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AULA ACREDITADA
  
ACTIVIDAD ACREDITADA
POR LA COMISIÓN DE FORMACIÓN CONTINUADA
Sistema Nacional de Salud
Ministerio de Sanidad y Consumo
PROGRAMA ANUAL 2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
  
Los médicos inscritos podrán alcanzar la acreditación del Programa.
La cumplimentación de los cuestionarios de evaluación para cada tema del Programa se hará por soporte electrónico. La evaluación de los cuestionarios-respuestas se llevará a cabo por una agencia independiente especializada.

Teléfono de atención a los médicos participantes: 91.749.95.13 (Srta. Emma Fernández).

 

Educación para la salud individual

Ayudar a los cambios de comportamientos

Lograr el cambio hacia comportamientos saludables es una de las tareas prioritarias de los profesionales sanitarios. Una buena información no es suficiente para ello (como ejemplo sirva la existencia de un alto nivel de tabaquismo entre los profesionales sanitarios). Pensar que informar al paciente sobre los riesgos y efectuar una recomendación es suficiente para lograr un cambio genera en los profesionales sanitarios frustración e ira contra el paciente. (Interpretamos que acude a nosotros buscando nuestro consejo pero luego no nos hace caso "le he dicho mil veces como tiene que tomarse las pastillas").

No pueden promoverse cambios duraderos en las conductas de las personas sin realizar antes un diagnóstico de cual es su disposición para cambiar, sus motivos y sus dificultades.

El cambio en los comportamientos tenemos que contemplarlo en sus diferentes aspectos:

- Un modelo teórico que explica los cambios: el modelo transteórico de Prochaska y DiClemente.
- El método que el profesional utiliza para conducir el proceso de cambio: el counselling.
- La herramienta de comunicación que nos permite aplicar el método: la entrevista motivacional.

A continuación vamos a desarrollar los tres conceptos expuestos:

1. Modelo teórico del cambio.
2. Counselling, como método para favorecer el cambio.
3. Entrevista motivacional como herramienta de comunicación que nos permite llevar a cabo el método propuesto.

MODELO TEÓRICO DEL CAMBIO
Aplicado inicialmente en el abandono de sustancias adictivas, actualmente se ha extendido a otros procesos y comportamientos como dieta, ejercicio físico, uso de preservativo, etc. Postula que en el proceso de cambio se pasa por una serie de etapas más o menos definidas, que afectan a los cambios favorecidos y conducidos por profesionales y también a los que un individuo adopta de forma individual sin recomendaciones externas.

La persona pasa por esas etapas, no siempre de un modo lineal, sino que en el curso del mismo pueden experimentarse retrocesos hacia etapas anteriores.

A este modelo teórico hay que añadir un elemento muy importante: la autoeficacia. Podría definirse como la confianza en la propia capacidad y habilidades para hacer frente de forma exitosa a un reto específico. Este elemento es fundamental para que las personas logren el éxito en el cambio de conducta. La autoeficacia se relaciona con la autoestima, pero en este contexto es el sentimiento de competencia para realizar una actividad en concreto. Si alguien está convencido de la necesidad de cambiar, pero se siente incapaz de hacerlo no hará ningún esfuerzo para conseguirlo.

Etapas del cambio
Antes de plantearnos ninguna intervención para promover los cambios en una persona determinada debemos conocer en que etapa del cambio se encuentra con respecto a la conducta que desea modificar, ya que de ello depende el tipo intervención que vaya a llevarse a cabo.

Etapa de precontemplación
No ve o no quiere ver necesario el cambio. Se expresa con frases como "de algo hay que morir", "a mi esto no me perjudica", "mi madre comía lo que le apetecía y jamás tuvo complicaciones con su diabetes", "usar siempre preservativo es imposible".

Es importante mantener una comunicación empática con la persona, proporcionar información sobre los riesgos, tratar de manifestar la contradicción para que se produzca la preocupación, reforzar que el cambio es posible y ofrecer una próxima visita para volver a discutir el problema que detectamos.

Conseguiremos favorecer la motivación si se relaciona con el motivo de la consulta del paciente. Antes de dar información debe comprobarse que la acepta, ya que de otra forma crearíamos resistencias.

En este momento se puede ayudar al paciente a aumentar la confianza en sus propias capacidades (autoeficacia), "yo creo que usted es capaz de dejar el tabaco".

Ofrecer material educativo adecuado puede ayudar a la toma de conciencia del problema. (Ej.: entrega en consulta de un folleto sobre riesgo de Enfermedades de Transmisión Sexual solicitando al paciente que reflexione sobre los contenidos y mostrándonos abiertos a comentar con él lo que piensa de ello, o las dificultades que se plantean).

Etapa de contemplación
Las personas contemplan la necesidad del cambio, situados en el "debería", aunque aún no se han comprometido a pasar a la acción. Empiezan a sopesar los pros y los contras de su conducta. Están considerando con seriedad y firmeza resolver su problema, pero su conducta o hábito está muy arraigado y hay razones por las que lo mantienen. Este conflicto se denomina ambivalencia y se caracteriza por los sentimientos encontrados. Tenemos que entender que no es únicamente un problema de motivación.

El cambio de una fase de contemplación a la de preparación es un proceso gradual durante el cual los individuos van delimitando y planificando cómo conseguir el cambio. Se asocia a expectativas más concretas, más definidas y el aumento de la confianza para conseguirlo. A veces es una etapa muy duradera, pudiéndose incluso quedar atascado en esta etapa.

En este momento es útil hacer que el paciente exprese sus motivaciones y las barreras que percibe en relación con el cambio que se plantea. Esto ayuda al profesional a reforzar su motivación en visitas posteriores.
La estrategia más adecuada es evidenciar la discordancia entre lo que sabe lo que hace, fomentar los factores que le llevan a desear el cambio, procurando el establecimiento de una alianza.

Etapa de preparación
La persona ha decidido el cambio, y ya empieza a plantearse como hacerlo. Da algunos pasos para conseguirlo, aun cuando no sepa como lograr el cambio. La persona necesita tener confianza en su capacidad para lograrlo. Existe un deseo de ayuda. Establece un plazo y se plantean unas estrategias para lograrlo.

En este momento debe pactarse una fecha a corto plazo, metas alcanzables y visitas de seguimiento, reforzando además sus motivaciones. Las metas muy ambiciosas pueden desanimar al paciente, generando frustración. Puede ayudarse al paciente en el análisis de sus dificultades y en la búsqueda de estrategias para superarlas.

Resulta útil hablar al paciente de las dificultades más frecuentes para ese cambio en concreto en los primeros días y solicitarle que establezca alguna estrategia para superarlas.

Etapa de acción
Se pone en marcha la decisión tomada. Se modifica el comportamiento y se introducen cambios en si mismo o en su entorno.

Se evalúa si se han conseguido las metas planteadas, que dificultades encuentra, que estrategias pueden desarrollarse para superarlas. Se refuerza su motivación y se ayuda al paciente a prepararse ante posibles problemas.

Etapa de mantenimiento
Se consolidan los cambios iniciados. Precisa concentrar los esfuerzos en mantener la nueva conducta, ya que sus hábitos arraigados pueden suponer la recaída en las conductas antiguas.

En cada visita planificada se valoran los logros, reforzando estos éxitos. En función de la evolución del proceso se establecen nuevas metas, tienen que analizarse las dificultades que hayan surgido y se le orienta en la búsqueda de soluciones; sin olvidar que es el propio paciente el que debe encontrar sus soluciones, evitando que caiga en la pasividad mientras el profesional le sugiere un abanico de las posibles alternativas.

En esta etapa se debe plantear al paciente el riesgo de recaídas.

Recaídas
Dado que el proceso de cambio no es un proceso lineal las recaídas son frecuentes, especialmente cuando el cambio se encuadra dentro del consumo de sustancias adictivas (como el tabaco), pero también en cualquier otro proceso de cambio (cambio de hábitos en la alimentación o realización de ejercicio físico). La recaída es el paso desde el mantenimiento a etapas anteriores. Cuando ocurren hay que reevaluar, analizar lo que las provocó y aprender por qué falló la estrategia propuesta, normalizándolas y evitando que el paciente se desanime.

Podemos intervenir ayudándole a comprender las causas de la recaída y a realizar planes para el próximo intento. En este momento es muy importante reforzar la confianza del paciente en su capacidad para cambiar.

Terminación
Tras un periodo de mantenimiento en la mayoría de los casos el cambio puede darse por consolidado. Dependiendo del hábito o la conducta de la que se trate se establece un mínimo de 6 meses. (Ej.: un año en el caso del tabaco) y hasta un plazo de 2 años para considerar la nueva conducta plenamente establecida. La duración del periodo de mantenimiento depende del hábito y de las características del paciente. En algunos casos no puede darse por concluido el proceso de cambio durante años.

COUNSELLING O CONSEJO MéDICO
El consejo médico constituye un elemento de la Educación para la Salud. En este ámbito fue descrito inicialmente en inglés como "counselling", es una palabra de difícil traducción en todo el significado del término. No se trata del simple significado de "aconsejar" que tiene en nuestro idioma la palabra consejo como "parecer o dictamen que se da o toma para hacer o no hacer una cosa". Ha sido traducido también como "consejo asistido", "relación de ayuda" o "asesoramiento".

De acuerdo con la definición de Green, en 1980, el consejo médico es el elemento de la EPS encaminado a conseguir cambios voluntarios en la conducta.

En EPS su aplicación más adecuada son aquellas situaciones donde pueden producirse alteraciones emocionales como angustia, ira, miedo. (Ej.: consejo pre-test o post-test en la prueba VIH) o cuando se desea promover cambios en las conductas. (Ej.: uso de preservativo) pero también es aplicable en la prevención de alteraciones emocionales con el fin de evitar su aparición o reducir la incidencia que tiene sobre la persona, o para favorecer la adherencia a los tratamientos.

El profesional actúa como facilitador de conocimientos, instrumentos, técnicas, habilidades, sugerencias y alternativas. Su papel es conducir a la persona durante su proceso hacia el cambio de comportamiento, utilizando la capacidad que poseen todas las personas de reflexión y adaptación.

Es la persona la que toma la decisión de acuerdo a su sistema de valores y sus capacidades o recursos personales.

Pasos del consejo:

1. Expresar empatía aceptando al paciente y el problema, lo que no significa que se apruebe.
2. Recomendar el cambio personalizando los riesgos y los beneficios de la conducta y utilizando herramientas motivacionales de persuasión y apoyo, en vez de argumentos coercitivos. Animar al paciente a elegir sólo uno o dos hábitos a modificar, evitando tratar de modificar varios de una vez. Ante un paciente con sobrepeso, hipertensión y fumador no resultaría útil tratar de cambiar de forma radical su estilo de vida, sino de priorizar con el paciente cuál es el cambio con el que inicialmente se va a trabajar. Si bien pueden existir pacientes suficientemente motivados en los que pueden trabajarse dos modificaciones de estilo de vida relacionadas.
3. Señalar las discrepancias entre la situación que tiene ahora y la que quiere lograr.
4. Valorar la motivación.
5. Analizar las experiencias previas en los intentos de cambio, ya que puede ayudarle a comprender que le llevó a la recaída y desarrollar estrategias para evitarlo.
6. Solicitar al paciente que identifique las barreras y dificultades y como va a afrontarlas. Por ejemplo, si otros miembros de la familia fuman, puede ser más difícil conseguir abandonar el tabaco. Si su pareja no quiere usar preservativo deberá desarrollar estrategias y habilidades para planteárselo.
7. Ofrecer sugerencias para pasar por el proceso de cambio. Comentarle y ofrecerle los recursos disponibles. (Ej.: sugerir realizar un paseo diario durante la etapa de acción en el abandono del tabaco).
8. Desarrollar con el paciente un plan de cambio.
9. Programar el seguimiento.

ENTREVISTA MOTIVACIONAL
Ayudar en el proceso del cambio necesita desarrollar habilidades de comunicación. La entrevista motivacional está dirigida a identificar los factores de motivación para el cambio y conseguir el posicionamiento del paciente hacia el mismo. Es un tipo de entrevista semiestructurada centrada en el paciente utilizada como herramienta de comunicación en el proceso de counselling. Intenta que el paciente se posicione y se mantenga hacia el deseo de cambiar, pero basándose en el respeto a las decisiones de la persona y hacia sus valores. Se ayuda a la autoexploración y resolución de ambivalencias y resistencias respecto a una conducta. Evita siempre enjuiciar al paciente, más bien intenta la comprensión. Busca el compromiso del paciente con un proceso específico para lograr el cambio en su conducta o problema.

La motivación es la modificación intencional de la actitud. La motivación no es una cualidad estática, sino que puede fluctuar y se ve influido por múltiples factores. Se incrementa a medida que la persona toma conciencia de su problema.
La motivación no garantiza el cambio, El primer paso es descubrir cual es la actitud y los factores que influyen en un comportamiento determinado para ayudar al paciente a conseguir despertar en él el deseo del cambio, es decir, motivarle para el cambio.

La motivación es un elemento importante a la hora de que una persona se plantee un cambio. Cada una tiene unos motivos específicos ante una conducta (tanto para iniciarla como para mantenerla). Podemos hablar de dos tipos de motivos:

- Internos: son aquellos que la persona ha elaborado y asumido personalmente: para mantener la salud, por razones económicas, por estética, etc.
- Externos: se derivan de las circunstancias que rodean a la persona. Ésta deberá interiorizarlos y hacerlos propios para que lleguen a provocar un cambio en el comportamiento. Por prescripción médica, por presión familiar, por respeto hacia otros, etc.

Una parte importante de esta técnica de entrevista es el manejo de la ambivalencia. Normalmente el profesional intentará manejarla desde el área cognitiva y el paciente intenta explicar los motivos que le llevan al "no cambio". En la entrevista motivacional permitimos que el paciente exprese y analice los pros y los contras. Se ofrece feed-back pero sin adoptar la posición del experto que posee la fórmula infalible. Puede utilizarse la "señalización", pero nunca de forma inculpatoria, lo que le brinda al paciente descubrir nuevos aspectos de si mismo. La ambivalencia está siempre presente cuando la conducta que se plantea abandonar produce recompensas. (Ej.: conseguir placer cuando se fuma). Cuando la ambivalencia aparece la persona adopta dos posiciones:

1) Hace desaparecer el conflicto a base de olvidarlo, "me agobia, me inquieta y prefiero no pensarlo"; es la postura más frecuente.
2) Resuelve el conflicto modificando los hábitos. Éste es el punto de partida del cambio; el profesional trabaja para conseguir esta actitud ofreciendo ayuda y apoyo al paciente, trabajando con tolerancia y respeto hacia sus decisiones y desde luego evitando enjuiciar.

Otro elemento muy importante es el favorecimiento de la autoeficacia. Nadie inicia un proceso de cambio si no cree en su capacidad para conseguirlo. Puede resultar útil identificar hechos positivos en la biografía de la persona y relacionarla con la situación actual como acicate para el desarrollo de la autoeficacia.

El proceso de cambio no es un acto puntual sino un proceso progresivo y con la entrevista motivacional se intenta conseguir la transición hacia las etapas más avanzadas del proceso.

Bases de la entrevista motivacional
- Empatía y aceptación: la empatía es una cualidad por la cual una persona es capaz de transmitir comprensión hacia las emociones del otro. Se realiza a través de la escucha activa. Puede manifestarse por gestos y por palabras.

- Desarrollar discrepancias: pretende lograr que el paciente reconozca dónde está y dónde querría estar. Busca aumentar el conflicto, la incomodidad entre la situación actual y sus valores propios, entre lo que piensa y siente y lo que hace, evidenciar cómo la conducta que mantiene interfiere con sus planes y sus deseos. Es importante conseguir que el paciente verbalice sus discrepancias: lo que se oye y lo que se escribe tiende a creerse más.

- Evitar discutir con la persona: la discusión y la insistencia sobre la necesidad de cambiar un hábito puede generar resistencia en la persona. Antes de dar información conviene preguntar si la misma es deseada por el paciente. Cuando se da información, ésta debe ser progresiva asegurándonos de que se ha asimilado la que se ha facilitado en los pasos previos, con el fin de adaptarse al ritmo del paciente. Debe además ser adecuada para la fase de cambio en la que se encuentra. Nunca aplastar sus argumentos con los incontestables de la ciencia, ya que esto produce resistencia.

- Prestar atención a las resistencias que pueden aparecer durante el proceso: rvitar "prescribir" los cambios o imponerlas realizando un cierto chantaje (la relación conlleva el que se hagan los cambios solicitados "si no te vas a tomar la medicación no tiene sentido que sigas acudiendo a la consulta"). Si el paciente se siente "condenado", corremos el riego de que desaparezca.

- Fomentar la autoeficacia: reforzar en el paciente la confianza en su capacidad para conseguir el cambio. Hay que reforzar los éxitos previos en ésta u otras conductas.

En este tipo de entrevista las decisiones parten del paciente y el profesional las estimula.

A grandes rasgos el proceso de cambio nos permite dividir la entrevista motivacional tiene tres fases:

1. Posicionamiento.
2. Reflexión.
3. Negociación para el cambio.

Describiré primero estos tres pasos y a continuación, cuáles son las técnicas que se utilizan en ellos:

1. Posicionamiento: el objetivo es que la persona explique sus preocupaciones sobre la conducta que le preocupa. Se utilizan técnicas de acogida y de apoyo narrativo.
La primera etapa consiste en conseguir posicionar al paciente en su percepción respecto a la conducta que motiva la consulta. Esta primera tarea logra situar al paciente en un estadio en el continuum del cambio lo que permite el empleo de estrategias comunicacionales adaptadas a cada necesidad.
2. Reflexión: el objetivo es que el paciente analice su situación y su implicación en el cambio. Se utilizan técnicas de análisis, como el diario de salud y la hoja de balance. Se trata de ayudar al paciente a que considere las ventajas y desventajas que un determinado cambio tiene para él. Es decir, profundizamos en la ambivalencia. En este momento es importante estar atento a la aparición de resistencias. El profesional debe tener estrategias claras para trabajar la resistencia y evitar que a mayor fuerza del profesional se provoque mayor resistencia del paciente. Es importante que el profesional recuerde alguna vez el paciente sintió que la conducta que ahora quiere abandonar fue buena para él o placentera y que esto influye en su actitud actual. En ningún caso debe entablar una discusión con el paciente insistiendo en la necesidad del cambio. Tampoco debe "etiquetarle" ni darle órdenes. La confianza, el trato continuado, el respeto disminuyen las resistencias. Cuando aparecen debe cederse al paciente el control de la entrevista, no discutir de entrada las ventajas de nuestra posición, ("no parece convencerle lo que le digo" obliga a que el paciente se exprese y se posicione sobre ello).
3. Negociación para el cambio: en ella se establecen los objetivos, las metas, las estrategias para lograr el cambio y el mantenimiento de la nueva conducta. En esta fase se debe conseguir que el paciente tome decisiones para iniciar la acción y comprometerse a su cumplimiento. Es muy importante en este momento, una vez que la persona ha aceptado su compromiso personal con el cambio, establecer metas, plazos, como empezar, que hacer, utilizar los recursos disponibles (apoyo del entorno, fármacos, educación grupal, grupos de autoayuda, etc.). Esto debe formularse de una forma concreta y clara.

Es preciso enviarle mensajes de reconocimiento ("me alegra saber que esta semana no has fumado"), y sugerirle que exprese las ventajas que obtiene con el cambio. Se utilizan técnicas de clarificación, reorganización, de apoyo emocional y negociación. Negociar supone contrastar alternativas, acordar conductas, metas o estrategias.

La percepción del paciente del control de sus propias decisiones es el mayor incentivo para que se autoresponsabilice.
Asimismo suele ser realista preparar recaídas en función del grado de riesgo que exista en cada caso. Las recaídas pueden desmoralizar a la persona que está intentando el cambio, abandonando de forma inmediata la nueva conducta. Un mensaje claro de que un desliz no implica una recaída puede ser efectivo para retomar el proceso de cambio.

Cuando a pesar de realizar esta estrategia para el cambio éste no se consiga, no deben darse las causas por supuestas, sino que hay que preguntar al paciente que le ha impedido hacerlo; ello nos permite trabajar en el futuro replanteándonos la estrategia de forma que los objetivos sean más asequibles para el paciente.

Técnicas usadas en la entrevista motivacional

Técnicas de acogida
Los primeros minutos de la entrevista son importantes porque marcan el tono emocional de la relación profesional sanitario/paciente.
Debe crearse un clima favorable mediante la empatía, la cordialidad, la demostración de atención hacia lo que dice.

Técnicas de apoyo narrativo
El profesional actúa como un estímulo para que el paciente hable. Deben facilitar la expresión del propio paciente, para que exponga los argumentos para el cambio y exprese sus ambivalencias permitiéndole con ello elaborar sus propias vivencias. Se trata de que exprese por qué cree necesario el cambio.

Elementos no verbales importantes son:

- Mantener el contacto visual con el paciente.
- Gestos y expresiones que responden a las emociones del paciente.
- Creación de un clima tranquilo.
- Dejar unos segundos entre lo que dice el paciente y lo que nosotros le respondemos.

- Preguntas abiertas: son preguntas amplias que animan al paciente a expresarse y así aumentar su percepción del problema.
- Escucha reflexiva: averigua lo que intenta decir el paciente, escuchando lo que dice y repitiéndoselo en forma de afirmaciones. Pueden ser:

- Repetición de alguna palabra dicha por el paciente y que consideramos importante, para animarle así a que continúe hablando de ello.
- Refraseo: igual que el anterior pero cambíando alguna palabra por sinónimos.
- Parafraseo: se refleja lo que el paciente dice con nuevas palabras según la interpretación del profesional. Devuelve al paciente lo que nosotros hemos entendido, permitiéndole reflexionar sobre ello.
- Clarificación: pedimos al paciente que explique el sentido de un término que ha expresado.
- Señalamiento emocional: consiste en decir frases con las que el profesional expresa las emociones mostradas por el paciente. (Ej.: "me pareces preocupado").
- Silencios: son la ausencia de comunicación verbal durante un corto periodo de tiempo y que permite al paciente un tiempo de meditación sobre lo que dice o lo que siente, o bien actúa como catalizador de determinadas reacciones emocionales.

- Reestructuración positiva: destaca los aspectos positivos de lo que el paciente ha expresado. Sirve para fomentar la autoestima y la autoeficacia. La aceptación por parte del profesional favorece la confianza y el autocontrol.
- Resumir: consiste en devolver lo que hemos percibido, intentando destacar lo que nos parece esencial.

Técnicas para aumentar el nivel de conciencia para el cambio
- Reforzar las afirmaciones de automotivación, que previamente ha expresado el paciente.
- Hacer un balance de la decisión: el paciente expresa las ventajas y los inconvenientes de la conducta actual. Puede ayudarle la elaboración mediante ejemplos concretos de sus experiencias. Se trata de que visualice como era antes del hábito y como cree que será cuando lo abandone. Puede hacerse una hoja de balance, que consiste en anotar las razones por las que se mantiene el hábito y las razones por las que se desea abandonarlo. Con frecuencia los aspectos negativos tardan más en expresarse y pueden ser más sólidos que los positivos. El profesional debe reforzar los aspectos positivos.

- Diario de salud. Es un registro escrito de la frecuencia con que ocurre la conducta que se quiere cambiar y los factores que se relacionan con ella. Ej.: anotar los cigarrillos que se consumen, en qué momento y en qué contexto. Ayuda a aumentar la autopercepción sobre la conducta y sus consecuencias. Puede revisarse conjuntamente por profesional y paciente, animando al paciente a que opine y saque conclusiones. Partiendo de ello pueden establecerse metas para el siguiente periodo.
- Utilizar la paradoja. Requiere conocer bien al paciente y no puede utilizarse en casos en los que hay un problema de autoestima. Consiste en que el profesional se ponga del lado del "no cambio" para que el paciente verbalice las razones del cambio e intente convencernos de la necesidad de hacerlo. (Ej.: paciente que manifiesta la gran dificultad de dejar el tabaco y que nadie entiende el esfuerzo que supone, el profesional dice, "bien, quizás lo mejor es dejar las cosas como están").

Técnicas de apoyo
y consolidación

- Apoyo emocional: Hablar en plural del problema, ayudando a vislumbrar el futuro. Manifiesta implicación por parte del profesional.
- Connotación positiva: se usa a lo largo de todo el proceso de asesoramiento. Incluye dos aspectos:

- Demostrarle que le creemos capaz de conseguir lo que se ha propuesto.
- Destacar los aspectos positivos de las cosas que comenta lo que ayuda a que vea las cosas más en positivo (lo que gana) que en negativo (lo que pierde).
- Refuerzo positivo: se anima al paciente a que anote o exprese los beneficios conseguidos con la nueva conducta, tanto de carácter físico como emocional. (Ej.: llevo una semana sin fumar y he notado que ha mejorado mi aliento, mi respiración y mis discusiones con mi hija pequeña se han acabado) para que consiga mantener esfuerzos prolongados en busca de un resultado tangible pero lejano en el tiempo. Puede animarse al paciente a que busque recompensas a sus logros. (Ej.: realizar una actividad placentera tras una meta en el abandono del tabaco).

- Proponer alternativas: Sólo en caso de que el paciente no plantee alternativas para controlar situaciones que dificultan el cambio. (Ej.: tiene dificultad para pedir a su pareja que use el preservativo: "¿qué te parece si lo discutes con tu pareja en un momento relajado mejor que justo antes de iniciar la relación sexual?".
- Técnicas de afrontamiento. Ayudan a prevenir recaídas en situaciones difíciles. (Ej.: paciente en etapa de mantenimiento de abandono de tabaco. "¿Has pensado lo que vas a hacer cuando en la discoteca te ofrezcan tabaco?").

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