Traumatología
en atención primaria
Termoterapia
Consiste
en la aplicación de calor a los tejidos con fines terapéuticos.
En su domicilio el paciente puede emplear bolsas de agua caliente, baños
calientes o mantas eléctricas. En salas de fisioterapia se utilizan también
los infrarrojos y las aplicaciones de parafina. El calor se aplica durante 20
minutos sobre la zona lesionada, pudiendo repetirse 3 veces al día.
Está
indicado en procesos de evolución crónica, que cursen con limitación
articular previo a la realización de ejercicio en la zona lesionada. Origina
un aumento local de la temperatura a nivel de la piel y de la articulación,
con disminución de la rigidez articular y aumento del flujo sanguíneo,
lo que favorece la desaparición de los mediadores de la inflamación
acumulados en la zona lesional. Igualmente, disminuye la contractura muscular
al reducir la isquemia y previene la activación de nociceptores que aumentarían
el espasmo muscular. Su acción analgésica ha sido demostrada al
aumentar en un 50 por ciento el umbral del dolor a la presión en los trigger
points de pacientes diagnosticados de fibromialgia.
La termoterapia está
contraindicada en casos de inflamación aguda, heridas, patología
venosa o linfática, y pérdida de sensibilidad por el peligro de
quemadura.