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AULA ACREDITADA
  
ACTIVIDAD ACREDITADA
POR LA COMISIÓN DE FORMACIÓN CONTINUADA
Sistema Nacional de Salud
Ministerio de Sanidad y Consumo
PROGRAMA ANUAL 2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
  
Los médicos inscritos podrán alcanzar la acreditación del Programa.
La cumplimentación de los cuestionarios de evaluación para cada tema del Programa se hará por soporte electrónico. La evaluación de los cuestionarios-respuestas se llevará a cabo por una agencia independiente especializada.

Teléfono de atención a los médicos participantes: 91.749.95.13 (Srta. Emma Fernández).

 

Terapia Familiar Breve en Atención Primaria (III)



El capítulo anterior se dedicó a exponer cuál es la información que considera útil la Terapia Familiar Breve (TFB) para poder resolver el problema del paciente y/o su familia y cómo obtenerla, explorando datos sobre el objetivo, queja, soluciones intentadas y excepciones. En este capítulo se hablará sobre qué hacer con esta información, es decir, cómo diseñar prescripciones -también llamadas directivas, instrucciones o tareas- que contribuyan a producir un cambio en la dirección deseada por el paciente y/o sus familiares.




Para poder construir las tareas no resulta obligado tener información de todos y cada uno de los aspectos anteriormente señalados. Sí se hace deseable tener, al menos, algún dato sobre el objetivo -si no se conoce qué es lo que paciente y/o familiares quieren conseguir difícilmente se les podrá ayudar a lograrlo-. Como veremos, también es posible diseñar tareas que contribuyan a especificar o aclarar lo objetivos.

En definitiva, -véanse las figuras 1 y 2- desde este enfoque la intervención terapéutica se aplica sobre las soluciones, bien haciendo más las cosas que ya resuelven el problema, bien haciendo lo contrario de aquello que no lo resuelve. Desde un punto de vista teórico, comparando estas dos formas de intervenir, probablemente se tarde menos tiempo en conseguir que los pacientes adopten soluciones para las que ya han tomado la iniciativa y que ya han probado con éxito, que en convencerles primero de que tienen que hacer lo contrario de lo que están haciendo y luego ponerlo en práctica. Por otro lado, aquello que provoca excepciones son frecuentemente acciones contrarias -o al menos diferentes- a las "soluciones" habituales que sólo contribuyen a que las quejas se perpetúen. Es el profesional el que elige -de acuerdo a algunos criterios que se expondrán en este capítulo- a través de qué procedimientos va a ayudar a que el paciente alcance sus propios objetivos.

Como se expuso en el capítulo I de esta serie, cualquier cambio en un elemento de un sistema dará lugar a cambios en el resto de los elementos, incluso aunque estos no quieran. Un pequeño cambio en el sistema familiar puede producir un gran cambio, dado un tiempo suficiente. La TFB propone tareas para que aumente la probabilidad de que esto ocurra en la dirección marcada por los objetivos de los pacientes. Como también se señaló en el mencionado capítulo, dichas tareas no conforman una "colección" de técnicas para su uso aislado del contexto teórico -que constituye una forma de pensamiento, un punto de vista de la "realidad"- ya que de aplicarse fuera de dicho contexto es probable que estas técnicas resulten ineficaces o incluso perjudiciales para los pacientes. Para ilustrar cada una de ellas los autores hemos elegido ejemplos en los que la intervención resultó espectacularmente exitosa con el objetivo de facilitar la comprensión del texto y de hacer más amena su lectura, si bien con esto no queremos distraer al lector del hecho de que, en otras ocasiones, las intervenciones pueden dar lugar a un cambio menos contundente o no obtener los resultados deseados, por lo que se debe continuar trabajando para intentar ir consiguiéndolo a través de sucesivas consultas.

En la parte final de este capítulo se hará referencia a diversas técnicas útiles para impartir las tareas y motivar a los pacientes a que las cumplan. Pensamos que estas técnicas pueden resultar ventajosas para cualquier tipo de prescripción, ya sea de TFB o no.

Para finalizar esta introducción, se señala que existe una circunstancia en la que lo que resulta adecuado es no dar una tarea: cuando el paciente/familia y el profesional no logran acordar un tema o un asunto sobre el que trabajar juntos. Tal circunstancia puede tener lugar, por ejemplo, cuando los pacientes realizan queja ante el profesional pero no hacen demanda para que éste les ayude; o cuando no reconocen en el profesional capacidad para que pueda ayudarles. Resulta más oportuno, entonces, respetarles, elogiar las excepciones que hayan podido contar y ponerse a su disposición por si en alguna otra ocasión creen que el profesional les puede ser útil.

TAREAS ORIENTADAS A HACER "MÁS DE LO QUE YA FUNCIONA"

PRESCRIPCIÓN DE "FÓRMULA"
No siempre es posible obtener una información clara sobre el objetivo, soluciones intentadas y excepciones, bien porque la situación sea vaga o sencillamente porque no haya tiempo para más -por ejemplo, porque el paciente haya acudido según el sistema de cita previa en el que sólo se dispone de unos minutos-.



En estos casos resulta útil la prescripción de "fórmula", genérica o comodín, que se refleja en la Tabla I.

Este tipo de prescripción recibe este nombre por el hecho de que los autores del Brief Family Therapy Center of Milwakee (BFTC) la utilizan sistemáticamente en sus primeras sesiones, con independencia de cuál sea el problema por el que consultan. La intención de esta tarea es doble: que el paciente y/o su familia comiencen a mejorar propiciando un cambio en el punto de vista desde lo malo que les pasa a lo bueno, de la queja a las excepciones, del problema a la solución; y que en la siguiente visita aporten información sobre ello, facilitando de este modo que puedan informar sobre su objetivo y sobre excepciones a la queja.

Si el paciente ha especificado cuál es su objetivo -incluso si lo ha hecho de forma vaga- esta prescripción se puede adaptar al mismo: "Fíjate en lo que haces en esta semana... que te hace tener más control sobre tu nerviosismo... que te hace sentirte más a gusto... que te hace estar bien... que te hace llevarte mejor con tu pareja...". Esta prescripción favorece que en la próxima visita el objetivo sea también más concreto. La siguiente consulta se puede comenzar preguntando: "Desde la última vez que nos vimos... ¿qué cosas te han ocurrido que quieres que te sigan sucediendo?".

PRESCRIPCIONES DESDE EL OBJETIVO
Cuando se ha conseguido un buen resultado en el trabajo con objetivos -véase capítulo II de esta serie- y estos han quedado bien descritos se puede aprovechar para diseñar prescripciones que faciliten el cambio a través del acercamiento a ellos. En general, se pueden prescribir dos tipos de tareas apoyándose en los objetivos -se muestran en la tabla 2.

"Elige un día a la semana para hacer como si el milagro se hubiera producido"
En este caso se aprovecha una buena descripción tras la "pregunta del milagro". Nótese que se prescribe un solo día, porque así resulta más fácil y aceptable para el paciente; quien una vez que se haya visto capaz de comportarse como si el milagro hubiera sucedido un día, no encontrará razones para no repetir otros días y mejorar. Se ilustra con el siguiente ejemplo:

Mari Paz tiene 35 años, está casada y es madre de dos niños en edad escolar. Acude a consulta a demanda de su médico realizando cinco motivos de consulta. Como uno de ellos es astenia de meses de evolución, el médico le pide una analítica y le cita posteriormente en consulta programada, a la cual la paciente no asiste. Un mes y medio después vuelve a consultar a demanda. Su médico le muestra los resultados de la analítica, que resultan ser normales. Aún así ella refiere encontrarse agotada, por lo que se le propone una consulta programada dos días después.

En esta consulta el médico le pregunta qué quiere conseguir, y ella responde: "sentirme bien de nuevo". Entonces el médico le pregunta qué será diferente cuando consiga sentirse bien de nuevo. Mari Paz contesta que: "no estaré triste todo el día, ni irritable con mis hijos, y la relación con mi marido no será tan distante". Nótese que la enunciación del objetivo en forma de "no-queja" informa de lo que la paciente no quiere en lugar de lo que sí que quiere. Por este motivo, el médico pasa a realizar la pregunta del milagro, y ayuda a que Mari Paz construya durante unos veinte minutos ese día del milagro, en el que la paciente contó que iba a suceder que:

-Tras levantarse estará más amable con sus hijos; les meterá los libros en la mochila; les hará un desayuno diferente; desayunará con ellos.
-Irá más contenta a trabajar; conseguirá no ir dando vueltas a la cabeza todo el rato sobre lo mal que le va.
-En su trabajo -es empleada de hogar- notará que habrá limpiado alguna cosa como hace tiempo; sabrá que lo ha conseguido cuando su jefa le llame por teléfono y le diga lo bien que lo ha dejado todo.
-Hará la comida de los niños el día anterior y no tendrá que volver deprisa y corriendo del trabajo para cocinar; podrá comer con ellos media hora más; podría ser que esperara a comer con su marido el segundo plato.
-Por la tarde limpiará su casa "en condiciones".
-Luego se pondrá a estudiar -se está sacando el graduado escolar y no estudia habitualmente-.
-Cenará con su marido y los niños -su marido suele llegar tarde a casa, hacia las diez de la noche, no porque salga tarde de trabajar, sino porque parece que no tiene ganas de volver antes-. Ella no le espera habitualmente para cenar y le esperará.

El médico le sugiere entonces que elija un día de la semana para hacer "como si el milagro hubiera sucedido". Ella dice que puede ser una buena idea probar y que no pierde nada por ello, pero duda que surta ningún resultado. No se pauta medicación. Se le da cita para dentro de un mes.

En la siguiente consulta la paciente dice estar muy bien: hace la comida el día anterior y come con los niños y hay días en los que espera al segundo plato y lo come con su marido; ya puede estudiar y le cunde; ha vuelto a limpiar como antes -su jefa ya la ha felicitado en alguna ocasión-; los niños están más alegres, juega con ellos; su marido ha comenzado a llegar antes a casa... Viene con su cuñada a la consulta, la cual corrobora que "se la nota contenta, como si fuera otra persona".

Cuatro meses después, acude de nuevo a consulta. Todo sigue bien. Cuenta esta vez que desde hace un mes le duele la cabeza cuando estudia. Su médico entonces la manda revisar por el oftalmólogo, que le indica usar gafas. Seis meses después se siente muy bien porque ha conseguido sacar el graduado escolar y está buscando trabajos diferentes, a los que ya puede acceder por este motivo.


"Prueba a hacer alguna de estas cosas que dices que sucederán cuando ya hayas conseguido lo que te propones".

Esta prescripción es aplicable cuando alguno o algunos de los indicadores que se han conseguido en la definición de los objetivos dependen de la voluntad del paciente, es decir, están sujetos a control interno. Así, en el ejemplo anterior se podía haber indicado a Mari Paz que algún día que le viniera bien probara a "desayunar con sus hijos"; o que observara qué sucedía si "dejaba hecha la comida de los niños el día anterior"; o que una tarde "tratara de limpiar en condiciones sólo una habitación de la casa"; o que "viera qué pasaba si esperaba varios días seguidos a su marido para cenar". Se podría haber solicitado a la paciente que eligiera una cualquiera de estas opciones posibles.

PRESCRIPCIONES DESDE LAS EXCEPCIONES
Cuando se ha conseguido un buen resultado en el trabajo de las excepciones o de los cambios pre-tratamiento -que, como se recordará, se refieren a las excepciones más recientes- -véase el capítulo II- y éstas han quedado bien descritas se puede aprovechar para diseñar prescripciones que faciliten el cambio a través de ellas.

Son una serie de intervenciones que tienen como efecto común que el paciente se concentre en cosas que ya están dando resultado para solucionar su problema o que empiezan a darlo, y no en una exploración o en una explicación de la posible "causa" del problema -recuérdese que, como se explicó en el capítulo I, según la Teoría General de los Sistemas, el efecto afecta a la causa y no necesariamente hay causas-. Los pacientes que son capaces de reconocer que ya han comenzado a resolver sus dificultades antes del tratamiento tienen ya camino avanzado. Las intervenciones, en estos casos están diseñadas para favorecer "que la pelota siga rodando"; algo que es considerablemente más fácil que "echarla a rodar".

Por otra parte, al cambiar el punto de interés de las quejas a las soluciones, se necesita que asista a la consulta quienes tienen en su mano las soluciones y no necesariamente quienes son "los portadores" o "el blanco" de las quejas. Este detalle permite abordar casos inalcanzables desde otros puntos de vista y aporta aún más flexibilidad a la postura del profesional en su acercamiento al sistema familiar.

En la tabla 3 se señala cuáles son este tipo de prescripciones, que se pasan a explicar e ilustrar con ejemplos a continuación:

Prescripción del tipo "Hazlo más".

Este tipo de prescripción se puede utilizar cuando las excepciones que se han podido definir se consideran deliberadas -es decir, están bajo el control voluntario o intencional del paciente o familiar, hay garantías de que el comportamiento o situación en cuestión siempre provoca la excepción a la queja y se pueden repetir a voluntad- y contribuyen a alcanzar el objetivo. En estos casos se invita al paciente a que haga más veces ese tipo de cosas que ya le resuelven el problema. Por ejemplo: "en las próximas semanas haced todos los días al menos dos de estas cosas que os ayudan a llevaros mejor...". Se muestra ahora un ejemplo más extenso:

"Mario es un paciente de 35 años que acude a la consulta de cita previa porque desde hace aproximadamente unos tres meses se encuentra muy irritable y nervioso. Tiene dificultades de concentración en su trabajo, que no es capaz de sacar adelante; en casa le grita a los niños por cualquier tontería, y con su mujer la situación se está volviendo insostenible: discuten continuamente durante el poco tiempo que tienen para estar juntos. Solicita que se le prescriba "algo" que le permita estar más tranquilo y que le haga dormir mejor; aunque no es muy partidario de tomar medicinas, si no es estrictamente necesario.

El médico le pide que le cuente cómo son los ratos en que consigue estar un poco más tranquilo y puede concentrarse mejor; cómo ha hecho ya, en alguna ocasión durante las últimas semanas, para conseguir resistirse a reñir a sus hijos; cómo ha sido el último rato en el que él y su mujer estuvieron a gusto; y cómo logró dormir un poco mejor en las últimas noches. Mario no consigue describir con claridad ninguna de estas situaciones. El médico le señala entonces que, para poder mejorar, es necesaria esta información, ya que si sólo le diera medicación podría mejorar un poco durante los días que la tomara, pero quizás no resolvería definitivamente sus quejas, por lo que, a continuación, le propone que se fije los próximos diez días en los momentos en que se encuentra menos nervioso, grita menos a sus hijos, se concentra mejor, se lleva mejor con su mujer, y duerme un poco mejor. Acepta, y es citado en diez días en consulta programada". Nótese que el médico intenta, con esta prescripción, iniciar un cambio en el punto de vista del paciente y obtener información más precisa sobre sus objetivos y excepciones en la próxima consulta.

"Vuelve en la fecha fijada y cuenta que se encuentra mucho mejor, logra dormir bien, el trabajo le cunde más y la situación con sus hijos y su mujer ha mejorado mucho. A mediodía llega a casa y dedica tres cuartos de hora a comer; por la noche, al llegar a casa, no atiende las llamadas del teléfono durante los primeros quince minutos; lee un poco antes de acostarse; y por las mañanas se da una ducha de unos veinte minutos con agua caliente. Cuenta que cree que lo que le pasaba se debía a que últimamente llegaba a casa a comer y comía muy deprisa -en unos veinte minutos- para marcharse de nuevo a trabajar; cuando llegaba a casa por la noche, siempre sonaba el teléfono y la llamada era para él; cuando se iba a acostar, su mujer le decía que apagara la luz, que le molestaba para poder dormir; y "el colmo de todo": llevaba una semana con la caldera estropeada y se tenía que lavar con agua fría.

El médico le pregunta si sabría continuar haciendo estas cosas que ya le funcionan, y contesta que sí. Se le invita a que las continúe haciendo más y a que vaya descubriendo alguna nueva. Si la situación no continúa mejorando, siempre podrá volver pedir una nueva cita". Nótese que el médico ha utilizado una prescripción del tipo "hazlo más".

"Ocho meses más tarde acude a consulta de nuevo por un proceso gripal. Comenta que a veces la situación había empeorado, y entonces se dio cuenta de que había dejado de hacer alguna de estas cosas. Las volvió a hacer y consiguió mejorar de nuevo. Además, se dio cuenta de que al ir a trabajar en el coche le era mucho mejor escuchar música que escuchar las tertulias políticas que daban en la radio."

"Tarea de predicción".

Cuando las excepciones son aleatorias -es decir, no cumplen alguno de los requisitos para calificarlas como deliberadas por no estar bajo control del paciente, por no poder repetirse a voluntad o porque su presencia no garantiza la ausencia de la queja- los autores del BFTC recomiendan la "tarea de predicción".

Consiste en pedir al paciente que prediga o adivine cada noche lo que va a ocurrir al día siguiente respecto a su queja: si va a encontrarse peor, igual o mejor; si va a ocurrir o dejar de ocurrir su queja. Al día siguiente por la noche tendrá que anotar si su predicción fue acertada o equivocada y formular una nueva predicción para el día siguiente. El propósito de esta tarea es que el paciente encuentre alguna nueva excepción deliberada, para, una vez encontrada, poder pedirle que la haga más. Estas nuevas excepciones pueden tener lugar, por ejemplo, en las ocasiones en las que predice que va a estar mejor y luego lo consigue y en las veces en las que predice que va a estar peor y luego esto no sucede -¿qué fue diferente entonces?-. Se ilustra con el siguiente ejemplo:

María es una mujer de 56 años diagnosticada de fibromialgia por el reumatólogo y de depresión por el psiquiatra. En tratamiento, desde hace meses, con Paracetamol 500mg/6h, Tramadol Retard 200 mg/12h, Venlafaxina 75 mg/día y Lorazepam 1mg/6 horas. Interrogada sobre cómo son los días en los que se encuentra con menos dolor, indica que se encuentra mejor cuando el tiempo es más cálido y no está cambiante -excepción aleatoria-. Dado que no señala otro tipo de circunstancia con la cual asocie la mejoría de su dolor y que no tiene control sobre qué tiempo va a hacer cada día, el médico le propone como tarea lo siguiente:

"Cada día, antes de acostarte, dedicarás un rato a apuntar en un cuaderno la predicción de cómo será el día siguiente -en cuanto tu dolor se refiere- y a qué horas el dolor será más llevadero y a qué horas más insoportable. Al final del día siguiente, compararás la predicción que hiciste con cómo pasó el día. Y, a continuación, volverás a realizar una predicción sobre el próximo día. Y así sucesivamente". Para que lo comprendiera mejor, se le puso un ejemplo: "los meteorólogos hacen una predicción de cómo va a ser el tiempo del día siguiente: en qué zonas lloverá y en qué zonas hará calor, y a qué hora del día ocurrirá cada una de estas cosas. Al día siguiente pueden haber acertado o no. Te mando hacer esta tarea porque es interesante saber con qué coincide el acierto, cuando aciertas; y cuando fallas, cómo es posible que hayas fallado."

Tras varias consultas, en las que trajo un completo cuaderno de predicciones, quedó de manifiesto que cuando realizaba trabajos manuales -la paciente resultaba ser muy aficionada a la pintura- y cuando dedicaba un buen rato a pasear -hasta entonces no se había dado cuenta de que los días que hacía peor tiempo no salía a pasear- mejoraba claramente de sus dolores -excepciones deliberadas-.

Meses más tarde, la paciente se encontraba mucho menos limitada y había pasado a controlar su dolor con Tramadol 50mg/8 horas, no precisaba tomar Paracetamol, y el consumo de Loracepam quedaba reducido a 1 comprimido de 1mg ocasionalmente. Mantenía el tratamiento con Venlafaxina 75 mg/día.

Prescripción del tipo "Haz algo diferente".

Hay veces que los pacientes informan sobre excepciones aleatorias o deliberadas, que no están relacionadas con los objetivos que ellos desean conseguir. Esto significa que a través de las excepciones no necesariamente se va a alcanzar el objetivo. Por ejemplo: "he intentado salir a hacer deporte y eso me hace sentirme más tranquila -excepción deliberada-; cuando el día no es lluvioso también me encuentro más relajada -excepción aleatoria-; pero, aún estando más calmada no logro que mi hijo se porte mejor -objetivo-". En estos casos la intervención que se propone es "haga algo diferente". Se trata de indicar a los pacientes que la o las siguientes veces que ocurra la queja actúen de una forma no habitual, que prueben algo que no han probado a hacer hasta el momento.

Una tarea que puede resultar útil para hacer algo diferente y que a la vez ayuda a los pacientes a "ponerse las gafas de ver lo que ya funciona" -excepciones- es la "Tarea de la sorpresa", que está diseñada para familias o parejas. "Cada uno de vosotros hará al menos una o dos cosas que sorprendan al otro (padres, hijo, pareja). Vuestra tarea consistirá también en adivinar cuál es la sorpresa que el otro os está haciendo. No vale decir cuál ha sido la sorpresa. Lo haremos aquí en la próxima visita". En la siguiente visita no se comienza preguntando a cada uno cuál ha sido la sorpresa/s que le ha dado al otro, sino cuál/cuáles creen que han sido la/las sorpresas que les ha dado el otro. Por lo general se describen más de dos sorpresas, y alguno de los participantes puede considerar como sorpresa algo que no ha sido tal, porque ya ocurría habitualmente y no se había fijado en ello. Puede ser una tarea divertida que fomenta que cada miembro de la familia se fije en las cosas buenas que hace el otro -¡incluso cuando no son la sorpresa!-.

El profesional puede ser más o menos explícito en mandar que se haga "algo diferente" según los casos, los pacientes y la relación con ellos, así como según sea la información que tenga sobre los intentos de solución ineficaces que ponen en práctica para conseguir lo que quieren. Porque una opción para que hagan algo diferente es proponerles que realicen un giro de 180 grados sobre las soluciones intentadas. Pero esto ya constituye "hacer lo contrario de lo que no funciona" y se explica en el apartado siguiente.












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