Terapia
Familiar Breve en Atención Primaria (I)
Bases
en las que se apoya la TFB
La
TFB se apoya en la Teoría General de los Sistemas, el Constructivismo Radical
y en la Teoría de la Comunicación Humana, teorías que se
exponen a continuación. Constituyen el contexto de pensamiento que da sentido
a la parte técnica y a la práctica de la TFB.
LA FAMILIA COMO SISTEMA: TEORÍA GENERAL DE LOS SISTEMAS.
La
Teoría General de los Sistemas (TGS) (Bertalanffy L.v., 1956) ofrece un
marco teórico para abordar la totalidad de la persona desde el punto de
vista biológico, psicológico y del contexto de relaciones con los
demás.

Un
sistema es un conjunto de elementos que interactúan entre sí, en
el cual el estado de cada uno de los elementos está determinado por el
estado de cada uno de los otros y de las relaciones que hay entre ellos. Las personas
forman parte de sistemas. El sistema de interacción más frecuente
para las personas y en el que ocurren -y también se resuelven- más
a menudo los problemas es el sistema familiar. En la tabla 1 se enuncian algunas
de las propiedades de los sistemas abiertos. A continuación se muestran
algunos aspectos interesantes que se desprenden de ellas.
"Un
cambio producido en cualquiera de los elementos de un sistema afecta necesariamente
a cada uno de los otros elementos y al sistema como totalidad". A continuación
se ilustra a través de un ejemplo. El más pequeño cambio
en cualquiera de los sistemas que componen el cuerpo de la persona afecta al resto
de los sistemas y al organismo como totalidad. Cualquier cambio en el cuerpo afecta
a su vez a los sistemas cognitivos y afectivos y a la persona como totalidad.
Y, pero no por último, cualquier cambio en la persona afecta a cada una
de las otras personas que en ese mismo momento están en interacción
con ella -familiares probablemente- y, por ende, a la totalidad del sistema -familia,
generalmente- que todas ellas componen. Esta misma descripción puede hacerse
a la inversa. Cualquier cambio en un familiar afecta a cada una de las personas
que componen la familia, produciendo cambios en cada uno de los sistemas de cada
persona -cognitivos, afectivos
-, que necesariamente actúan en el
organismo y en cada uno de los sistemas que lo componen -hormonal, nervioso, circulatorio,
digestivo
-. Y aquí podría iniciarse nuevamente una descripción
a la inversa, y así sucesivamente, en una especie de espiral sin fin que
en ocasiones parece ir de lo particular a lo general y en otras de lo general
a lo particular.
Para que tengan lugar considerables y variados
cambios en la totalidad no se hace necesario introducir grandes cambios en el
sistema: un mínimo cambio los puede producir. Esta idea se ilustra a través
de dos ejemplos:
§ "Cuando un niño tiene fiebre alta se queda
como sin vida: no come, no juega; sus padres se preocupan, están pendientes
de él: le ofrecen agua, le vigilan la temperatura; el niño tiene
que quedarse en casa, no puede ir al colegio, alguien tiene que quedarse con él,
sus padres necesitan cambiar su rutina: llegar tarde al trabajo, pedir el día
libre, contratar a alguien para que cuide de él durante el horario laboral,
o llamar a algún familiar si está disponible. La mayor parte de
las rutinas familiares se ven afectadas, así como los diferentes planes
que la familia hubiera hecho respecto de actividades especiales. Todo gira en
torno a las necesidades del niño enfermo".
§
"Braulio tiene 50 años, está casado y tiene tres hijos. Lleva
con síntomas depresivos más de un año. Las relaciones con
su familia han ido enfriándose en este tiempo: han dejado de hacer cosas
juntos, apenas se hablan, ya no soportan su irritabilidad y evitan hablar con
él por si acaso 'salta'; hace mucho que su mujer y él no mantienen
relaciones sexuales; se ve incapaz de concentrarse en el trabajo, nada le entusiasma...
Los antidepresivos y ansiolíticos que ha tomado hasta ahora parecen no
hacerle efecto y, tanto él, como su familia, parecen haber intentado ya
todo para salir del bache. Acude a consulta a buscar sus medicinas y se encuentra
con que su médico está de baja y el suplente le hace una extraña
pregunta en la que le pide que le cuente qué cosas podrá hacer cuando
esté curado. En una conversación, convenientemente dirigida, viene
a contar que podrá estar más animado y relajado, y que las cosas
volverán a ser como antes en casa: podrá volver a sus aficiones
-jardinería, excursiones en coche-; trabajará de nuevo con gusto
-sus compañeros de trabajo lo notarán porque verán que vuelve
a bromear-; y en casa podrá volver a relacionarse con sus hijos -charlar,
ver la televisión juntos por la noche, dejar de discutir por los estudios-
y recuperar la buena relación con su mujer, a la que quiere, con la que,
si es posible, tendrá de nuevo relaciones sexuales. Se le pregunta cuál
será la primera señal que notarán en casa de que él
ya comienza a estar bien, y cuenta que quizás lo notarían si dejara
el desayuno puesto a su familia antes de marcharse a trabajar -él se levanta
muy temprano y sale de casa antes de que los demás despierten-. Se le sugiere
que tal vez esto último no le resultaría muy difícil, así
que, si un buen día de estos le apeteciera, podría probar a hacerlo.
Dos semanas más tarde acude de nuevo a consulta, informando que todo iba
"misteriosamente" mejor. Con una amplia sonrisa comenta que un día
dejó el desayuno puesto y cuando su familia se levantó se asombró
tanto que le llamaron por el teléfono móvil para saber si le pasaba
algo. Así que continuó haciéndolo otros días, hasta
que en uno de ellos no le dio tiempo y no pudo dejar todo preparado. ¡También
le llamaron, para ver qué pasaba!. Desde entonces sus hijos habían
comenzado de nuevo a hablar más con él y su mujer ya le recibía
con un beso al llegar a casa. Dos semanas más tarde contaba que estaba
mejor, que en casa volvían a ser las cosas como antes, las relaciones habían
mejorado aún más, sus hijos habían comenzado a estudiar más,
su mujer estaba cariñosa, había contado algún chiste en el
trabajo y había vuelto a comprar geranios para el jardín. Las visitas
se fueron espaciando porque todo volvía a ser como antes.
Según
se ha visto, un pequeño cambio en el sistema familiar puede producir un
gran cambio, tanto si este pequeño cambio es "para mal" -como
se acostumbra a considerar- como si es "para bien". Quizá el
"escotoma" que se posee al ver la realidad a través de la propia
formación cultural y médica contribuya a pasar por alto que mínimos
cambios con "connotaciones alegres" -como en el caso de Braulio- pueden
generar grandes cambios. En este sentido, resulta extraño -desde el punto
de vista de la TFB- que algunas formas de psicoterapia sólo hagan referencia
a que la mejoría del "síntoma" en el paciente lleva al
desarrollo de nuevos "síntomas" en otros miembros de la familia
y no hagan mención sobre las mejorías -en ocasiones espectaculares-
en el resto de miembros de la familia cuando cesa el "síntoma"
en el paciente problema.
También se habrá podido
apreciar que cualquier cambio en un elemento de un sistema dará lugar a
cambios en el resto de los elementos, incluso aunque estos no quieran: el comportamiento
de cada uno influye directa o indirectamente sobre el de los demás y éste,
a su vez, es influido retroactivamente. Gracias a esta idea, para conseguir un
cambio en la dirección deseada -objetivo terapéutico- no es obligado
citar a toda la familia en la consulta. Se trabaja con el o los que vienen a consulta
y se activa el cambio a través de ellos.


En
el tipo de secuencias que ocurren en un sistema, toda acción puede entenderse
al mismo tiempo como una reacción y, por tanto, resulta poco importante
saber quién ha comenzado "verdaderamente" la secuencia. Afirmar
que la conducta de A causa la conducta de B significa pasar por alto el efecto
que la conducta de B tiene sobre la reacción posterior de A, y viceversa.
Por ello, desde la TGS se entiende que las interacciones en un sistema -es decir,
lo que está pasando en él- siguen un modelo de causalidad circular
-modelo sistémico- en lugar de un modelo de causalidad lineal -modelo mecanicista-:
no necesariamente hay causas porque el efecto afecta a la causa. (Ver figura 1).
Esta idea ofrece una concepción teórica que permite al médico
elegir "la puerta" a través de la que puede entrar e intervenir
en la persona-sistema, superando el debate estéril entre si lo principal
es tratar la causa o los síntomas y entre si la terapia es "superficial"
o "profunda" -debate que tiene tan poco sentido como discutir si la
terapia es "de izquierdas" o "de derechas" (Haley J, 1997)-.
Desde esta forma de pensar, cualquier intervención que se haga sobre la
persona-sitema afecta a su totalidad, así como a otras personas con las
que ésta está en relación y a la totalidad del sistema que
todas ellas conforman. Esto amplía muchísimo el abanico de posibilidades
terapéuticas (ver figura 2), más aún si se tiene en cuenta
otra de las propiedades de los sistemas abiertos: la equifinalidad, que postula
que el resultado final es independiente de las condiciones iniciales, o, dicho
de otra manera, se puede llegar a un mismo resultado por vías diferentes.
Su aplicación práctica viene a ser que no es necesario investigar
cuál fue el punto de partida, sino más bien cómo hay que
hacer para ponerse en camino para llegar al resultado final deseado.

En
la tabla 2 se resumen algunas de las aportaciones de la TGS a la resolución
de los problemas familiares.
EL PROBLEMA FAMILIAR VISTO DESDE DISTINTOS PUNTOS DE VISTA: APORTACIÓN
DEL CONSTRUCTIVISMO RADICAL.
"Vemos lo que podemos
ver a través de lo que sabemos ver....
La observación afecta
a lo observado".
Albert Einstein
"Creer
que la propia visión de la realidad es la realidad misma
es una peligrosa
ilusión".
Paul Watzlawick
Conviene
detener la atención en esto que dice Einstein acerca de que el observador
influye en lo que observa. Fíjese ahora el lector la figura número
3, e intente responder a la pregunta: ¿cuántos y cuáles de
estos listones horizontales son paralelos? Mostrada la figura y hecha la misma
pregunta a un grupo de personas, se producen diferencias a la hora de responder
según lo que perciben -haga usted mismo la prueba-. Así, responden
cosas tales como que "son paralelos entre sí el 1º, 3º,
5º y 7º, y también lo son el 2º, 4º, 6º y 8º";
ó "son paralelos 2º y 7º"; otros responden que "1º,
4º y 7º"; otros responden que "todos son paralelos",
e incluso alguno dice que "ninguno es paralelo", o que "se trata
de un efecto óptico"... Sin embargo, la figura está ahí
y continúa siendo la misma independientemente de la respuesta que se haya
contestado.
Es posible que existan diferentes
puntos de vista sobre una misma cosa, sobre una misma situación, interacción,
dificultad, problema... El observador está condicionado por su capacidad
de percepción, entendimiento y comprensión de lo observado, por
sus conocimientos previos, inteligencia, limitaciones, supuestos, prejuicios...
al tratar de organizar en su cabeza lo observado. De ahí que, bajo esta
manera de ver las cosas, podría decirse que no existe una descripción
objetiva de la realidad. Una vez que la persona se ha formado una opinión
sobre la naturaleza de la situación, acontecimientos y relaciones que le
rodean dicha opinión influirá en el tipo de datos sobre los cuales
centrará su atención, en la clase de personas que tratará,
en lo que dirá y hará -y en lo que no dirá ni hará-
y en cómo evaluará los resultados de sus acciones u omisiones. Esta
idea se ilustra con dos ejemplos en los que el observador no sólo observa,
sino que tiene que actuar según lo observado:
- En
una reunión de Equipo de Atención Primaria en la que se trata sobre
los pacientes que consultan fuera de hora en ocasiones se muestran puntos de vista
distintos -incluso diametralmente opuestos- sobre lo que procede hacer.
- Imagínese
que uno de los miembros de una familia padece síntomas de tristeza, abatimiento,
y apatía. Las siguientes son sólo algunas de las posibles formas
de ver las cosas por parte de sus familiares: la madre puede pensar que el calor
de las últimas semanas le ha afectado mucho; el padre, atribuir sus síntomas
a que quizás tenga anemia o alguna enfermedad grave; su hermano, que lo
que tiene es una depresión "de caballo", motivos no le faltan;
su hermana, que lo que pasa es que está llamando la atención y quiere
ser el centro de todo; su abuela, que desde su infancia siempre ha sido de carácter
débil, y que lo que sucede es que no se esfuerza lo suficiente en animarse
y en dejar las tristezas aparcadas a un lado; su abuelo, que... En función
de cuál haya sido la forma de ver la realidad -la atribución hecha
al comportamiento del paciente- así se comportará el familiar, bien
favoreciendo un ambiente más fresco en casa, o insistiendo en que vaya
al médico a pedir unos análisis, o diciéndole que vaya al
psicólogo o al médico a que le recete unas pastillas, o haciéndole
más o menos caso, o estimulándole a que se anime, o que... A su
vez, el comportamiento de los familiares influirá en cómo responda
el paciente, según si la atribución que él hace sobre lo
que le pasa coincida o no con la de sus familiares, según el caso que les
haga, según la atribución que haga sobre la buena o mala fe de los
demás al actuar como actúan... y así sucesivamente, en una
especie de espiral que conduce a que la situación se resuelva, empeore
o se haga crónica.

El
Constructivismo Radical es una concepción filosófica que asume que
lo que las personas pueden decir de la realidad está condicionado por el
punto de vista desde el que se sitúan para percibirla, de manera que, la
objetividad no es posible en la medida en que resulta imposible distinguir qué
pertenece al propio punto de vista y qué a la supuesta realidad que se
describe, si es que ésta pudiera tener una existencia independiente de
quien la observa. Lo único que se puede decir sobre la realidad es lo que
se percibe desde la perspectiva en que cada observador se coloque; y obtiene una
visión diferente de ésta, según se coloque en un punto de
vista u otro.
Se entiende, por tanto, que la realidad "no
es", sino que "se construye". No existe una única, verdadera
y absoluta forma de ver la realidad. Cada punto de vista diferente es, por tanto,
una "construcción de la realidad". Y la manera en la que cada
uno construye la realidad influye a su vez en su comportamiento, en que se hagan
las cosas de una manera o de otra.
Desde el punto de vista
del Constructivismo radical se distinguen dos tipos de realidades:
- "Los
sentidos nos proporcionan una imagen de la realidad que es posible comparar con
aquella percibida por otras personas, para descubrir sorprendentemente que son
idénticas; esta realidad es la que llamamos Realidad de primer orden"
(Watzlawick P, 1988). Se incluirían en esta categoría aquellas realidades
que se ha convenido en verlas todos de la misma manera para poder funcionar. Son
menos de las que se pudiera pensar a primera vista y están sujetas a la
revisión constante por los avances de la ciencia, que aportan, a su vez,
nuevos puntos de vista. Por ejemplo, en la Edad Media la creencia de que la tierra
era plana parecía indiscutible a los ojos de todos y era considerada como
realidad de primer orden. Desde hace ya tiempo nuevos puntos de vista han llevado
a considerar -como realidad de primer orden que toda la humanidad civilizada comparte-
que la tierra es una esfera un poco irregular. Incluso datos que se consideraban
exactos -como lo era el valor de la velocidad de la luz- han cambiado recientemente,
con su consiguiente repercusión en gran cantidad de cálculos en
la física. Ejemplos de realidades consideradas en la actualidad como de
primer orden son las unidades de medida, la gramática del idioma, conceptos
como "pared", "suelo", "techo", "día",
"noche", etcétera.
- La categoría
de "Realidades de segundo orden" se puede definir por exclusión:
todas las que no son de primer orden, es decir, la mayoría. Ejemplos de
realidades de segundo orden son las formas de ver las cosas, los colores, la valoración
de las medidas -si algo es mucho o es poco, si es superficial o profundo, etc.-,
la semántica del lenguaje, todos los modelos de psicoterapia -que no son
sino construcciones de la realidad que tienen el valor sólo de "mapas
provisionales" de la realidad sujetos a debate-, las ideas, las valoraciones,
los sentimientos, las relaciones, las percepciones, la verdad, la mentira, etc.
El
dilema planteado en el ejemplo de los listones paralelos que se ha visto antes
se puede resolver a través de una realidad de primer orden, como es la
medida de las distancias con un metro, y así concluir que, a pesar de que
no lo parece, todos ellos son paralelos. Al hilo de la frase de Watzlawick que
encabeza este apartado, se puede decir que la confusión entre realidades
de primer y segundo orden es más que frecuente y es fuente a diario de
multitud de problemas. Tener esto en cuenta es muy útil, porque:
-
Cuando dos o más personas no consiguen ponerse de acuerdo, por lo común
están firmemente convencidos de que sólo hay una forma, generalmente
no cuestionada, de ver las cosas -sólo hay una realidad, las cosas "son
como son", es decir, como yo las veo- y que cualquier visión que difiera
de la propia tiene que deberse a insensatez, irracionalidad o mala fe. Esta forma
de proceder hace que dichas partes en disputa se encuentren con más dificultades
para solucionar por sí mismos los problemas derivados de sus diferencias
de parecer. Una muestra de ello, utilizando tintes melodramáticos, fue
el buen número de vidas que se quemaron en la hoguera en el Medioevo.
-
Muy a menudo en las consultas de Atención Primaria los médicos ven
las cosas sólo de una manera -la del médico, que es "la buena",
claro; o la del especialista que ya ha valorado al paciente y le lleva viendo
durante varios años sin mejoría porque "lo suyo es crónico,
no tiene solución"...- y eso impide tener más puntos de vista
acerca de qué prescripciones se pueden hacer a la hora de intentar solucionar
el problema que se nos consulta.
Debe aclararse que no es
que esta forma de pensamiento entienda que es malo tener firmes convicciones.
Lo que sucede es que la posibilidad de considerar que no hay una única
forma "verdadera" de contemplar las cosas es muy ventajosa, porque algunos
puntos de vista parecen más útiles que otros para conseguir los
objetivos terapéuticos; de igual manera que unos puntos de vista de un
edificio proporcionan mayores probabilidades que otros de encontrar una puerta
para entrar a la casa.
A través del lenguaje, mediante
el que el profesional sanitarios se comunica con el paciente y su familia, pueden
construirse realidades alternativas -opciones diferentes a su punto de vista que
les lleva a formas hasta ahora infructuosas de solucionar el problema por el que
consultan- que se sepan solucionar y que consigan un cambio en la dirección
que ellos deseen. O, dicho de otra manera, es posible construir los problemas
de manera que sepamos resolverlos. En el curso de la TFB, el profesional propone
puntos de vista alternativos orientados al objetivo de la familia, que implican
comportamientos incompatibles con el "más de lo mismo que no funciona"
o que conllevan comportamientos orientados a hacer "más de lo que
ya funciona y soluciona el problema".
La siguiente historia
ilustra cómo una forma diferente de enfocar las cosas, que parece incluso
contraria a la lógica convencional, ayuda a resolver un problema.
Dos
monjas salieron del convento a vender galletas. Una era la Hermana Matemática
(M), y otra la Hermana Lógica (L).
M - Está empezando a caer
la noche, y aún estamos muy lejos del convento.
L - Hermana, ¿se
ha dado cuenta de que nos sigue un hombre hace media hora?
M - Sí,
¿y qué será lo que quiere?
L - Es lógico. Nos
querrá violar.
M - ¡Dios Mío!. Calculo que si continuamos
caminando a este ritmo, nos alcanzará dentro de 15 minutos. ¿Qué
podemos hacer?
L - ¡La única cosa lógica que podemos hacer
es caminar más rápido!
M - ¡No está funcionando!
L
- ¡Claro que no! ¡Él hizo la única cosa lógica
que se podía hacer!. ¡Él comenzó también a caminar
más rápido!.
M - Y ahora, ¿qué vamos a hacer?.
¡Nos alcanzará en un minuto!
L - La única cosa lógica
que podemos hacer es separarnos. Usted vaya por aquel lado, y yo para este otro.
¡No podrá seguirnos a las dos!
Entonces, el
hombre decidió seguir a la Hermana Lógica.
La
Hermana Matemática llegó al convento, preocupada de lo que pudiera
haberle ocurrido a la Hermana Lógica. Al cabo de un rato, llegó
la Hermana Lógica.
M - ¡Hermana Lógica!. Gracias
a Dios que llegó usted. Cuénteme qué ocurrió.
L
- Ocurrió lo lógico. El hombre no podía seguir a las dos,
por lo que optó por seguirme a mí.
M - ¿Y qué
ocurrió después?
L - ¡Lo lógico!. Yo comencé
a correr lo más rápido que pude, y él tambien.
M - ¡Y?
L - De nuevo lo lógico. Me alcanzó.
M - ¡Dios Mío!.
¿Y qué hizo usted?
L - Hice lo lógico. ¡Me levanté
el hábito!
M - ¡¡¡Dios Mío, Hermana!!!. ¿Y
qué hizo el hombre?
L - Él también hizo lo lógico.
¡Se bajó los pantalones!
M - ¡Oh, no!. ¿Qué
ocurrió después?
L - ¿Acaso no es obvio, Hermana?. ¡Una
monja con el hábito levantado corre mucho más deprisa que un hombre
con los pantalones bajados!
En la tabla 3 se resumen algunas
de las aportaciones del Constructivismo radical a la resolución de los
problemas familiares.
LA INFLUENCIA DE LA COMUNICACIÓN
EN LAS RELACIONES HUMANAS: TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN HUMANA
La
Teoría de la Comunicación Humana (Watzlawick P, Beavin Bavelas J,
D. Jackson D, 1967) enuncia cinco axiomas sobre los efectos pragmáticos
que la comunicación entre las personas tiene en la conducta y en sus relaciones
(ver tabla 4).
Axioma I. "Es imposible no comunicarse".
Todos
los modos de conducta verbal y no verbal -el tono, el gesto, la postura, la mirada,
etc.- son comunicación, y cada uno limita el significado de los otros.
Como es imposible no comportarse es, del mismo modo, imposible no comunicarse.
Hablar o callar, hacer o no hacer tienen valor de mensaje: influyen sobre los
demás, quienes, a su vez, no pueden dejar de responder a tales comunicaciones
y, por tanto, también comunican.
Por ejemplo: dos desconocidos
coinciden en un ascensor estrecho; uno mira al techo y el otro mira el reloj mientras
agita nerviosamente sus llaves con la otra mano. Ambos intercambian información
a pesar del silencio y a pesar de pretender no comunicarse.
Axioma II. "Toda comunicación tiene un nivel de contenido y un
nivel de relación tales que el segundo clasifica al primero y es, por tanto,
una metacomunicación".
Una comunicación
no sólo emite información de contenido -"datos", "lo
que el emisor dice", "a lo que se refiere el mensaje"- sino que
también transmite un mensaje en relación al receptor -"qué
es lo que quiere decir el emisor cuando dice lo que dice", "qué
es lo que debe entender el receptor, a qué se refiere el mensaje"-
. Este segundo aspecto es una comunicación sobre la comunicación,
es decir, una metacomunicación, y "enmarca" el significado del
primero.
Véase un ejemplo. Cuando una madre dice "¡hijo,
deja de jugar, por favor!. ¡Y pon la mesa!", indica una información
de contenido -qué es lo que quiere que haga- y, al mismo tiempo, transmite
también un mensaje de relación -hazme caso, eres mi hijo, me tienes
que obedecer- que define el significado del primero. Lo que se quiere decir con
lo que se dice, puede expresarse por el emisor de forma no verbal -sonriendo,
gritando...- o entenderse a partir del contexto en el que la comunicación
tiene lugar -hazme caso, que pronto vamos a comer; ¡ponte a hacer algo útil
de una maldita vez, que me tienes harta!-.
Considérese
ahora, a través de otro ejemplo, las repercusiones que pueden tener los
aspectos de comunicación vinculados al contenido y a la relación
en cómo se van desarrollando los problemas. Teodoro es el padre de Ana
y suegro de Fermín, y ya no puede vivir solo porque precisa cuidados todo
el día, ya que presenta demencia senil moderada. Desde hace un año
sus hijas se reparten su cuidado por temporadas de tres meses, en las que le lleva
cada una a su casa a vivir.
- Fermín: ¡Ahí vá,
si este verano tampoco podremos irnos de vacaciones!. ¡El mes viene nos
"toca" tu padre!. Oye, y por esta vez, ¿no podríamos mirar
una residencia?
- Ana: ¡Ya estamos como siempre!. ¡Ya sabes que
tenemos que tenerlo en casa, que no se puede valer por él sólo!.
-
Fermín: ¡Pero bueno, si yo no he dicho nada malo!. ¡Chica,
no se puede hablar nunca de tu familia a gusto!. ¡Con lo que yo le cuido!
¡Y eso que nunca ha sido un santo!
La discusión
está servida. Se aprecia en ella un aspecto de contenido -sobre que vaya
Teodoro a vivir a su casa- y un aspecto de relación -quién es el
o la que puede tomar la decisión sobre ello, quién manda-. Esta
discusión puede continuar de alguna de las siguientes formas posibles:
-En
el mejor de los casos se pondrán de acuerdo con respecto al contenido de
su comunicación y la definición de su relación. Por ejemplo:
"lo traemos para casa" y "te hago caso, lo que tú digas".
-En el peor de los casos Ana y Fermín estarán en desacuerdo
con respecto al contenido y relación: "discreparán sobre si
es oportuno o no que venga a casa a vivir" y "realizarán maniobras
cada vez superiores para intentar imponerse el uno sobre el otro".
-Que
haya desacuerdo en el contenido pero ello no perturba la relación: Por
ejemplo: Fermín no está de acuerdo con que su suegro venga a casa,
pero cede y, a pesar de ello Ana y Fermín consiguen llevar "la fiesta
en paz".
- Que haya acuerdo en el contenido y desacuerdo en la relación:
Ana y Fermín coinciden en que es necesario cuidar a Teodoro en casa, porque
entienden que es lo más conveniente. Aún así, Fermín
entiende que su mujer "se ha salido con la suya" y no acepta esto último.
-Que uno de ellos se vea "obligado" de uno u otro modo a dudar de
sus propias percepciones a nivel de contenido con el fin de no poner en peligro
la relación con el otro. Supóngase entonces que Ana pase a considerar
que su padre no precisa ser cuidado por ellos en casa -Fermín lo piensa
así- para no poner en peligro la relación con su marido.
-Que
se confundan contenido y relación. Por ejemplo, que Ana dijera frases como
"lo que pasa es que no estás de acuerdo en cuidar de mi padre porque
no me quieres", o Fermín dijera algo así como "que quieras
que venga tu padre a casa significa que no soy para ti lo primero".
Axioma III. "La naturaleza de una relación depende de la puntuación
de las secuencias de comunicación entre los comunicantes".
La
falta de acuerdo con respecto a la manera de ordenar -y, por consiguiente, interpretar-
la secuencia de hechos o de mensajes, es decir, qué fue primero, qué
es acción y qué reacción, es causa de incontables conflictos
relacionales. Por ejemplo, "no hago las cosas porque me regañas"
vs "te regaño porque no haces las cosas"; "no estudio porque
me obligas" vs "te obligo porque no estudias"; "bebo porque
no me entiendes" vs "no te entiendo porque bebes".
Véase
con más detenimiento mediante otro ejemplo. Mariano haría de buen
grado lo que quiere Josefa -su mujer-, pero se espera a que ella le indique qué
quiere para poder agradarla más, y, de paso, llevar "la fiesta en
paz". Josefa le reprocha a su marido que nunca tiene iniciativa, porque nunca
sabe lo que "en realidad ella quiere". Mariano le recrimina que sólo
le gustan las cosas hechas como ella quiere y, por tanto y para no discutir, espera
a que ella le diga qué quiere que él haga. Esto genera el sermón
de Josefa de que "nunca sale de ti hacer las cosas". De nuevo Mariano
le repite que "la experiencia contigo me hace preferir esperar a que me digas
qué quieres". Josefa continúa con un "parece mentira que
a estas alturas no sepas qué es lo que quiero"
Y así
sucesivamente.
¿Hay causa? ¿Hay efecto?. En
este tipo de situaciones cada participante entiende que sólo reacciona
frente a la conducta del otro y que la conducta de cada cual no genera una reacción
en el otro. El dilema surge de la puntuación arbitraria de la secuencia,
es decir, de la pretensión de que tiene un comienzo y que este inicio es
responsabilidad exclusiva de uno de los dos. Y es éste precisamente el
error de los que participan en tal situación: percibir lo que sucede como
secuencias causales en las que -cómo no- "el malo" es el otro,
y uno no hace sino dar la respuesta adecuada a esa maldad. Error, porque todo
sistema estable presenta un patrón circular en el que las causas pueden
verse como efectos y viceversa. Poner un orden en la secuencia de la comunicación
de una u otra manera es, en definitiva, lo que va a definir la relación
entre ambos participantes, ya que determina su conducta. Y es, también,
lo que hace que gasten sus esfuerzos -¡y en ocasiones de qué manera!-
en discutir quién o qué fue lo primero, quién tiene la culpa
manteniendo con ello el problema e impidiendo su resolución, en lugar de
gastar su energía en hacer algo para salir de ese lío, incompatible
con seguir en ese "lío".
Esta forma de pensamiento
que acepta que el efecto afecta a la causa y viceversa (ver figura 2) facilita
enormemente el trabajo. La secuencia de hechos se puede ampliar aportando más
elementos a ella, dibujando un patrón circular en el que cada hecho retroalimenta
al otro. Desde el punto de vista terapéutico, hacer esta construcción
de la realidad amplía extraordinariamente, como se verá en los siguientes
capítulos, las posibilidades de hacer algo para que se interrumpa dicha
secuencia y, por tanto, aumenta la probabilidad de ayudar con éxito a que
se resuelva el problema.
Axioma IV. "Los seres humanos
se comunican tanto digital (lenguaje verbal) como analógicamente (lenguaje
no verbal)".
Un libro puede ser ejemplo de comunicación
sólo verbal y una mirada en silencio un ejemplo de comunicación
sólo no verbal. Sin embargo, generalmente ambas formas de comunicación
se producen juntas. El aspecto de contenido de la comunicación, que se
explicó en el axioma II se transmite preferentemente a través del
lenguaje digital -verbal- y el de relación predominantemente mediante el
lenguaje analógico -no verbal-.
Cuando el receptor
"traduce" a lenguaje verbal el significado de lo dicho por el emisor
a nivel no verbal se producen inexactitudes. El que esta interpretación
de lo que ha dicho el emisor sea más o menos exacta, es decir, coincida
más o menos con lo dicho por éste, depende de la visión que
tiene el receptor de la naturaleza de la relación de ambos. Se muestra
en el siguiente ejemplo:
El hecho de que Juan regale un ramo
de flores a María constituye una comunicación analógica,
no verbal. Según la visión que María tenga de su relación
con Juan "traducirá" -"interpretará", "atribuirá
significado"- que el regalo constituye una demostración de afecto,
un soborno, un pago, una insinuación, una compensación por algo
malo que ha debido pasar y que debe estar ocultando Juan, una... Es decir, los
mensajes analógicos aluden a diferentes significados a nivel relacional,
y luego, el receptor -María en este caso- atribuye uno de los posibles
significados en función de diversas variables y circunstancias, tales como
su experiencia de relación con Juan, las circunstancias en las que recibe
el regalo, el momento elegido, su propio estado anímico. Cuando la interpretación
que hace María sobre lo que hizo o dijo Juan no se corresponde con la intención
que éste tuvo al hacer el regalo se produce un malentendido que puede dar
lugar a un conflicto en la relación. Si este tipo de intercambios se repiten,
si se convierten incluso en habituales, se puede llegar a una situación
insostenible y romperse la relación.
En el caso de
que no se corresponda lo dicho por el emisor con la traducción que hace
de ello el receptor -como en el ejemplo anterior- puede suceder que se pida una
explicación aclarativa, se hable y se llegue a un entendimiento; o que
ocurra lo contrario y surja un problema.
En una situación
en la que lo que se dice a nivel verbal sea contradictorio con lo que se expresa
a nivel no verbal, y ello sea percibido por la persona a la que se dirige el mensaje
puede darse el caso de que ésta no le dé mayor importancia o que
entre en conflicto con el emisor. He aquí un ejemplo:
María
Jesús, tras tener sospechas de que su hijo, Emilio, de veinte años
puede ser consumidor de porros y tras una larga temporada de agrias discusiones
por este tema con él, parece llegar a la conclusión de que no le
miente, por lo que le promete que "ya no le insistirá más en
ello". Si a partir de ese momento María Jesús no menciona la
palabra "porro", pero cada vez que el hijo llega tarde a casa le dice
"¿qué tal estás, hijo, te lo has pasado bien?"
para, a continuación, comenzar sutilmente a olfatearle y a fijarse en la
expresión de su rostro y a analizar cómo camina, su tono de voz,
el brillo de sus ojos, etc... hará que no concuerde el mensaje a nivel
verbal y a nivel no verbal: Si Emilio no da importancia a la relación de
desconfianza que esto supone, no habrá discusión. Pero si lo hace,
es fácil imaginar cómo regañará con su madre -porque
ésta continúa sin fiarse de él- y cómo María
Jesús dirá que no es cierto y que no sabe por qué le dice
eso, protestando por lo agresivo que se pone ante su cordial recibimiento: "¡pero
hijo, si yo no te he dicho nada de eso!, ¡si yo sólo te he preguntado
qué tal te lo has pasado!. ¡Antes no me dabas estas contestaciones!...".
En
los próximos capítulos se verá cuál es la importancia
que el modelo TFB otorga a las atribuciones de significado en el desarrollo de
problemas relacionales y las propuestas de resolución que ofrece.
Axioma V. "Todos los intercambios comunicacionales son simétricos
o complementarios, según estén basados en la igualdad o en la diferencia".
En
las relaciones simétricas los participantes desean por igual conservar
o ceder el control de la relación, mientras que en las complementarias
uno asume el control y otro permite que esto sea así. Ninguna de ambas
fórmulas de relación es "normal" o "anormal",
"buena" o "mala" en sí misma. Que la relación
se mantenga como simétrica o complementaria depende de lo que ambas partes
hagan para sostener una u otra forma de relacionarse, independientemente de que
puedan estar de acuerdo o no en los contenidos. Suele considerarse que la alternancia
flexible entre ambos tipos, según la situación que acontezca, está
presente en las llamadas relaciones sanas. Se pueden producir problemas cuando
los patrones relacionales son rígidos, es decir, cuando en una relación
hay casi sólo intercambios simétricos o casi sólo intercambios
complementarios. Se ilustrará todo esto a través de dos ejemplos
para que se entienda mejor.
Es muy posible que un matrimonio
"bien avenido" realice intercambios comunicacionales simétricos
y complementarios, alternando el mando según sean las circunstancias que
vivan a lo largo del día.
Cuando ambas partes de una
relación cualquiera persisten en mantener el control de ésta aunque
la otra parte no esté de acuerdo, se desarrolla un patrón relacional
de simetría rígida. Es posible que se desencadene una sucesión
de intentos infructuosos de tomar el mando o el control de la definición
de la relación -"escalada simétrica"- en la que uno y
otro van realizando maniobras relacionales más o menos sutiles que les
faciliten "tomar el mando" en la relación. Se habla de una "escalada"
porque cada maniobra que lleva a cabo cada parte para conseguir "el dominio"
obligará a la otra -para poder por fin imponerse- a realizar una maniobra
superior de "poder", y así sucesivamente. A modo de ejemplo de
simetría rígida se pueden señalar los casos en los hijos
adolescentes quieren reiteradamente hacer valer su condición de adulto
frente a sus padres y se dirigen a estos en una posición de igualdad, de
reclamo de independencia, y estos no aceptan esa definición de la relación
y siguen dirigiéndose a él como padres que aún consideran
que son unos niños.
El siguiente constituye un ejemplo
de patrón relacional de complementariedad rígida. Catalina presenta
un intenso nerviosismo y tristeza desde hace meses que relaciona con la presión
de su familia para seguir su "herencia familiar", que consiste en quedarse
en casa con sus padres, seguir su negocio -una tienda de alimentación-
y cuidarles de mayores. Lamentablemente, la herencia familiar de su novio, hijo
único, también es cuidar a su madre viuda y seguir con el negocio
familiar -una ferretería-. Además, a ella le gustaría trabajar
como secretaria, que es para lo que ha estudiado, aunque es difícil que
en el pueblo en que vive alguien necesite una secretaria para algo. Cualquier
intento de emancipación es imposible sin ser calificado de comportamiento
"loco".



En
los próximos capítulos se verá cómo aplicar estos
conceptos para abordar desde la consulta de Atención Primaria estas situaciones
de conflicto tan frecuentes entre los miembros de la familia.
En
la tabla 5 se resumen algunas de las aportaciones de la Teoría de la Comunicación
Humana a la resolución de los problemas familiares.
CONCEPTO DE "CAMBIO" DESDE EL MODELO DE TFB
El
sentido común ofrece excelentes soluciones a los problemas cuando éstas
funcionan. Por ejemplo: en ocasiones se considera que la solución más
lógica para que un adolescente deje de realizar un comportamiento indeseado
es el castigo. Éste entiende el mensaje y no lo repite.
Sin
embargo esto no sucede siempre así: cualquier lector habrá podido
comprobar en los más diversos ejemplos, bien sea en experiencias de su
propia vivencia familiar, en las experiencias que cuentan los pacientes o en su
trato con ellos en la consulta, cómo los problemas parecen "encasquillarse"
y que, por más energía que se gaste en realizar múltiples
intentos lógicos y bienintencionados para que el problema deje de persistir,
no se consigue sino empeorarlos. Así, se introducen cambios que son variaciones
en la manera de actuar sobre la misma línea marcada por la lógica
en los que, al final y "misteriosamente", ¡la lógica parece
fallar! y no producen el resultado deseado.
Continuando el
ejemplo del adolescente anterior, a veces sucede algo así como una espiral
de maniobras a cuál más lógica del tipo "no te haces
la cama, te quedas sin ver la tele", que se continúa con un "no
me dejas ver la tele, no estudio", que sigue con un "pues como no estudias,
te quedas sin paga", "pues como no me das la paga, llego tarde",
etc. -escalada simétrica-. A estos cambios en la manera de comportarse
que, introducidos dentro de un sistema, no producen la modificación de
éste se denominan cambios tipo 1. Así, podría decirse que
el cambio 1 es "un cambio que no produce cambio".
No
obstante, se comenzaba el párrafo anterior con un cambio que sí
producía el efecto deseado y además provenía de una línea
lógica común de pensamiento. No siempre este tipo de cambios provienen
de la lógica común ¿Quién no ha experimentado también,
en alguna ocasión, cómo surgía un cambio ilógico y
sorprendente, pero bienvenido, en una situación que parecía sin
salida? -recuerde aquí el lector la historia de las dos monjas que contábamos
antes-. Pues bien, a estos cambios, lógicos o no, en un elemento del sistema
que modifican el sistema como totalidad se denominan cambios tipo 2. Son cambios
de un modo de comportarse a otro diferente, generalmente incompatible con la persistencia
del anterior. Así, podría decirse que un cambio 2 es un "cambio
que produce cambio". El propósito de las intervenciones terapéuticas
que propone el modelo TFB es conseguir que el paciente realice un cambio 2 que
le permita conseguir su objetivo. Pero esto será tratado en los próximos
capítulos.
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