Carencias
actuales en la organización de las consultas en A.P.
El
planteamiento de que si los profesionales de Atención
Primaria están bien o mal organizados y cómo
deberían realmente hacerlo es, en estos momentos, un
tema candente. Pese a que, se consideran muy bien formados para
abordar las principales patologías de sus pacientes,
sin embargo, se ven poco capacitados a la hora de tener que
estructurar una consulta. Muchos facultativos se lamentan, además,
de que las consultas adolecen de las herramientas necesarias
y coinciden a la hora de señalar serias dificultades
como la carga burocrática y la escasa optimización
de la utilización del tiempo de las agendas. |
Nekane Lauzirika
Tras 20 años
de la puesta en marcha de la reforma de la Atención Primaria
en España, lo cierto es que el tema de si los facultativos de
A.P. españoles están bien o mal organizados y de cómo
deben o cómo pueden organizarse, está verdaderamente de
plena actualidad tal como reconoce el doctor J. Casajuana Bruner, médico
de familia en Barcelona y estudioso en el tema, según ha demostrado
a través de varias conferencias que ha presentado sobre estos
aspectos.
| Para
que las consultas de A.P. funcionen adecuadamente deben estar dotadas
de las herramientas necesarias |
"En la organización
de las consultas, en primer lugar, existen carencias de concepto en
las mentes de los propios profesionales sanitarios. A los médicos
nos enseñan muy bien a tratar las distintas dolencias de nuestros
pacientes, pero muy poco a cómo estructurar una consulta",
opina, por su parte, el doctor Alfredo Guijarro Eguskizaga, del centro
de salud de Abadiño-Matiena, en Vizcaya, perteneciente al Servicio
Vasco de Salud-Osakidetza.
Para el doctor Guijarro, si desde las Administraciones sanitarias públicas
desean que las consultas de A.P. funcionen correctamente, deben estar
dotadas de las herramientas necesarias para ello. "Esto también
es incorrecto. Y cuando fallan las cuestiones conceptuales se dan más
palos de ciego de los necesarios. Casi todo el mundo tiene que dar los
mismos 'palos de ciego' porque los escenarios son equiparables unos
con los otros. No hay diferencias sustanciales entre lo que es una consulta
de Primaria de mi colega -refiriéndose al doctor Juanjo Larrañaga
del centro de Andoain (Guipúzcoa)- o la mía o la de un
facultativo de Andalucía o Extramadura", asevera con rotundidad.
| Expertos
proponen eliminar la actividad burocrática de la consulta,
creando circuitos específicos en el área administrativa |
Consideran los
facultativos de A.P. que casi todos se topan con dificultades similares
a la hora de desarrollar su trabajo. "Hay problemas al intentar
asumir los conceptos que existen detrás de un nuevo modelo consulta.
Porque pasar a la acción, en un contexto como el nuestro de servicio
público funcionarial, es complicado. Ésta podría
ser la tercera pata que falta para que se solidifiquen las consultas
de A.P. en España", reconoce el doctor Guijarro, quien apuesta
por sentar las bases conceptuales y 'abrir' las mentes a abordajes innovadores".
"Esto iría en beneficio tanto de los profesionales sanitarios
como del propio centro y, en consecuencia, también de los pacientes
del sistema".
"Hay que ensanchar las mentes de los profesionales, políticos...
y sembrar las dudas. No podemos quedarnos de brazos cruzados y pensar
'esto es así por castigo divino'. Sólo dudando si se debe
variar o no el sistema actual se podrá cambiar. Cuando se tienen
las cosas muy claras en esta materia -y éste es un error en el
que incurrimos los médicos generalmente por desconocimiento-
es un obstáculo para organizar de otro modo las consultas. El
generar dudas, lo que nosotros llamamos la fase cero, es la forma de
abordar las cuestiones conceptuales", añade este especialista.
| Muchos
especialistas coinciden en opinar que las transferencias sanitarias
no servirán para solucionar el problema de la organización
de las consultas |
El "manual
de instrucciones" de la organización de la consulta -según
recalcaba en una de sus ponencias el doctor Casajuana- es relativamente
simple y ha sido objeto de distintas publicaciones. La finalidad es
adecuar los circuitos por los que discurre la demanda, de forma que
se reparta el trabajo entre todos los miembros del equipo de la forma
más eficiente. Y esta adecuación se puede resumir en dos
grandes líneas de actuación, "la primera fase consistiría
en eliminar la actividad burocrática de la consulta, creando
circuitos específicos en el área administrativa, que en
realidad sería un parche 'temporal' mientras esperamos a que
la Administración asuma sus olvidadas responsabilidades de racionalizar
los documentos que empleamos en nuestro día a día. En
la segunda fase, se deberían adecuar los circuitos asistenciales
a la potencialidad real de los distintos profesionales; optimizar la
utilización del tiempo (gestión 'ergonómica') de
las agendas".
Sin una preparación
adecuada
El doctor Guijarro, que ha impartido numerosos cursos de organización
de consulta por las distintas Comunidades españolas, señala
que suele ver situaciones desalentadoras. "Me encuentro con muchos
profesionales de consulta de A.P. que no saben las cosas más
sencillas, las mínimas para que la demanda se adecúe a
la oferta; desconocen cuestiones básicas, algunas tan elementales
que al no aplicarlas se pueden -de hecho les sucede- amargar la existencia
laboral, al no poder asistir a todos sus pacientes como a ellos/ellas
les gustaría. Para que esto no suceda tienen que buscar alguna
salida. Estas situaciones son bastante endémicas entre nuestro
colectivo profesional", subraya.
| Los
facultativos distinguen entre lo que consideran burocracia necesaria
de la innecesaria, heredada, en su opinión, del antiguo sistema
ambulatorio |
Los especialistas
piensan que la reciente disgregación del Insalud y las competencias
transferidas a las distintas autonomías no solucionará
el problema de la organización de las consultas, "porque
es un tema de voluntad política. Una voluntad que actualmente
no parece existir", añade Mateo Segui Díaz, médico
de Familia de ABS Es Castell de Menorca.
Coincide plenamente con esta opinión el doctor Guijarro. "Todo
depende de quien lleve el timón; de la orientación que
cada comunidad autónoma quiera dar a la salud. Si es una orientación
de resolución de problemas de salud y no un abordaje de complacencia,
de satisfacción, de calidad; de actitudes que son más
instrumentales que finalistas. Y es que los políticos -apostilla-
tienen siempre mucha más tentación hacia la satisfacción
inmediata que a buscar resultados a largo plazo. Por eso -insiste- el
buen funcionamiento de las consultas de A.P. dependerá de las
mentes de quienes lleven los timones de la Sanidad en las distintas
Comunidades Autónomas".
El doctor Mateo Segui, con más de 18 años de actividad
profesional en el centro Es Castell de Menorca, y más de 25 ejerciendo
la Medicina, ha pasado por los distintos procesos de reforma de las
consultas de A.P. Insiste, a la hora de señalar la falta de voluntad
política para solucionar las organizaciones de consultas de los
facultativos de Primaria, en que "el transfondo de todo se encuentra
en el tema de la burocracia estructural y la mala comunicación
entre los distintos niveles. De alguna manera, el mal heredado de los
antiguos ambulatorios está haciendo que los centros de salud
actuales tengan grandes problemas de presentación, que los circuitos
de actuación no estén bien diseñados y que no sean
efectivos", dice con vehemencia.
El doctor Segui recuerda como la descapitalización del primer
nivel, la mejora de la situación económica, el aumento
de la cobertura de la Seguridad Social, el incremento de los gastos
hospitalarios, el escaso poder resolutivo de la Atención Primaria,
que fomentaba acudir a los servicios de urgencia, junto con una novedosa
teorización de la OMS en 1978 sobre la "Atención
Primaria de salud", permitieron poner los cimientos de la reforma
del primer nivel asistencial en España. "La organización
de los centros de salud se hizo bajo la idea de controlar la demanda
asistencial para que, así, la función curativa diera paso
a la de promoción de la salud y de prevención de la enfermedad.
Para ello, se redujeron los cupos, creándose más plazas
y se duplicó el tiempo de consulta. Del mismo modo, se dio prioridad,
por tanto, al control de los enfermos crónicos sobre los agudos,
la actividad programada sobre la demanda diaria y la enfermería
asumió parte del papeleo que antes hacían los auxiliares
y algunas de las competencias del médico: la atención
de enfermos crónicos. En este contexto, las visitas domiciliarias
poco a poco fueron menguando, de manera que, o se fueron mancomunando
en muchos casos al resto del equipo o se incorporaron al quehacer habitual
de la enfermera".
"En definitiva -continúa explicando el doctor Segui-, se
reguló el acceso al médico -programación- y se
dio la oportunidad de ser atendidos por los PAC (puntos de atención
continuada), donde cualquiera del equipo podía atender las contingencias
de salud de cualquier paciente asignado al centro; creándose
en muchos lugares, y como efecto negativo, las listas de espera en A.P.,
y acostumbrando a los pacientes a acudir a los servicios de urgencia
ante cualquier banalidad sanitaria.
Disminuyó de una manera progresiva el tiempo dedicado a las visitas
espontáneas diarias, ya que se ocupaban en un día en atender
a los pacientes de todos los compañeros que acudían al
PAC; las consultas eran más largas y sólo para atender
a la consulta programada; cuando un compañero se ausentaba, sus
pacientes eran compartidos por los demás (al contrario que en
el ambulatorio, donde eran sustituidos todos); y al desaparecer las
auxiliares, parte del papeleo volvía al médico, condicionando
muchas veces que, aun disponiendo de dos horas más de tiempo
que en los ambulatorios, éste no fuera suficiente para atender
a todos los pacientes que pedían asistencia diariamente.
Para el doctor Segui, aunque aumentó la resolutividad de los
centros de salud frente a los antiguos ambulatorios -mayor formación
del médico y oportunidad de pedir pruebas complementarias-, persistió
la dinámica "de pasarse la bola" de éstos, y
se mantuvo, -salvo en casos puntuales-, la especialización de
los centros. De ahí, que al contrario que en los pueblo, los
niños siguieron siendo atendidos por el pedíatra, ampliando
su cobertura hasta los 14 años; el embarazo y atención
a la mujer por especialistas; la Cirugía menor por cirujanos
o dermatólogos; y los domicilios por el personal de enfermería,
amén de diveros procesos asistenciales por unidades hospitalarias
creadas a tal fin.
La burocratización de la actividad asistencial, al igual que
en el sistema anterior, se mantuvo, pudiendo llegar al 40 por ciento
de la actividad del médico. Este hecho, junto con la carencia
de personal auxiliar y una falta de definición de la nueva función
de la enfermería, crearon conflictos con este personal y desmotivación
creciente en el facultativo.
Se diluyó la figura del médico en el equipo de A.P., siendo
a éste último a quien se pedía resultados y a la
postre se "incentivaba". Se instituyó la formación
continuada con la aparición de las sesiones clínicas y
se crearon las sesiones de coordinación que, mediante un sistema
asambleario, intentaban solucionar los problemas que diariamente surgían.
"No obstante -apunta el especialista-, de ser muy numerosas al
principio, de plantear y replantear los mismos problemas sin posibilidad
de solución, fueron perdiéndose por cansancio del personal,
y acabaron cumpliendo una de las 'leyes de Murphy', aquélla que
dice 'el trabajo en equipo es esencial: le permitirá echar la
culpa a otro', precisamente".
En definitiva, la RAP fue un proyecto atractivo que permitió
invertir en A.P., definir el papel del médico de familia, crear
los centros de salud, incorporar las actividades anticipatorias en la
consulta del médico, los registros y el control de calidad, etc.
Sin embargo, el trabajo en grupo en los centros de salud excesivamente
grandes y retribución por salario, la dilución de las
responsabilidades de sus integrantes, la falta de estímulo (incentivación),
la carencia de definición de competencias y de autoridad crearon
problemas organizativos de difícil solución que, junto
con la burocratización creciente de la actividad asistencial,
además de una descordinación entre niveles asistenciales
y unos pacientes cada vez más exigentes, han fomentado el desánimo
y el desencanto en una buena parte de los médicos del primer
nivel asistencial.
| Ciertos
profesionales apuestan por la implantación en España
de sistemas de prescripción farmacéutica ya experimentados
en otros países europeos |
Incremento de
la burocracia
En la misma línea de desencanto, este médico de familia
en Baleares critica el actual sistema de receta, "por ser algo
inoperante, un auténtico cuello de botella que colapsa las consultas
en el Sistema Sanitario. Esto, además, es algo que se podía
haber solucionado hace años, pero nadie se ha querido meter de
lleno en el tema y nos encontramos con que el facultativo "pierde"
un tiempo precioso haciendo recetas en lugar de estar atendiendo a los
pacientes. De otro lado -continúa explicando-, está el
papeleo inherente al sistema de ILT (Incapacidad Laboral Transitoria);
cosas de este tipo nos resta tiempo a los médicos para ejercer
nuestra profesión".
Crítico, pero pragmático, el doctor Segui se refiere con
dureza al incremento de la burocracia en Sanidad. "Sigue la que
teníamos antes y la de ahora con los registros. Actualmente,
asistimos a lo que se llama burocracia necesaria y la otra, la innecesaria.
La primera son los registros que se ponen y que existen para controlar
la calidad, medir los rendimientos de los trabajadores/as sanitarios
y cotejar la labor que llevamos a cabo. Ésta, de alguna manera,
es un registro nuevo. Pero la antigua burocracia sigue también
ahí, omnipresente. No tiene sentido -insiste- que las cuestiones
de la receta y la incapacidad temporal sigan dependiendo de los médicos
de A.P. Son los dos grandes lastres para los profesionales de la Atención
Primaria y dos de las muchas asignaturas pendientes que tiene el Sistema
Sanitario".
| Los
propios profesionales son conscientes de que deben erguirse como
los verdaderos gestores de la resolución de los problemas
sanitarios de los pacientes |
El doctor Segui
apuesta por implantar en España los sistemas de prescripción
farmacéutica que tienen en marcha muchos países de nuestro
entorno europeo. "En España, aún se hace una receta
por fármaco y la repetición de la medicación debe
llevarse a cabo en un centro de salud, lo que origina muchísimos
contactos sanitarios. Mientras, en otros países europeos se da
la orden a un farmacéutico -que es externo o puede estar dentro
del centro de salud-. Dicho profesional, de alguna manera, funciona
como el farmacéutico de cabecera y sería el encargado
de ofrecer la medicación, a medida que el facultativo se lo fuera
ordenando. Este sistema solucionaría gran parte de los problemas
que actualmente tenemos".
Es por esto que los médicos de familia se lamentan de que su
primera actividad sea la de prescribir medicamentos. "Sí,
continúa siendo la que produce más contactos con el sistema
sanitario. Y, simplemente, solucionando esto arreglaríamos entre
el 20 y el 30 por ciento de nuestro trabajo diario. Es sencillo, pero
parece que nadie quiere enfrentarse a este tema; durante las últimas
décadas todo el mundo parece lavarse las manos".
"Porque -como añade el doctor Segui-, de lo que se trata
es de aumentar el tiempo que dedicamos al trabajo clínico, a
aconsejar al paciente". "Existe otro problema -prosigue este
médico de familia- para el buen funcionamiento de las consultas,
y es que los centros de salud españoles son excesivamente grandes
y esto produce disfunciones entre los miembros que trabajan en ellos.
Los ambulatorios deberían haber sido diseñados de forma
más reducida. Un máximo de diez personas por centro hubiera
sido lo idóneo", recalca, mientras añade que existen
zonas de España donde los centros carecen de los medios necesarios,
en cuanto a instalaciones y también a personal, para trabajar
adecuadamente. "En Menorca e Ibiza el tiempo de consulta es bastante
alto en comparación con otras zonas como, por ejemplo, Zaragoza.
Y todo esto influye en la cantidad de competencias que el médico
quiera asumir, en sus motivaciones, en la atención que recibe
el paciente, ...".
Entornos laborales
El doctor Guijarro está convencido -porque es un hecho- de que
los entornos laborales en Atención Primaria funcionan muchísimo
mejor cuando se recapacita y se cae en la cuenta de que existen otras
formas de plantear las consultas; cuando dudan sobre el funcionamiento
de los propios centros sanitarios. En definitiva, cuando los profesionales,
las gerencias... reflexionan sobre cómo se organizan para responder
a la demanda de los pacientes; cuando se ha dado ese paso, hay cambios
organizativos que modifican sustancialmente la satisfacción profesional
y, evidentemente, la de los propios pacientes".
Con unas condiciones laborales adecuadas la innovación es la
regla. "Es una cosa espontánea", reconocen los doctores
Segui y Guijarro, para quienes el cambio de organización de las
consultas de A.P. no conlleva grandes inversiones económicas.
"Las Administraciones sanitarias no se pueden escudar en que sea
costoso, porque sería una falacia. En lo único que tienen
que invertir es en formación y comunicación. Porque si
un médico de Parla, por poner un ejemplo, tuviera la oportunidad
de ver otros escenarios organizativos seguro que sería muy interesante
profesionalmente para él. Le haría recapacitar sobre su
trabajo y el de los demás. Y tendría la oportunidad de
cotejar su funcionamiento con otros y también de variar si lo
considera oportuno. Evidentemente, esto tiene un costo económico
que se vería compensado con creces, ya que unas organizaciones
de consulta modernas evitarían gastos innecesarios".
Lo complicado, en opinión de los facultativos de AP, es disponer
de unos días para dedicarlos a la formación. "Esto
requiere una inversión de tiempo. Y, por ahora su obtención
es complicada. Pero ésta es la inversión que se requiere.
Para ello, aunque seamos animales de costumbres, hay que cambiar de
hábitos. No podemos resignarnos a pensar que las consultas de
A.P. son así porque "Dios lo quiso así". Hay
que invertir en formación, en comunicación interprofesional.
Esto, actualmente, no está muy valorado", repite el doctor
Guijarro, al tiempo que recalca que esta filosofía no está
en la mente de las organizaciones. "Es estupendo y necesario igualmente
que haya cursos de puesta al día para la atención de los
diabéticos y otros enfermos. ¡claro que hay que saber atenderlos!
Y ofrecerles toda la información posible al mismo tiempo que
los últimos adelantos de la Ciencia/Medicina, pero también
hay que tener tiempo y espacio para ello. Sin embargo, si estamos hasta
la bandera y agobiados con las recetas y los temas burocráticos,
por mucho que sepamos la clínica no podremos tratar adecuadamente
a los usuarios del sistema ", recalca.
Actualmente, los médicos de familia tienen 1.600 horas anuales
de contrato con la Administración pública. "Si estamos
el 30 por ciento de nuestra jornada dedicados a la asuntos de 'papelería',
restamos tiempo a la atención directa al enfermo y a la relación
clínica y profesional, que es lo que debiera de tener valor en
nuestro quehacer profesional. Porque para ello nos hemos formado, para
la asistencia, no para resolver cada vez con mayor profusión
las cuestiones burocráticas", tal como coinciden Segui y
Guijarro.
Hacia pactos
de relaciones
Para el doctor Guijarro se hace necesario llegar a un pacto de organización
y relación que sea capaz de generar de modo casi espontáneo,
un proceso de mejora continua. "Que cada palo profesional aguante
su vela dentro de los equipos y esa propia responsabilidad profesional
asumida por todos nos haga sentir motivados en la consecución
de mejores resultados".
Este facultativo de A.P. insiste a la hora de señalar en la necesidad
de avanzar en la definición precisa de los resultados esperados
que es una responsabilidad, en primer lugar, profesional, además
de social, "por aquello de dar cuenta de lo que hacemos. Por otro
lado, deberemos establecer modelos de resolución de los problemas
sanitarios que abordamos, diseñar sistemas de información
y medición que, cual compás de navegación, nos
indiquen la distancia que nos separa de la meta. Éste tiene que
ser nuestro interés profesional, esto no es cosa de otros o de
los gestores", añade.
Para el doctor Guijarro son los propios profesionales los verdaderos
gestores de la resolución de los problemas sanitarios de los
pacientes. "La clara conciencia de esta realidad es la que hace
que los gestores inteligentes asuman su único papel realmente
productivo y cumplidor: el papel de facilitador de las necesidades profesionales,
porque esos principios ya los tenemos realmente asumidos nosotros mismos,
en los equipos".
| Se
hace necesario llegar a un pacto de organización y relación
que sea capaz de generar un proceso de mejora |
El marco de relación
profesional actual con la empresa sanitaria puede cambiar. "De
hecho -prosigue este facultativo-, el marco de la propia empresa sanitaria
está variando, la convergencia europea en esta materia dará
lugar a modificaciones de modo indudable. Ya hay un debate abierto por
resoluciones del Parlamento Europeo en materia de posibilidades de obtener
atención sanitaria reglada en otros países de la UE. Todos
estos cambios exigen que nos situemos como profesionales y nos dotemos
de las mejores herramientas para hacerlos frente con éxito. La
herramienta del conocimiento y análisis de los aspectos organizativos
compartiendo la meta son claves para nuestro futuro como médicos
de AP".
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