Revisión Bibliográfica


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HIPERTROFIA BENIGNA DE PRÓSTATA

cuadrop.jpg (1823 bytes) Antecedentes.-

La hipertrofia benigna de próstata (HBP) es la patología urológica más frecuente en el hombre. Su prevalencia oscila, según la edad, entre el 60 y 75 por ciento a los 80 años, siendo excepcional por debajo de los 40 años. Los factores esenciales implicados en su desarrollo son la presencia de hormonas testiculares (testosterona) y la edad. También existe un importante grado de agregación familiar. El aumento de tamaño de la glándula, que puede ocupar total o parcialmente la luz de la uretra obstruyendo el cuello vesical, origina el factor mecánico. El estímulo de los neurorreceptores alfa, que existen en el propio tejido prostático y en la cápsula, provocan un aumento de la presión en el interior de la uretra, esto origina los factores funcionales.

cuadrop.jpg (1823 bytes) Actualización del tema.-

La HBP es un trastorno de fisiopatología heterogénea no existiendo una correlación clara entre el tamaño de la próstata y la frecuencia o severidad de los síntomas. Los síntomas irritativos o directos más frecuentes son disuria de inicio y más acusada en la primera micción de la mañana, nicturia, polaquiuria, pesadez hipogástrica y urgencia miccional. Entre los síntomas obstructivos se encuentran las alteraciones en el flujo urinario con disminución del calibre y de la fuerza del chorro miccional, interrupción del chorro y goteo postmiccional, tenesmo vesical o rectal, dolor suprapúbico y retención urinaria. La retención aguda de orina es uno de los síntomas clásicos. Puede producirse después de una comida copiosa, bebida abundante, largos viajes en automóvil o por tratamiento con fármacos (diuréticos, efedrina, espasmolíticos). La retención crónica incompleta es un cuadro más insidioso, caracterizado por micción constante e imperiosa (micción por rebosamiento), que puede acompañarse de tumoración hipogástrica palpable y dolorosa (globo vesical). El incremento de volumen prostático conduce a la incapacidad del completo vaciado vesical con residuo miccional lo que puede originar complicaciones: hidroureter, hidronefrosis e insuficiencia renal, infecciones, litiasis vesical y hematuria.

La Historia Clínica, incluyendo el motivo de consulta, así como antecedentes personales y familiares; y la exploración física, fundamentalmente el tacto rectal, son esenciales en el diagnóstico de la HBP. No obstante pueden ser necesarias pruebas analíticas y de imagen. Debe incluirse la cuantificación de síntomas, siendo de utilidad la escala de la Asociación Americana de Urología en la que se cuantifica la puntuación internacional de sintomatología prostática (PISP), que ha sido adoptada por la Organización Mundial de la Salud. El tacto rectal es la principal técnica diagnóstica y valorara tanto las características de la próstata, como el tono del esfínter anal. En la HBP puede apreciarse un aumento no doloroso del tamaño prostático a expensas de la totalidad de la glándula o de uno de sus lóbulos. La superficie continúa siendo lisa y la consistencia elástica. Las pruebas básicas de laboratorio son un análisis de orina y otro de sangre, incluyendo creatinina sérica. Así podrá descartarse la coexistencia de infecciones, neoplasias, litiasis o disfunciones renales. La determinación del antígeno prostático específico (PSA) sólo está indicada en caso de sospecha de malignidad. La ecografía es la técnica de imagen más utilizada y en la mayoría de las ocasiones la única necesaria. No siempre es accesible a la atención primaria. Permite conocer con gran exactitud la forma, tamaño y estructura de la próstata, también posibilita la cuantificación del volumen del residuo postmiccional.

Los pacientes con HBP que precisen estudios complementarios como pruebas de diagnóstico por imagen (ecografías, urografías, estudios urodinámicos) sobre todo cuando estas pruebas no puedan ser solicitadas desde atención primaria y aquellos enfermos con alteraciones neurológicas, diabetes mellitus insulindependiente de larga evolución, cirugía o traumatismos urológicos, hematuria, litiasis y retención importante de orina deben ser evaluados por un servicio de urología.

El tratamiento quirúrgico es el más efectivo en la HBP. Las técnicas más importantes son la prostatectomía abierta (adenomectomía) indicada cuando los síntomas irritativos y obstructivos son muy importantes o existen complicaciones, y la resección transuretral (RTU), que es la técnica más utilizada, con eficacia clínica del 75% y mortalidad del 0,9%.

La terapia hormonal mejora el componente estático de la HBP y los síntomas obstructivos. La finasterida bloquea selectivamente la dihidrotestosterona y reduce el tamaño prostático con menos efectos secundarios que otros fármacos antiandrogénicos (disminución de la libido y disfunción eréctil). Los bloqueadores alfaadrenérgicos actúan sobre los receptores a -adrenérgicos de la base vesical y de la próstata, disminuyendo el tono muscular de la vejiga y del músculo liso prostático lo que origina una mejoría de los síntomas irritativos, es decir, del componente dinámico de la micción. Los más utilizados son: prazosina, doxazosina. Existen otros preparados con una alta proporción de fitosteroles, fitoterapia, estructuralmente parecidos al colesterol, aunque se desconoce su mecanismo de acción.

El médico general /de familia encuentra algunas limitaciones en el seguimiento de los pacientes con HBP. Por una parte no siempre es posible el acceso a la ecografía. En segundo lugar la prescripción de finasterida, precisa visado de inspección, a pesar de presentar menor número de efectos secundarios que otros preparados hormonales.

cuadrop.jpg (1823 bytes) Conclusiones.-

La HBP es la patología urológica más frecuente en el hombre. La presencia de una prevalencia alta con morbimortalidad baja indica que el médico de atención primaria debe tener un importante papel en el control de esta enfermedad.

La Historia Clínica y el tacto rectal son fundamentales para el diagnóstico de la HBP. La ecografía es la técnica de imagen más utilizada y aporta datos morfológicos de la glándula y del residuo postmiccional.

El tratamiento quirúrgico es el más efectivo en la HBP. No obstante hay muchos pacientes que pueden beneficiarse de la hormonoterapia y de los bloqueadores alfaadrenérgicos.

cuadrop.jpg (1823 bytes) Puntos clave.-

  • En el manejo de los pacientes con HBP debe realizarse una completa Historia Clínica, que incluya la cuantificación de síntomas prostáticos. El tacto rectal es fundamental en la exploración de estos enfermos, aunque plantea inconvenientes como la resistencia que puede ofrecer el paciente, y la necesidad de experiencia y formación por parte del médico.
  • La ecografía es la técnica de imagen más importante, sin embargo no siempre está al alcance de los médicos de atención primaria.
  • La finasterida, tratamiento hormonal, mejora el componente obstructivo y tiene menos efectos secundarios, disminución de la libido y disfunción eréctil, que otros fármacos de este grupo. Su empleo está limitado por ser necesario el visado de inspección. Los bloqueadores alfa-adrenérgicos mejoran los síntomas irritativos. Muchos pacientes con HBP pueden beneficiarse de estos fármacos.
  • El tratamiento quirúrgico es el más efectivo y recomendado en pacientes con sintomatología o complicaciones importantes. Las técnicas más utilizadas son la RTU y la prostatectomía abierta.

Dr. Francisco Javier Alonso Moreno.

 

BIBLIOGRAFIA:
  • - Buitrago F, Turabián JF. Problemas nefrourológicos. En: Martín A, Cano JF, eds. Atención Primaria. Barcelona: Harcourt Brace; 1998. p. 1082-1127.
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  • - Giráldez J, Fernández E, Torrubia FJ. Hiperplasia benigna de próstata: tacto rectal. SEMERGEN 1998; 24: 546-550.
  • - Menárguez JF, Brotons ML, Luna C, Ruiz FJ, Alcaraz J, Aroca MD. Manejo del paciente prostático: ¿desde atención primaria?. Aten Primaria 1995; 15: 61.