en particular los europeos, se enfrentan con la necesidad
de reformar sus respectivos sistemas de salud para afrontar el crecimiento vertiginoso del
gasto derivado de factores tales como los avances tecnológicos, el incremento de la
longevidad o la tendencia a demandar un número ilimitado de servicios sanitarios.
El pacto de convergencia europeo obliga a reducir el déficit público a los países
miembros, lo que se traducirá en una disminución del potencial de gastos destinados a
protección social y a prestaciones sanitarias. Actualmente, existe una clara asimetría
en la asignación de los recursos sanitarios a nivel mundial, que está provocando un
aumento cada vez mayor en las diferencias en niveles de salud y en el potencial sanitario
entre los países desarrollados y los de economía emergente. De esta manera, y dada la
progresiva disminución de los gastos en protección social y prestaciones sanitarias que
hacen los gobiernos de los países avanzados, la fórmula cooperativa se ha erigido en una
alternativa real a la gestión de la asistencia sanitaria a nivel mundial, válida no
sólo para los países en vías de desarrollo sino también para los países de economías
avanzadas, debido a sus características de ausencia de ánimo de lucro, de preocupación
por la comunidad, de capacidad para autorregular los recursos, de satisfacer a los
usuarios y de potenciar la reinversión de beneficios en el desarrollo de la propia
entidad.
Según un reciente informe de las Naciones Unidas, las cooperativas de actividad
sanitaria están presentes en al menos 53 países e integran a más de 100 millones de
usuarios. De ahí la creciente necesidad que ha surgido mundialmente en los últimos años
de crear instituciones que controlen y promocionen las sociedades cooperativas.
La Alianza Cooperativa Internacional es una organización independiente fundada hace
más de 100 años y que representa a más de 730 millones de personas de todo el mundo. La
ACI es una de las primeras ONGs con estatus de órgano consultivo de la ONU y tiene como
principal misión el desarrollo seguro y viable de cooperativas en los países en vías de
desarrollo. La ACI se ocupa también de promover los principios y valores cooperativos.
Por su parte, la I.H.C.O. International Health Cooperative Organization es un
organismo especializado en el desarrollo de las cooperativas sanitarias en todo el mundo,
que trabaja estrechamente con la OMS y las ONGs sanitarias. Esta organización está
integrada dentro de la estructura de la ACI como un organismo sectorial especializado en
la promoción y el desarrollo de las cooperativas sanitarias. La I.H.C.O., que nació en
1992, es el más reciente de los organismos especializados de la A.C.I.
Tal y como comenta José Carlos Guisado, Secretario de la rama Europea de la I.H.C.O.,
"entre las cooperativas participantes en la creación de la nueva organización
internacional, la mayoría tienen una larga trayectoria de trabajo en el sector sanitario,
proporcionando distintas formas de asistencia sanitaria ajustadas a sus diferentes
entornos sociales. Aun así, comparten los principios sobre el derecho a la protección de
la salud de las personas y las normas éticas que regulan la asistencia sanitaria en el
mundo".
Los planes de acción de la I.H.C.O. contemplan aspectos tales como la solidaridad, la
investigación y el estudio, la difusión y publicación de los trabajos, la expansión de
esta organización, el florecimiento y mejora de las reuniones regionales, la
colaboración en la creación y establecimiento de nuevas sociedades cooperativas
sanitarias, y la relación con otras organizaciones. De cualquier forma, el objetivo
primario de esta organización es integrar en un foro conjunto a los proveedores y los
usuarios, con la intención de mejorar la asistencia.
Ya dentro de las iniciativas europeas para desarrollar sistemas cooperativos
sanitarios, destaca la labor que se está desarrollando en el ámbito farmacéutico.
M.Henry Cornely, secretario general de la Unión Europea de Farmacias sociales y de las
Oficinas de las Farmacias Cooperativas de Bélgica, asegura que "las disposiciones
legales sobre el establecimiento de farmacias son cada vez menos restrictivas desde el
punto de vista económico, pero más limitantes desde el punto de vista técnico y
profesional". Haciendo un prospección sobre las expectativas en este sector, este
farmacéutico señala que "en un futuro muy próximo el mercado será más abierto,
horizontal y verticalmente. El estado prestará cada vez menos servicios sanitarios,
aunque se mantendrán las medidas de protección. En este contexto, el objetivo es
aumentar el nivel cualitativo y profesional, siendo esencial mejorar la aptitud de los
farmacéuticos y tener en cuenta la opinión de los pacientes".
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