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AULA ACREDITADA
  
ACTIVIDAD ACREDITADA
POR LA COMISIÓN DE FORMACIÓN CONTINUADA
Sistema Nacional de Salud
Ministerio de Sanidad y Consumo
PROGRAMA ANUAL 2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
  
Los médicos inscritos podrán alcanzar la acreditación del Programa.
La cumplimentación de los cuestionarios de evaluación para cada tema del Programa se hará por soporte electrónico. La evaluación de los cuestionarios-respuestas se llevará a cabo por una agencia independiente especializada.

Teléfono de atención a los médicos participantes: 91.749.95.13 (Srta. Emma Fernández).

 

Educación para la salud individual

Diseño de la intervención educativa

No podemos plantearnos una intervención educativa si no conocemos en profundidad el tema que vamos a abordar, en cuanto a contenidos sanitarios y otros aspectos que influyen en el proceso: las implicaciones emocionales, las dificultades en la adherencia al tratamiento, las habilidades necesarias, etc.

Cuando nos planteamos iniciar un proceso educativo individual debemos planificarlo teniendo en cuanta una secuencia lógica de fases. Éstas incluyen desde el análisis de la situación hasta la metodología, el desarrollo de la intervención y la evaluación.

En primer lugar hay que analizar la situación de la que parte el paciente(conocer lo que sabe el paciente, sus recursos personales, su capacidad cognitiva, sus valores, etc.) y en función de ello formular los objetivos. Para ello es importante tener claro que se quiere conseguir y para qué, y en función de esto decidir los demás apartados:

- Contenidos.
- Metodología.

- Recursos necesarios: lugar, material educativo, etc.
- Duración: en función de la persona, de sus capacidades, de los objetivos planteados y del proceso del que se trate.
- Técnicas educativas.

- Evaluación.

ANaLIZAR LA SITUACIÓN DE LA QUE SE PARTE
Antes de decidir qué hacer y cómo hacerlo necesitamos conocer la situación de partida. Se trata de escuchar antes de actuar. Sólo tras conocerla podemos detectar las necesidades y en función de ellas definir los objetivos. Una vez definidos los objetivos ya podemos plantearnos cuáles son las actividades que vamos a desarrollar y las técnicas educativas que vamos a emplear.

En el análisis hay que favorecer la expresión por parte de la persona de los conocimientos que posee sobre su enfermedad o proceso, cuales son sus experiencias previas, su actitud y sus valores. En esta fase la persona comparte sus conocimientos, sus experiencias y sus sentimientos con el educador. El educador no presupone los conocimientos, las actitudes, los valores, las creencias, ni los recursos cada persona es distinta. Los métodos educativos más adecuados para ello son las técnicas de expresión.

El análisis de la situación es un proceso continuado, por lo que a lo largo de la intervención educativa podemos necesitar volver a ella, reelaborarla y así poder adaptar nuestra actuación a sus necesidades de forma efectiva.

FORMULAR OBJETIVOS
Tras el análisis de la situación detectaremos unas necesidades y en función de ellas una nueva situación que queremos lograr. Esto nos permite definir los objetivos.

Cada situación y cada persona requiere formular unos objetivos precisos, pero no hay que olvidar que éstos siempre han de incluir las siguientes áreas:

- Cognitiva: saber (Ej.: conocer las complicaciones de la diabetes).
- Procedimental: saber hacer (las habilidades). No basta con conocer influye también el área emocional y hay que fijarlos en cuanto a habilidades. (Ej.: habilidades para administración correcta de inhaladores, habilidades para controlar el stress, habilidades para pedir ayuda).
- Comportamental: querer hacer (las actitudes). Es decir definiendo junto con el paciente cuáles son los cambios de conducta que queremos lograr. (Ej.: adherencia al tratamiento).

Además de estos objetivos específicos del proceso en su conjunto es útil definir también los objetivos de aprendizaje u objetivos educativos de una forma clara, concreta y concisa. Los objetivos educativos son aquello que las personas deben ser capaces de llevar a cabo al finalizar el proceso de aprendizaje. Por ejemplo: que un determinado paciente sea capaz de inyectarse insulina, que conozca y sepa elegir la dieta que debe seguir, que sepa actuar ante las hipoglucemias, que desarrolle las habilidades necesarias para pedir ayuda en el cuidado del familiar, etc. Implica verbos como identificar, diferenciar, resolver...

establecimiento
de los contenidos

Se refieren a la información que se va a transmitir, aunque no es lo único. Además incluye también los valores, las normas y las estrategias que son necesarias para afrontarlo. Recogen todo aquello que vamos a trabajar. En este contexto los contenidos no son unidireccionales, aportados por el educador, sino bidireccionales aportándolos también la persona participante.

Los contenidos tienen que responder a las necesidades sentidas por las personas y a los problemas detectados ya que si no, la falta de motivación dificulta el aprendizaje activo e incluso provoca rechazo. Además deben ser útiles y complementarios entre sí. Esto no quiere decir que si hay un contenido que el educador considera importante para el control de su enfermedad y el paciente no está interesado no se aborda; sino que previo al abordaje el educador tiene que trabajar la motivación del paciente para despertar su interés y el aprendizaje sea eficaz.

TÉCNICAS EDUCATIVAS
Deben basarse en el aprendizaje activo. No se trata de proporcionar un listado de cosas que deben saber ni un listado de lo que tienen que hacer.

La labor del educador es ayudar a la persona en el conocimiento de su situación, analizarla y reflexionar sobre su área emocional, facilitarle la reorganización de conocimientos, estimularle a que busque sus propias soluciones, no prescribirlas.

Técnicas de apoyo narrativo
Las personas que acuden a consulta no están vacías de opiniones, sentimientos o creencias respecto a su enfermedad o situación personal. Con estas técnicas se pretende que el paciente exprese esta información preelaborada, facilitándole la verbalización. Hay aspectos de la comunicación no verbal que ayudan a conseguirlo como el contacto visual, evidenciado interés, gestos de comprensión o apoyo, creación de un clima apropiado...

Mientras la persona esta describiendo lo que le ocurre, como lo vive o como se siente está elaborando y dando forma a sus vivencias. Son útiles para facilitar la expresión, la reflexión, la organización de experiencias y sentimientos. Son el punto de partida para el análisis.

Dentro de este tipo de técnicas se encuentran las siguientes:

- Escucha activa: supone saber escuchar y saber entender. Partir de su punto de vista, recoger el mensaje completo: lo que se dice, la carga emocional, la actitud y el estado de ánimo. Y devolver al paciente lo que se ha entendido.
- Preguntas abiertas y cerradas: con ellas se consigue información sobre un tema determinado. Las preguntas abiertas invitan a hablar de uno modo amplio y más general sobre el tema que se trata. Las preguntas cerradas invitan a expresar aspectos más concretos. Preguntas de este tipo son: "¿hay algo que le preocupe especialmente?", "¿desea co-
mentarme algo en especial?". Hay que evitar las preguntas que siempre van a dar un resultado positivo "¿todo claro?".
- Repetición: consiste en repetir una parte de lo que la persona acaba de pronunciar para animarle a continuar hablando de ese aspecto en concreto.
- Citación: consiste en llamar respetuosamente la atención sobre aspectos que la persona no ha verbalizado y que el educador considera importante.

No debemos olvidar aquellas actitudes disuasorias de la expresión del paciente: éstas son las expresiones de crítica. (Ej.: "ya le dije que hacer eso era contraproducente") y las seguridades prematuras (una respuesta tranquilizadora en el momento en que el paciente expresa su situación que impide entrar en el análisis del problema. (Ej.: paciente con sida que expresa su temor a la muerte; "no te preocupes, hoy en día hay muchos fármacos muy eficaces").

Técnicas de información
Permiten informar, contrastar y reorganizar los conocimientos previos.

- Información participada: se realizan preguntas abiertas para conocer cuales son los modelos cognitivos de la persona. Es el paso previo a la información con discusión.
- Información con discusión: se trata de aportar información veraz, clara, adaptada a la persona y a la situación, que ayude a motivar, a tomar decisiones y a reforzar actitudes y conductas positivas.
- Lectura con discusión: la información se proporciona en forma de material escrito sobre el tema, comentándolo posteriormente con el paciente.
- Repetición: se repiten los contenidos esenciales para favorecer la asimilación por parte de la persona.
- Verificación: se trata de comprobar la comprensión de los mensajes por parte del paciente. A veces la información que damos es excesiva para que el paciente pueda procesarla, no nos expresamos correctamente, el paciente no puede mantener la atención, etc. Por último recordar que a mayor intensidad emocional de la situación, menor cantidad de información procesada (Ej.: en el momento en que diagnosticamos a un paciente de diabetes, la carga emocional inmediata tras recibir el diagnóstico le impide procesar las explicaciones sobre la enfermedad que podamos darle).

La información que se proporciona debe ser:

- Verdadera, no filtrada por el educador ni aún con la pretensión de que un mensaje pueda cambiar la actitud.
- Completa y progresiva con el fin de que la persona pueda valorar todos los aspectos de su situación y poder tomar decisiones sobre sus comportamientos.
- Clara e inteligible, adecuada al nivel cultural y cognitivo de la persona, evitando el uso de tecnicismos o aclarando de forma sencilla los términos médicos que se utilicen.
- Debe ser transmitida de forma empática, evitando el enjuiciamiento y el autoritarismo, ya que de otra forma llega a producirse un rechazo hacia el mensaje y el educador. En los mensajes que emitimos debemos evitar la amenaza más o menos velada, frecuente en las comunicaciones profesional sanitario / persona que acude a consulta. (Si no cumple las recomendaciones, se establece distanciamiento en la relación, o debe dejar de acudir a la consulta).

Los profesionales sanitarios, y con mucha frecuencia, el entorno del paciente creen que el mensaje de miedo es útil para que el paciente

realice una acción recomendada. Existe la creencia de que el mensaje del miedo es un mensaje motivador, y a más miedo mas eficacia. Sin embargo este efecto cuando aparece es eficaz en un corto periodo de tiempo. El miedo también puede generar ansiedad en un paciente no preparado para el cambio produciendo en vez de motivación negación o conductas de evitación. Un mensaje que busca "asustar" como elemento motivador puede ser vivido como amenazante, provocar rechazo en la relación y paralizar el cambio de actitud.

Técnicas de análisis
Se aplican para el análisis de un tema, una vivencia, una situación, cuestionamiento de valores, etc. Ayudan a que cada uno analice su situación, las causas, las actitudes...

Abordan tanto las habilidades cognitivas como del área emocional.

- Confrontar incongruencias: consiste en manifestar a la otra persona las discrepancias entre lo que dice, lo que piensa, lo que siente o lo que hace, que puede hacer que le impida realizar cambios o adaptaciones.
- Resumir y ordenar: selecciona lo que dice la otra persona y lo devuelve ordenado bajo aspectos que le puedan ayudar a modificar su visión.
- Personalizar: consiste en intentar que la persona se centre en si misma y en lo que hace para mantener la situación o lo que podría hacer para modificarla.
- Ejercicios: se utilizan cuando la persona no consigue profundizar en el tema y se le proporcionan otros estímulos como análisis de casos.
- Focalizar: se señala algún elemento que el educador cree que puede estar jugando un papel importante en la situación. Hay que evitar la focalización prematura, es decir forzar a hablar de lo que el profesional considera importante mientras el paciente quiere hablar de otra cosa; siempre hay tiempo de plantearlo posteriormente.

Técnicas de desarrollo
de habilidades

Sirven para entrenar habilidades concretas, psicomotoras, personales y sociales. Pueden ser técnicas de relajación, enseñanza del uso de inhaladores, de comunicación con una persona de su entorno, etc.

Demostración con entrenamiento: se explica y al mismo tiempo se realiza una determinada habilidad. Se le pide después a la persona que lo realice ella siendo preciso comprobar posteriormente que mantiene la capacidad para realizarlo.
Simulaciones operativas: Se utilizan para el desarrollo de habilidades sociales. Constan de los siguientes pasos:

- Explicar el desarrollo de la habilidad. (Ej.: escucha o negociación).
- Describir un escenario en el que se practique esa habilidad y pedirle que piense y diga como lo haría.
- Ayudar a la toma de decisiones: colaboran con el paciente para seguir un proceso racional en la toma de decisiones que, a grandes rasgos, sería:

1. Que describa la situación de la forma más precisa posible.
2. Que escriba un listado de alternativas.
3. Que valore cada una de ellas.
4. Que actúe. El mayor riesgo es la falta de acción porque ninguna alternativa es perfecta.
5. Que evalúe el resultado.

EVALUACIÓN
Puede realizarse en cada visita valorando si se cumplen los objetivos de aprendizaje, evaluando los progresos conseguidos, lo que nos permite adaptar el proceso educativo en las visitas sucesivas.

La observación directa de las habilidades adquiridas es muy útil. (Ej.: pedir al paciente que realice la técnica de inyección de insulina en presencia del educador, preguntarle como realiza la rotación de los lugares de inyección).

En las visitas sucesivas, al inicio, se realiza un recordatorio de los aspectos tratados, pidiendo al paciente que nos exprese algunos aspectos que consideramos relevantes. Permite evaluar los resultados del aprendizaje y puede dar la ocasión para reorganizar conocimientos.

Siempre deben reforzarse los logros conseguidos. En los fracasos hay que evaluar, conjuntamente con el paciente, las causas del mismo.











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