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El dolor torácico
en Atención Primaria
Antecedentes El
dolor torácico (DT) es uno de los motivos de consulta médica
más frecuente. El correcto diagnóstico diferencial es
de especial importancia, dado que su origen puede deberse a causas que
no influirán en el pronóstico vital del paciente o, por
el contrario, pueden ser el primer síntoma de una emergencia
médica. Debido a que suele demandar atención médica
inmediata, es esencial realizar una completa anamnesis y exploración
física, investigándose sus principales características,
como su localización y relación o cambios con los movimientos
corporales o la respiración profunda, su irradiación y
cronicidad, con el objetivo fundamental de diferenciar si su origen
es respiratorio, cardiológico u osteomuscular.
Se presenta como un síntoma inespecífico y puede estar
originado, además de por una enfermedad cardiovascular, por otras
patologías como enfermedades pulmonares, musculoesqueléticas,
trastornos esofágicos o gastrointestinales, irritación
de raíces nerviosas cérvico-torácicas y estados
de ansiedad.
Actualización
La
causa más común de DT con origen cardíaco es la
isquemia del miocardio debido a una coronariopatía obstructiva
y siempre debe excluirse la causa cardiaca en los pacientes con antecedentes
de angina típica o atípica, ya que en ellos las arterias
coronarias están ya enfermas. Entre las causas de DT con origen
no cardíaco destacan la patología esofágica, la
hiperventilación y los trastornos de ansiedad.
La valoración inicial del paciente constará de una correcta
anamnesis y de una completa exploración física. Se valorarán
las características (opresivo, etc.), localización, irradiación
y duración del dolor; los factores desencadenantes como el esfuerzo,
estrés psíquico, movimientos físicos y/o respiratorios,
relaciones sexuales, temperatura, etc. La anamnesis debe incluir el
perfil cardiovascular y los factores de riesgo del paciente: hipertensión
arterial (HTA), diabetes, tabaquismo, hipercolesterolemia, consumo de
cocaína, etc.; así como los antecedentes de episodios
similares.
Puede ser de gran utilidad responder a las preguntas de los clásicos
criterios de Diamond: ¿El dolor es de localización centro-torácica?,
¿Está desencadenado por el ejercicio?, ¿Desaparece
pronto con el reposo o con el uso de nitroglicerina? Si la respuesta
es positiva a las tres preguntas se trata de un DT típico, si
lo es sólo a dos se trata de un DT atípico y, por último,
si la respuesta es positiva únicamente a una pregunta o no se
responde positivamente a ninguna de ellas se trata de un DT no coronario.
El dolor de la angina se desencadena con el esfuerzo, el estrés,
la digestión o el ambiente frío, aparece gradualmente,
no se relaciona con los movimientos, suele relatarse como opresivo,
quemante, urente o transfixivo, se alivia con el reposo o uso de nitritos
y con frecuencia coexisten factores de riesgo de enfermedad coronaria,
no siendo sugerente de angina el dolor en el hemitórax derecho.
Es frecuente, especialmente en los ancianos, la coexistencia de varios
dolores de diferentes etiologías, a veces asociados a cardiopatía
isquémica subyacente, debiéndose en estos casos comprobar
las características y perfil de cada uno de ellos.
La exploración clínica debe contemplar la inspección
torácica (hematomas, lesiones herpéticas, etc.), exploración
osteomuscular (articulaciones condroesternales, del hombro, columna
cervical y dorsal, etc.), inspección, palpación y auscultación
cardiopulmonar y del cuello, inspección, palpación y auscultación
del abdomen. No debe olvidarse la exploración de las extremidades
(pulsos periféricos).
Entre la pruebas complementarias practicables en Atención Primaria
(AP) están la radiografía (Rx) de tórax, el electrocardiograma
(ECG) y la analítica sanguínea. Su solicitud estará
mediada por las características de urgencia o no que aporte el
diagnóstico clínico, por lo que una vez más se
destaca la importancia de realizar en estos pacientes una historia clínica
lo más detallada y completa posible.
Las principales patologías que deben considerarse en el diagnóstico
diferencial del DT son el angor, infarto agudo de miocardio, disección
aórtica, tromboembolismo e infarto pulmonares, neumotórax,
mediastinitis (rotura esofágica) y pericarditis. Siempre deben
tenerse presentes las causas de DT con origen no cardíaco, entre
las que destacan los trastornos esofágicos, la hiperventilación,
las crisis de pánico y los trastornos de ansiedad.
Aproximadamente la mitad de estos pacientes pueden tener sintomatología
de DT y discapacidad.
La derivación a la Atención Especializada (AE) dependerá
del diagnóstico clínico efectuado por el médico
de AP.
En el DT de características pleuro-pulmonares o pericárdicas,
ante la sospecha de tromboembolismo pulmonar, neumotórax, mediastinitis
y/o pericarditis se derivará al Servicio de Urgencias. La neumonía,
en principio, se puede diagnosticar y tratar en AP.
Dentro del DT de características isquémicas, la angina
estable debe derivarse vía normal a consulta de Cardiología.
La angina inestable, angina de Prinzmetal, infarto agudo de miocardio
y disección aórtica obligan a la derivación al
Servicio de Urgencias. El paciente diabético debe ser derivado
al Servicio de Urgencias, dado que el dolor puede ser atípico
o no existir, debiendo realizarse analítica (CK, CKMB) y, en
determinadas circunstancias, otras pruebas complementarias (prueba de
esfuerzo, talio-dipiridamol, ecocardiograma de estrés, coronariografía)
para llegar al diagnóstico definitivo.
Ante un DT claramente coronario o con razonables dudas diagnósticas,
debe antiagregarse al paciente (325 a 500 mg. de aspirinaÒ en
la fase aguda), pudiendo utilizarse la ticlopidina o clopidogrel en
pacientes alérgicos, independientemente del tipo de derivación
que se realice.
El paciente con dolor coronario deberá ser tratado con cloruro
mórfico (3 a 5 mg. hasta 30 mg.) para aliviar su dolor y con
nitroglicerina excepto si hubiera hipotensión. Es fundamental
el uso de oxígeno y la monitorización del paciente (traslado
en UVI móvil), debe ser posible el uso del desfibrilador si ello
fuera preciso. Es muy importante el traslado rápido al Hospital
en las mejores condiciones de seguridad y eficacia, donde se realizará
fibrinolisis o angioplastia.
Conclusiones.-
1.
El DT es uno de los motivos de consulta médica más frecuente.
2.
Se presenta como un síntoma inespecífico y puede estar
originado, además de por una enfermedad cardiovascular, por otras
patologías como enfermedades pulmonares, musculoesqueléticas,
trastornos esofágicos o gastrointestinales, irritación
de raíces nerviosas cérvico-torácicas y estados
de ansiedad.
3.
La causa más común de DT con origen cardíaco es
la isquemia del miocardio y siempre debe excluirse esta causa en los
pacientes con antecedentes de angina típica o atípica.
4. La valoración inicial del paciente constará de una
correcta anamnesis y de una completa exploración física.
5. La anamnesis debe incluir el perfil cardiovascular y los factores
de riesgo del paciente: hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo,
hipercolesterolemia, así como los antecedentes de episodios similares.
6. La derivación a la Atención Especializada dependerá
del diagnóstico clínico efectuado por el médico
de AP.
Dr. Francisco Javier Alonso Moreno. Centro de Salud de Ocaña
(Toledo)
Dr. Manuel González Pérez. Centro de Salud de Añover
de Tajo (Toledo)
Puntos
clave.-
-
La historia clínica permite establecer
el perfil clínico del DT, que poseerá características
isquémicas, pleuro-pulmonares o pericárdicas,
osteomusculares o mecánicas, abdominales y psicogénicas.
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El dolor de la angina se desencadena con
el esfuerzo, el estrés, la digestión o el ambiente
frío, aparece gradualmente, no se relaciona con los
movimientos, suele relatarse como opresivo, quemante, urente
o transfixivo, se alivia con el reposo o uso de nitritos y
con frecuencia coexisten factores de riesgo de enfermedad
coronaria, no siendo sugerente de angina el dolor en el hemitórax
derecho.
-
Es frecuente, más en ancianos, la
coexistencia de varios dolores de diferentes etiologías,
a veces asociados a cardiopatía isquémica subyacente,
debiéndose en estos casos comprobar las características
y perfil de cada uno de ellos.
-
Entre la pruebas complementarias practicables
en AP están la Rx de tórax, el ECG y la analítica
sanguínea.
- En la
mayoría de los casos de DT con perfil isquémico,
el tiempo que transcurre desde el inicio de la sintomatología
y la atención hospitalaria en caso de que el origen sea
un síndrome coronario agudo es vital.
- La buena
interrelación de AP con la AE (cardiología, medicina
interna, etc.) es esencial para conseguir una optimización
del manejo de estos pacientes.
- Ante un
DT claramente coronario o con razonables dudas diagnósticas,
debe antiagregarse al paciente (325 a 500 mg. de aspirinaÒ
en la fase aguda), pudiendo utilizarse la ticlopidina o clopidogrel
en pacientes alérgicos.
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Es muy importante el traslado rápido al Hospital en
las mejores condiciones de seguridad y eficacia, donde se
realizará fibrinolisis o angioplastia.
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- Alonso FJ, Rodríguez
GC. Dolor torácico. En: Cursos a Distancia, 300 horas
(semFYC-SEMERGEN). Módulo de Formación Continuada
en Atención al Individuo. Grandes Síndromes
Cardiovasculares (II).
L`Hospitalet: PTGRAF, S.L.; 2001.p. 9-20.
- Juncadella E, Velardell M. Patología cardiovascular.
En: Martín A, Cano JF. Atención Primaria. Conceptos,
organización y práctica clínica. 3ª
ed. Barcelona: Harcourt Brace; 1999. p. 873-883.
- Masip J. Actualización en el tratamiento de los síndromes
coronarios agudos. Med Clin (Barc) 1999; 113: 294-308.
- Real MA, Fernández ME, Imaz M, Calvo E, Abreu MA.
Atención a urgencias en un centro de salud. En: Gil
VF, Merino J, Orozco D, Quirce F. Manual de Metodología
de Trabajo en Atención Primaria. Madrid: Jarpyo Editores;
1997. p. 1377-1442.
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