Alternativas al
actual
mercado laboral sanitario
EL MERCADO LABORAL SANITARIO ACTUAL
VIENE DETERMINADO POR UNA SERIE DE FACTORES EN LOS QUE INTERVIENEN LAS ÚLTIMAS DIRECTIVAS
SURGIDAS EN LA UNIÓN EUROPEA RESPECTO A LA FORMACIÓN, POR LO QUE EXISTEN FUERTES
CONEXIONES ENTRE ÉSTE Y EL MERCADO FORMATIVO. TAL ES ASÍ, QUE LAS DECISIONES POLÍTICAS
QUE SE TOMEN EN EL TERRENO DE LA FORMACIÓN TENDRÁN SU EFECTO EN LA OFERTA LABORAL AL
CABO DE LOS AÑOS, YA QUE CADA ESTUDIANTE QUE OCUPA UNA PLAZA EN LAS FACULTADES DE
MEDICINA PRECISARÁ DE UN PUESTO DE TRABAJO, DESPUÉS DE UNA MEDIA DE 10 AÑOS DE
PREPARACIÓN, EN EL QUE DEBERÁ ESTAR ASENTADO DURANTE 45 AÑOS MÁS |
José María Nieto Cortijo
Vocal Nacional de Asistencia Colectiva de la Organización
Médica Colegial
La asistencia médico-sanitaria actual es un proceso
enormemente complejo si se compara con la simple relación médico-enfermo que era la que
prácticamente predominaba hasta hace pocos años, siguiendo la vieja frase de Sócrates
que ya advertía en su "República" que los auténticos médicos "curan al
cuerpo con el alma, la cual no puede estar enferma ni llegar a estarlo si ha de curar algo
rectamente".
Pues bien, aun cuando al acto médico no puede privársele
de su peculiaridad ni al médico de la suya dentro de las demás profesiones, dicho acto
queda englobado dentro de una estructura social complicada de servicios de salud, que
comprenden desde la educación sanitaria, Medicina preventiva hasta la Medicina curativa
en los grandes centros hospitalarios.
La colectivización de la asistencia sanitaria es un
fenómeno de nuestro tiempo en el que se contemplan como prioridades el derecho a la
salud,
la equidad y la universalización de la misma.
Debemos citar al humanista Rof Carballo cuando afirma que
"todos los hombres somos iguales ante la enfermedad" así como el desafío de la
Declaración de ALMA ATA en 1978 al hablar de "salud para todos en el año
2000", frase que recordaremos varias veces dada su importancia.
Pero al mismo tiempo que hacernos un esbozo de los
conceptos de salud hemos de recordar como ha ido evolucionando la asistencia sanitaria a
lo largo de los tiempos. Desde la Roma y Grecia clásicas pasando por los grandes
hospitales de Bagdad y Damasco, el Estado fue siguiendo la iniciativa privada creando un
sistema hospitalario de Beneficencia, con lo que el carácter asistencial queda confundido
casi siempre con el fin político de la misma.
Luego con el Cristianismo se asocian los hospitales a la
caridad cristiana y a través de ella se atiende a pobres y desvalidos, asumiendo las
Ordenes Religiosas la atención médica y proliferando las fundaciones privadas
dependientes de las mismas. La Beneficencia se institucionaliza con intervención del
Estado a finales del siglo XIX hasta crear los decretos de 1911, 1922 y 1932 sobre la
organización y ordenamiento de la Beneficencia. De la Beneficencia se pasó a la
Seguridad Social financiada por empresarios y trabajadores, siguiendo las bases
establecidas por Bismark el 1 de enero de 1884.
En nuestro país, el Seguro de Enfermedad se implantó en
tres fases comenzando el año 1944 y concluyendo en 1948 con la ordenación de la
asistencia, excepto la hospitalaria, reproduciendo las formas de actuar hasta entonces de
la Medicina privada igualas médicas, cajas de salud, etc.
Mediante sucesivas leyes se huye del empleo de la palabra
hospital, sustItuyéndolo por el de residencias y ampliando la cobertura social hasta
hacerlo universal en 1986 por mandato constitucional, con una cobertura directa por parte
del Insalud directo o transferido casi toda la población excepto a los cubiertos por
MUFACE, MUGEJU, ISFAS y MUNPAI, que suman alrededor de los dos millones de ciudadanos a
los que se les da la libertad de elegir el proveedor de la asistencia y que eligen la
asistencia privada.
¿Cómo actuaba el médico en las diversas épocas? En los
hospitales de Beneficencia la Medicina se basaba, plenamente, en el arte clínico y junto
al hospital existía la clientela privada.
Pero más tarde las cosas fueron cambiando y la Medicina
fundamentalmente libre hasta entonces comienza a sufrir el impacto de los cambios sociales
y en el transcurso de una generación, el profesional se ve protagonista de un tremendo
cambio en su forma de actuar, debido a una serie de cambios que podemos resumir en: la
especialización y superespecialización; los avances de la técnica en la profesión; la
estimación del profesional; y la búsqueda de la eficiencia del acto médico.
Todos estos datos influyen de forma decisiva en la
existencia de una Medicina publica y otras diversas formas de asistencia médica que se
enmarcan dentro de lo que se denomina asistencia privada, pero que en realidad es una
gestión privada de la Sanidad publica, dentro de cuyo aspecto está entre otras la
Medicina colectiva.
La actual oferta profesional
Con las directivas surgidas de la Unión Europea, los
estudios de Medicina no terminan en la licenciatura, sino que es preciso una
especialización. Esto determina el mercado actual y de los años venideros, existiendo
conexiones muy estrechas entre el mercado educativo, el laboral relacionado con la
formación, y el ejercicio profesional esto quiere decir que la plétora de médicos que
hoy existe es el resultado de políticas educativas de los años 70-80 y lo que se realice
hoy generará la oferta humana para el futuro de acuerdo con la tabla I.

Desde el 1 de enero de 1995 es obligatoria la
especialización en España por lo que, incluso, los médicos de Medicina General están
obligados a obtener el título de especialista en Medicina Familiar y Comunitaria que es
la denominación de la especialización.
El problema para la clasificación de estos médicos es
grande, pues por un lado hay que convalidar sus títulos por los de alguna especialidad y
hay médicos con varios títulos de especialista y, por otro lado, hay gran cantidad de
facultativos trabajando como especialistas perfectamente competentes pero sin titulo
oficial como son los denominados MESTOS hoy en vías de solución.
Pero ¿cómo conseguir un titulo de especialista en
España? Hoy día con la oferta de plazas MIR casi todos los graduados tienen posibilidad
de especializarse con la salvedad de que no pueden elegir la especialidad que desean sino
la que un examen aleatorio les corresponde (espero que esto también se solucione en los
próximos años).
Por otro lado, la oferta de plazas MIR es casi completa
por parte del Sistema Sanitario Público con pocas oportunidades de formación para los
hospitales privados. Con esto, el Sistema público se asegura una mano de obra barata,
dando lugar a interacciones entre la oferta y la demanda formativa y laboral. Esto da
lugar a que mientras que existe una amplia oferta de trabajo vía MIR, paradójicamente se
produce una disminución de plazas de médicos especializados. Es preciso pues una
acreditación de formadores de especialistas a centros
privados
para una libre formación de especialistas, ya que de lo contrario deben ir a formarse en
otros países con las limitaciones que ello conlleva.
Respecto a la formación de médicos, por parte de las
Facultades, en España comienza a implantarse el numerus clausus en el curso 1978-79 tras
el fuerte aumento del número de alumnos, y tras ello hubo fuertes restricciones a la
formación de especialistas, restricciones que como he citado anteriormente han
desaparecido si bien, cuando se termina el programa de especialización, hay pocas
oportunidades de obtener trabajo en el sector público dada la saturación de los
hospitales, paradójicamente con puestos en formación. Esta evolución aclara el problema
de los MESTOS.
Otras expectativas de trabajo para los médicos recién
licenciados podemos encontrarlas en las Facultades de Medicina con la realización del
doctorado y seguidamente la dedicación a la enseñanza como ayudantes y profesores, o
bien con contratos laborales en entidades privadas, ayudantes de equipos, contratos con
ONG, oposiciones a funcionarios: Sanidad militar, titulares, prisiones, forenses, registro
civil, Medicina exterior, etc. pero paulatinamente se van cerrando estas vías al exigir
el título de especialista para cada una de ellas.
Estado actual del empleo médico
Actualmente, existen en España 181.390 médicos, según
la última información de especialistas de la OMC, de los cuales unos 20.000 son MIR, lo
que corresponde a cerca de 40,8 médicos por cada 10.000 habitantes, con una edad media
alrededor de los 41 años.
La oferta de plazas de especialización vía MIR está
establecida desde hace varios años entre las 4.500 y las 5.000 anuales, con lo que el
número de médicos seguirá aumentando en los próximos 19 años, hasta que se produzcan
las jubilaciones correspondientes a los licenciados en la década de los 70 que
constituyen el origen y la magnificación del problema.
Actualmente, en la Sanidad publica trabajan el 52 por
ciento de los médicos, mientras que sólo el 14 por ciento desarrolla su actividad en el
sector privado, situándose el desempleo actual en torno al 20-22 por ciento.
Además, hay que contar con el número de médicos adscritos a la Sanidad militar.
Y no debemos olvidar las plazas de médicos del cuerpo de
Sanidad, funcionarios de los diferentes Ministerios: forenses, médicos del registro
civil, médicos de Sanidad exterior, médicos de los demás Ministerios, a cuyas plazas se
accede mediante oposiciones más o menos limitadas que se publican ocasionalmente en el
BOE.
Hemos de destacar cómo hay un gran numero de
profesionales calculado en el 10 por ciento que actúan en tareas administrativas dentro
de la propia Administración como directores de hospitales, inspectores, etc. y otro gran
número, alrededor del 4-6 por ciento que se dedican a trabajos laborales relacionados con
la Sanidad dentro de empresas privadas.
Tras esto y dentro de las actividades sanitarias debemos
mencionar a los médicos con contrato laboral que desarrollan su trabajo en los hospitales
privados que existen: 49 dependiendo de la Administración local, 17 dependiendo del
Ministerio de Defensa, 29 de otros servicios públicos, 26 de las mutuas de accidentes,
131 son privados no benéficos que pertenecen a la Iglesia, Cruz Roja, etc., y 318
privados no benéficos. En ellos pueden existen plazas de trabajo que pueden ser cubiertas
por cualquier médico a quien contraten para las mismas.
Al lado, de estas formas de trabajo nos encontramos hoy
día con la aparición de nuevas situaciones laborales ante las nuevas formas de gestión
que van apareciendo en la Sanidad nacional encarnadas en las fundaciones, unidades de
gestión clínica, centros públicos de gestión privada, etc. en los que las
contrataciones se realizan entre médicos titulados pero basándose principalmente en el
adiestramiento y cualificación obtenidos mediante la
práctica profesional y apoyándose en el perfil de la práctica laboral actual, con lo
que estamos ante un nuevo cambio de actuación, ya que si al MIR se accede mediante
conocimientos teóricos, luego a la práctica laboral, con las nuevas formas de gestión,
se accede mediante un perfil basado en la práctica profesional.
Y, finalmente, llegamos al campo de la asistencia libre en
la que todo especialista que lo desee encuentra su puesto de trabajo, trabajo que encaja
perfectamente con las características liberales de la profesión.
La profesión médica siempre ha sido remunerada por acto
médico y para evitar gastos imprevistos se pasó a las igualas médicas en la que los
médicos cobraban mensualmente a los pacientes por mantener una asistencia sanitaria
continuada.
Tras esto vino la intervención de empresas que aseguraban
la salud. La fórmula aseguradora en nuestro país es diferente de los países americanos
e, incluso, de algunos continentales. En estos países existe el seguro de reembolso o
seguro de enfermedad, mientras en España predomina el seguro de asistencia sanitaria.
En el seguro de asistencia sanitaria, la aseguradora
garantiza un determinado nivel de cobertura sanitaria, gestionando la propia entidad los
recursos asistenciales precisos para cubrir la siniestralidad y ofertado al asegurado
tanto cantidad como calidad de servicios.
En el seguro de enfermedad, la compañía actúa abonando un
porcentaje de gastos al asegurado, dejando a éste que actúe libremente contratando los
servicios asistenciales hasta la cantidad de dinero asegurado.
Dentro de estas formas hay que citar a los igualatorios
médicos, que surgieron de la raíz de las antiguas igualas y como respuesta de los
médicos al intento de las compañías aseguradoras de convertirles en asalariados, cuando
se iniciaba el cambio en el sector publico a lo que se denominaba trabajo a full time.
Son los igualatorios médicos los que, basados en los
Colegios Profesionales, pueden dar mayor número de puestos de trabajo a médicos recién
terminados y a aquéllos que manteniendo un mínimo nivel comienzan a trabajar en el
sector, ya que de lo contrario se
rían los profesionales, consultorios y hospitales privados
con mayor capacidad de marketing quienes atraerían, los pacientes en detrimento quizás
de quienes mejor pueden realizar una asistencia.
Al margen de esta forma de asistencia nos queda
únicamente la asistencia libre y privada que un medico puede realizar siempre que esté
capacitado y autorizado para la misma, Hoy día cada vez se van poniendo mas trabas a este
tipo de asistencia, que es la puramente médica, donde el paciente entrega su confianza al
medico de forma directa y sin intermediarios de ningún tipo. Pero con los avances
técnicos de la Medicina, la evolución social de la población, y los costes que conlleva
abrir una consulta, cada vez se eleva más el precio que el paciente debe abonar al
profesional, para que éste pueda mantener al día el material necesario y las condiciones
de la consulta con el fin de poder tener una cierta acreditación, que desde los Colegios
profesionales intentamos controlar, con el fin de que el profesional libre siempre pueda
dar una asistencia correcta.
El papel de los Colegios Médicos en la organización
de la profesión
Los Colegios profesionales son corporaciones de derecho
público con personalidad jurídica propia. El Estado delega en ellos el garantizar los
derechos fundamentales de los ciudadanos que pudieran ser vulnerados en el curso de la
actividad profesional. Por tanto, en los Colegios profesionales se conjugan dos
circunstancias u obligaciones: defender los intereses de los ciudadanos, en nuestro caso
promover y exigir todos los medios necesarios para la prevención, mantenimiento y
recuperación de su salud, y el representar a los colegiados, controlando su actividad
profesional y defendiendo sus intereses profesionales.
En el caso hipotético de la desaparición de los Colegios
no quedarían garantizados ni los derechos de los ciudadanos ni la actividad e intereses
del profesional. Sólo desde los Colegios es posible una respuesta ágil y sería ante
decisiones de la Administración que pudieran incidir negativamente en aspectos
fundamentales de nuestra actividad profesional y de la atención a la salud del ciudadano
como desgraciadamente vemos que está ocurriendo con algunas actuaciones de la misma.
Así pues, los Colegios de Médicos deben garantizar: las
relaciones profesionales de los médicos con los ciudadanos; las relaciones profesionales
de los médicos entre sí; la competencia profesional del medico; la calidad asistencial
sanitaria que reciben los ciudadanos; el control de la publicidad sobre temas sanitarios;
y la vigilancia y erradicación del intrusismo profesional a todos los niveles sanitarios
y no sanitarios.
Hasta la década de los años 70, con legislaciones de los
años 60, entre las funciones de los Colegios de Médicos estaba la regulación de los
honorarios mínimos en el ejercicio de la actividad privada así como en el ámbito
laboral existían unos honorarios mínimos bajo los cuales no se puede remunerar al
trabajador. Dentro de estas funciones queda claramente definido que la organización
profesional es competencia de los Colegios y por ellos debe ser realizada.
Dentro de sus competencias está, asimismo, la
acreditación de los profesionales que trabajan tanto en el sector público como en el
privado, ya que de siempre hemos de controlar la calidad asistencial que reciben los
ciudadanos.
De ahí, la formación continuada que se realiza desde los
Colegios, que acogen al profesional cuando termina el período de formación recibido en
la Facultad que lo despide una vez otorgada la titulación necesaria para el desarrollo de
su profesión.
Es a través de la formación continuada como se mantiene
el nivel científico de los profesionales y es a través de la acreditación profesional
como se mantiene el nivel de los consultorios. Por eso, ambas funciones deben realizarlas
los Colegios profesionales y es lo que reclamamos a la Administración.
Asimismo, y hasta hace pocos años, la bolsa de puestos de
trabajo se realizaba siempre a través de los Colegios, función que con los cambios
políticos nos ha sido sustraída para detrimento de los propios profesionales, que ven
como se adjudican plazas y puestos de trabajo con bases no puramente médicas, lo que
contribuye a la desincentivación de los mismos y a la disminución de la calidad
sanitaria que reciben los ciudadanos como vemos a diario.
Algo parecido ocurre con las entidades de Seguro Libre que
atienden a colectivos nacionales amparados por la Seguridad Social. Al ser colectivos
nacionales con asistencia sanitaria por parte del Servicio Nacional de Salud, esta
asistencia debe estar controlada por los Colegios profesionales que deben tener
conocimiento de los cuadros médicos y de las relaciones de los mismos con las entidades
aseguradoras para acreditar sus conocimientos, sus consultas y prohibir que trabajen por
precios por debajo de los competentes, ya que de esa forma únicamente se puede dar una
mala asistencia a los pacientes o estar sustrayendo a los mismos atenciones que como
pacientes le corresponden dentro de una correcta ética y deontología que es nuestro
principio fundamental. Reclamamos pues las funciones a las que la Ley nos obliga, ya que
con ello contribuiremos de forma inequívoca a la mejora de Sanidad de los ciudadanos y
del país.
La función de las Facultades de Medicina
Existen grandes conexiones entre los mercados formativo y
laboral relacionados con la formación y ejercicio de la Medicina. Debemos comenzar por el
número de médicos a formar, la cual es una decisión la mayoría de las veces política,
así como su distribución por especialidades.
Estas decisiones tienen efecto a largo plazo, de forma que
la situación actual de los médicos responde a las actuaciones políticas de hace varios
años; y lo que se realice ahora tendrá su efecto en el futuro: cada plaza de estudiante
de que se dote hoy día la Facultad precisará un puesto de trabajo pasados diez años y
deberá estar ocupada durante 45 años más.
Es un gasto demasiado elevado para el país el formar
médicos para el paro y que no devuelvan al país lo que con los impuestos de los
ciudadanos éste se ha gastado en su formación.
Asimismo, es totalmente preciso el formar a los médicos
en los conceptos y aptitudes que luego le van a ser precisas en su actuación profesional.
En la actualidad, las Facultades de Medicina con un gran
sentido docente dan una formación teórica y práctica, practicas a las que cada día
asignan mayor importancia y ofrecen mas dedicación. Sin embargo, posteriormente, el
estudiante se enfrenta a un examen preciso para entrar en el sistema de especialización,
que es única y exclusivamente teórico, y que va a determinar de una forma más o menos
aleatoria la clasificaron de los estudiantes para elegir la especialidad que desean. Tras
ello de nuevo para el ejercicio profesional, con la aparición de las nuevas formas de
gestión, van a ser seleccionados de acuerdo con su adiestramiento y cuantificación que
deben haber obtenidos mediante una practica profesional.
Nos encontramos, pues, con tres contradicciones emanadas
desde disposiciones puramente políticas que llevan al profesional una vez más a no tener
incentivo ninguno o si lo han tenido a perderlo.
Es pues preciso que la formación que dan las Facultades,
cada vez más profesionalizada y haciendo gran énfasis en la practica profesional, sea
aprovechada desechando selecciones inútiles basadas en meros conocimientos teóricos, que
en la Medicina sirven de poco si se les saca de la función que tienen como base de una
práctica profesional.
Las expectativas en el mercado sanitario actual
A lo largo de la exposición, se ha analizado la
evolución de la asistencia médica a través de los años, la situación actual de esta
profesión, los mercados laborales donde el médico puede desarrollar su labor y,
finalmente, el papel que han tenido los diversos actores que influyen de forma
determinante en la situación actual del mercado médico al que han terminado encorsetando
en un mercado al que nos han marcado unos límites difíciles de romper.
Como expuse anteriormente el médico es libre por sí
mismo y su profesión quizás sea de las más liberales existentes ,dadas las
características del hombre enfermo al que hay que tratar con total y absoluta libertad,
que no pueden coartar ni situaciones políticas ni económicas, ya que la salud no
entiende de ideas políticas ni tiene precio. Por eso, el profesional busca en todo
momento la libertad de acción y actuación, que el mercado público le restringe.
Hoy, el médico puede encontrar su lugar dentro de un
mercado público amplio y predominante dentro de nuestro país, en el que aparte de las
plazas por oposición, cada vez más restringidas, puede trabajar en fundaciones,
consorcios y unidades clínicas, según el sistema existente en cada centro.
Aparte de esto existe una salida universitaria,
dedicándose el profesional a la enseñanza y dentro de ellas hemos de conocer cómo
existe la de grado superior en las Facultades de Medicina, Farmacia, etc. y la de
formación profesional en las diversas ramas de tecnología sanitaria existentes. Dentro
de esto campo no podemos olvidar a los profesores de Master de Post-grado en las diversas
ramas de las que podemos citar los de Nutrición, Prevención de Riesgos, Salud Pública,
etc. A estos cargos se accede mediante contratos o mediante oposición.
Asimismo, existen dentro del Sistema Nacional de Salud,
plazas mediante oposición en las inspecciones médicas del cuerpo de la Seguridad Social,
cuerpo que está en reestructuración, ya que sus funciones las están asumiendo
facultativos contratados.
Dentro de las ramas de la Medicina cercanas al Derecho
están los que ejercen en el campo de la Medicina del Trabajo que desarrollan su labor en
centro de prevención de salud laboral y de accidentes laborales y en los equipos de
evaluación laboral.
Sin apartarnos de esta línea hemos de citar a los
profesionales de Sanidad Militar, Instituto Social de la Marina, etc. Sus funciones no
difieren de las del médico civil sólo que en esta carrera se siguen los ascensos
conforme la carrera militar tiene ordenado.
En el campo del derecho, el médico puede actuar como
forense o bien como médico del registro civil, así como en Sanidad penitenciaria. En
este campo se aplica la Medicina Legal, tanto su rama jurídica que aporta una base
médico-biológica al derecho, como la forense que es parte práctica de la Medicina
Legal.
Asimismo, y dentro de este campo nos aparece el Derecho
Canónigo que aplica la resolución de problemas de nulidades matrimoniales. Otros campos
de la Medicina Forense comprenden la Criminología, Tanatología, Traumatología Forense,
Psiquiatría Forense, Derecho
penitenciario y
Neonatología. Muy ligado a ésta se encuentran los médicos de la Sanidad Penitenciaria a
cuyo cuerpo se accede mediante oposición o mediante contrato.
Y dentro de cada Ministerio existe un cuerpo médico como
es el de médicos de Puertos, Aeropuertos y Embajadas, del Ministerio de Exteriores.
Dentro del Ministerio de Educación existen los médicos de evaluación escolar, los
médico-psicólogos de colegios, los médicos asistenciales de Institutos y de colegios
privados y subvencionados de primera enseñanza. Pero hemos de remarcar los médicos del
cuerpo nacional de Sanidad que actúan en la promoción de la salud, Medicina preventiva,
medio ambiente, etc. Y dentro del Ministerio de Asuntos Sociales disponemos de los
profesionales del Inserso, evaluadores de minusvalias, etc.
Ya pasando al campo privado, el medico puede realizar
contratos laborales con entidades privadas como Iberia, Compañías marítimas, etc.,
desarrollando su papel como médico de urgencia para atender a los clientes de estas
empresas.
Existen las entidades colaboradoras de la Seguridad Social
como la Once, Telefónica, etc,. que disponen de sus propios cuadros profesionales para
atender la salud de los pacientes de sus empresas.
No podemos olvidar las empresas que cubren el riesgo de
accidentes laborales, Fremap, Abengoa, La Estrella, etc., que asimismo disponen de
conciertos con equipos médicos que realizan la prevención y tratamiento de los obreros
que trabajan en sus centros.
Y pasando al terreno puramente libre, que es en el que el
profesional puede desarrollar su labor encontramos dos grandes grupos:
1.- El médico puramente libre que atiende a pacientes en sus
consultas con cobro directo al paciente por acto médico.
La Medicina privada es el máximo exponente de la
concepción liberal de la profesión, realizando sus trabajos en razón del interés
público siendo una profesión individualizada (manteniendo relación de confianza con el
paciente) e independiente (trabajando con las limitaciones que impone la ética
profesional y la economía de los costos reales de cada prestación).
2- El médico libre con un contrato de servicios para
entidades aseguradoras, es decir, el facultativo que trabaja en asistencia colectiva
formando parte de los cuadros profesionales de la entidad.
Hacemos referencia en este apartado a los médicos que
ejercen la Medicina privada vinculada a un seguro mediante el cual el Estado o la entidad
aseguradora cubre los riesgos de los gastos de la enfermedad.
Este sector da cobertura a cerca de seis millones de
personas de las que una gran parte corresponden a las Mutualidades Estatales MUFACE,
MUGEJU e ISFAS.
Estas aseguradoras pueden ser de asistencia médica,
asegurando el acto médico, o bien mediante pago capitativo según número de asegurados,
o bien seguros de enfermedad bien mediante reembolso de gastos o bien mediante subsidios
puntuales en razón de cantidades prefijadas.
Existen dentro de esta actividad tres tipos básicos de
sociedades que prestan sus servicios en el ámbito de los seguros libres.
A- Entidades Mercantiles, que son sociedades anónimas con
ánimo de lucro y cuadros médicos cerrados a los que pagan por acto médico o por
capitativo.
B.- Mutualidades de previsión social, que pueden ser a prima
fija o variable, sinónimo de lucro o con cuadros médicos cerrados y que suelen abonar
por pagos capitativos.
C.- El médico libre formando parte de cooperativas
sanitarias, cuyo objetivo se basa en la redistribución de las ganancias entre sus
cooperativistas, cuadros médicos abiertos y pago por acto médico. Esta cooperativa está
regulada por acuerdos con los Colegios de Médicos
De las tres modalidades quizás sea esta última, la del
cooperativismo donde el médico se encuentra más próximo a sus raíces: a los
igualatorios médicos, en la que como indica su definición todos eran iguales y se
trataban de igual a igual: el médico y el igualado disponían de unos medios
contraprestaciones y ellas se limitaban, contraprestaciones que a veces no eran monetarias
sino que cada uno compensaba al otro con lo que disponía.
Es imposible mantener este cooperativismo por decirlo así
esencial, pero manteniendo formas determinadas del mismo (en las que el profesional pone
al servicio de los demás su profesión y el socio cooperativista pone su dinero),
adaptadas a la realidad de hoy día como el profesional puede seguir desarrollando su
labor como lo ha hecho desde que la profesión nació: con vocación y entrega total para
curar, mejorar o consolar a sus semejantes.
¿Cómo accede el médico a este mercado?
Es esencial disponer de un despacho profesional, salvo
algunas entidades que contratan a personal asalariado.
Para acceder a la cooperativa es preciso solicitarlo y
abonar una cuota. Para acceder a los grupos de cuadros cerrados el acceso es más
complicado, ya que va a depender de las necesidades de cada entidad, según el nivel de
cobertura que precisen en las especialidades en cada zona o región.
En definitiva, dejando a un lado la Medicina estrictamente
privada, es el sector de los seguros libres el que da empleo a un gran número de
profesionales en todo el país, que de otra forma aumentarían las bolsas de desempleo.
Pienso que el futuro de este sector dependerá de diversos
factores como: la mejora de la gestión por parte de las entidades aseguradoras; la mejora
de la calidad asistencial por parte de los médicos que trabajan en este sector; la
evolución del sector público hacia la posible participación de la empresa privada en la
gestión pública del sistema; y la concienciación del ciudadano en el servicio que les
presta y fomentar un aumento progresivo de la necesidad de asegurar el riesgo de la
enfermedad actual.
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Ponencia presentada en las XI Jornadas de Cooperativismo
Sanitario, organizadas por Asisa-Lavinia.
| Bibliografía |
1.- La formación de los
profesionales de la salud.
Fundación BBV - Segovia de Arana y otros.- 1999.
2.- La formación de los profesionales de la salud.
Fundación BBV.- 1997.
3.- Política sanitaria. Propuestas del sector privado.
Sanitas.- 1996
4.- EL MEDICO.- Suplemento, 1997.
5.- EL MEDICO.- Suplemento, 1999.
6.- El número de médicos en España en el próximo siglo y
sus repercusiones laborales.- Fundación CESM.- 1999.
7.- Fer de Metge a Catalunya.- 1998. |