Drogas de diseño
Antecedentes.-
El tratamiento de las
drogodependencias desde Atención Primaria ha tenido habitualmente un enfoque limitado a
satisfacer la demanda inmediata del toxicómano, tratar la urgencia o tratar las
complicaciones derivadas del consumo. El médico de primaria suele derivar cada vez menos
hacia otras instancias el tratamiento del toxicómano y en consonancia se hace necesario
una puesta al día sobre todo en lo concerniente a las últimas novedades en
toxicomanías.
Las drogas de diseño se han hecho frecuentes en
ambientes juveniles y el médico necesita conocer lo relacionado con esta nueva
toxicofilia tanto por su frecuencia como por la morbilidad que presentan.
Actualización del tema.-
Las drogas de diseño son una serie
de sustancias químicas semejantes a las drogas ilícitas y que se sintetizaban con la
finalidad de eludir las disposiciones legales. Su irrupción de forma explosiva en España
ocurrió en la década de los 80 y desde entonces se ha hecho sentir preferentemente los
fines de semana y entre la población juvenil.
La mayoría de estas sustancias pertenecen al grupo
de las anfetaminas y se consumen preferentemente por vía oral, en forma de comprimidos o
grageas que suelen llevar grabados nombres o dibujos. Producen efectos psicoestimulantes
(sensación de euforia, empatia, alegría, elevada sociabilidad)
Los aspectos fármaco- toxicológicos se relacionan
con el sistema nerviosos central y entre ellos están:
1.- Trastornos psicosensoriales por su propia
capacidad estimulante que da lugar a conductas inapropiadas.
2.- Las sobredosis y sus reacciones adversas son
potencialmente mortales.
3.- A largo plazo se produce una depleción de los
depósitos de dopamina y sobre todo de serotonina, provocando estados de depresión.
Existen diversos grupos farmacológicos dentro de las
drogas de diseño y la gran mayoría son derivados de la anfetamina y de la mescalina. El
más popular de todos los derivados es la 3,4-metilenodioximetanfetamina (MDMA ó
Éxtasis)
EXTASIS
Se consume por vía oral en forma de tabletas,
cápsulas o polvo en dosis que oscilan entre los 50 y los 110 mgrs. Media hora después de
la ingesta de una única dosis se produce un aumento positivo del estado emocional en
forma de mayor sociabilidad, euforia, locuacidad, disminución del sueño y del apetito,
alteraciones visuales, de la percepción temporal, de la concentración y de la
sensibilidad táctil.
Efectos adversos:
Son típicos de la
hiperestimulación simpática y afectan sobre todo al área cardiovascular y neurológica:
Sequedad de piel y mucosas, sudoración, midriasis, nistagmus, hiperreflexia, taquicardia,
hipertensión, ataxia, bruxismo, nauseas, vómitos, agitación y palpitaciones.
También puede producir efectos de tipo
neuropsiquiátrico (crisis de ansiedad, ataques de pánico, trastornos psicóticos de tipo
paranoide).
Intoxicación aguda
La sobredosis por MDMA puede ocasionar desde
síntomas leves en forma de agitación, hipertensión, taquicardia, midriasis, trismus o
diaforesis, hasta cuadros graves que pueden cursar con hipertermia, coagulación
intravascular diseminada, rabdomiolosis, insuficiencia renal aguda, convulsiones,
hipotensiones, arritmias, colapso cardiovascular y muerte.
Tratamiento de la reacción
adversa y de la intoxicación aguda.
El tratamiento se basa en
el intento de disminución de la absorción del tóxico y a medidas sintomáticas ya que
no se dispone de antídoto.
Hay que realizar un soporte a las funciones vitales
aportando oxigenoterapia, hidratación parenteral y antitérmicos. No esta indicado la
provocación del vómito ya que son sustancias depresoras del SNC, convulsionantes y con
capacidad para generar inestabilidad cardiocirculatoria. Estará indicado el lavado
gástrico y a continuación carbón activado y catárticos.
La hiperestimulación del SNC en forma de
agitación, alucinaciones o convulsiones debe tratarse con benzodiacepinas. Debido a que
la hiperreactividad muscular es la base de una severa hipertermia, cuando ésta es
detectada debe recurrirse, además a los relajantes musculares.
El tratamiento de la hipertensión arterial requiere
el uso de hipotensores de acción rápida siendo de elección el nitroprusiato cuyo
inconveniente es que precisa administrarse por vía intravenosa. La hipertermia se
controla con medidas físicas y antitérmicos, pero la respuesta no suelen ser buena, por
lo que en los casos severos con temperaturas de 41º a 43ºC hay que relajar al paciente y
administrar dantroleno en dosis inicial de 1mg/Kg. Otras situaciones de extrema gravedad
son las arritmias supraventricualres y la hipotensión.
Conclusiones.-
Las drogodependencias van tomando
nuevas formas de presentación y las drogas de diseño y su explosiva aparición en
ambientes juveniles obliga a que el médico de Atención Primaria se forme e informe sobre
sus consecuencias.
La gran mayoría de las drogas de diseño son
derivados anfetamínicos compartiendo con estos sus efectos psicoestimulantes sobre el SNC
y sobre el aparato cardiocirculatorio
El éxtasis es la más conocida y entre sus efectos
destacan los psicoestimulantes (locuacidad, euforia y disminución del sueño). Los
efectos adversos se caracterizan por estimulación simpática y neurológica con
hipertensión, midriasis y palpitaciones.
El tratamiento de la intoxicación aguda pasa por
actuar a nivel de la eliminación del tóxico, no produciendo el vómito y por tratar la
agitación con benzodiacepinas, la hipertensión con nitroprusiato sódico i.v. y la
hipertermia con antitérmicos.
Puntos clave.-
- El consumo de drogas de diseño es una toxicomanía
frecuente en ambientes juveniles.
- Suelen ser derivados de la anfetamina produciendo efectos
psicoestimulantes y de excitabilidad sobre el aparato cardiocirculatorio.
- El éxtasis es la droga de diseño más habitual y entre sus
efectos destacan los psicoestimulantes con excitabilidad insomnio, locuacidad y anorexia.
- Los efectos adversos del éxtasis se caracterizan por
taquicardia, hipertensión, vómitos, agitación, palpitaciones e hiperreflexia.
- El tratamiento de la intoxicación aguda se caracteriza por
eliminar el tóxico sin provocar el vómito y por tratamiento sintomático de los efectos
adversos.
Dr. Miguel Martín Casillas. |
- Nogue Xarau y
Sanz-Gallen. Drogas de diseño. Medicina Integral Vol 29 Nº 4 1997.
- Camí J.
Farmacología y toxicidad del MDMA. Ediciones en Neurociencias, 1995
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