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AULA ACREDITADA
  
ACTIVIDAD ACREDITADA
POR LA COMISIÓN DE FORMACIÓN CONTINUADA
Sistema Nacional de Salud
Ministerio de Sanidad y Consumo
PROGRAMA ANUAL 2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
  
Los médicos inscritos podrán alcanzar la acreditación del Programa.
La cumplimentación de los cuestionarios de evaluación para cada tema del Programa se hará por soporte electrónico. La evaluación de los cuestionarios-respuestas se llevará a cabo por una agencia independiente especializada.

Teléfono de atención a los médicos participantes: 91.749.95.13 (Srta. Emma Fernández).

 

Terapia Familiar Breve en Atención Primaria (I)

Bases en las que se apoya la TFB

La TFB se apoya en la Teoría General de los Sistemas, el Constructivismo Radical y en la Teoría de la Comunicación Humana, teorías que se exponen a continuación. Constituyen el contexto de pensamiento que da sentido a la parte técnica y a la práctica de la TFB.

LA FAMILIA COMO SISTEMA: TEORÍA GENERAL DE LOS SISTEMAS.

La Teoría General de los Sistemas (TGS) (Bertalanffy L.v., 1956) ofrece un marco teórico para abordar la totalidad de la persona desde el punto de vista biológico, psicológico y del contexto de relaciones con los demás.

Un sistema es un conjunto de elementos que interactúan entre sí, en el cual el estado de cada uno de los elementos está determinado por el estado de cada uno de los otros y de las relaciones que hay entre ellos. Las personas forman parte de sistemas. El sistema de interacción más frecuente para las personas y en el que ocurren -y también se resuelven- más a menudo los problemas es el sistema familiar. En la tabla 1 se enuncian algunas de las propiedades de los sistemas abiertos. A continuación se muestran algunos aspectos interesantes que se desprenden de ellas.

"Un cambio producido en cualquiera de los elementos de un sistema afecta necesariamente a cada uno de los otros elementos y al sistema como totalidad". A continuación se ilustra a través de un ejemplo. El más pequeño cambio en cualquiera de los sistemas que componen el cuerpo de la persona afecta al resto de los sistemas y al organismo como totalidad. Cualquier cambio en el cuerpo afecta a su vez a los sistemas cognitivos y afectivos y a la persona como totalidad. Y, pero no por último, cualquier cambio en la persona afecta a cada una de las otras personas que en ese mismo momento están en interacción con ella -familiares probablemente- y, por ende, a la totalidad del sistema -familia, generalmente- que todas ellas componen. Esta misma descripción puede hacerse a la inversa. Cualquier cambio en un familiar afecta a cada una de las personas que componen la familia, produciendo cambios en cada uno de los sistemas de cada persona -cognitivos, afectivos…-, que necesariamente actúan en el organismo y en cada uno de los sistemas que lo componen -hormonal, nervioso, circulatorio, digestivo…-. Y aquí podría iniciarse nuevamente una descripción a la inversa, y así sucesivamente, en una especie de espiral sin fin que en ocasiones parece ir de lo particular a lo general y en otras de lo general a lo particular.

Para que tengan lugar considerables y variados cambios en la totalidad no se hace necesario introducir grandes cambios en el sistema: un mínimo cambio los puede producir. Esta idea se ilustra a través de dos ejemplos:
§ "Cuando un niño tiene fiebre alta se queda como sin vida: no come, no juega; sus padres se preocupan, están pendientes de él: le ofrecen agua, le vigilan la temperatura; el niño tiene que quedarse en casa, no puede ir al colegio, alguien tiene que quedarse con él, sus padres necesitan cambiar su rutina: llegar tarde al trabajo, pedir el día libre, contratar a alguien para que cuide de él durante el horario laboral, o llamar a algún familiar si está disponible. La mayor parte de las rutinas familiares se ven afectadas, así como los diferentes planes que la familia hubiera hecho respecto de actividades especiales. Todo gira en torno a las necesidades del niño enfermo".

§ "Braulio tiene 50 años, está casado y tiene tres hijos. Lleva con síntomas depresivos más de un año. Las relaciones con su familia han ido enfriándose en este tiempo: han dejado de hacer cosas juntos, apenas se hablan, ya no soportan su irritabilidad y evitan hablar con él por si acaso 'salta'; hace mucho que su mujer y él no mantienen relaciones sexuales; se ve incapaz de concentrarse en el trabajo, nada le entusiasma... Los antidepresivos y ansiolíticos que ha tomado hasta ahora parecen no hacerle efecto y, tanto él, como su familia, parecen haber intentado ya todo para salir del bache. Acude a consulta a buscar sus medicinas y se encuentra con que su médico está de baja y el suplente le hace una extraña pregunta en la que le pide que le cuente qué cosas podrá hacer cuando esté curado. En una conversación, convenientemente dirigida, viene a contar que podrá estar más animado y relajado, y que las cosas volverán a ser como antes en casa: podrá volver a sus aficiones -jardinería, excursiones en coche-; trabajará de nuevo con gusto -sus compañeros de trabajo lo notarán porque verán que vuelve a bromear-; y en casa podrá volver a relacionarse con sus hijos -charlar, ver la televisión juntos por la noche, dejar de discutir por los estudios- y recuperar la buena relación con su mujer, a la que quiere, con la que, si es posible, tendrá de nuevo relaciones sexuales. Se le pregunta cuál será la primera señal que notarán en casa de que él ya comienza a estar bien, y cuenta que quizás lo notarían si dejara el desayuno puesto a su familia antes de marcharse a trabajar -él se levanta muy temprano y sale de casa antes de que los demás despierten-. Se le sugiere que tal vez esto último no le resultaría muy difícil, así que, si un buen día de estos le apeteciera, podría probar a hacerlo. Dos semanas más tarde acude de nuevo a consulta, informando que todo iba "misteriosamente" mejor. Con una amplia sonrisa comenta que un día dejó el desayuno puesto y cuando su familia se levantó se asombró tanto que le llamaron por el teléfono móvil para saber si le pasaba algo. Así que continuó haciéndolo otros días, hasta que en uno de ellos no le dio tiempo y no pudo dejar todo preparado. ¡También le llamaron, para ver qué pasaba!. Desde entonces sus hijos habían comenzado de nuevo a hablar más con él y su mujer ya le recibía con un beso al llegar a casa. Dos semanas más tarde contaba que estaba mejor, que en casa volvían a ser las cosas como antes, las relaciones habían mejorado aún más, sus hijos habían comenzado a estudiar más, su mujer estaba cariñosa, había contado algún chiste en el trabajo y había vuelto a comprar geranios para el jardín. Las visitas se fueron espaciando porque todo volvía a ser como antes.

Según se ha visto, un pequeño cambio en el sistema familiar puede producir un gran cambio, tanto si este pequeño cambio es "para mal" -como se acostumbra a considerar- como si es "para bien". Quizá el "escotoma" que se posee al ver la realidad a través de la propia formación cultural y médica contribuya a pasar por alto que mínimos cambios con "connotaciones alegres" -como en el caso de Braulio- pueden generar grandes cambios. En este sentido, resulta extraño -desde el punto de vista de la TFB- que algunas formas de psicoterapia sólo hagan referencia a que la mejoría del "síntoma" en el paciente lleva al desarrollo de nuevos "síntomas" en otros miembros de la familia y no hagan mención sobre las mejorías -en ocasiones espectaculares- en el resto de miembros de la familia cuando cesa el "síntoma" en el paciente problema.

También se habrá podido apreciar que cualquier cambio en un elemento de un sistema dará lugar a cambios en el resto de los elementos, incluso aunque estos no quieran: el comportamiento de cada uno influye directa o indirectamente sobre el de los demás y éste, a su vez, es influido retroactivamente. Gracias a esta idea, para conseguir un cambio en la dirección deseada -objetivo terapéutico- no es obligado citar a toda la familia en la consulta. Se trabaja con el o los que vienen a consulta y se activa el cambio a través de ellos.


En el tipo de secuencias que ocurren en un sistema, toda acción puede entenderse al mismo tiempo como una reacción y, por tanto, resulta poco importante saber quién ha comenzado "verdaderamente" la secuencia. Afirmar que la conducta de A causa la conducta de B significa pasar por alto el efecto que la conducta de B tiene sobre la reacción posterior de A, y viceversa. Por ello, desde la TGS se entiende que las interacciones en un sistema -es decir, lo que está pasando en él- siguen un modelo de causalidad circular -modelo sistémico- en lugar de un modelo de causalidad lineal -modelo mecanicista-: no necesariamente hay causas porque el efecto afecta a la causa. (Ver figura 1). Esta idea ofrece una concepción teórica que permite al médico elegir "la puerta" a través de la que puede entrar e intervenir en la persona-sistema, superando el debate estéril entre si lo principal es tratar la causa o los síntomas y entre si la terapia es "superficial" o "profunda" -debate que tiene tan poco sentido como discutir si la terapia es "de izquierdas" o "de derechas" (Haley J, 1997)-. Desde esta forma de pensar, cualquier intervención que se haga sobre la persona-sitema afecta a su totalidad, así como a otras personas con las que ésta está en relación y a la totalidad del sistema que todas ellas conforman. Esto amplía muchísimo el abanico de posibilidades terapéuticas (ver figura 2), más aún si se tiene en cuenta otra de las propiedades de los sistemas abiertos: la equifinalidad, que postula que el resultado final es independiente de las condiciones iniciales, o, dicho de otra manera, se puede llegar a un mismo resultado por vías diferentes. Su aplicación práctica viene a ser que no es necesario investigar cuál fue el punto de partida, sino más bien cómo hay que hacer para ponerse en camino para llegar al resultado final deseado.

En la tabla 2 se resumen algunas de las aportaciones de la TGS a la resolución de los problemas familiares.


EL PROBLEMA FAMILIAR VISTO DESDE DISTINTOS PUNTOS DE VISTA: APORTACIÓN DEL CONSTRUCTIVISMO RADICAL.


"Vemos lo que podemos ver a través de lo que sabemos ver....
La observación afecta a lo observado".
Albert Einstein

"Creer que la propia visión de la realidad es la realidad misma
es una peligrosa ilusión".
Paul Watzlawick


Conviene detener la atención en esto que dice Einstein acerca de que el observador influye en lo que observa. Fíjese ahora el lector la figura número 3, e intente responder a la pregunta: ¿cuántos y cuáles de estos listones horizontales son paralelos? Mostrada la figura y hecha la misma pregunta a un grupo de personas, se producen diferencias a la hora de responder según lo que perciben -haga usted mismo la prueba-. Así, responden cosas tales como que "son paralelos entre sí el 1º, 3º, 5º y 7º, y también lo son el 2º, 4º, 6º y 8º"; ó "son paralelos 2º y 7º"; otros responden que "1º, 4º y 7º"; otros responden que "todos son paralelos", e incluso alguno dice que "ninguno es paralelo", o que "se trata de un efecto óptico"... Sin embargo, la figura está ahí y continúa siendo la misma independientemente de la respuesta que se haya contestado.

Es posible que existan diferentes puntos de vista sobre una misma cosa, sobre una misma situación, interacción, dificultad, problema... El observador está condicionado por su capacidad de percepción, entendimiento y comprensión de lo observado, por sus conocimientos previos, inteligencia, limitaciones, supuestos, prejuicios... al tratar de organizar en su cabeza lo observado. De ahí que, bajo esta manera de ver las cosas, podría decirse que no existe una descripción objetiva de la realidad. Una vez que la persona se ha formado una opinión sobre la naturaleza de la situación, acontecimientos y relaciones que le rodean dicha opinión influirá en el tipo de datos sobre los cuales centrará su atención, en la clase de personas que tratará, en lo que dirá y hará -y en lo que no dirá ni hará- y en cómo evaluará los resultados de sus acciones u omisiones. Esta idea se ilustra con dos ejemplos en los que el observador no sólo observa, sino que tiene que actuar según lo observado:

- En una reunión de Equipo de Atención Primaria en la que se trata sobre los pacientes que consultan fuera de hora en ocasiones se muestran puntos de vista distintos -incluso diametralmente opuestos- sobre lo que procede hacer.
- Imagínese que uno de los miembros de una familia padece síntomas de tristeza, abatimiento, y apatía. Las siguientes son sólo algunas de las posibles formas de ver las cosas por parte de sus familiares: la madre puede pensar que el calor de las últimas semanas le ha afectado mucho; el padre, atribuir sus síntomas a que quizás tenga anemia o alguna enfermedad grave; su hermano, que lo que tiene es una depresión "de caballo", motivos no le faltan; su hermana, que lo que pasa es que está llamando la atención y quiere ser el centro de todo; su abuela, que desde su infancia siempre ha sido de carácter débil, y que lo que sucede es que no se esfuerza lo suficiente en animarse y en dejar las tristezas aparcadas a un lado; su abuelo, que... En función de cuál haya sido la forma de ver la realidad -la atribución hecha al comportamiento del paciente- así se comportará el familiar, bien favoreciendo un ambiente más fresco en casa, o insistiendo en que vaya al médico a pedir unos análisis, o diciéndole que vaya al psicólogo o al médico a que le recete unas pastillas, o haciéndole más o menos caso, o estimulándole a que se anime, o que... A su vez, el comportamiento de los familiares influirá en cómo responda el paciente, según si la atribución que él hace sobre lo que le pasa coincida o no con la de sus familiares, según el caso que les haga, según la atribución que haga sobre la buena o mala fe de los demás al actuar como actúan... y así sucesivamente, en una especie de espiral que conduce a que la situación se resuelva, empeore o se haga crónica.

El Constructivismo Radical es una concepción filosófica que asume que lo que las personas pueden decir de la realidad está condicionado por el punto de vista desde el que se sitúan para percibirla, de manera que, la objetividad no es posible en la medida en que resulta imposible distinguir qué pertenece al propio punto de vista y qué a la supuesta realidad que se describe, si es que ésta pudiera tener una existencia independiente de quien la observa. Lo único que se puede decir sobre la realidad es lo que se percibe desde la perspectiva en que cada observador se coloque; y obtiene una visión diferente de ésta, según se coloque en un punto de vista u otro.

Se entiende, por tanto, que la realidad "no es", sino que "se construye". No existe una única, verdadera y absoluta forma de ver la realidad. Cada punto de vista diferente es, por tanto, una "construcción de la realidad". Y la manera en la que cada uno construye la realidad influye a su vez en su comportamiento, en que se hagan las cosas de una manera o de otra.

Desde el punto de vista del Constructivismo radical se distinguen dos tipos de realidades:

- "Los sentidos nos proporcionan una imagen de la realidad que es posible comparar con aquella percibida por otras personas, para descubrir sorprendentemente que son idénticas; esta realidad es la que llamamos Realidad de primer orden" (Watzlawick P, 1988). Se incluirían en esta categoría aquellas realidades que se ha convenido en verlas todos de la misma manera para poder funcionar. Son menos de las que se pudiera pensar a primera vista y están sujetas a la revisión constante por los avances de la ciencia, que aportan, a su vez, nuevos puntos de vista. Por ejemplo, en la Edad Media la creencia de que la tierra era plana parecía indiscutible a los ojos de todos y era considerada como realidad de primer orden. Desde hace ya tiempo nuevos puntos de vista han llevado a considerar -como realidad de primer orden que toda la humanidad civilizada comparte- que la tierra es una esfera un poco irregular. Incluso datos que se consideraban exactos -como lo era el valor de la velocidad de la luz- han cambiado recientemente, con su consiguiente repercusión en gran cantidad de cálculos en la física. Ejemplos de realidades consideradas en la actualidad como de primer orden son las unidades de medida, la gramática del idioma, conceptos como "pared", "suelo", "techo", "día", "noche", etcétera.

- La categoría de "Realidades de segundo orden" se puede definir por exclusión: todas las que no son de primer orden, es decir, la mayoría. Ejemplos de realidades de segundo orden son las formas de ver las cosas, los colores, la valoración de las medidas -si algo es mucho o es poco, si es superficial o profundo, etc.-, la semántica del lenguaje, todos los modelos de psicoterapia -que no son sino construcciones de la realidad que tienen el valor sólo de "mapas provisionales" de la realidad sujetos a debate-, las ideas, las valoraciones, los sentimientos, las relaciones, las percepciones, la verdad, la mentira, etc.

El dilema planteado en el ejemplo de los listones paralelos que se ha visto antes se puede resolver a través de una realidad de primer orden, como es la medida de las distancias con un metro, y así concluir que, a pesar de que no lo parece, todos ellos son paralelos. Al hilo de la frase de Watzlawick que encabeza este apartado, se puede decir que la confusión entre realidades de primer y segundo orden es más que frecuente y es fuente a diario de multitud de problemas. Tener esto en cuenta es muy útil, porque:

- Cuando dos o más personas no consiguen ponerse de acuerdo, por lo común están firmemente convencidos de que sólo hay una forma, generalmente no cuestionada, de ver las cosas -sólo hay una realidad, las cosas "son como son", es decir, como yo las veo- y que cualquier visión que difiera de la propia tiene que deberse a insensatez, irracionalidad o mala fe. Esta forma de proceder hace que dichas partes en disputa se encuentren con más dificultades para solucionar por sí mismos los problemas derivados de sus diferencias de parecer. Una muestra de ello, utilizando tintes melodramáticos, fue el buen número de vidas que se quemaron en la hoguera en el Medioevo.
- Muy a menudo en las consultas de Atención Primaria los médicos ven las cosas sólo de una manera -la del médico, que es "la buena", claro; o la del especialista que ya ha valorado al paciente y le lleva viendo durante varios años sin mejoría porque "lo suyo es crónico, no tiene solución"...- y eso impide tener más puntos de vista acerca de qué prescripciones se pueden hacer a la hora de intentar solucionar el problema que se nos consulta.

Debe aclararse que no es que esta forma de pensamiento entienda que es malo tener firmes convicciones. Lo que sucede es que la posibilidad de considerar que no hay una única forma "verdadera" de contemplar las cosas es muy ventajosa, porque algunos puntos de vista parecen más útiles que otros para conseguir los objetivos terapéuticos; de igual manera que unos puntos de vista de un edificio proporcionan mayores probabilidades que otros de encontrar una puerta para entrar a la casa.

A través del lenguaje, mediante el que el profesional sanitarios se comunica con el paciente y su familia, pueden construirse realidades alternativas -opciones diferentes a su punto de vista que les lleva a formas hasta ahora infructuosas de solucionar el problema por el que consultan- que se sepan solucionar y que consigan un cambio en la dirección que ellos deseen. O, dicho de otra manera, es posible construir los problemas de manera que sepamos resolverlos. En el curso de la TFB, el profesional propone puntos de vista alternativos orientados al objetivo de la familia, que implican comportamientos incompatibles con el "más de lo mismo que no funciona" o que conllevan comportamientos orientados a hacer "más de lo que ya funciona y soluciona el problema".

La siguiente historia ilustra cómo una forma diferente de enfocar las cosas, que parece incluso contraria a la lógica convencional, ayuda a resolver un problema.

Dos monjas salieron del convento a vender galletas. Una era la Hermana Matemática (M), y otra la Hermana Lógica (L).
M - Está empezando a caer la noche, y aún estamos muy lejos del convento.
L - Hermana, ¿se ha dado cuenta de que nos sigue un hombre hace media hora?
M - Sí, ¿y qué será lo que quiere?
L - Es lógico. Nos querrá violar.
M - ¡Dios Mío!. Calculo que si continuamos caminando a este ritmo, nos alcanzará dentro de 15 minutos. ¿Qué podemos hacer?
L - ¡La única cosa lógica que podemos hacer es caminar más rápido!
M - ¡No está funcionando!
L - ¡Claro que no! ¡Él hizo la única cosa lógica que se podía hacer!. ¡Él comenzó también a caminar más rápido!.
M - Y ahora, ¿qué vamos a hacer?. ¡Nos alcanzará en un minuto!
L - La única cosa lógica que podemos hacer es separarnos. Usted vaya por aquel lado, y yo para este otro. ¡No podrá seguirnos a las dos!

Entonces, el hombre decidió seguir a la Hermana Lógica.

La Hermana Matemática llegó al convento, preocupada de lo que pudiera haberle ocurrido a la Hermana Lógica. Al cabo de un rato, llegó la Hermana Lógica.

M - ¡Hermana Lógica!. Gracias a Dios que llegó usted. Cuénteme qué ocurrió.
L - Ocurrió lo lógico. El hombre no podía seguir a las dos, por lo que optó por seguirme a mí.
M - ¿Y qué ocurrió después?
L - ¡Lo lógico!. Yo comencé a correr lo más rápido que pude, y él tambien.
M - ¡Y?
L - De nuevo lo lógico. Me alcanzó.
M - ¡Dios Mío!. ¿Y qué hizo usted?
L - Hice lo lógico. ¡Me levanté el hábito!
M - ¡¡¡Dios Mío, Hermana!!!. ¿Y qué hizo el hombre?
L - Él también hizo lo lógico. ¡Se bajó los pantalones!
M - ¡Oh, no!. ¿Qué ocurrió después?
L - ¿Acaso no es obvio, Hermana?. ¡Una monja con el hábito levantado corre mucho más deprisa que un hombre con los pantalones bajados!


En la tabla 3 se resumen algunas de las aportaciones del Constructivismo radical a la resolución de los problemas familiares.


LA INFLUENCIA DE LA COMUNICACIÓN EN LAS RELACIONES HUMANAS: TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN HUMANA

La Teoría de la Comunicación Humana (Watzlawick P, Beavin Bavelas J, D. Jackson D, 1967) enuncia cinco axiomas sobre los efectos pragmáticos que la comunicación entre las personas tiene en la conducta y en sus relaciones (ver tabla 4).

Axioma I. "Es imposible no comunicarse".

Todos los modos de conducta verbal y no verbal -el tono, el gesto, la postura, la mirada, etc.- son comunicación, y cada uno limita el significado de los otros. Como es imposible no comportarse es, del mismo modo, imposible no comunicarse. Hablar o callar, hacer o no hacer tienen valor de mensaje: influyen sobre los demás, quienes, a su vez, no pueden dejar de responder a tales comunicaciones y, por tanto, también comunican.

Por ejemplo: dos desconocidos coinciden en un ascensor estrecho; uno mira al techo y el otro mira el reloj mientras agita nerviosamente sus llaves con la otra mano. Ambos intercambian información a pesar del silencio y a pesar de pretender no comunicarse.


Axioma II.
"Toda comunicación tiene un nivel de contenido y un nivel de relación tales que el segundo clasifica al primero y es, por tanto, una metacomunicación".

Una comunicación no sólo emite información de contenido -"datos", "lo que el emisor dice", "a lo que se refiere el mensaje"- sino que también transmite un mensaje en relación al receptor -"qué es lo que quiere decir el emisor cuando dice lo que dice", "qué es lo que debe entender el receptor, a qué se refiere el mensaje"- . Este segundo aspecto es una comunicación sobre la comunicación, es decir, una metacomunicación, y "enmarca" el significado del primero.

Véase un ejemplo. Cuando una madre dice "¡hijo, deja de jugar, por favor!. ¡Y pon la mesa!", indica una información de contenido -qué es lo que quiere que haga- y, al mismo tiempo, transmite también un mensaje de relación -hazme caso, eres mi hijo, me tienes que obedecer- que define el significado del primero. Lo que se quiere decir con lo que se dice, puede expresarse por el emisor de forma no verbal -sonriendo, gritando...- o entenderse a partir del contexto en el que la comunicación tiene lugar -hazme caso, que pronto vamos a comer; ¡ponte a hacer algo útil de una maldita vez, que me tienes harta!-.

Considérese ahora, a través de otro ejemplo, las repercusiones que pueden tener los aspectos de comunicación vinculados al contenido y a la relación en cómo se van desarrollando los problemas. Teodoro es el padre de Ana y suegro de Fermín, y ya no puede vivir solo porque precisa cuidados todo el día, ya que presenta demencia senil moderada. Desde hace un año sus hijas se reparten su cuidado por temporadas de tres meses, en las que le lleva cada una a su casa a vivir.

- Fermín: ¡Ahí vá, si este verano tampoco podremos irnos de vacaciones!. ¡El mes viene nos "toca" tu padre!. Oye, y por esta vez, ¿no podríamos mirar una residencia?
- Ana: ¡Ya estamos como siempre!. ¡Ya sabes que tenemos que tenerlo en casa, que no se puede valer por él sólo!.
- Fermín: ¡Pero bueno, si yo no he dicho nada malo!. ¡Chica, no se puede hablar nunca de tu familia a gusto!. ¡Con lo que yo le cuido! ¡Y eso que nunca ha sido un santo!

La discusión está servida. Se aprecia en ella un aspecto de contenido -sobre que vaya Teodoro a vivir a su casa- y un aspecto de relación -quién es el o la que puede tomar la decisión sobre ello, quién manda-. Esta discusión puede continuar de alguna de las siguientes formas posibles:
-En el mejor de los casos se pondrán de acuerdo con respecto al contenido de su comunicación y la definición de su relación. Por ejemplo: "lo traemos para casa" y "te hago caso, lo que tú digas".
-En el peor de los casos Ana y Fermín estarán en desacuerdo con respecto al contenido y relación: "discreparán sobre si es oportuno o no que venga a casa a vivir" y "realizarán maniobras cada vez superiores para intentar imponerse el uno sobre el otro".
-Que haya desacuerdo en el contenido pero ello no perturba la relación: Por ejemplo: Fermín no está de acuerdo con que su suegro venga a casa, pero cede y, a pesar de ello Ana y Fermín consiguen llevar "la fiesta en paz".
- Que haya acuerdo en el contenido y desacuerdo en la relación: Ana y Fermín coinciden en que es necesario cuidar a Teodoro en casa, porque entienden que es lo más conveniente. Aún así, Fermín entiende que su mujer "se ha salido con la suya" y no acepta esto último.
-Que uno de ellos se vea "obligado" de uno u otro modo a dudar de sus propias percepciones a nivel de contenido con el fin de no poner en peligro la relación con el otro. Supóngase entonces que Ana pase a considerar que su padre no precisa ser cuidado por ellos en casa -Fermín lo piensa así- para no poner en peligro la relación con su marido.
-Que se confundan contenido y relación. Por ejemplo, que Ana dijera frases como "lo que pasa es que no estás de acuerdo en cuidar de mi padre porque no me quieres", o Fermín dijera algo así como "que quieras que venga tu padre a casa significa que no soy para ti lo primero".


Axioma III. "La naturaleza de una relación depende de la puntuación de las secuencias de comunicación entre los comunicantes".

La falta de acuerdo con respecto a la manera de ordenar -y, por consiguiente, interpretar- la secuencia de hechos o de mensajes, es decir, qué fue primero, qué es acción y qué reacción, es causa de incontables conflictos relacionales. Por ejemplo, "no hago las cosas porque me regañas" vs "te regaño porque no haces las cosas"; "no estudio porque me obligas" vs "te obligo porque no estudias"; "bebo porque no me entiendes" vs "no te entiendo porque bebes".

Véase con más detenimiento mediante otro ejemplo. Mariano haría de buen grado lo que quiere Josefa -su mujer-, pero se espera a que ella le indique qué quiere para poder agradarla más, y, de paso, llevar "la fiesta en paz". Josefa le reprocha a su marido que nunca tiene iniciativa, porque nunca sabe lo que "en realidad ella quiere". Mariano le recrimina que sólo le gustan las cosas hechas como ella quiere y, por tanto y para no discutir, espera a que ella le diga qué quiere que él haga. Esto genera el sermón de Josefa de que "nunca sale de ti hacer las cosas". De nuevo Mariano le repite que "la experiencia contigo me hace preferir esperar a que me digas qué quieres". Josefa continúa con un "parece mentira que a estas alturas no sepas qué es lo que quiero"… Y así sucesivamente.

¿Hay causa? ¿Hay efecto?. En este tipo de situaciones cada participante entiende que sólo reacciona frente a la conducta del otro y que la conducta de cada cual no genera una reacción en el otro. El dilema surge de la puntuación arbitraria de la secuencia, es decir, de la pretensión de que tiene un comienzo y que este inicio es responsabilidad exclusiva de uno de los dos. Y es éste precisamente el error de los que participan en tal situación: percibir lo que sucede como secuencias causales en las que -cómo no- "el malo" es el otro, y uno no hace sino dar la respuesta adecuada a esa maldad. Error, porque todo sistema estable presenta un patrón circular en el que las causas pueden verse como efectos y viceversa. Poner un orden en la secuencia de la comunicación de una u otra manera es, en definitiva, lo que va a definir la relación entre ambos participantes, ya que determina su conducta. Y es, también, lo que hace que gasten sus esfuerzos -¡y en ocasiones de qué manera!- en discutir quién o qué fue lo primero, quién tiene la culpa… manteniendo con ello el problema e impidiendo su resolución, en lugar de gastar su energía en hacer algo para salir de ese lío, incompatible con seguir en ese "lío".

Esta forma de pensamiento que acepta que el efecto afecta a la causa y viceversa (ver figura 2) facilita enormemente el trabajo. La secuencia de hechos se puede ampliar aportando más elementos a ella, dibujando un patrón circular en el que cada hecho retroalimenta al otro. Desde el punto de vista terapéutico, hacer esta construcción de la realidad amplía extraordinariamente, como se verá en los siguientes capítulos, las posibilidades de hacer algo para que se interrumpa dicha secuencia y, por tanto, aumenta la probabilidad de ayudar con éxito a que se resuelva el problema.


Axioma IV. "Los seres humanos se comunican tanto digital (lenguaje verbal) como analógicamente (lenguaje no verbal)".

Un libro puede ser ejemplo de comunicación sólo verbal y una mirada en silencio un ejemplo de comunicación sólo no verbal. Sin embargo, generalmente ambas formas de comunicación se producen juntas. El aspecto de contenido de la comunicación, que se explicó en el axioma II se transmite preferentemente a través del lenguaje digital -verbal- y el de relación predominantemente mediante el lenguaje analógico -no verbal-.

Cuando el receptor "traduce" a lenguaje verbal el significado de lo dicho por el emisor a nivel no verbal se producen inexactitudes. El que esta interpretación de lo que ha dicho el emisor sea más o menos exacta, es decir, coincida más o menos con lo dicho por éste, depende de la visión que tiene el receptor de la naturaleza de la relación de ambos. Se muestra en el siguiente ejemplo:

El hecho de que Juan regale un ramo de flores a María constituye una comunicación analógica, no verbal. Según la visión que María tenga de su relación con Juan "traducirá" -"interpretará", "atribuirá significado"- que el regalo constituye una demostración de afecto, un soborno, un pago, una insinuación, una compensación por algo malo que ha debido pasar y que debe estar ocultando Juan, una... Es decir, los mensajes analógicos aluden a diferentes significados a nivel relacional, y luego, el receptor -María en este caso- atribuye uno de los posibles significados en función de diversas variables y circunstancias, tales como su experiencia de relación con Juan, las circunstancias en las que recibe el regalo, el momento elegido, su propio estado anímico. Cuando la interpretación que hace María sobre lo que hizo o dijo Juan no se corresponde con la intención que éste tuvo al hacer el regalo se produce un malentendido que puede dar lugar a un conflicto en la relación. Si este tipo de intercambios se repiten, si se convierten incluso en habituales, se puede llegar a una situación insostenible y romperse la relación.

En el caso de que no se corresponda lo dicho por el emisor con la traducción que hace de ello el receptor -como en el ejemplo anterior- puede suceder que se pida una explicación aclarativa, se hable y se llegue a un entendimiento; o que ocurra lo contrario y surja un problema.

En una situación en la que lo que se dice a nivel verbal sea contradictorio con lo que se expresa a nivel no verbal, y ello sea percibido por la persona a la que se dirige el mensaje puede darse el caso de que ésta no le dé mayor importancia o que entre en conflicto con el emisor. He aquí un ejemplo:

María Jesús, tras tener sospechas de que su hijo, Emilio, de veinte años puede ser consumidor de porros y tras una larga temporada de agrias discusiones por este tema con él, parece llegar a la conclusión de que no le miente, por lo que le promete que "ya no le insistirá más en ello". Si a partir de ese momento María Jesús no menciona la palabra "porro", pero cada vez que el hijo llega tarde a casa le dice "¿qué tal estás, hijo, te lo has pasado bien?" para, a continuación, comenzar sutilmente a olfatearle y a fijarse en la expresión de su rostro y a analizar cómo camina, su tono de voz, el brillo de sus ojos, etc... hará que no concuerde el mensaje a nivel verbal y a nivel no verbal: Si Emilio no da importancia a la relación de desconfianza que esto supone, no habrá discusión. Pero si lo hace, es fácil imaginar cómo regañará con su madre -porque ésta continúa sin fiarse de él- y cómo María Jesús dirá que no es cierto y que no sabe por qué le dice eso, protestando por lo agresivo que se pone ante su cordial recibimiento: "¡pero hijo, si yo no te he dicho nada de eso!, ¡si yo sólo te he preguntado qué tal te lo has pasado!. ¡Antes no me dabas estas contestaciones!...".

En los próximos capítulos se verá cuál es la importancia que el modelo TFB otorga a las atribuciones de significado en el desarrollo de problemas relacionales y las propuestas de resolución que ofrece.


Axioma V. "Todos los intercambios comunicacionales son simétricos o complementarios, según estén basados en la igualdad o en la diferencia".

En las relaciones simétricas los participantes desean por igual conservar o ceder el control de la relación, mientras que en las complementarias uno asume el control y otro permite que esto sea así. Ninguna de ambas fórmulas de relación es "normal" o "anormal", "buena" o "mala" en sí misma. Que la relación se mantenga como simétrica o complementaria depende de lo que ambas partes hagan para sostener una u otra forma de relacionarse, independientemente de que puedan estar de acuerdo o no en los contenidos. Suele considerarse que la alternancia flexible entre ambos tipos, según la situación que acontezca, está presente en las llamadas relaciones sanas. Se pueden producir problemas cuando los patrones relacionales son rígidos, es decir, cuando en una relación hay casi sólo intercambios simétricos o casi sólo intercambios complementarios. Se ilustrará todo esto a través de dos ejemplos para que se entienda mejor.

Es muy posible que un matrimonio "bien avenido" realice intercambios comunicacionales simétricos y complementarios, alternando el mando según sean las circunstancias que vivan a lo largo del día.

Cuando ambas partes de una relación cualquiera persisten en mantener el control de ésta aunque la otra parte no esté de acuerdo, se desarrolla un patrón relacional de simetría rígida. Es posible que se desencadene una sucesión de intentos infructuosos de tomar el mando o el control de la definición de la relación -"escalada simétrica"- en la que uno y otro van realizando maniobras relacionales más o menos sutiles que les faciliten "tomar el mando" en la relación. Se habla de una "escalada" porque cada maniobra que lleva a cabo cada parte para conseguir "el dominio" obligará a la otra -para poder por fin imponerse- a realizar una maniobra superior de "poder", y así sucesivamente. A modo de ejemplo de simetría rígida se pueden señalar los casos en los hijos adolescentes quieren reiteradamente hacer valer su condición de adulto frente a sus padres y se dirigen a estos en una posición de igualdad, de reclamo de independencia, y estos no aceptan esa definición de la relación y siguen dirigiéndose a él como padres que aún consideran que son unos niños.

El siguiente constituye un ejemplo de patrón relacional de complementariedad rígida. Catalina presenta un intenso nerviosismo y tristeza desde hace meses que relaciona con la presión de su familia para seguir su "herencia familiar", que consiste en quedarse en casa con sus padres, seguir su negocio -una tienda de alimentación- y cuidarles de mayores. Lamentablemente, la herencia familiar de su novio, hijo único, también es cuidar a su madre viuda y seguir con el negocio familiar -una ferretería-. Además, a ella le gustaría trabajar como secretaria, que es para lo que ha estudiado, aunque es difícil que en el pueblo en que vive alguien necesite una secretaria para algo. Cualquier intento de emancipación es imposible sin ser calificado de comportamiento "loco".



En los próximos capítulos se verá cómo aplicar estos conceptos para abordar desde la consulta de Atención Primaria estas situaciones de conflicto tan frecuentes entre los miembros de la familia.

En la tabla 5 se resumen algunas de las aportaciones de la Teoría de la Comunicación Humana a la resolución de los problemas familiares.


CONCEPTO DE "CAMBIO" DESDE EL MODELO DE TFB

El sentido común ofrece excelentes soluciones a los problemas cuando éstas funcionan. Por ejemplo: en ocasiones se considera que la solución más lógica para que un adolescente deje de realizar un comportamiento indeseado es el castigo. Éste entiende el mensaje y no lo repite.

Sin embargo esto no sucede siempre así: cualquier lector habrá podido comprobar en los más diversos ejemplos, bien sea en experiencias de su propia vivencia familiar, en las experiencias que cuentan los pacientes o en su trato con ellos en la consulta, cómo los problemas parecen "encasquillarse" y que, por más energía que se gaste en realizar múltiples intentos lógicos y bienintencionados para que el problema deje de persistir, no se consigue sino empeorarlos. Así, se introducen cambios que son variaciones en la manera de actuar sobre la misma línea marcada por la lógica en los que, al final y "misteriosamente", ¡la lógica parece fallar! y no producen el resultado deseado.

Continuando el ejemplo del adolescente anterior, a veces sucede algo así como una espiral de maniobras a cuál más lógica del tipo "no te haces la cama, te quedas sin ver la tele", que se continúa con un "no me dejas ver la tele, no estudio", que sigue con un "pues como no estudias, te quedas sin paga", "pues como no me das la paga, llego tarde", etc. -escalada simétrica-. A estos cambios en la manera de comportarse que, introducidos dentro de un sistema, no producen la modificación de éste se denominan cambios tipo 1. Así, podría decirse que el cambio 1 es "un cambio que no produce cambio".

No obstante, se comenzaba el párrafo anterior con un cambio que sí producía el efecto deseado y además provenía de una línea lógica común de pensamiento. No siempre este tipo de cambios provienen de la lógica común ¿Quién no ha experimentado también, en alguna ocasión, cómo surgía un cambio ilógico y sorprendente, pero bienvenido, en una situación que parecía sin salida? -recuerde aquí el lector la historia de las dos monjas que contábamos antes-. Pues bien, a estos cambios, lógicos o no, en un elemento del sistema que modifican el sistema como totalidad se denominan cambios tipo 2. Son cambios de un modo de comportarse a otro diferente, generalmente incompatible con la persistencia del anterior. Así, podría decirse que un cambio 2 es un "cambio que produce cambio". El propósito de las intervenciones terapéuticas que propone el modelo TFB es conseguir que el paciente realice un cambio 2 que le permita conseguir su objetivo. Pero esto será tratado en los próximos capítulos.


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