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Osteoporosis: enfoque y tratamientos desde Atención Primaria
Antecedentes
La
osteoporosis se puede definir, según la OMS, como una enfermedad
caracterizada por baja masa ósea y deterioro de la microarquitectura
del tejido óseo que conlleva un aumento de la fragilidad del
tejido óseo y, por tanto, un mayor riesgo de fractura. Esa pérdida
de masa ósea viene provocada por un desequilibrio en el balance
entre formación y resorción ósea, reflejado a nivel
celular como un aumento de actividad osteoclástica y una disminución
de actividad formadora osteoblástica. Este desequlibrio se ve
acentuado en mujeres postmenopáusicas por la desaparición
de la función estrogénica, siendo este grupo de mujeres
donde la osteoporosis alcanza una mayor prevalencia. Así, en
mujeres entre 50 y 59 años esa prevalencia, a nivel lumbar, es
de un 9,1 por ciento, cifra que llega hasta el 40 por ciento a la edad
de 70-80 años. Otro dato que puede orientarnos sobre la magnitud
del problema es la incidencia anual de la fractura de cadera en mayores
de 50 años en nuestro país, que oscila entre 1,3 y 1,9
casos/1000 habitantes con una mortalidad aguda del 6-8 por ciento en
el primer mes.
Actualización
Pese
a los múltiples marcadores bioquímicos (fosfatasa alcalina,
osteocalcina, hidroxiprolina, telopéptidos) que se han ensayado
y que sí son de gran importancia para los estudios sobre la eficacia
de distintos fármacos utilizados como tratamientos de este proceso,
sólo la cuantificación de masa ósea con técnicas
de medición como la densitometría ósea, permite
una aproximación al riesgo real de fractura.
Así, el diagnóstico de osteoporosis se establecerá
según las mediciones obtenidas en la densitometría ósea
en las localizaciones más utilizadas: columna lumbar (L2-L4)
y cuello femoral, donde se evalúa densidad mineral ósea
(dmo) o contenido mineral óseo (cmo). A partir de estas mediciones
se establecen las siguientes categorías:
- Normal.- Valor de dmo superior a -1 DE(desviación estándar)
respecto a la T-score(o valor comparativo de la dmo respecto a la media
de la población adulta joven del mismo sexo).
- Osteopenia.- dmo entre -1 y -2,5 DE respecto al T-score.
- Osteoporosis.- dmo inferior a -2,5 DE respecto al T-score.
- Osteoporosis establecida o severa.- dmo inferior a -2,5 DE de T-score
con una ó más fracturas por fragilidad.
Pese a los datos tan importantes que nos aporta la densitometría
para el diagnóstico de osteoporosis, no resultan imprescindibles
para tomar decisiones terapéuticas. Además, tampoco se
trata de una técnica de fácil acceso para todos los profesionales
sanitarios, ni está recomendado un "cribaje" generalizado
de la población, ni siquiera en postmenopáusicas, por
lo que tendremos que atenernos a una serie de criterios para priorizar
el tipo de pacientes en que resultará más útil
y necesaria la realización de una densitometría. Estos
criterios se pueden resumir en los siguientes:
-Mujeres postmenopáusicas con al menos un factor de riesgo:
-Historia familiar de osteoporosis
-Menopausia precoz(<45 años)
-Tabaquismo
-Delgadez(peso<70 kg; IMC<27kg/m2)
-Ooforectomía bilateral previa a menopausia fisiológica
- Fracturas previas por traumatismos leves a partir de los 45 años.
- Uso crónico de fármacos: corticoides, litio, antiepilépticos,
metotrexato, heparina(>15.000 U/día)
- Mujer no menopáusica con ciclos amenorreicos superiores a 1
año
- Enfermedades osteopenizantes:
-Endocrinas: hiperparatiroidismo, hipertiroidismo, Addison, Cushing,
prolactinoma, diabetes de larga evolución.
-Hepatopatia o nefropatía crónica
-Digestivas: enfermedad de Crohn, malabsorción.
-Reumatológicas: artritis reumatoide, enfermedades inflamatorias
crónicas
-Hematológicas: anemia perniciosa, linfomas, leucemias,...
-Anorexia nerviosa
- Sospecha radiológica de osteoporosis (deformidad vertebral,
p.ej.)
- Control de tratamientos antirresortivos ya implantados
No estará indicada la realización de esta prueba en pacientes
que no estén dispuestos a seguir un tratamiento o en los que
el resultado no condicione la actitud a seguir. La prueba no se repetirá
antes de transcurrido un año.
Los factores de riesgo junto a los datos de la densitometría
de la paciente proporcionarán una buena aproximación a
su riesgo de fractura, aunque tendremos en cuenta que hasta un 35 por
ciento de mujeres sin factores de riesgo pueden desarrollar osteoporosis.
Tratamiento
El
tratamiento de la osteoporosis es uno de los aspectos en que se está
desarrollando una mayor investigación en los últimos tiempos.
No obstante, antes de iniciar un tratamiento farmacológico nos
aseguraremos del adecuado cumplimiento de una serie de medidas no farmacológicas
como son el ejercicio físico, dieta con aporte suficiente de
calcio y vitamina D, evitar hábitos tóxicos(alcohol, tabaco)
y prevenir el riesgo de caídas(prevención de fracturas).
Para cada tipo de paciente(nos centraremos en mujeres) existirán
unos tratamientos más adecuados que otros dependiendo de sus
características:
-Mujeres premenopáusicas.- En principio, en estas pacientes el
tratamiento de elección será la terapia hormonal sustitutiva
(THS) con estrógenos, siempre tras descartar un hipoestrogenismo
o una osteoporosis secundaria a otras enfermedades o fármacos.
Suelen constituir criterio de derivación a atención especializada.
-Postmenopausia.- Aproximadamente hasta los 65 años(unos 10-15
años tras retirarse la menstruación). El tratamiento inicialmente
aconsejable, siempre que se hayan descartado procesos secundarios previamente,
será la THS con estrógenos, junto a progestágenos
si se conserva útero.
La duración de este tratamiento dependerá del riesgo de
neoplasia de mama u otras asociadas a la THS, requiriendo controles
ginecológicos.
El raloxifeno puede ser una opción a considerar, pudiendo quedar
los bifosfonatos como opción para estadios posteriores.
Finalmente, describiremos brevemente los principales fármacos
disponibles:
a) Calcio/vitamina D.- El calcio actúa como inhibidor del remodelado
óseo dependiente de PTH. Parecen existir suficientes evidencias
en el aumento de la dmo para recomendar suplementos de calcio si no
existe aporte suficiente en la dieta(se recomiendan unos 1500 mg/día
en mujeres sin tratamiento estrógenico o mayores de 65 años).
La vitamina D interviene en la absorción digestiva de calcio,
su síntesis es cutánea y no hay claras evidencias de su
necesidad si existen niveles adecuados de la misma.
b) Calcitonina.- Hormona que inhibe la actividad resortiva osteoclástica.
La más utilizada es la de salmón, vía nasal y a
dosis de 200 UI/día habiendo demostrado reducir el riesgo de
nueva fractura vertebral. Posee efecto analgésico central, aliviando
el dolor agudo de la fractura.
c) Terapia hormonal sustitutiva(THS).- Solos o combinados con progestágenos,
los estrógenos actúan sobre el hueso directamente inhibiendo
la resorción y la pérdida ósea, además de
poder incrementar masa ósea en postmenopáusicas de más
de 10 años de evolución. También existe evidencia
de reducción de riesgo de fractura vertebral (50-80 por ciento)
y de cadera tras 5 años de tratamiento. Contraindicado en neoplasias
estrógeno-dependientes, hepatopatía grave, hemorragia
vaginal no filiada y eventos trombóticos. La vía transdérmica
es cómoda y muy usada para su administración. Mejora el
perfil lipídico y los síntomas climatéricos. Su
efecto se mantiene mientras dura el tratamiento
d) Bifosfonatos.- Potentes inhibidores de la resorción ósea,
de baja absorción oral (menor incluso en presencia de alimentos).
Son tres tipos:
- Etidronato. Existen estudios que demuestran su eficacia en la reducción
de fracturas vertebrales y en el aumento de dmo en columna y cadera.
Su administración será discontinua (14 días cada
3 meses, 400mg/día) para evitar trastornos de la mineralización
y tras dos horas de ayuno.
- Alendronato. Eficaz en la reducción de fracturas vertebrales
y femorales en mujeres postmenopáusicas osteoporóticas.
Su principal efecto adverso (gastrointestinal) puede verse reducido
con la reciente comercialización de la presentación de
la dosis semanal de 70 mg.
- Risedronato. Eficacia demostrada en reducción de fracturas
vertebrales(estudio VERT) y de cadera. Aunque mejor tolerado, requiere
su toma sólo con agua (no zumos, café u otros fármacos),
dos horas de ayuno y 30 minutos sin tumbarse ni tomar alimentos después.
e) Raloxifeno.- Modulador selectivo de los receptores estrogénicos
(SERM), al actuar como alfa-antagonista en mama y útero(no aumenta
riesgos de cáncer a ese nivel) y como beta-agonista en hueso
y cardiovascular, frenando la resorción ósea, aumentando
dmo y reduciendo el riesgo de fractura vertebral en postmenopáusicas(estudio
MORE). Está contraindicado en enfermedad hepática o renal
y trombosis previas. Se tolera bien, no precisa controles y no es útil
en síntomas climatéricos.
f) Otros tratamientos.- Fluor, PTH, esteroides anabolizantes, tibolona.
Conclusiones.-
a)
La osteoporosis es una enfermedad de elevada prevalencia en nuestro
medio, especialmente en mujeres postmenopáusicas.
b) Desde la consulta de atención primaria podemos realizar un
diagnóstico de sospecha con la anamnesis, exploración,
analítica y radiografías.
c) La densitometría ósea estará indicada en mujeres
con factores de riesgo para desarrollar la enfermedad, a fin de confirmar
el diagnóstico o evaluar resultados de tratamientos antirresortivos
implantados.
Puntos
clave.-
-
Las tres principales situaciones en que
sospecharemos osteoporosis serán: fracturas sintomáticas
con traumatismo leve previo, hallazgo radiológico sugerente
y presencia de factores de riesgo.
-
Entre esos factores de riesgo destacan:
menopausia precoz, amenorrea prolongada, tabaquismo, alcohol,
historia familiar, delgadez enfermedades osteopenizantes o
ciertos tratamientos prolongados (corticoides, p. ej.)
-
Algunas medidas no farmacológicas
útiles en estos pacientes son el ejercicio físico,
dieta con aporte suficiente en calcio, prevenir riesgo de
caídas y evitar hábitos tóxicos (alcohol,
tabaco)
-
Los tratamientos farmacológicos más
empleados en la actualidad, además de los suplementos
de calcio, son los estrógenos, bifosfonatos y raloxifeno..
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- Orozco P. Actualización
en el abordaje y tratamiento de la osteoporosis 2001. Inf
Ter Sist Nac Salud 2001; 25: 117-141.
- Carbonell C, Nogués X. (eds.) Manual de práctica
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