La limitación
de mandatos divide a los Colegios de Médicos
De
seguirse los principios recogidos en los nuevos Estatutos del
Consejo General de Colegios Oficiales de
Médicos, podría asistirse, a medio plazo, a la
renovación en la presidencia de aquellos colegios, carentes
de estatutos propios, cuyos titulares sobrepasen los dos mandatos
en el cargo. El planteamiento genera división de opiniones
pues, según algunos presidentes, además de innecesaria,
la medida les parece inconstitucional. Para otros, entre quienes
se encuentran los que han sido nombrados como tales en los últimos
meses, dicha limitación es imprescindible si se quiere
evitar el anquilosamiento de estas instituciones. |
C. Nicolás
A primera vista
y desde fuera, una visión de conjunto a los Colegios de Médicos,
como órgano de representación corporativa y de afiliación
obligatoria, presenta lo que puede parecer una cierta contradicción:
mientras un número importante de presidentes repite mandatos
de forma crónica ( en este momento hay dos o tres de ellos que
llevan más de 20 años en el cargo y son numerosos los
que cumplen su tercer mandato), en el Consejo General de Colegios la
renovación ha sido la norma, con la excepción de José
Fornes que mostró tal apego por el cargo que, forzado incluso
a adelantar las elecciones por las denuncias de supuestas irregularidades,
optó por presentarse a una tercera reelección. Lo peor
no fue su decisión, sino el respaldo con que contó por
parte de un nutrido número de presidentes, ajenos a la imagen
de "trapicheo" en que, públicamente, apareció
envuelta la máxima organización representativa de los
médicos.
Prácticamente, y con esta excepción, desde el inicio de
la Transición política (1976) y tras la aprobación
de la Constitución (1978), la permanencia al frente de la Organización
Médica Colegial (OMC) ha sido de un solo mandato e, incluso,
como sucedió con Ricardo Ferré, no pudo concluirlo, por
haberse visto obligado a dimitir tras haberse denunciado unas supuestas
irregularidades en la compra de un piso de Previsión Sanitaria
Nacional (PSN). Su sustituto en el cargo, Alberto Berguer, que optó
a ser ratificado en el cargo cuando concluyó la transitoriedad
de su mandato, no consiguió respaldo alguno para continuar al
frente de la institución profesional médica.
En 1982, accedió al cargo Ramiro Rivera que, cumplido su primer
mandato, decidió no volverse a presentar y dejó el campo
libre para la contienda. Siete candidatos optaron a sustituirle. Ganó
Ricardo Ferré, cuyo mandato cerró Alberto Berguer. A éste,
sucedió José Fornes, de triste recuerdo, que repitió
y que, en su intento por conseguir una tercera ratificación,
fue derrotado por Ignacio Sánchez Nicolay quien, por motivos
personales y de salud, optó por dejar el camino expedito a los
aspirantes. Venció Guillermo Sierra frente a los otros dos candidatos
en lista, Francisco Perteguer e Isacio Siguero.
| Mientras
que los presidentes elegidos recientemente se inclinan por la renovación,
los más antiguos optan por dejar la decisión en manos
de los colegiados |
Situaciones dispares
Esta diferencia de situaciones, entre la renovación continua
al frente de la OMC y el mantenimiento en los Colegios, cuyos presidentes
son los que eligen al del Consejo General, se atribuye por la mayoría
de los consultados al hecho de que, al final, al presidente del Consejo
se le piden cuentas de todo lo que se relaciona o sucede con la profesión,
mientras que los presidentes de los Colegios no dan la posibilidad para
que se debatan los problemas de la profesión en su ámbito
de representación, pues los terminan atribuyendo a causas mayores
o a imposiciones desde arriba. Es decir, que es el Consejo General el
responsable de los mismos.
| En
opinión de algunos presidentes, si no existen límites
de mandato acaba institucionalizándose algo que debe ser
una dedicación para profesionales de la Medicina y no para
gestores |
La renovación
de los Estatutos del Consejo General, en los que se incluye la limitación
a dos períodos consecutivos la permanencia en los altos cargos
del mismo, parece que quiere dinamizar la participación de los
colegiados y, en consecuencia, dar un aire nuevo a los órganos
de representación profesional. En contra de la idea de quienes
basan su repetición en el cargo a la apatía de los colegiados,
los defensores de la limitación estiman que esta medida favorecerá
la participación. Lo que no se puede, comenta uno de los consultados,
es convocar unas elecciones en las que el secretario de la Junta Electoral
integra una de las candidaturas. De ahí, la conveniencia de que
las juntas electorales sean independientes de cualquier candidatura,
a fin de incentivar la participación.
El espíritu de renovación, en éste como en otros
puntos, ha quedado recogido en los nuevos Estatutos del Consejo General
de Médicos, aprobado por la Asamblea de presidentes celebrada
el 24 de mayo último: 34 votos lo fueron a favor, 19 en contra
y 5 se abstuvieron. Según la nota oficial, "esta aprobación
supone un importante paso en la modernización y transformación
del Consejo de Médicos en una institución acorde con los
nuevos tiempos. Las novedades más importantes que recoge el nuevo
texto normativo son las relativas a: la presencia, con voz pero sin
voto, en la Asamblea de representantes de la Universidad y de las Sociedades
Científicas; limitación de mandato, voto de censura y
voto de confianza para los cargos unipersonales; ponderación
del voto para los Colegios en función del número de médicos
colegiados; votaciones públicas; la actualización de la
competencia de los médicos colegiados; y la adaptación
de la estructura del Consejo a la realidad autonómica del Estado
español".
De todos modos, falta el paso final, la ratificación por el Gobierno
del texto aprobado y, por lo tanto, todavía no vigente. La entrada
en vigor va a condicionar los procesos electorales en aquellos Colegios
que no cuenten con Estatutos propios, aunque en la mayoría se
nos ha dicho que están trabajando en ello o, como sucede en Castilla-León,
están a punto de aprobarse los de algunos Colegios, después
de haber introducido las correcciones realizadas por la Junta, especialmente
en lo que se refiere a la homogeneización de las sanciones, pues
había variedad de unos textos a otros. Por su parte, el presidente
de Almería. Francisco Ortega Viñolo, ha indicado que estaban
pendientes de ver cómo concluía todo el asunto de los
del Consejo General para, después, ver qué hacían
con los suyos. Y es que, según pudimos constatar a lo largo de
las conversaciones mantenidas para elaborar este informe, están
en marcha iniciativas para impugnar los Estatutos aprobados.
A la espera de que sean ratificados por el Gobierno, instancia final
del proceso, conviene recordar que, pocos años después
de que hubieran sido aprobados los Estatutos actualmente vigentes (1980),
ya se comenzó a diseñar las líneas básicas
de los nuevos. En la etapa de Ramiro Rivera al frente de la OMC (1982-1986),
se planteó la conveniencia de elaborar otros Estatutos, aunque
se frenó su desarrollo por el temor a las objeciones que pudiera
haber realizado el entonces Gobierno del PSOE, contra cuya política
sanitaria la OMC había liderado algunas acciones, como lo recordó
el ex ministro Ernest Lluch en algunos de sus escritos, antes de que
fuera asesinado vilmente por ETA. Es más, se llegó a decir
que no se presentaba el proyecto de Estatutos para que no fuera aprobado
por el Gobierno socialista.
De todos modos, en el discurso de despedida del doctor Sánchez
Nicolay como presidente de la OMC, puso especial énfasis en cómo,
después de 17 años, se había concluido el proyecto
de bases para alcanzar un acuerdo en la reforma de los Estatutos.
Cambios sociales
En todo el tiempo transcurrido, posterior a la entrada en vigor de la
Constitución, se habían producido hechos muy significativos
en el campo sanitario, además de los registrados en el ámbito
de la política general de España. En 1986, se aprueba
la Ley General de Sanidad, que configura el Sistema Nacional de Salud
(SNS), con la institucionalización de la universalización
de la asistencia y con la práctica socialización de la
estructura asistencial. Asimismo, se produce la plena integración
de España en la Unión Europea. Y, finalmente, se concluye
el proceso de descentralización de la gestión de la asistencia
pública, mediante el traspaso de la misma a las Comunidades Autónomas.
| Entre
los partidarios de no regular la limitación de mandatos,
se argumenta que se advierte una falta de interés por la
participación en las urnas |
Desde el Consejo
General se ha dado un paso importante para adecuar su estructura a la
nueva realidad social y sanitaria, por lo que habrá que esperar
que los Colegios plasmen en sus Estatutos su espíritu. Ya hay
Colegios, como el de Madrid, que ha limitado a dos los mandatos de sus
presidentes, aunque no ha sido preciso aplicar la norma porque, en las
últimas elecciones, José Zamarriego, que se presentaba
a la reelección, no obtuvo los votos suficientes y fue relevado
por la doctora Juliana Fariña.
Además, ya se ha registrado un caso polémico que, por
lo que se nos ha informado, deberán resolverlo los Tribunales.
Es el relacionado con la última convocatoria de elecciones en
Baleares, a las que se impidió presentarse a Miguel Triola que
ya había completado tres mandatos al frente del Colegio. El doctor
Triola interpreta que, contra él, se ha perpetrado una injusticia
y considera que la decisión de la Permanente del Consejo General
de Médicos, ante la que llegó su recurso, fue una especie
de venganza por su enfrentamiento con el presidente de la OMC, Guillermo
Sierra, cuya candidatura a la presidencia de la OMC impugnó en
su día.
El ex presidente de Baleares explica que ha sido víctima de los
Estatutos que elaboró para su Colegio, en cuyo articulado se
contempla la limitación de mandatos. El doctor Triola interpreta
que dicha restricción debe aplicarse a partir de ahora y no con
carácter retroactivo como se ha hecho con él.
Los ya vigentes Estatutos del Colegio de Médicos de Baleares
crean un órgano nuevo, la Junta de Gobierno, de cuyos integrantes
se dice que no podrán repetir en el cargo después de haber
estado durante dos mandatos en el mismo. A la vista de este texto, cuando
se convocaron las últimas elecciones, en los primeros meses del
año, uno de los candidatos impugnó la presencia de la
candidatura encabezada por Miguel Triola, pero la Junta Electoral no
tomó en consideración el recurso, por lo que éste
se presentó ante el Consejo General de Colegios. Según
Triola, fue la oportunidad del Consejo para quitárselo de en
medio, dado que -así lo afirmó- había estado siempre
en contra de su presidente. Para el doctor Triola, la decisión
de la OMC es una "barrabasada".
El presidente de la OMC, Guillermo Sierra, no ha querido entrar en la
polémica y tan sólo se ha limitado a señalar que
resulta humano que se quiera imputar a otra persona errores que son
propios. (Según hemos podido saber, la decisión de la
Comisión Permanente de la OMC estuvo avalada por un informe de
la asesoría jurídica que, como punto principal, interpretó
que debía aplicarse la norma contenida en los Estatutos de Baleares,
de limitar los mandatos ya que, en ningún momento, se dice que
su aplicación se vaya a hacer desde ese momento, es decir, sin
carácter retroactivo, punto en el que basa toda su argumentación
el doctor Triola. Para éste, ninguna ley tiene carácter
retroactivo, sino que se aplica desde su entrada en vigor).
Visión
colegial
El nuevo presidente de Baleares, Enrique Sala O'Shea, que tomó
posesión del cargo antes del verano de este año, al referirse
a las últimas elecciones colegiales, señaló que
la participación fue muy inferior a la registrada en las anteriores
como consecuencia de la judilización en que había entrado
el proceso. Según el doctor Sala, siempre ha habido una gran
participación, de hasta el 70 por ciento de los colegiados y
ahora apenas se llegó al 20 por ciento. Para él no existe
desencanto entre los profesionales.
El presidente balear considera superflua la limitación de mandatos
porque, y así lo expone, los colegiados saben qué hacer.
De todos modos, no duda en comentar que, en ocasiones, cuando no existen
límites de mandato, se institucionaliza algo que debería
ser una dedicación para profesionales de la Medicina y no para
gestores. Y, añade que lo que no se hace en ocho años,
es difícil que se llegue a hacerse en doce.
Las opiniones sobre si deben limitarse o no los períodos al frente
de los Colegios son variadas y, en las conversaciones mantenidas con
diversos presidentes, se advierte que mientras los más nuevos
aparecen claramente favorables a la renovación, los que llevan
más tiempo en el cargo se inclinan por dejar la decisión
en manos de los colegiados; es decir, que sean éstos quienes,
en la votación correspondiente, opten por la continuidad o no.
Entre los partidarios de no regular la limitación de mandatos,
se argumenta que se advierte una falta de interés por la participación,
lo que lleva a que no surjan candidaturas alternativas. Desde la parte
opuesta, se indica que la falta de participación es consecuencia
de la carencia de confianza en unas estructuras que, de volverse a presentar
el presidente saliente, va a tener todo a su favor. José M. Solla,
presidente de la Sociedad Española de Medicina General (SEMG),
no duda en afirmar que la prolongación de mandatos sólo
agrava los vicios que se van generando a lo largo del tiempo.
| La
entrada en vigor de los nuevos estatutos de la OMC podría
condicionar los procesos electorales en aquellos Colegios que no
cuenten con estatutos propios |
Miguel García
Muñoz, de Valladolid, uno de los presidentes con más antigüedad
en el cargo, indica que ha prometido que éste será su
último mandato. Preguntado sobre su opinión acerca de
la limitación de los mandatos, confiesa que le parece bien, a
pesar de que lleva muchos años como presidente, 20 para completar
24. El doctor García Muñoz se lamenta de la poca participación
de los colegiados en las elecciones, hecho que no suele suceder cuando
hay dos o tres candidaturas.
Javier Domínguez Vallejo se encuentra en la misma situación
representativa que el anterior, pues fue ree-
legido en abril por sexta vez para presidir el Colegio de Burgos y que,
por tanto, completará 24 años en el cargo, confiesa que
sigue con el mismo ímpetu del primer día. En cuanto a
la limitación de mandatos, responde que no hay razones ni para
una cosa ni para la contraria. Desde su punto de vista, lo mismo que
constitucionalmente no hay nada escrito sobre este punto, tampoco los
Estatutos deben limitar la opción de quien quiera presentarse;
ya se encargarán los colegiados de resolver el dilema.
Por su parte, el presidente de Álava, Manuel Pérez Martí,
no duda en responder que no es partidario de la limitación de
mandatos, aunque también confiesa que sería deseable,
siempre que hubiera una mayor participación. Según dice,
en el momento actual parece más práctico no limitar mandatos.
(Se da la circunstancia de que, en la última convocatoria, no
se presentó ninguna candidatura, de ahí que el doctor
Pérez Martí decidiera presentar la suya para no dejar
el Colegio en manos de una Gestora).
Tampoco es partidario a la limitación de mandatos Fernando Pérez
García, que ya lleva cuatro al frente del Colegio de Segovia.
Para él, presentarse cuantas veces se quiera es democrático,
siempre que se reúnan los requisitos necesarios para hacerlo.
El presidente de Almería, Francisco Ortega Viñolo, considera
que la limitación debe ser un poder en manos de los colegiados,
a través de elecciones democráticas. Son ellos quienes
deben determinar si uno ha de continuar o no. A modo de ejemplo, el
doctor Ortega Viñolo cuenta su propia trayectoria personal como
presidente del Colegio de Almería. Y destaca cómo, al
cuarto mandato, sacó adelante la nueva sede colegial, un proyecto
que, según explica, requiere de más de dos períodos
de presidencia. El doctor Ortega Viñolo concluye la defensa de
su postura afirmando: "yo estoy sirviendo sin esperar nada a cambio".
Alguna de las consideraciones anteriores aparece también en la
respuesta de Manuel Gómez Benito, presidente de Salamanca, cuando
nos interesamos por su opinión sobre la limitación de
mandatos. En general, dice, deberían estar delimitados en el
tiempo y dos son suficientes para completar una etapa y dar paso a gente
nueva, con una visión distinta. De todos modos, el doctor Gómez
Benito no se resiste a puntualizar que, a veces, el tiempo no transcurre
de igual manera para unos que para otros y, por tanto, al fijar límites
temporales, habría que contemplar la probabilidad de ampliarlos
en el caso de que estén en marcha proyectos que precisan de más
de ocho años para su realización. De todos modos, y como
conclusión, se muestra claramente favorable a la limitación
y mejor a ocho años que a doce.
Otro de los nuevos presidentes, Jesús Pérez Melendro,
del Colegio de Palencia, considera que la renovación es interesante
y que en ocho años los proyectos deben estar cerrados, después
de haberse dedicado los cuatro primeros a su preparación y diseño.
A partir del octavo año, uno se puede estancar. El doctor Pérez
Melendro, que ha participado en la elaboración de los Estatutos,
subraya que su máxima es la limitación de mandatos.
A título personal, José A. Herranz Martínez, presidente
de Castellón, se manifiesta a favor de la limitación de
mandatos. Sin embargo, y puesto que es un aspecto que debería
recogerse en los Estatutos de cada Colegio, es un asunto a refrendar
por colegiados de cada provincia. Sobre este particular informa de que
Castellón ya está elaborando los suyos y la limitación
de mandatos será un punto a debatir.
| Desde
el Consejo General se ha pretendido dar un paso importante para
adecuar su estructura a la nueva realidad social y sanitaria |
Más tajante
se muestra el nuevo presidente de Orense, José Luis Doval Conde,
para quien, a partir del segundo mandato, se registra un estancamiento.
En su opinión, si durante los dos mandatos fijados se ha realizado
una labor de equipo, habrá otra persona para darle continuidad.