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En busca de una panacea para el conflicto entre médicos y aseguradoras  

 POR PRIMERA VEZ DESDE SU CREACIÓN, HACE CASI 15 AÑOS, LA MESA NACIONAL DE ASISTENCIA COLECTIVA DE LA OMC EMPIEZA A VER LA LUZ EN EL ETERNO DEBATE QUE EN SU SENO MANTIENEN MÉDICOS Y ASEGURADORAS. TODOS SE HAN PUESTO DE ACUERDO EN LLAMAR A LAS COSAS POR UN MISMO NOMBRE Y ESTÁN EN VÍAS DE CONSENSUAR UN NOMENCLÁTOR QUE SIENTE LA BASE PARA FUTUROS ACUERDOS. AUNQUE NADIE CONFÍA EN DAR CON LA PANACEA, AMBOS COLECTIVOS EXHIBEN EL MEJOR DE LOS TALANTES EN LA NEGOCIACIÓN.  

 Jaime López 
 

Todo ha vuelto ya a la calma. Pero, la situación llegó a tal extremo que, por ejemplo, en León once traumatólogos llegaron a negarse a ofrecer sus servicios a los pacientes asegurados con la compañía Adeslas porque ésta pretendía rebajar sus honorarios, hasta en más del 40 por ciento en algunas intervenciones. La protesta afectó a cerca de 4.000 pacientes que debieron buscar otros cauces de asistencia. "El 99 por ciento de los enfermos estaba de nuestra parte y muchos fueron a quejarse a las aseguradoras", indica uno de los traumatólogos implicados. Dos meses después, Adeslas se ha comprometido no sólo a no bajar los honorarios sino a elevarlos conforme al incremento del IPC.

El esquema, tanto su planteamiento como su resolución, puede no ser extrapolable a otros escenarios, pero muestra la divergencia de intereses que mueven a médicos y aseguradoras. El conflicto es tan antiguo como éstas últimas. Los médicos reclaman más honorarios y las compañías replican que los beneficios no dan para más. La Mesa Nacional de Asistencia Colectiva de la OMC lleva tratando desde hace casi 15 años y que en estos momentos ha recobrado luz por primera vez desde su creación. Hace ahora un año y medio, José María Nieto se hizo cargo de la vocalía de Asistencia Colectiva de la OMC. "En la mesa nacional, nos encontramos un ‘maremagnum’, con los colegios fraccionados entre sí y las compañías, también. Había que partir de cero". El punto de partida ha consistido en elaborar un nuevo nomenclátor -listado de todas las actuaciones médicas- que fuera aceptado por todos. El acuerdo se consiguió el pasado 19 de mayo, fecha en que se establecieron las bases para una nueva relación entre médicos y aseguradoras. Además del nomenclátor, se acordó redactar un contrato de prestación de servicios, crear una comisión paritaria para dirimir problemas y alcanzar un acuerdo sobre honorarios.

 "El nomenclátor es lo fundamental", explica Nieto. "En realidad, esto no significa que se solucione nada, pero es la primera vez que todos nos ponemos de acuerdo en adoptar un mismo lenguaje". El nomenclátor sienta la base para poner precios homologables, en lo que se llama fase de baremación. Pero estos precios sólo pueden ser sugeridos, dado que se está en un terreno de libre competencia en el que fijar las tarifas iría contra esa libre competencia. El director médico de Sanitas, Julián Ruiz, advierte, sin embargo, que, a pesar de que el nomenclátor esté terminado para antes este verano, "hasta el año 2001 no será operativo porque es necesario adaptar los sistemas informáticos de las empresas". En estos momentos, la petición de una subida de los emolumentos de los médicos se concentra en la revisión de los baremos, es decir, de los precios de los actos médicos. Con frecuencia llevan congelados varios años. "En técnicas diagnósticas hace diez años que no se suben los honorarios; y en consultas, hasta cinco años", refiere el vocal de Asistencia Colectiva de Baleares, Joan Gual. 

Cuestión de baremos
Una vez todo el sector se maneje con la misma nomenclatura, el siguiente paso es negociar los baremos. Es también el punto donde previsiblemente volverán a surgir las fricciones más profundas. "¿Por qué no se revisan los baremos?", se pregunta el presidente de la agrupación de los seguros de enfermedad de UNESPA, Teótimo Saéz, miembro activo de la Mesa Nacional de la OMC. "Porque al crecer mucho el coste de la siniestralidad (el gasto en asistencia sanitaria), no queda dinero". Y ¿en qué sube esa siniestralidad? Según Sáez, en el número de actos médicos. "hay una hiperinflacción del número de actos". Los pacientes demandan más actos, en parte por que la población está envejeciendo y ello eleva este número. Al tiempo que, según Sáez, el propio sistema incentiva esa elevación, ya que se paga al médico en función de ese número de actos. "El incremento en las primas que pagan los asegurados se va en pagar el incremento del número de actos médicos", asegura Sáez. "Lo único que puede hacerse es no revisar el precio de estos, lo que puede ser otro incentivo para que éstos aumenten".
 
Sáez se muestra algo pesimista. "No hay propuestas. La solución plena es difícil, pero se puede mejorar la situación actual". Critica que el médico se fije únicamente en el precio del acto médico y no en que el número de los mismos se ha elevado. "Si se oculta una parte de las cosas, el análisis de la realidad no sirve de nada".

"Los baremos" refiere el director médico de Sanitas, Julián Ruiz, se están revisando constantemente, porque la tecnología varía los precios del acto médico. No se paga lo mismo por una resonancia magnética ahora que hace diez años. Por esto, los médicos deberían hablar de lo que ellos perciben en total. Ahí sí que se incrementa, y no por baremos. Por su parte, el vocal de asistencia colectiva de la OMC, José María Nieto, reitera que el índice de frecuentación no está engrosado por los médicos para ganar más. "Las compañías tienen sus mecanismos de inspección si no se fían y si detectan algo en este sentido, que nos lo digan y se estudiará". El vocal de Asistencia Colectiva de La Coruña, Paco Pedro Martín, piensa que es más bien al contrario, que son las aseguradoras las que en sus folletos de propaganda incentivan al cliente para que acuda más al médico, ya que ése es uno de los argumentos de venta de la poliza. "Hay incluso actos médicos que no se pagan; raramente te cuadran las cuentas", comenta Martín.

Pero la principal lamentación de los médicos es que se pague por proceso y no por acto médico. "Quitaría el problema de la frecuentación", indica Nieto. De esta forma, está previsto realizar un estudio de los cinco procesos más frecuentes en cada especialidad, que habitualmente acaparan el 90 por ciento de las visitas.

Nieto es optimista. "Ahora mismo estamos sentado las bases para llegar a un acuerdo. Hay buena voluntad y parece que las cosas se vayan a arreglar. Luego propondremos novedades como que el paciente pague al médico en la consulta y luego cobre de la compañía, entre otras. De esta forma, el usuario sabría lo que cuesta su visita".   

Precios orientativos
 Entre las razones de este optimismo está la actividad de la mesa nacional, cuyas reuniones se han convertido ya en una rutina. En el transcurso del verano quedará debatida la baremación sobre la que empezará a negociar a finales de septiembre o principios de octubre. Al final del proceso, la OMC marcará unos precios orientativos, por debajo de los cuales el médico sabrá que está trabajando por debajo de la competencia. En cuanto a los honorarios, se establecerán igualmente unos emolumentos orientativos recomendados que se negociarán aparte con cada compañía.

Pero es un proceso lento. "Se ha perdido un año en el que no se han subido los precios, en el que han subido los gastos pero no los ingresos", se queja Nieto. Sobre si los ingresos generales del médico han subido, Nieto aduce que si así fuera, habrá sido a base de trabajar más. "El facultativo necesita cierto nivel adquisitivo para mantener la consulta. Si vemos que lo que paga el paciente no llega para cubrir gastos, hay que ampliar el número de pacientes y de horas de trabajo".

Nieto lamenta que en algunas intervenciones se pierde dinero. "Tienes que coger cuatro taxis para ir a ver al paciente, más las horas de trabajo, y te cuesta más de lo que ganas. A eso no hay derecho. Se presta a que se hagan las cosas mal". Para Julián Ruiz, director médico de Sanitas, "tanto médicos como aseguradoras somos conscientes de que tenemos que ir de la mano porque estamos en el mismo barco. Si no, nos vamos al garete todos". En su opinión, la solución pasaría por la política. "El factor rompedor de esta situación sería una voluntad política de apoyo al sector privado, que se permita a la gente más libertad de elegir entre cobertura pública o privada".

En este sector, tres compañías -Asisa, Adeslas y Sanitas- acaparan el 50 por ciento del mercado. Ruiz hace notar que los beneficios del sector son pequeños, comparativamente, con otras industria como la farmacéutica, donde son de dos o tres dígitos por un dígito en las aseguradoras. 
El índice de siniestralidad (gastos médicos del sector partidos por ingresos) es del 83 por ciento. Es decir, de cada 100 pesetas, 83 se gastan en asistencia médica. De ellas, según Ruiz, dos tercios son honorarios médicos.

Otro factor que genera el descontento entre los médicos, según Ruiz, es que no a todo el mundo le va igual. "Aquí se cumple la regla de Pareto, que un 20 por ciento de los profesionales acumulan el 80 por ciento de los servicios e ingresos, por lo que no es lo mismo hablar con un médico que esté en el 20 por ciento que con uno del 80 por ciento". A pesar de todo, Ruiz es optimista. "Estamos entrando en un ciclo económico que anima a la gente a hacerse un seguro privado".   

Trato diferenciado
Por su parte, Asisa se sitúa en cierto modo al margen del debate. Enrique de Porres, adjunto al presidente de Asisa y uno de los fundadores de la mesa nacional de la OMC de asistencia colectiva, cuando ostentaba el cargo de secretario general de la CESM, sostiene que su empresa, por el hecho de ser gestionada por una cooperativa formada por los propios médicos que la componen, no tiene ese problema. "Ellos mismos deciden en asamblea cuánto quieren dedicar a honorarios". En 1999, esa cifra fue de casi el 60 por ciento. "En vez de dedicar 300 millones a publicidad, pues los dedicamos a honorarios. Por eso otras tiene más publicidad que nosotros". Ello conduce a otra de las reflexiones que se están imponiendo en este debate: no todas las aseguradoras son iguales. Por ello, la intención es pactar de forma diferente con cada una de ellas. "Las subidas lineales que quiere la OMC discriminan a las que mejor pagamos a los médicos y esa no es la manera de afrontar esta negociación". En su opinión, es difícil que se llegue a un acuerdo global del sector. "El marco debería llevar a hacer actuaciones diferenciadas, porque los acuerdos marcos sobre precios están prohibidos por la ley".  

Datáfonos
Otra de las reivindicaciones de los médicos es el cambio del sistema del datáfono, el aparato que registra las visitas de cada compañía en la consulta del médico. Cada compañía exige su datáfono por médico. "La administración de las compañías se lo han pasado a los médicos", explica José María Nieto. "Son 9 ó 15 pesetas cada llamada a la aseguradoras". Según Joan Gual, "en la recepción de consultas con varios médicos, en varias compañías, puede haber hasta veinte datáfonos". La propuesta de la OMC es, por una parte, unificar los datáfonos de todas las aseguradoras y, por otra, que el teléfono que deba marcar el médico sea gratuito, es decir, un 900 en vez de un 902. 

Otra queja recurrente por parte de las aseguradoras es el exceso de médicos. "Somos el país del mundo con más médicos por habitante", lamenta Enrique de Porres. En España, hay 70.000 médicos para los 40 millones de habitantes. En el sector de las aseguradoras, hay 40.000 para 6 millones de asegurados. El problema más intenso lo tienen las aseguradoras con cuadros más abiertos, es decir, que dan mayores facilidades a los profesionales para ingresar en ellas. En este sentido, las más abiertas son Asisa, especialmente, y Adeslas. Asisa, por su origen, en plena posguerra como continuación de los igualatorios que surgieron antes de que se creara la Seguridad Social, estaba abierta a todos los facultativos. Pero, el año pasado, la asamblea decidió cerrar en cierto modo el cuadro, "entornar un poco la puerta de entrada", explica de Porres.  Prescindir de dos tercios de los profesionales es una burrada que a nadie se el ocurre", puntualiza Teótimo Saez. "La premisa es que no hay trabajo para todos. Esto es muy difícil de arreglar".

 En este orden de cosas, el consenso en el nomenclátor ha estimulado las negociaciones y refrescado los ánimos. Ambas partes tiene claro su deseo de colaborar y el lugar donde debatir, la mesa nacional de Asistencia Colectiva de la OMC. "La problemática no viene tanto de la actitud de la otra parte, sino del escenario. No tenemos culpa ninguno", explica el presidente de UNESPA, Teótimo Sáez. "Los Reyes Magos no van a venir; ya no vienen. Hay que trabajar".
 
La batalla autonómica
En Cataluña, los protagonistas del debate son, por una parte, los Colegios Oficiales de Médicos catalanes, encabezados por el de Barcelona (COMB), y por otra, la Unión Catalana de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (UCEAC), que agrupa a más de 50 entidades. 
El COMB pidió recientemente que se incrementaran los honorarios en un 214-15 por ciento de acuerdo con a subida del IPC en los últimos cinco años. La propuesta del COMB es que la tarifa mínima sea de 3.240 pesetas por acto médico frente a la media actual de 2.600. Por su parte, las mutuas pretenden que se baje a 1.700 pesetas.

Más de 3.000 médicos han firmado un manifiesto en contra de que no se actualicen los honorarios. Y se han mantenido reuniones entre representantes de ambas entidades que están a punto de dar sus frutos, un convenio prorrogable con actualización de los honorarios, a partir del nomenclátor consensuado y con un control de calidad asistencial objetivo a largo y corto plazo, entre otros logros.

Por otra parte, el COMB ha encargado al profesor universitario de la Universidad de Barcelona, José Antonio Rodríguez, un estudio sociológico en el que se evalúe el sector de los médicos que trabajan para aseguradoras, su grado de satisfacción, la dedicación, valoración de las entidades,... "En breve tendremos los resultados", augura el vicepresidente del COMB, Alfons Malet.

Por su parte, el Colegio de Médicos de Valencia ha elaborado otro estudio encargado a la empresa Health Clinic Consultants. En él se reflejan, principalmente, tres críticas hacia las compañías aseguradoras. En primer lugar, el trato recibido por las compañías ha sido calificado de "no ir más allá de la mera corrección"; en segundo lugar, se hace hincapié en la falta de información y, por último, la contraprestación económica que reciben, que es calificada de forma unánime de "insuficiente". En este sentido, hay que decir que, según los datos que maneja el Colegio de Médicos de Valencia, mientras en el periodo de tiempo 94-95, las primas de seguros han subido un 40 por ciento y el IPC en un 20-22 por ciento, los honorarios médicos se mantienen inamovibles desde 1995.

Según este estudio encargado por la Sección Colegial de Asistencia Colectiva del COMV, el perfil del médico tipo de asistencia colectiva es "un varón de 49 años de edad, con dedicación dividida entre la actividad pública y la privada, que suele trabajar de forma individual, tiene consulta médica en propiedad y colabora con una media de 5 a 8 entidades aseguradoras". 
Otra de las conclusiones que se han podido extraer de este informe hace referencia al papel que le corresponde desempeñar al Colegio de Médicos de Valencia en esta relación profesional entre médicos y empresas. Frente a una situación actual en la que hay una carencia absoluta de normativas sobre la calidad asistencial y sobre los criterios de acreditación de las consultas médicas en el sector de la asistencia colectiva, el 81 por ciento de los encuestados cree "fundamental" la participación del Colegio de Médicos en el desarrollo y posterior puesta en práctica de esa normativa. Incluso, un 93 por ciento "respaldaría una negociación de honorarios llevada a cabo desde el Colegio" con el establecimiento de un marco contractual que regule las relaciones entre ambas partes.

 

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