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ENFERMEDADES PULMONARES PROFESIONALES Y AMBIENTALES

 

Dentro del campo de la neumología, existe un amplio abanico de enfermedades que se podrían considerar típicas de diversas profesiones, como las neumoconiosis clásicas de los mineros y las caracterizadas por provenir del medio ambiente que nos rodea. Son una causa muy importante de incapacidad laboral transitoria y permanente, suponiendo una grave alteración de la calidad de vida de estas personas y un coste elevado para los sistemas de salud de todos los países del mundo, tratándose paradójicamente de un grupo de enfermedades que suele estar unido al desarrollo industrial de una región.

El seguimiento y tratamiento de las enfermedades pulmonares profesionales y ambientales es un problema sobreañadido por su complejidad, siendo fundamental la prevención, que puede fortalecerse mediante la labor del médico de atención primaria, del médico de empresa y con las medidas legales de prevención de riesgos laborales en las empresas en las que son frecuentes estas neumopatías. La mayoría de estas enfermedades se conocen con el nombre de neumoconiosis, que se define como la acumulación de polvo en el tejido pulmonar que provoca en éste una reacción no neoplásica; se diferencia de la denominada enfermedad pulmonar profesional propiamente dicha en que en ésta no hay presencia de polvo en el interior del parénquima pulmonar y es secundaria a la inhalación de gases irritantes, humos, sustancias tóxicas y polvos que no se depositan. Este último concepto, mucho más amplio, concuerda mejor con el criterio actual sobre estas enfermedades. El 85 por ciento de las partículas se elimina durante la fase espiratoria de la respiración y sólo el 15 por ciento queda depositado en el interior del tejido pulmonar. La penetración y el depósito de partículas guarda relación, a su vez, con varios factores dependientes de la modalidad del depósito propiamente dicho (impactación, sedimentación, difusión e interceptación), de la partícula en sí, del patrón ventilatorio, de las relaciones ventilación/perfusión, de las propiedades ambientales (humedad, temperatura), de la actividad laboral, de las características de la exposición, de la contaminación atmosférica (urbana o industrial) y de las enfermedades pulmonares preexistentes. Según el tipo de partícula inhalada, las principales enfermedades pulmonares profesionales más frecuentes se clasifican del siguiente modo:

1. por inhalación de polvos inorgánicos (minerales): silicosis, neumoconiosis del minero del carbón y enfermedades relacionadas con la exposición al asbesto (amianto)

2. por inhalación de gases irritantes, humos y sustancias tóxicas en general

3. asma profesional

4. por inhalación de polvos orgánicos

 

INHALACIÓN DE POLVO INORGÁNICO (MINERALES)

 

Son frecuentes, siendo la silicosis una de la neumoconiosis más extendida, ya que el sílice está presente en toda la corteza terrestre. Cada vez las campañas de prevención reducen de una forma más patente, los riesgos laborales de los trabajadores expuestos.

 

Silicosis

Es una neumoconiosis caracterizada por la fibrosis pulmonar difusa secundaria a la inhalación repetida de polvo que contiene sílice en forma cristalina. Hasta hace pocos años, era una enfermedad frecuente debido a la gran cantidad de fuentes de exposición; hoy en día, su prevalencia ha disminuido. La silicosis aparece cuando se respiran polvos que contienen sílice libre (SiO2), como el cuarzo, la arena y el granito (60 por ciento de SiO2). En España destacan las actividades laborales relacionadas con la minería en general y, en particular, con la de carbón, plomo, mercurio y tungsteno, los trabajos en canteras y la construcción en obras públicas - muy desarrolladas durante el período 1950-1970 - y los trabajos relacionados con la industria siderometalúrgica y de la cerámica. Una de las exposiciones más nocivas es la que sufren los trabajadores que emplean el chorro de arena en las fundiciones para desincrustar las piezas metálicas o limpiar las piezas de fundición.

De las diversas teorías patogénicas invocadas, la inmunitaria es la más aceptada, aunque el mecanismo global no está totalmente esclarecido. Las partículas de sílice serían fagocitadas por los macrófagos alveolares, los cuales, a su vez, se activarían y estimularían el desplazamiento de otros macrófagos y células con potencial fibrogénico hacia la misma zona. La recurrencia de estos fenómenos en forma repetida explicaría el hecho de que la silicosis sea una enfermedad pulmonar profesional progresiva e irreversible.

Tras la exposición prolongada, las partículas de sílice tienden a depositarse en grandes cantidades en los alvéolos y, sobre todo, en los nódulos silicóticos, que constituyen la lesión morfológica característica de esta neumoconiosis. Dichos nódulos, de 2 a 3 milímetros de diámetro y formados por capas de tejido colágeno dispuestas en bulbo de cebolla, se distribuyen por todo el parénquima pulmonar, sobre todo en los campos superiores y medios, y pueden calcificarse. Estos hallazgos corresponden a la denominada forma simple, que puede evolucionar hacia la forma complicada, también conocida como fibrosis masiva progresiva, caracterizada por masas fibróticas redondeadas acelulares, de bordes irregulares y diámetro variable (aunque en general superior a 10 mm) y de localización exclusivamente apical. Estas masas tienden a confluir en conglomerados cada vez mayores. También se han descrito otras lesiones silicóticas, con infiltración celular intersticial generalizada, acumulaciones intralveolares de material proteináceo PAS-positivo y escasos nódulos silicóticos concomitantes. Esta forma, denominada silicoproteinosis, es propia de exposiciones muy intensas. Los ganglios linfáticos intratorácicos, en especial en los hiliares, pueden hipertrofiarse y, por último, calcificarse.

Si la exposición laboral es de corta duración pero muy intensa, como ocurre en la silicoproteinosis, destaca la aparición de disnea progresiva en el plazo de unas semanas o pocos meses. Si, por el contrario, la exposición es poco intensa pero de larga duración, la enfermedad suele ser bien tolerada y apenas se detectan síntomas. Tras varios años de exposición (en general más de 10 ó 20 años) aparece tos y/o expectoración. La disnea acostumbra a ser un síntoma tardío. Es frecuente observar hemoptisis repetidas de escasa cuantía. El trastorno funcional más frecuente es la alteración ventilatoria variable, que puede ser obstructiva, restrictiva o mixta. En las formas simples, la radiología revela imágenes nodulillares regulares, de diámetro siempre inferior a 10 mm, en número variable y localización difusa y bilateral, preferentemente en los lóbulos superiores y medios. En el 20-25 por ciento de los casos, los nódulos se calcifican. En la silicoproteinosis el patrón radiográfico es de tipo alveolar, dispuesto en alas de mariposa, al igual que en el edema pulmonar. Las formas complicadas se caracterizan por grandes imágenes densas, de diámetro superior a 10 mm, bordes irregulares y aspecto seudotumoral. Los ganglios hiliares mediastínicos suelen hipertrofiarse (y calcificarse, en cáscara de huevo) en cualquiera de los estadios radiográficos de la silicosis:

1. Tuberculosis (silicotuberculosis). La silicosis predispone claramente a la infección tuberculosa.

2. Síndrome de Caplan. Se caracteriza por la triple asociación de silicosis, factor reumatoide positivo e imágenes radiográficas redondeadas, de localización bilateral y periférica, con diámetros entre 0,5 y 5 cm, que corresponden a nódulos fibróticos reumatoides. Es extensivo a cualquier enfermedad pulmonar profesional por inhalación de polvos inorgánicos y se considera que representa la hiperreactividad del tejido pulmonar de los individuos previamente afectos de artritis reumatoide.

3. Insuficiencia respiratoria, con hipercapnia o sin ella, e hipertensión pulmonar secundaria.

4. Esclerodermia.

5. Hipertrofias ganglionares mediastínicas.

No se dispone de tratamiento para esta enfermedad. La prevención es la única alternativa potencialmente eficaz y sólo en la medida en que, al cesar la exposición al agente causal, se interrumpa la progresión de las lesiones de la enfermedad pulmonar profesional.

 

Crystalline silica and risk of lung cancer in the potteries. Cherry NM, Burgess GL, Turner S, McDonald JC. Occup Environ Med 1998 Nov;55(11):779-85


Los autores del artículo han tratado de evaluar si la sílice cristalina es un carcinógeno humano. Para ello, seleccionaron a un grupo 5115 hombres, nacidos entre 1916-1945 trabajadores de la alfarería, materiales refractarios, e industrias de la piedra arenisca en el Reino Unido. Los autores realizaron una detallada historia profesional y un análisis de las opacidades del parénquima pulmonar de las radiografías de tórax seriadas existentes en los historiales médicos de estos pacientes. Se analizaron las muestras del polvo respirado por 1080 hombres empleados durante, por lo menos, 10 años que habían empezado a trabajar en la industria antes de 1960. Las ratios de las causas de mortalidad se analizaron, alcanzando el cáncer de pulmón un 1.28 (0.99 a 1.62) y la enfermedad respiratoria no maligna 2.04 (1.55 a 2.65). La media de la concentración y la duración de exposición al sílice estaban significativamente relacionadas a la presencia de opacidades pequeñas. La asociación entre el riesgo de cáncer de pulmón y las estimaciones cuantitativas de exposición al sílice implica que el sílice cristalino puede ser un carcinógeno humano.

 

Neumoconiosis del minero del carbón

Es secundaria al depósito de grandes cantidades de polvo de carbón en el interior del parénquima pulmonar, afecta exclusivamente a los individuos que trabajan en las minas de carbón. En España se desconoce su incidencia, ya que en la práctica no se establecen diferencias con la silicosis. Si los terrenos donde asientan las minas de carbón contienen sílice, esta neumoconiosis puede estar asociada a silicosis. Las minas que entrañan el riesgo de provocar esta neumoconiosis son las de antracita y hulla. Esta modalidad de enfermedad pulmonar profesional, que en su presentación más simple suele cursar de forma asintomática, presenta las mismas características patogénicas que la silicosis.

 

Respiratory symptoms and pulmonary function in coal miners: looking into the effects of simple pneumoconiosis. Wang X, Yu IT, Wong TW, Yano E. Am J Ind Med 1999 Feb;35(2):124-31


Aunque se cree que el deterioro severo de la función pulmonar normalmente ocurre en la neumoconiosis complicada, las relaciones de la función pulmonar y los síntomas respiratorios de la neumoconiosis simple de los trabajadores del carbón permanece en debate. Los autores del artículo investigan si la neumoconiosis simple se asocia con deterioro significativo de la función pulmonar y con un riesgo aumentado de la aparición de síntomas respiratorios. Se utilizaron métodos de espirometría y de difusión en 205 mineros con neumoconiosis simple y en 289 mineros sin evidencias radiológicas de neumoconiosis, seleccionados de una gran mina de un carbón subterráneo en China. Se realizó una historia clínica profesional de los síntomas respiratorios como la disnea, tos crónica y esputos. La presencia o ausencia de enfisema en la radiografía se evaluó también. Se aplicaron análisis estadísticos de regresión y de regresión lineal múltiple para estimar el efecto independiente la neumoconiosis simple en los síntomas respiratorios y en los parámetros de función pulmonar. En el promedio, los mineros con neumoconiosis simple tenían los valores más disminuidos (afectados) de función pulmonar y una mayor presencia de síntomas respiratorios, y enfisema. La neumoconiosis simple tenía un riesgo elevado de mayor presencia de síntomas respiratorios ajustando los datos para la edad, hábito tabáquico y años bajo tierra. El análisis de regresión mostró que la neumoconiosis simple tenía efectos significativamente independientes en los parámetros de función pulmonar. Incluso cuando se tenían en cuenta los efectos del enfisema y de la bronquitis crónica, existía una relación significativa entre la disminución de la CVF y la difusión. Los hallazgos de este estudio son consistentes con la disminución de la función pulmonar y el riesgo aumentado de síntomas respiratorios en los pacientes afectos de neumoconiosis simple por el carbón.

 

Exposición al asbesto (amianto)

Se pueden agrupar de la siguiente forma: a) asbestosis pulmonar; b) lesiones pleurales (placas hialinas, fibrosis y derrames); c) atelectasia redonda; d) mesotelioma maligno difuso pleural, y e) carcinoma broncopulmonar. El término asbesto (amianto) incluye un conjunto de minerales fibrosos metamórficos (silicatos) caracterizados sobre todo por su indestructibilidad y elevado punto de fusión. La importancia epidemiológica actual del asbesto obedece a la multiplicidad de las fuentes de exposición derivada de sus numerosas aplicaciones. Existen dos tipos de exposición: la industrial o laboral y la no industrial. La primera puede ser propiamente ocupacional, por la manipulación directa del mineral, o paraocupacional, es decir, por contigüidad al ser manipulado por otros individuos en el mismo lugar de trabajo. La segunda puede ser, a su vez, doméstica, por inhalación de las fibras en la propia vivienda tras ser transportadas en la ropa o en el cabello desde el sitio de exposición por uno de sus miembros, urbana o industrial y por ingesta de diversos productos (líquidos o sólidos) que contengan el mineral.

La asbestosis pulmonar es la única neumoconiosis propiamente dicha que se produce por la exposición al asbesto. Se caracteriza por la fibrosis pulmonar que se extiende hasta la pleura visceral y respeta la hoja parietal. Si la exposición es muy intensa puede aparecer al cabo de pocos años, aunque por lo general se desarrolla entre los 10 y los 15 años. La asbestosis pulmonar puede considerarse como la segunda neumoconiosis en importancia después de la silicosis. Las lesiones microscópicas son similares a las de la fibrosis pulmonar idiopática o secundaria. El macrófago es el elemento clave en la respuesta celular del huésped frente a la agresión de la fibra de asbesto. Aunque esta célula fagocita las fibras cortas y las elimina de las vías respiratorias terminales, no es capaz de cercar y transportar las fibras largas. La fagocitosis incompleta de estas fibras conduciría a la liberación de enzimas lisosómicas y factores fibrogénicos a partir de los macrófagos. La sintomatología suele ser escasa y poco específica. El dato clínico más relevante es la disnea, inicialmente de esfuerzo y, en estadios más avanzados, de reposo. La tos suele ser seca, aunque si coexiste hábito tabáquico se vuelve productiva. La acropaquia, que puede estar presente en el 50 por ciento de los casos, es un signo específico propio de numerosas enfermedades intersticiales difusas pulmonares. Por el contrario, los estertores bilaterales teleinspiratorios, que no se modifican con la tos ni con los movimientos respiratorios profundos, representan el signo clínico más característico; su localización posterobasal, en particular subaxilar, es típica y se detecta en más del 70 por ciento de los pacientes. Radiográficamente cabe destacar la existencia de imágenes lineales irregulares, localizadas con preferencia en los campos inferiores. A medida que la enfermedad pulmonar progresa, estas imágenes se ensanchan y extienden hacia los campos medios. Un dato característico de la asbestosis es la frecuente asociación de lesiones pleurales, en forma de engrosamiento de la hoja parietal, con calcificaciones o sin ellas, relacionadas también con la exposición al asbesto.

Las complicaciones de la asbestosis son la insuficiencia respiratoria no hipercápnica crónica, cor pulmonale y la neoplasia broncopulmonar. El efecto carcinogénico de la asociación sinérgica asbesto-tabaco determina la elevada prevalencia de carcinoma broncopulmonar en los trabajadores del asbesto que son fumadores. El mesotelioma maligno peritoneal es de menor prevalencia que la variedad pleural y tiende a asociarse a la asbestosis pulmonar, a diferencia del de localización pleural, que suele presentarse de forma aislada.

No existe tratamiento alguno, con excepción del uso de medidas de tipo sintomático. Lo más eficaz, como siempre, es la aplicación rigurosa de medidas preventivas que impidan el desarrollo de las lesiones neumoconióticas.

Las lesiones pleurales Incluyen placas hialinas, fibrosis y derrames pleurales, que pueden aparecer de forma aislada o combinada y asociarse a la asbestosis pulmonar. Se localizan en ambas hojas pleurales, con preferencia en la parietal. Requieren un tiempo prolongado de latencia, casi nunca inferior a los 20-25 años, y cursan de forma asintomática. Desde el punto de vista patogénico, se consideran el resultado de la irritación mecánica de las hojas pleurales por parte de las fibras de asbesto que, tras ser inhaladas, alcanzarían las zonas más periféricas del tejido pulmonar. Una vez calcificadas, las placas de localización pericostal se visualizan con facilidad y remedan gotas de cera o adoptan una forma muy típica en semiluna, cuando se disponen sobre una o ambas cúpulas diafragmáticas. No requieren tratamiento. La fibrosis pleural, de presentación unilateral o bilateral - y, por lo general, extensa -, está producida por la colagenización del tejido conjuntivo pleural subyacente y afecta ambas hojas pleurales, en particular la parietal. El derrame pleural suele ocurrir durante los primeros años de la exposición. No presenta características especiales.

Atelectasia redonda (síndrome de Blesovsky). Aunque la exposición al asbesto representa la causa más frecuente, cualquier reacción pleural inflamatoria con derrame pleural acompañante, sobre todo de origen tuberculoso, puede ser el origen de este síndrome. Consiste en un nódulo subpleural periférico, bien delimitado, preferentemente situado en la língula, que puede acompañarse de discreto derrame pleural. Se especula que podría ser consecuencia de la compresión sobre el parénquima pulmonar secundaria al derrame pleural original, o de la fibrosis retráctil pleural que replegaría la pleura visceral.

Mesotelioma maligno difuso de la pleura. Se caracteriza por un tiempo prolongado de latencia, siempre superior a los 20-25 años, extraordinaria agresividad clínica, gran dificultad diagnóstica y posibilidades terapéuticas muy limitadas.

 

Mineralogical analysis and exploration of asbestos diseases. Pairon JC, Martinon L, Brochard P : Rev Mal Respir. 1999 Jan;16 Suppl 2:S9-17


Existen varias herramientas disponibles para la evaluación de la exposición al asbesto, como la encuesta profesional y el análisis mineralógico de muestras biológicas. Estos análisis permiten la cuantificación del nivel de retención de fibras de amianto en el tracto respiratorio. Pueden usarse dos grupos de análisis mediante la cuantificación e identificación de fibras de amianto en el lavado broncoalveolar o en el tejido pulmonar usando microscopía electrónica. Se han descrito perfiles de retención pulmonar de cuerpos de amianto o fibras del asbesto en varias enfermedades relacionadas con el asbesto. Es requerido el análisis mineralógico de muestras biológicas para el diagnóstico diferencial de enfermedades profesionales relacionadas con el asbesto y otras enfermedades respiratorias (fibrosis pulmonar intersticial, el cáncer pulmonar), particularmente cuando la encuesta profesional no es concluyente. Los autores recomiendan la realización de un estudio con microscopía óptica en primer lugar, ya que el coste es menor.

 

 INHALACIÓN DE GASES IRRITANTES, HUMOS Y SUSTANCIAS TÓXICAS EN GENERAL

 

Este apartado incluye una amplia gama de enfermedades, en general, de carácter agudo, aunque algunas de ellas - como la beriliosis - pueden ser también de presentación crónica. Las sustancias responsables de estas enfermedades pueden clasificarse en dos grandes grupos: a) gases irritantes y sustancias sensibilizantes y b) metales.

Los elementos menos solubles, - como el amoníaco -, actúan de forma predominante sobre las vías respiratorias superiores, mientras que los más solubles - p. ej. óxido nitroso - penetran en mayor profundidad y son causa de bronquiolitis y/o edema pulmonar. Existe un elevado número de sustancias sensibilizantes que pueden causar problemas respiratorios al ser inhaladas, casi siempre de forma fortuita o accidental y tras un corto período de exposición. Los efectos inmediatos (agudos) suelen consistir en traqueítis, bronquitis y bronquiolitis aguda y/o edema pulmonar de reversibilidad y pronóstico variables e impredecibles; las consecuencias a largo plazo (crónicas) son menos conocidas y, cuando aparecen, se caracterizan por un cuadro obstructivo difuso de las vías respiratorias. La inhalación de humos procedentes de materiales diversos resultantes de la combustión en incendios puede causar cuadros pulmonares variables (asfixia, edema pulmonar, broncospasmo, bronquiolitis, intoxicación por monóxido de carbono) dependientes de su composición fisicoquímica. Algunos pueden provocar incluso lesiones obstructivas residuales de la vía respiratoria principal. La exposición aguda y masiva al óxido nitroso, observada a veces tras el almacenamiento de grano en los silos, se denomina enfermedad de los ensiladores. En este grupo podrían incluirse algunos casos de asma ocupacional, como la debida a exposición al diisocianato de tolueno, o urbana, como la inhalación de soja (epidemias de Barcelona).

Entre las enfermedad por humos de metales cabe destacar la bauxitosis, la estannosis y la beriliosis secundarias, respectivamente, a la inhalación de humos producidos por la manipulación industrial de bauxita, estaño y berilio. La beriliosis adopta dos formas de presentación clínica: la aguda, a veces muy grave, es infrecuente y cursa con edema pulmonar, y la crónica, más conocida y extendida, es de carácter sistémico y multiorgánico y de difícil diagnóstico diferencial con la sarcoidosis.

 

Diesel exhaust in the occupational setting. Current understanding of pulmonary health effects. Comstock ML : Clin Lab Med 1998 Dec;18(4):767-79


En 1959 Doll et al. realizaron un estudio de la epidemiología del cáncer pulmonar profesional y no encontraron un riesgo aumentado a padecerlo en los trabajadores expuestos a las emisiones de humo derivadas de los compuesto del petróleo. En él, se señaló un problema crítico que no está resuelto hoy. Existe un riesgo teóricamente aumentado basado en la plausibilidad biológica, pero hay una ausencia de hallazgos positivos. La metodología epidemiológica no puede distinguir fiablemente entre la ausencia de riesgo y el riesgo muy pequeño. A pesar de casi 40 años de investigación, ningún estudio epidemiológico humano ni animal puede apoyar una relación causal entre cáncer pulmonar a los niveles actuales de exposición profesional. Incluso con riesgos estadísticamente significativos no existe evidencia de causalidad ni se puede establecer un nivel de riesgo definitivamente. Los datos epidemiológicos si sugieren, según el autor del artículo, que existe un riesgo elevado de cáncer pulmonar para los trabajadores expuestos al carburante diesel comparables con el humo del tabaco medioambiental. Por eso, parece necesario un control y supervisión de la emisión de partículas. Sería útil reducir las emisiones de hollín de los artefactos diesel y la disminución la exposición profesional, así como la mejor prevención y el empleo de medidas de seguridad. Mejorando la emisión de partículas nocivas en los motores, filtrándolas y modificando el combustible se proporcionará una disminución del riesgo. Se necesita investigar extensamente también los mecanismos carcinogénicos y desarrollar biomarcadores que realicen estimaciones fiables del riesgo para la salud.

 

Levels of "waste" halothane in operating rooms at gynecologic and obstetrical clinics--preliminary results. Prokes B : Med Pregl 1998 Nov-Dec;51(11-12):532-6


El personal médico que trabaja en los centros quirúrgicos de hospitales, las personas que trabajan en el transporte o almacenamiento de gases y líquidos, los empleados que trabajan en los tanques e instalaciones de gas, los técnicos de los dispositivos anestésicos y los empleados en el proceso de producción de estas substancias están expuestos profesionalmente a gases anestésicos y otro tipo de gases que pueden ser tóxicos. Se ha comprobado que una exposición prolongada puede originar todo tipo de alteraciones en el organismo, siendo un ejemplo de estas alteraciones las hepáticas. Las personas expuestas a ciertos gases, como el halotano, (cirujanos, anestesiólogos, instrumentistas) debieran de conocer los niveles del gas en sus lugares de trabajo para conseguir una evaluación correcta y completa del riesgo profesional. Los gases anestésicos pueden salir con facilidad de sus circuitos si no se deja un circuito cerrado o se sella correctamente. El autor del artículo ha realizado un test para medir los niveles del gas anestésico en varios quirófanos de un servicio de cirugía. Los niveles del gas inhalado se midieron también en el personal del quirófano. Durante el periodo de la comprobación ningún sistema de ventilación se usó en cualquiera de los quirófanos. El laboratorio analizó estas muestras usando un método de desorción del halotano con carbón activo con benzil-alcohol y la cromatografía de gases. El valor de límite de umbral (TLV) de inhalación del halotano en el lugar de trabajo es de 40 mg/m3. Durante tres días se tomaron 32 muestras de aire del interior de los quirófanos, en el vestíbulo entre los quirófanos, y uno en el cuarto del personal. La concentración de halotano en uno de los quirófanos estaba entre 6.9 mg/m3 y 27.31 mg/m3 en las enfermeras encargadas del manejo de los aparatos de anestesia, entre 33.08 mg/m3 y 37.62 mg/m3 en los médicos anestesiólogos y entre 6.9 mg/m3 y 27.31 mg/m3 en las instrumentistas. En otro quirófano, la concentración de halotano estaba entre 31.27 mg/m3 y 37.9 mg/m3 en las enfermeras de anestesia, entre 3.56 mg/m3 y 91.7 mg/m3 en los médicos anestesiólogos. La concentración era de 3.02 mg/m3 y 0.28 mg/m3 en el vestíbulo y en el cuarto del personal. La inhalación de halotano estaba presente en la atmósfera en cantidades significativas en todos los lugares. La concentración de halotano en el quirófano, al final del programa quirúrgico, era más alta que al principio, y lo que es más aun importante, era más alta en anestesiólogos (más de dos veces más alto). Las diferencias de concentraciones entre las ocupaciones específicas dentro del equipo quirúrgico también eran significativas. Las enfermeras de anestesia estaban menos expuestas, debido al hecho de que, a menudo, abandonan el campo quirúrgico durante las intervenciones quirúrgicas. Los indicadores muestran que el aumento de la concentración de halotano depende de la amplitud de los quirófanos.

 

ASMA PROFESIONAL

 

Son muy numerosas las profesiones relacionadas con el asma. La enfermedad puede estar inducida por reacciones alérgicas, por pura irritación sobre los receptores del epitelio bronquial o por mecanismos desconocidos. En el primer caso, los síntomas asmáticos suelen aparecer tras un período de latencia, cuya duración depende del grado de predisposición individual a desarrollar reacciones de hipersensibilidad inmediata y del tipo y grado de la exposición. Los síntomas respiratorios pueden presentarse de forma diversa. En algunos pacientes se observa una respuesta inmediata tras la exposición. En otros casos, los síntomas aparecen varias horas después del contacto - por ejemplo por la noche -, lo que no permite establecer fácilmente una relación causa-efecto y, por consiguiente, el desencadenante puede pasar inadvertido. Algunos pacientes presentan reacciones inmediatas y tardías, mientras que en otros los síntomas son continuos - por ejemplo en forma de disnea de esfuerzo -, sin oscilaciones ni agudizaciones. En estos asmáticos suele contemplarse todo tipo de diagnósticos (insuficiencia cardíaca, enfisema pulmonar) antes de llegar al diagnóstico de la enfermedad real que sufre el paciente. El alejamiento de la fuente de exposición (baja laboral, vacaciones o fines de semana) y la consiguiente mejoría de los síntomas permiten sospechar el origen profesional de la enfermedad. Se puede confirmar el diagnóstico comparando los valores del FEM obtenidos mientras el paciente está expuesto con los registrados durante los períodos que permanece alejado de su puesto de trabajo. Si hay dudas en el diagnóstico se puede recurrir a pruebas de provocación. Los productos que pueden producir asma profesional son:

De origen animal: caballo, cobaya, rata, hámster

De origen vegetal: polvo de cereales, lino, cáñamo, yute, café, té, aceite de ricino, nogal, pino, gomas vegetales, látex, polvo de ispaghula (laxante)

Químicos: platino, cromo, antibióticos, enzimas proteolíticas, isocianatos, aluminio, acetileno etilenodiamina, resina epóxida, metacrilato, anhídridos, ácidos, adhesivos y resinas industriales

 

Asthma-like symptoms, atopy, and bronchial responsiveness in furniture workers. Talini D, Monteverdi A, Benvenuti A, Petrozzino M, Di Pede F, Lemmi M, Carletti A, Macchioni P, Serretti N, Viegi G, Paggiaro P : Occup Environ Med 1998 Nov;55(11):786-91


Los autores del artículo llevan a cabo un estudio del papel de los factores de riesgo profesionales para el asma en los trabajadores del mueble. Se examinó a 296 obreros (258 hombres, 38 mujeres) realizando un historial de síntomas respiratorios, enfermedades, espirometría básica, pruebas de reactividad bronquial con metacolina y pruebas superficiales en la piel. La hiperreactividad bronquial no específica se definió cuando una dosis menor de 0.8 mg provocaba una disminución del 20 por ciento del volumen espiratorio forzado en 1 segundo (PD20FEV1) y atopia en presencia de, por lo menos, una reacción positiva en las pruebas dérmicas. Se subdividieron los trabajadores en pintores de "spray" (expuestos a altas concentraciones de diisocianatos y disolventes), ebanistas (expuestos a los polvos de la madera), y ensambladores (grupo control). Los pintores de spray eran los que mostraban más síntomas disneicos (13.5 por ciento y 11.5 por ciento respectivamente) que los ebanistas (7.7 por ciento y 6.3 por ciento) y los ensambladores (1.6 por ciento y 1.6 por ciento); la prevalencia de la tos crónica, asma y rinitis también era ligeramente, pero no de forma significativa, más alta en los pintores de spray y en los ebanistas que en los ensambladores. La diferencia en el predominio de síntomas respiratorios era debida a que los atópicos mostraron una prevalencia mayor de tos crónica, disnea y asma en los pintores de spray que en los otros grupos. El predominio de la hiperreactividad bronquial no específica era del 17.7 por ciento, sin diferencias significativas entre los grupos. Los síntomas asmáticos se asociaban significativamente con hiperreactividad bronquial no específica. La hiperreactividad bronquial no específica se halló en el 4 por ciento de ensambladores, 10 por ciento de ebanistas y en el 13.3 por ciento de pintores de spray (c 2 = 2.6, NS). Análisis múltiples realizados teniendo en cuenta factores individuales (tabaco, atopia, edad) y profesionales confirmaron que los pintores de spray tenían una prevalencia más alta de tos crónica que los ensambladores y un predominio de la disminución de las fases respiratorias con disnea y asma. Los pintores de la industria del mueble, particularmente el sujeto atópico, son los trabajadores más expuestos a la aparición de síntomas respiratorios.

 

POLVOS ORGÁNICOS. ENFERMEDADES INTERSTICIALES DIFUSAS DEL PULMÓN.

 

Las enfermedades intersticiales difusas del pulmón constituyen un grupo de afecciones en las cuales las principales alteraciones anatomopatológicas inciden en las estructuras alveolointersticiales y también, en muchas ocasiones, las pequeñas vías aéreas y las arterias y venas pulmonares. Se han empleado numerosos términos para describir este tipo de enfermedades. Uno de los más utilizados es el de enfermedades intersticiales difusas crónicas del pulmón, debido a que la gran mayoría de ellas tienen una evolución lenta (meses o años). Un término empleado erróneamente es el de fibrosis pulmonar para reflejar el hecho de que las enfermedades intersticiales difusas del pulmón pueden conducir en algunos casos a la formación de fibrosis pulmonar. Actualmente, la terminología más aceptada es la de enfermedades intersticiales difusas del pulmón, considerándose la clasificación anatomopatológica de Liebow como descriptiva.

La etiología de las enfermedades intersticiales difusas del pulmón es muy variada. En la actualidad se conocen unas 160 causas diferentes, aunque sólo en el 35 por ciento de los casos es posible identificar el agente causal. En relación con su etiología, las enfermedades intersticiales se dividen en dos grandes grupos, como son las enfermedades de etiología conocida, que son las que vamos a describir por relacionarse con el presente tema, y las enfermedades de etiología desconocida, que suelen tener más repercusiones sistémicas. Entre las enfermedades de etiología están:

1. Enfermedades producidas por polvos inorgánicos o neumoconiosis, entre las cuales las más frecuentes son la silicosis, la asbestosis pulmonar y la neumoconiosis de los mineros de carbón, ya mencionadas previamente.

2. Enfermedades producidas por polvos orgánicos o alveolitis alérgicas extrínsecas, causadas por la inhalación repetida de partículas orgánicas (proteínas séricas de animales, bacterias termofílicas, hongos). Las más frecuentes son el pulmón del granjero y el pulmón del cuidador de aves.

3. Enfermedades producidas por sustancias químicas, gases, vapores y aerosoles. Entre las sustancias químicas cabe mencionar al paraquat (herbicida de amplio uso que resulta muy tóxico sobre todo después de su ingesta accidental) y las fibras sintéticas, aunque su incidencia es realmente baja. Diversos gases, humos y líquidos en estado físicamente disperso pueden ocasionar lesiones en el parénquima pulmonar en relación con la composición del tóxico y con el tiempo de exposición. Entre los gases destaca el oxígeno, cuya respiración prolongada a altas concentraciones puede ser tóxica para el pulmón. La acción nociva de gases y vapores tóxicos depende de la intensidad y la duración de la exposición: los poco solubles (dióxido nitroso, cloro y fosgeno) producen con facilidad lesiones parenquimatosas, descritas en apartados anteriores, siendo los vapores nitrosos los más comúnmente inhalados (silos de grano, manipulación de ácido nítrico). En cambio, los solubles, como el amoníaco, pocas veces causan lesiones parenquimatosas.

4. Enfermedades producidas por fármacos

5. Radioterapia

6. Por último, el distrés respiratorio del adulto

La mayoría de las enfermedades intersticiales difusas del pulmón, sean de etiología conocida o no, tienen una patogenia similar. Sin embargo, no se conocen exactamente los mecanismos que conducen a la aparición de las lesiones inflamatorias y fibróticas. La hipótesis más actualizada es que, como consecuencia de la acción de un agente causal (conocido o no), se produce una lesión en el epitelio que recubre las paredes alveolares y como respuesta a ésta, células inflamatorias (macrófagos alveolares, neutrófilos, linfocitos, eosinófilos, mastocitos) y células parenquimatosas (fibroblastos) liberan una serie de mediadores celulares, originando inflamación crónica alveolar (alveolitis) y lesión tisular prolongada. Esto permitiría la aparición de fibroblastos con características diferenciales (aumento de la capacidad de proliferación y de la síntesis de colágeno), que determinarían el desarrollo de fibrosis pulmonar.

Los síntomas más frecuentes son disnea de esfuerzo y tos. La disnea es el síntoma capital, por lo general de instauración lenta, y su intensidad depende del grado de extensión y del tipo de enfermedad. La tos es seca, repetitiva y no se acompaña de expectoración. Los datos más relevantes de la exploración física son los estertores crepitantes y la acropaquia, aunque no están presentes en todos los casos. Los estertores se auscultan al final de la inspiración (teleinspiratorios), no se modifican con la tos y tienen gran reproducibilidad.

Existen cinco imágenes radiográficas básicas relacionadas con las enfermedades intersticiales difusas del pulmón: vidrio deslustrado, nodulillar, reticular, retículonodulillar y pulmón en panal, que suelen afectar de forma difusa ambos hemitórax. Sin embargo, la naturaleza y extensión de las alteraciones radiográficas no se correlacionan con la sintomatología y las alteraciones de la exploración funcional respiratoria.

 

Prevalence of chronic respiratory symptoms among Ohio cash grain farmers. Wilkins JR 3rd, Engelhardt HL, Rublaitus SM, Crawford JM, Fisher JL, Bean TL Am J Ind Med 1999 Feb;35(2):150-63


La prevalencia de la tos crónica, expectoración crónica, disnea y la aparición de sibilancias fueron estimadas en un grupo de granjeros de Ohio (USA) que manipulaban el grano de cereales en 1993. Los autores del artículo evaluaron las características personales de los granjeros como edad, hábito tabáquico, además de las características de la granja, historia clínica de exposición previa a irritantes respiratorios y síntomas respiratorios. Ajustando los datos, la prevalencia - correspondiendo 95 por ciento de intervalo de confianza (CIs) - entre los granjeros era de: 9.4 por ciento (7.6-11.1 por ciento) para la tos crónica, 10.8 por ciento (9.0-12.6 por ciento) para la expectoración crónica, 16.2 por ciento (14.1-18.3 por ciento) para disnea, y 8.1 por ciento (6.4-9.8 por ciento) para sibilancias. Los análisis arrojaron la cifra de que el hábito tabáquico era el factor de predicción de mayor presencia de síntomas respiratorios entre los granjeros. Otros factores no profesionales encontrados, asociados con el predominio aumentado de síntomas respiratorios, incluyeron la edad (tos, esputos, y disnea) y alergia (sibilancias). Se hallaron ciertos factores profesionales asociados con el predominio de síntomas respiratorios como el mayor número de horas trabajando con un tractor (tos); mayor tiempo cultivando (expectoración); la posesión de ganado, sobre todo bovino (disnea); el número de acres de maíz para forraje conservados en silo, o cortar los tallos verdes (tos); los acres de heno de alfalfa (sibilancias); y el manejo de pesticidas (tos). Los síntomas respiratorios que se hallan en este estudio son consistentes con estudios de otros grupos de granjeros. Deben interpretarse, siempre según los autores, que si se evitara la exposición de los granjeros a los irritantes respiratorios, los síntomas respiratorios disminuirían.

 

Prevalence and predictors of work related respiratory symptoms in workers exposed to organic dusts.Simpson JC, Niven RM, Pickering CA, Fletcher AM, Oldham LA, Francis HM Occup Environ Med 1998 Oct;55(10):668-72


En este artículo los autores han procurado analizar los síntomas del tracto respiratorio superior e inferior de los trabajadores expuestos a los polvos orgánicos para identificar variables predictivas de su aparición. Se llevó a cabo un estudio epidemiológico clasificando los síntomas según el trabajo y su periodicidad. Fueron analizados los datos demográficos, como el hábito tabáquico y las historias profesionales registrando también exposiciones personales a otros tóxicos. Se utilizaron técnicas estadísticas, como la regresión de Cox, para identificar el valor predictivo de las variables laborales relacionadas con los síntomas del tracto respiratorio superior e inferior. Así, se estudió en nueve industrias diferentes a 1032 trabajadores (93 por ciento de la población designada). La mayor prevalencia de sintomatología del tracto respiratorio inferior (38.1 por ciento), superior (45.2 por ciento), y bronquitis crónica (15.5 por ciento) correspondió a los trabajadores avícolas. Un trabajador de la industria del porcino tenía síntomas compatibles con bisinosis. Las exposiciones personales prolongadas al polvo orgánico fueron factores predictivos positivos de presentación de sintomatología del tracto respiratorio superior e inferior, bronquitis crónica y bisinosis. El tabaquismo y las enfermedades previas del tracto respiratorio superior fueron factores predictivos positivos. Las mujeres tuvieron, con más frecuencia, alteraciones del respiratorio superior.

 

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Bibliografía Médica