Modelos de carrera
profesional en España
EL HOSPITAL CLÍNICO DE BARCELONA, EL GREGORIO MARAÑÓN, DE
MADRID, Y LA CONSEJERÍA DE SANIDAD DEL GOBIERNO DE NAVARRA HAN SIDO LOS PRIMEROS EN
AVENTURARSE EN EL HORIZONTE HACIA EL QUE MIRAN LA MAYORÍA DE LOS MÉDICOS ESPAÑOLES: EL
MODELO DE CARRERA PROFESIONAL, UN SISTEMA DE RECONOCIMIENTO DE LA PROFESIONALIDAD
INDEPENDIENTE DEL PUESTO. DE ESTA FORMA SE DESVINCULA CATEGORÍA Y CARGO, Y SE RELEGA LA
ANTIGÜEDAD A UN SEGUNDO PLANO.
Jaime López
El que trabaja más tiene que estar mejor reconocido en categoría y salario".
Esta es la máxima que preside el modelo de la carrera profesional, según el director
médico del Hospital Clínico de Barcelona, José Terés. De acuerdo con este principio se
han pactado en España los modelos actualmente vigentes, la mayoría en Cataluña, Madrid
y Navarra.
En el fondo subyace una insatisfacción larvada en los últimos años que podría
solucionarse con este sistema. El vicepresidente de la Asociación de Médicos y Titulados
Superiores del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid, y vocal de Hospitales del Colegio de
Médicos de Madrid, Francisco Pérez Corral, afirma que los profesionales están de
acuerdo en adecuarse a las propuestas del Insalud en cuestiones de gestión, pero, siempre
y cuando, se los encuadre en un sistema de incentivación más eficiente "que
destierre la apatía que reina en los servicios sanitarios. Estamos ya hartos de este
marasmo y estancamiento en el que llevamos 25
años",
protesta.
El primer centro en implantar un modelo de carrera profesional fue el Hospital Clínico
de Barcelona. El centro se había distinguido desde hacía años por el talante
participativo en la gestión de los facultativos, lo que se extendía a decisiones
importantes en la administración del mismo. Ejemplos de ello fueron los acuerdos tomados
para destinar una partida a becas para que los médicos residentes ampliaran su estancia
un año más realizando labores de investigación, o las dotaciones económicas para que
profesionales del hospital ampliaran sus conocimientos en España o en el extranjero.
"Esto había creado el ambiente para llegar al pacto de carrera profesional",
explica Terés.
Así, en 1995, con el consenso de todos los médicos del centro, se aprobó un modelo en
el que el reconocimiento y la clasificación de los profesionales no se basaba en
criterios administrativos sino exclusivamente médicos. La decisión de quién puede
acceder a una categoría superior la toma una comisión integrada por médicos y en la que
están representados los departamentos. "La nuestra es una carrera profesional muy
elaborada y pactada", asegura Terés. "Los criterios de ascenso se han ido
modificando y mejorando con los años".
Categorías por méritos
A grandes rasgos, una carrera profesional consta de varias categorías, cuatro o cinco,
habitualmente. El cambio de categoría se realiza de acuerdo con unos méritos que han de
ser de seis tipos: méritos asistenciales, méritos docentes, méritos de investigación,
méritos de formación continuada, méritos de participación y méritos de actitud.
Algunos de estos méritos son bastante objetivables y otros, en cambio, más subjetivos.
Muchos de ellos se basan en entrevistas realizadas en el entorno de la persona a la que se
evalúa.
En el Hospital Gregorio Marañón el peso específico de cada grupo de méritos varía
con la categoría, medida que ha sido muy alabada por colegas de otros hospitales. De esta
forma, "la actividad asistencial o la formación continuada son más importante en
niveles bajos, mientras que los médicos académicos y docentes cuentan más en los más
altos", expone su director médico, Jesús Millán. Esto se debe a que ya la misma
denominación de las categorías más altas,
"consultor" y "consultor senior", hacen referencia a esta mayor
capacitación científico-técnica.
En la Consejería de Sanidad de Navarra, que difiere de los modelos barcelonés y
madrileño, los méritos los clasifican, según el consejero de Sanidad, Santiago Cervera,
en tres grupos: desempeño de la profesión en consonancia con los objetivos del sistema
sanitario del centro; labor docente y de investigación; y actividad de gestión. No
obstante, estos parámetros, que se recogen en la ley foral de 11/1999, de 6 de abril,
están la espera de ser desarrollados por unos baremos. La propuesta elaborada por un
grupo técnico de trabajo sí menciona los aspectos que reseñan Clínico y Gregorio
Marañón.
Uno de los principios más importantes que rige estos modelos es que se separa la
categoría del cargo. Es decir, el jefe de servicio no tiene por qué ser el profesional
de mayor categoría y viceversa. No obstante, para ser jefe de servicio es necesario
ostentar cierta categoría. "De esta forma se evita que sea exclusivamente un
gestor", señala Terés. Para facilitar la movilidad, en el centro barcelonés,
"las jefaturas de sección son reversibles cada cuatro años, algo que han aceptado
como reto todos los jefes de servicio, cuando antes era vitalicia. Esto permite la ventaja
de que un médico pueda promocionarse sin esperar a que el jefe se jubile, o que algún
jefe diga que no quiere gestionar y deje el cargo, manteniendo la categoría, sin que por
ello tenga que abandonar el hospital". Este último caso ya se ha dado.
Por otra parte, aunque antigüedad y nivel profesional no tienen por qué ir parejos,
se incluyen unas condiciones mínimas para alcanzar un nivel superior, y una de esas
condiciones es el número de años que se ha permanecido en la precedente. Por ejemplo, en
el modelo del Gregorio Marañón, hay que permanecer 4 años en el nivel I para acceder al
nivel II; 7 años en el II para pasar al III; 10 años en el III para ir al IV; y o años
en el IV para promocionar al V.
Retribución proporcional
El reconocimiento profesional va, por otra parte, ligado a un reconocimiento
económico. De esta forma, en el modelo del Gregorio Marañón, en el nivel II se gana un
35 por ciento sobre el salario base (el nivel I no tiene complemento); en el nivel III, un
45 por ciento; en el nivel IV, un 50 por ciento; y en el nivel V, un 55 por ciento.
A la hora de elaborar un modelo de carrera profesional, Jesús Millán alude a dos tipos
de debates en los que hay que adentrarse. El primero es de índole conceptual. "Ha
sido, es y será necesario dejar claro que el modelo de carrera profesional es un sistema
de incentivos profesionales, que permite la satisfacción del médico tanto en cuanto el
hospital le reconoce su nivel científico como tal, y en su mano está el alcanzar niveles
superiores". En segundo lugar, Millán recuerda una cuestión más práctica,
"doméstica", pero igualmente transcendental, que es de qué manera se evalúan
los méritos. En este sentido, destaca "el alto nivel de profesionalidad demostrado
por los facultativos del Gregorio Marañón al asumir que los méritos varíen con el
nivel".
Otro principio muy importante es que debe haber un cierto grado de competencia.
"Todo el mundo tiene la posibilidad de promocionar, pero no todo el mundo promociona;
si no, no sería incentivante", puntualiza José Terés. "Por otra parte, es
impensable que un médico no vaya a promocionar, lo que puede pasar es que no llegue a la
máxima categoría".
También ha habido ideas que no han prosperado. Por ejemplo, en Navarra, se pensó en
un principio que un médico pudiera bajar de categoría si no se cumplían los requisitos.
"Había que ser bastante negado para ello", comenta Cervera. Pero en el
Parlamento no se aprobó. Asimismo, algunos grupos del Gobierno Foral plantearon hacer
distinciones en los méritos según el médico tuviera dedicación exclusiva con el
sistema sanitario público o no, lo que tampoco tuvo éxito.
Los modelos de carrera profesional se implantan de forma paulatina, según los centros.
En el Hospital Clínico de Barcelona se está realizando en un proceso de cinco años de
duración que comenzó en 1995. "No se puede implantar de golpe", aclara José
Terés. "Sería una carga económica inasumible y es bueno que los criterios se vayan
modificando y mejorando".
Paso a paso
En otros sitios el proceso es más breve. Es el caso del Hospital Gregorio Marañón de
Madrid, que ha contado con una primera fase de un año, iniciada en 1998, y, a partir del
último trimestre de este año comienza la segunda fase de desarrollo. En la primera fase,
todos los médicos fueron incluidos en alguna de las tres primeras categorías de las
cinco en que se divide la carrera profesional del Gregorio Marañón; en la segunda, todo
aquel que esté interesado puede solicitar el ascenso. Uno de los debates actuales
es la articulación de la carrera profesional en marcos más generales, autonómicos e
incluso estatal. En este
sentido,
el Ministerio de Sanidad y Consumo ve con buenos ojos el desarrollo de este sistema y lo
incluirá en el Estatuto Marco que está debatiendo en estos momentos, según ha declarado
a EL MEDICO un portavoz ministerial.
En cuanto a las comunidades autónomas, depende según su naturaleza. En el caso de
Madrid, existe un doble movimiento con el objetivo de unificar algunos criterios
generales. Por una parte, está la iniciativa del Hospital Ramón y Cajal, encabezada por
el vicepresidente de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores del Hospital Ramón
y Cajal de Madrid y vocal de Hospitales del Colegio de Médicos de Madrid, Francisco
Pérez Corral. En el Ramón y Cajal, se buscó un modelo de carrera profesional y se va a
adoptar, próximamente -ya está aprobado-, uno similar al del Gregorio Marañón. Entre
las razones de escoger éste ya preexistente está la intención de homogeneizar las
carreras profesionales en la comunidad de Madrid, con vistas a la inminente transferencia
de competencias en esta materia. "Con ello se favorece la movilidad entre los
profesionales de distintos centros", apunta Pérez Corral. Por otra parte, "eso
no quiere decir que cada centro no tenga sus particularidades. Si el Hospital de Leganés
tiene una mayor actividad asistencial, es lógico que prime esa faceta en su carrera; y si
en otro es su carácter de hospital universitario, pues que las tareas docentes tengan
más importancia".
En esta línea de trabajo se ha integrado ya el Hospital Clínico San Carlos, que ya ha
formado un grupo de trabajo al respecto, y el Hospital Doce de Octubre, que debatirá la
cuestión próximamente.
Por otra parte, desde la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid ya se ha
tomado la decisión de que el modelo de carrera profesional que sirva de marco en el
ámbito madrileño sea el del Gregorio Marañón, según ha manifestado el director
médico de este hospital, Jesús Millán.
Marco general
Sobre este aspecto, el director médico del Hospital Clínico de Barcelona, José
Terés, opina que puede haber un marco general, pero muy amplio. El modelo debe ser de
cada centro para que sea muy participativo. "Todo lo que sea aplicable a todos desde
el Insalud o desde el Instituto Catalán de Salud, se parecería mucho a una carrera
militar o de funcionario, algo contrario al espíritu de cuerpo que se requiere en este
caso".
En la Consejería de Sanidad de Navarra, el sistema implantado es bastante general y
"descentralizado", en palabras de su consejero, Santiago Cervera, con
"pocas normas comunes a todos los centros. Si no, corríamos el riesgo de tener que
crear una Dirección General de Carrera Profesional por el volumen de trabajo que
generaría". En su filosofía está el que la evaluación la realice cada centro.
"Hemos pretendido que sea un sistema con pocos policías".
En este caso, la carrera profesional forma parte de un plan conjunto, y constituye
"uno de los lados del triángulo que conforma la reforma de la política sanitaria
foral", según el consejero de Sanidad, Santiago Cervera. Los otros dos lados son los
nuevos modelos de gestión y la relación entre Atención Primaria y Atención
Especializada.
Propuesta de la CESM
En la base de todas estas iniciativas se encuentra la propuesta de la Confederación
Española de Sindicatos Médicos (CESM), que estima que la Administración no pone en
marcha la carrera profesional "por desidia o porque los gestores del sistema
sanitario y también una gran mayoría de nuestros políticos temen el grado de autonomía
y dinamismo que una auténtica carrera profesional introduciría en el sector",
según explica su secretario general, Carlos Amaya.
La CESM propone que la carrera profesional sea para todo el Sistema Nacional de Salud y
que, por tanto, quede recogido en el futuro Estatuto Marco de la profesión. Asimismo,
propugna que debe haber dos tipos de carrera, asistencial y de gestión, unidas
funcionalmente de manera que no se pueda acceder a la de gestión sin pasar por escalones
previos de la asistencial. El modelo debería enriquecer profesional y humanamente a los
que se acojan a él. Por otra parte, el ascenso de una categoría a otra (la CESM habla de
cuatro categorías: especialista, médico adjunto, consultor y consultor clínico)
necesitaría de un número de años en la categoría inferior. Por último, la evaluación
del currículum y la adjudicación de créditos la haría una Comisión Nacional de
Acreditación.
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