Presente y futuro de los Colegios Médicos en
España
HA TRANSCURRIDO MÁS DE UN SIGLO DESDE LA CREACIÓN DE MUCHOS DE LOS COLEGIOS
MÉDICOS EN ESPAÑA. A LO LARGO DE TODO ESTE TIEMPO, LOS CAMBIOS EN LA SOCIEDAD Y LOS
AVANCES CIENTÍFICOS HAN SIDO VERTIGINOSOS, TANTO QUE, ANTE EL NUEVO MILENIO, SE HACE
NECESARIO EXAMINAR EL PAPEL QUE CUMPLEN EN LA ACTUALIDAD ESTOS ORGANISMOS DE DEFENSA DEL
PROFESIONAL MÉDICO Y, SOBRE TODO, ESTUDIAR CÓMO PUEDEN AFRONTAR LOS IMPORTANTES RETOS
QUE LES DEPARA EL FUTURO INMEDIATO
Juan J. Sánchez
Más de 100 representantes de los Colegios Médicos de España
tuvieron la oportunidad de analizar, recientemente, en Palma de Mallorca, en el marco de
las II Jornadas de Reflexión de la OMC, el papel que deben jugar estas instituciones no
sólo de cara a sus colegiados sino respecto a la sociedad en general, y coincidieron en
que hay que cambiar la estructura de la organización para afrontar debidamente los nuevos
tiempos. Los participantes mostraron su inquietud por la necesidad de irradiar dinamismo,
modernidad y eficacia en la estructura de la organización colegial en España, para
intentar recuperar el importante papel que llegó a tener la institución o, por lo menos,
para dar respuesta a importantes retos y cuestiones que tiene ante si el ejercicio de la
profesión médica. El fruto de las reflexiones realizadas en estas jornadas quedó
plasmado en la Declaración de Palma de Mallorca, donde se recogen las líneas de
actuación a seguir para garantizar la defensa de la profesión.
De cara al próximo milenio, según el doctor Eladio García, presidente del Colegio de
Médicos de Córdoba, "los Colegios sobrevivirán, pero deberán adaptarse a las
necesidades y exigencias de la sociedad,
garantizándole
la calidad técnica y deontológica del acto médico".
Los avances que, en el campo científico y médico, se están produciendo en los
últimos años están generando importantísimos debates. La biología celular y
genética, las técnicas de reproducción humana y la implantación de embriones o la
clonación de seres vivos son, por ejemplo, avances que, por un lado, significan la
prevención y curación de enfermedades, pero, por otro, presentan verdaderos debates
éticos y deontológicos por lo que podrían representar para la dignidad humana. Según
señala el presidente del Colegio de Córdoba, "estas instituciones deberán estar
presentes en estos debates que en el nuevo siglo cambiarán en gran medida el ejercicio de
la profesión, ya que la aplicación de estas nuevas técnicas no se limitará a los
grandes hospitales o centros de investigación, sino que estará presente en la Medicina
diaria". El traspaso de las competencias de Sanidad que se está realizando de forma
paulatina en la España de las autonomías, las nuevas fórmulas propuestas por la
Administración para la gestión del sistema sanitario público o el Estatuto Marco son
sólo algunos de los temas importantes que últimamente han salido a debate. Se trata de
"desafíos", según el doctor Eladio García, para los que los Colegios deberán
estar preparados, por lo que "será necesario modernizarlos, dotarlos de unas
estructuras ágiles y fomentar la participación de todos los colegiados, no sólo
internamente, sino de cara a la sociedad para que ésta nos sienta como algo suyo".
Ricardo Ferré, presidente del Colegio de Médicos de Alicante, considera que
"estamos implicados en el necesario progreso de todo aquello que sea susceptible de
transformación en orden siempre al servicio de la sociedad". Prácticamente, existe
unanimidad en considerar la importancia y la necesidad de adaptar los Colegios a los
nuevos retos de futuro que se presentan, ya que muchos representantes colegiales y
profesionales médicos reconocen que estas organizaciones han perdido gran parte de su
implantación en la sociedad y capacidad de influencia, como opina el presidente del
Colegio de Madrid, José Zamarriego, quien dice que "somos oídos pero no
escuchados". El presidente de la organización madrileña lamenta que
"el terreno perdido y ocupado por otros será
muy difícil de recuperar".
Representantes de los Colegios han coincidido en señalar que el propio médico ha ido
perdiendo confianza en el Colegio, de manera que en muchos casos sólo se inscribe por
obligación. Además, también han ido perdiendo los Colegios capacidad de interlocutor
ante las Administraciones, ya que empiezan a jugar un papel muy importante, en este
sentido, las organizaciones sindicales. Por tanto, el futuro de los Colegios
profesionales, para muchos, pasa por la agilidad en la resolución de los actuales
problemas, por la capacidad de adaptación a los nuevos desafíos planteados y por ofertar
al profesional médico una cartera de
servicios, tanto
en materia laboral, jurídica o formativa, que haga atractivo el hecho de estar colegiado.
Para conseguir este reto "imperativo e irrenunciable" de la modernización de
la Organización Médica Colegial, según consta en la Declaración de Palma de Mallorca,
se acuñan los términos de "valentía" y "trabajo", aunque ha quedado
un regusto de pesimismo respecto a lo que deberían ser las líneas concretas de
actuación. En cualquier caso, se ha establecido en el citado documento que el futuro de
los Colegios Médicos pasa por asegurar las relaciones de los profesionales con los
ciudadanos y entre los propios profesionales; el control de la competencia profesional y
de la publicidad y la vigilancia y erradicación del intrusismo.
Unidad de actuación entre Colegios, Sindicatos y Sociedades científicas
Otra de las necesidades percibidas se refiere a la de cambiar esquemas y planteamientos en
el funcionamiento de los órganos colegiales y uno de esos cambios implica la apertura
hacia los Sindicatos y las Sociedades científicas, con el objetivo de unir esfuerzos que
redunden en la defensa del profesional y en su formación continuada. Tal como recuerda
José Luís Díaz Villarig, presidente del Colegio de Médicos de León, "hace 30
años, la situación del médico era muy diferente a la actual, con pleno empleo, máximo
prestigio social, una situación económica acorde con las funciones realizadas y las
responsabilidades asumidas y ejercicio de la profesión en una prestación de servicios
exclusivamente liberal". Actualmente, ese panorama ha cambiado radicalmente, de
manera que crece la masificación de estudiantes en las Facultades de Medicina que, por
otra parte, acaban, en la práctica totalidad, dependiendo profesionalmente de la
Administración pública.
Por otra parte, ha descendido el poder adquisitivo, hasta el punto que los facultativos
españoles son los que menos cobran en Europa; se ha producido una pérdida de su
prestigio social y se ha reducido su autonomía y su autoridad, sin contar el fuerte
desempleo que afecta de manera preocupante a la profesión, según la situación expuesta
por el doctor Díaz Villarig. Son cambios cuya presencia coincidió con la aparición de
los sindicatos de mé-dicos, concretamente la Confederación Estatal de Sindicatos
Médicos, que asumieron una defensa social y económica de los médicos. Por otra parte,
el desarrollo vertiginoso de los avances científicos aplicados a la Medicina, en general,
y, concretamente, a sus especialidades, y la obligación del facultativo de estar
continuamente actualizando conocimientos y adquiriendo otros nuevos genera la
necesidad de crear las Sociedades científicas.
En este contexto, el vicepresidente del Colegio de Médicos de Barcelona, Jaime Aubiá
Marimón, mantiene que existe un "divorcio creciente entre el sector corporativo y
académico y otros grupos de influencia de poca representatividad". Aubiá Marimón
considera necesario "revisar y reflexionar sobre la política colegial en relación
con las demás organizaciones médicas, con el objetivo principal de intentar una mayor
coordinación y cooperación que permita satisfacer mejor las necesidades de los médicos,
ganar credibilidad social, aumentar la cohesión en el colectivo y, en general, recuperar
el papel dirigente y rector en la colegiación y en la profesión". Para el
vicepresidente del Colegio de Madrid, Leandro Plaza Celemín, es una "paradoja"
que una organización, el Colegio de Médicos, que representa al colectivo total de
médicos no tenga, desde el punto de vista legal, "ninguna potestad de decisión en
cuanto a la defensa de los intereses profesionales". En opinión del doctor Plaza
Celemín, es necesario que el mensaje de Colegios y Sindicatos médicos sea
"homogéneo", para conseguir una mensaje más coherente y más efectivo ante la
Administración, pero, al mismo tiempo, ante los pacientes y la sociedad en general, ya
que "en muchas ocasiones tienen una idea dudosa, extraña, porque uno dice algo
respecto a un problema, y el otro tiene una idea prácticamente distinta o casi contraria
y, por lo tanto, creo que ese mensaje si no es homogéneo no va
en defensa de los intereses profesionales del médico".
Se ha hablado de fomentar las relaciones con los sindicatos, pero ¿con qué tipo de
sindicatos? Sobre esta cuestión, se han podido escuchar opiniones contrapuestas, como la
de José Luís Díaz Villarig, quien opina no sentirse representado "bajo ningún
concepto" en organizaciones en las que están otro tipo de profesionales, ya que
"de los sindicatos de clase podemos esperar cero, y todo para los que dependen de
nosotros". El presidente del Colegio de León tan sólo hace una concesión:
"hay que escuchar a los sindicatos de clase, sí, pero nada más". No se muestra
totalmente de acuerdo con este planteamiento el vicepresidente del Colegio de Madrid,
quien destaca que "no debemos olvidar algo que la Administración siempre nos
recuerda, y es que nuestro ámbito de trabajo y sus condiciones son comunes también con
otras profesiones que no son las de médico. Tenemos que cambiar la visión para
adaptarnos a que esos otros profesionales trabajan en nuestra misma empresa y, por tanto,
estamos obligados a ir un poco unidos a ellos". Leandro Plaza considera que es
importante el diálogo no sólo con los sindicatos médicos sino también "con los
que representan hasta al celador, ya que es otra persona que trabaja en nuestra
empresa". Ha insistido en la idea del acercamiento de los Colegios a todos los
sindicatos, ya que "la Administración se aprovecha de esa disidencia".En cuanto
a las relaciones con las Sociedades científicas, además del necesario acercamiento, se
ha propuesto la integración total de las mismas en un plazo relativamente corto de tiempo
dentro de la organización colegial, ya que pueden enriquecerla y dar prestigio a los
colegiados. Leandro Plaza considera que con la integración deseada se conseguiría una
"vitalidad tremenda" de la OMC. "Imaginaos dice lo que en estos
momentos puede significar el hecho de que, con la Medicina basada en la evidencia, el que
haya que hacer esquemas de actuación médica basada en la evidencia que, si están
fundamentados nada menos que en las Sociedades científicas dentro de la OMC, ¿quién iba
a discutir eso? Nadie, ni ningún profesional ni por supuesto ninguna estructura".
Leandro Plaza recuerda que la Administración ya ha tomado la delantera con iniciativas
como el esquema para la formación continuada.
Los expertos consideran que las tres instituciones, Colegios, Sindicatos y Sociedades
científicas deben estar estrechamente unidas. Las Sociedades científicas en el
desempeño de la función educativa médica y la formación continuada; los sindicatos en
la defensa de los derechos profesionales y económicos, y los
Colegios en la representación de los profesionales médicos ante
la Administración.
Ello motiva que la OMC reconsidere la necesaria creación de una Comisión de Trabajo
al más alto nivel con los sindicatos profesionales con el objetivo primordial de postular
criterios uniformes en los grandes temas que afectan al colectivo médico, al tiempo que
insta a la creación de otra junto a las Sociedades científicas con el fin de coordinar y
potenciar todas aquellas actividades que les sean comunes.
Los Colegios ante las denuncias por responsabilidad profesional
Las denuncias de pacientes por imprudencias profesionales son otro de los asuntos que
preocupa, cada vez más, al colectivo médico y se ha convertido en uno de los retos en
los que los Colegios deben adoptar medidas efectivas dirigidas a sus colegiados. Y es que
este tipo de demandas aumenta cada año un 50 por ciento, de manera que en la actualidad
un 2 por ciento de los facultativos en ejercicio pueden verse afectados en algún momento
de su carrera profesional por una reclamación judicial. Pero, tal vez, lo que más alarma
al colectivo médico es el futuro que les depara, teniendo en cuenta el alto porcentaje de
denuncias que se producen en otros países, como Estados Unidos.
Pocos profesionales discrepan en la idea de que el aumento de demandas por
responsabilidad médica se debe a la deshumanización del trato con el paciente. El doctor
Manuel Montero Gómez, presidente del Colegio de Médicos de Orense, dice que "la
universalización de la asistencia sanitaria, con sus deficiencias y su masificación, nos
ha llevado a la despersonalización de la relación médico-enfermo, lo que ha deteriorado
en consecuencia la credibilidad de aquel infalible médico que ahora queda "al
pairo" de cualquier vaivén, acompañado con un afán de lucro que navega desde el
usuario hasta los intereses del sector asegurador". Esta situación, se hace
preocupante para Manuel Montero, quien considera que la "amenaza de denuncia
latente nos ha llevado a ejercer una Medicina defensiva y a
recelar de nuestros propios pacientes".
La legislación actual parece que no ayuda mucho al médico a la hora de defenderse de
las denuncias de sus pacientes, de las que un gran porcentaje queda probado que son
injustificadas, ya que, como critica el presidente del Colegio de Orense, "uno de los
grandes aldabones que ha golpeado a la profesión médica ha sido la instauración en el
Código Penal de 1995 de la pena de inhabilitación profesional, que se ha concebido para
aquellos supuestos en que el médico resulta condenado por el delito de imprudencia
profesional" y añade que "resulta desalentador esta especial virulencia contra
cualquier profesional, situación que, no debemos engañarnos, se concibió pensando en
los médicos".
Las contundentes afirmaciones del doctor Manuel Montero han cosechado, al respecto,
unanimidad entre los representantes colegiales, que recomiendan vigilar la cobertura del
riesgo de la responsabilidad médica con un seguro que cubra dicha posibilidad. Miquel
Triola, presidente del Colegio de Médicos de Baleares, recomienda "por inteligencia
del médico", la obligación de contratar una póliza de seguro complementaria a la
que ofrece el propio Insalud. En este sentido, algunos representantes colegiados aconsejan
a los facultativos no hacer pública en ningún momento la cantidad monetaria que tienen
concertada con su seguro
de
responsabilidad para no dar pie a denuncias infundadas que, a menudo, se realizan de mala
fe.
Los tribunales de arbitraje, la creación de Institutos de Peritaje Médico y la
creación de una Comisión de seguimiento de las denuncias por responsabilidad profesional
médica, son algunas de las propuestas de la Declaración de Palma de Mallorca, aunque
algunos profesionales, como el doctor Manuel Montero, ofrecen su decálogo personal en el
que, entre otras cosas, recomienda la comunicación en clave humana con los enfermos y sus
familiares; el tratamiento ordenado y riguroso de las historias clínicas para que no
pueda ser utilizada como arma contra el médico en procesos judiciales; el cumplimiento de
los protocolos, sobre todo en urgencias; valorar hasta qué punto los medios del centro
asistencial permiten un margen de seguridad asistencial y, si no son suficientes,
solicitarlos o derivar el paciente y utilizar el consentimiento informado, ya que "es
imprescindible". Son sugerencias para evitar, según muchos expertos, que la carrera
profesional de la Medicina sufra una pérdida de vocaciones, sobre todo en las
especialidades que conllevan mayor riesgo, debido al fuerte aumento de las demandas.
Financiación de los Colegios
Otro de los aspectos esenciales para el mantenimiento de los Colegios de Médicos es el
económico, las vías tradicionales para la financiación de los mismos no serán
suficientes y deberán ser renovadas en muchas de estas organizaciones. Aunque, en
principio, muchos colegiados piensen que la principal fuente de financiación son las
cuotas, lo cierto es que existe gran disparidad en la manera en que los diferentes
Colegios españoles se financian, de manera que, según el presidente del Colegio de
Segovia, el doctor Fernando Pérez Garzón, "no existe relación entre número de
colegiados y forma de financiación".
Lo mismo ocurre con los certificados médicos, segunda fuente para recaudar fondos, en
los que muchos Colegios han apoyado su financiación. En este sentido, el doctor Pérez
Garzón recomienda a los Colegios que basan en los certificados médicos su financiación
que busquen alternativas "si no queremos ir cargando más a los colegiados en sus
cuotas". Sobre las cuotas, los representantes colegiales han coincidido en que muchos
colegiados no aprecian el verdadero valor de muchos servicios que presta la organización
colegial por la cuota que pagan, cuota que consideran de dudosa eficacia. En este sentido,
también coinciden en que son necesarias y ni mucho menos demasiado altas. Teodoro
Sacristán, tesorero del Consejo General de Colegios de Médicos, está de acuerdo en que
"la cuota que se está pagando es ridícula y hay que perder el miedo a
subirla". Manifestaciones que tienen el apoyo de José Zamarriego, presidente del
Colegio Médico de Madrid, quien afirma con dureza que "en la actual situación de
debilidad en la que nos encontramos y de falta de confianza de la colegiación, la cuota
les parece un mundo a los médicos y consideran que sólo les sirve para obtener la
autorización para ejercer. Estamos asustados, hemos acostumbrado a los colegiados a que
la organización no vale nada, y como no vale nada, pues no la valoran".
Entre las alternativas de financiación para los Colegios se encuentran los ingresos
atípicos, en los que se engloban los relacionados con la prestación de determinados
servicios o los convenios de colaboración con diversas entidades. La disparidad de
criterios llega cuando se analiza la posibilidad de ofertar servicios médicos, como los
reconocimientos o evaluación del daño corporal, ya que mientras unos piensan que eso es
realizar competencia desleal contra los propios profesionales, otros consideran que
mientras no tenga carácter especulativo cualquier oferta es buena.
Las funciones de los Consejos
autonómicos y su vínculo con la O.M.C. |
La reforma de los estatutos de la OMC,
para dar cabida a la realidad del Estado de las autonomías, es otro de los elementos de
reflexión y discusión de la organización colegial. La Declaración de Palma de Mallorca
recoge, al respecto, que el marco estatutario actual es insuficiente para dar cabida a los
Consejos autonómicos y coordinarlos debidamente. El traspaso de competencias de Sanidad,
que pronto quedará completado, deberá otorgar un papel preponderante a los Consejos
autonómicos, que tendrán en el Consejo General la referencia del conjunto de la
profesión médica de España. Los representantes colegiales abogan por una modernización
de la OMC que elimine "estructuras caducas del pasado". Queda claro que las
relaciones entre el Consejo General de Médicos y los Colegios provinciales deberán
cambiar, debido sobre todo a cambios en las legislaciones autonómicas sobre estos
últimos. |
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