Revisión Bibliográfica


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Disfunción eréctil: ¿qué podemos hacer desde Atención Primaria?

cuadrop.jpg (1823 bytes) Antecedentes

La disfunción eréctil (D.E.) es la incapacidad de lograr o mantener una erección adecuada para conseguir una relación sexual satisfactoria. Según recientes estudios realizados en España, hasta un 24,6 por ciento de los hombres entre 40 y 70 años presentan algún grado de este proceso, suponiendo este dato más de dos millones de individuos. Esta prevalencia, que se va incrementando con la edad, alcanza cifras de hasta el 52 por ciento en varones de Estados Unidos.

Sin embargo, la frecuencia con que somos consultados por este problema en nuestras consultas de atención Primaria es mucho menor que su prevalencia real quizá tanto por causas atribuibles al paciente (vergüenza, falta de confianza,...) como al médico (falta de tiempo en consulta, no saber hacer una búsqueda activa del problema,...).

cuadrop.jpg (1823 bytes) Actualización

Los factores de riesgo implicados en la D.E. son múltiples y, con frecuencia, podemos identificar varios en un mismo paciente. Podemos agruparlos en:

a) Enfermedades.- Destacando en nuestro ámbito las más prevalentes, como HTA (entre el 28 y el 47 por ciento presenta algún grado de D.E., sobre todo por su tratamiento farmacológico) y diabetes melitus (D.E. en algún momento de su evolución en la mitad de estos pacientes). Otros procesos implicados son patología cardíaca, niveles bajos de HDL- colesterol, enfermedades renales y procesos neurológicos (esclerosis múltiple, ACV, tumores, Alzheimer,...).
b) Hábitos de estilo de vida.- Tanto alcohol como tabaco y drogas se consideran factores de riesgo per se y como agravantes de otros factores.
c) Intervenciones quirúrgicas o traumatismos a nivel pélvico o genital
d) Alteraciones locales a nivel del pene.- Priapismo, enf. de Peyronie
e) Alteraciones hormonales
f) Factores psicológicos.- Alteraciones de la personalidad, del estado de ánimo, relaciones interpersonales inadecuadas,...
g) Fármacos.- Uno de los apartados más importantes a tener en cuenta. Los principales grupos a considerar serán:

· Fármacos con actuación hormonal, tanto inhibidores de la acción de la testosterona(estrógenos, antiandrógenos, anabolizantes, esteroides, digoxina, cimetidina,...) como aquellos que elevan los niveles de prolactina(metoclopramida, opiáceos, fenotiacina, haloperidol, metildopa,...).
· Fármacos psicotropos.- Antidepresivos, antipsicóticos y neurolépticos.
· Quimioterápicos.-
· Antihipertensivos.- Los más frecuentes en nuestra práctica diaria. Interfieren, especialmente, con la función eréctil los diuréticos(tiazídicos, espironolactona, antialdosterónicos), beta- bloqueantes (propanolol, atenolol, metoprolol) y simpaticolíticos(clonidina, metildopa, reserpina,...).

A la vista de estos factores de riesgo, parece claro el papel primordial del médico de Atención Primaria en este proceso, en una doble vertiente:

1) Ante determinados grupos de riesgo, tales como diabéticos o hipertensos debemos ser nosotros quienes demos el primer paso interrogando de modo adecuado sobre la posibilidad de que exista el problema e informar de que existen posibles soluciones según los casos, tras la correspondiente valoración.
2) Varios de los factores expuestos pueden ser controlados desde nuestra consulta: DM, HTA, ajuste o sustitución de algunos fármacos, corrección de hábitos de vida(tabaco, alcohol) e incluso algunos casos de etiología psicógena o depresiva. Deberemos cursar derivación al nivel especializado en casos de patología urológica, endocrina, neurológica o psiquiátrica y en casos de mala respuesta a un intento de tratamiento oral.

La valoración inicial a realizar en un paciente en que sospechemos pueda presentarse D.E. incluirá:

-Historia clínica, haciendo referencia a los antecedentes médicos, quirúrgicos, sociales, psicológicos, así como educación y actitud ante la sexualidad.

-Historia del problema actual.- Investigar consumo de fármacos, si realmente se trata o no de D.E., si apareció bruscamente (más a favor de etiología psicológica) o de modo progresivo(suelen ser de causa orgánica),si mantiene erecciones nocturnas(que desaparecerán si la causa es orgánica), estado de su relación de pareja.

-Exploración física.-Incidiendo sobre tensión arterial, exploración de genitales, caracteres sexuales secundarios, tacto rectal. En caso de problemas vasculares o neurológicos, prestar atención a pulsos distales, sensibilidades perineales y vibratorias y reflejo bulbocavernoso.

-Analítica de sangre y orina.- Incluyendo hemograma, glucemia, urea, creatinina, perfil hepático, lipídico y PSA. Las determinaciones hormonales se reservarán para la sospecha de enfermedad endocrina o alteraciones de la líbido (solicitándose entonces testosterona y prolactina).

-Existen cuestionarios dirigidos al despistaje inicial de D.E. como el SHIM (Sexual Helth Inventory for Men) o el IIEF, que pueden ser cumplimentados por el paciente, solo o durante la entrevista.

En cuanto al tratamiento de la D. E., dejaremos a un lado aquellos de aplicación en atención especializada tales como sistemas de vacío, prótesis, inyección intracavernosa o intrauretral de ciertos fármacos, tratamientos hormonales o métodos quirúrgicos y nos centraremos en el tratamiento con fármacos orales, los cuales podemos manejar desde Atención Primaria. Los más empleados son:

1) Sildenafilo.- Se trata de un inhibidor selectivo de la fosfodiestarasa tipo 5 de las células endoteliales de los cuerpos cavernosos, responsable de la degradación del guanosín monofosfato cíclico (GMPc), el cual en grandes cantidades es causante de la relajación del músculo liso, necesaria para la erección. Se recomienda tomarlo unos 30-60 minutos antes de la relación sexual, a dosis de 50-100 mg. y es ineficaz si no existe una estimulación sexual previa. Sus efectos secundarios principales son cefalea, rubor y dispepsia. Su uso está contraindicado en pacientes en tratamiento con nitratos, insuficiencia hepática grave, hipotensión (T.A.< 90/50) y trastornos degenerativos de retina como la retinitis pigmentosa. Tampoco deberán emplearlo aquellos pacientes que no deben tener actividad coital (historia reciente de IAM, ACV o angina inestable). Recientes estudios parecen demostrar un elevado porcentaje de éxitos tanto en D.E. de causas orgánicas como psicógenas.

2) Apomorfina sublingual.- De muy reciente comercialización, se trata de un agonista dopaminérgico de acción central que amplifica la señal que, partiendo de hipotálamo y pasando por médula espinal, alcanza el pene facilitando la relajación del músculo liso y, por tanto, la erección. Según los estudios aportados parece conseguir un rápido efecto en D.E. secundaria a diversas causas, estando contraindicado en IAM reciente, angina inestable, fallo cardíaco o hipotensión, pero no en tratamiento con nitratos.



cuadrop.jpg (1823 bytes) Conclusiones

a) La disfunción eréctil es una patología de elevada prevalencia en nuestro medio, pero por la que apenas somos consultados de modo explícito.

b) Sus causas son múltiples, pero podríamos agruparlas en causas orgánicas y causas psicógenas, siendo destacable el porcentaje debido a tratamientos farmacológicos.

c) Recientemente se han comercializado nuevos tratamientos orales, con demostrada eficacia en diversas etiologías de disfunción eréctil, manejables desde Atención Primaria.


cuadrop.jpg (1823 bytes) Puntos clave.-

-El médico de Atención Primaria debe hacer una búsqueda activa del problema en su consulta en los pacientes de riesgo, como son diabéticos e hipertensos.

-Deberemos, igualmente, investigar sobre fármacos implicados en la D.E., incidiendo en medicación antidepresiva, neuroléptica, fármacos de acción hormonal, quimioterápicos y ciertos grupos de antihipertensivos.

-Tras la valoración inicial, una buena parte de casos podrán abordarse desde Atención Primaria, debiendo derivarse al nivel especializado pacientes con patología urológica, endocrina o neurológica.

-Sildenafilo se muestra como la opción más contrastada y eficaz entre los tratamientos orales a nuestro alcance, estando contraindicado, principalmente, en pacientes tratados con nitratos, IAM reciente, hipotensión importante y retinitis pigmentosa.

 

BIBLIOGRAFIA:

- Wagner C, Saenz de Tejada I. Update on male erectil dysfunction. BMJ 1998; 316: 678-682.
- Rodriguez Vela, L. Programa A.C.U.D.E.(actualización continuada en urología: disfunción eréctil). Laboratorio Pfizer, 1998.
- Botons F, Campos JC, Gosalbes V, Prosper M, Silvestre S. Manejo de la disfunción eréctil en atención primaria. JANO 1998; 1280:42-47.