Traumatología
en atención primaria
Lumbalgias
no mecánicas
Lumbociática
Sólo
representa el 1,5 por ciento de todas las lumbalgias. El 98 por ciento de los
casos se presentan en los segmentos L4-L5 y L5-S1 (Tabla I), que son los que están
sometidos a mayor presión y movilidad, y el 90 por ciento de los pacientes
están asintomáticos a las 2 semanas de evolución.
El
dolor se irradia por debajo de la rodilla a lo largo del trayecto del nervio ciático
por afectación de una raíz nerviosa. Por ello, aparecen 3 tipos
de síntomas:
- Sintomatología motora: debilidad en los músculos
inervados por la raíz afectada.
- Sintomatología sensitiva: parestesias,
hipoestesia o dolor en el dermatomo correspondiente a la raíz afectada.
-
Afectación de los reflejos osteo-tendinosos: correspondientes a la raíz
afectada.
Asimismo, si la afectación radicular es de larga duración,
se podrán observar signos de atrofia muscular, junto con hipotonía
muscular a la palpación (difícil de apreciar) y fasciculaciones
musculares de denervación a la percusión del músculo afectado.
A
la exploración buscaremos signos de irritación radicular con las
dos maniobras siguientes:
- Lassègue: con el paciente en decúbito
supino, el médico levanta la pierna en extensión y aparece dolor
radicular a lo largo de toda la pierna (no confundir con la aparición de
un dolor lumbar o por acortamiento de músculos isquiotibiales).
- Braggard:
similar al Lassègue. Si el Lassègue da positivo (dolor radicular)
se baja un poco la pierna hasta que desaparezca el dolor radicular. Entonces se
intenta irritar la raíz nerviosa realizando una dorsiflexión en
el tobillo. Si aparece de nuevo dolor radicular, se confirma la afectación
de la raíz nerviosa.
La radiología no aporta información
de interés, ya que el 95 por ciento de los adultos de más de 50
años presentan signos de estrechamiento del espacio discal, siendo totalmente
asintomáticos. En cuanto a la RMN, es un arma de doble filo, ya que su
tasa de falsos positivos es muy alta, observándose en el 30 por ciento
de la población imágenes "patológicas" sin presentar
lumbalgia. Lo peor es que en base a un "diagnóstico radiológico"
se han operado muchos pacientes con lumbalgia inespecífica, dándose
resultados catastróficos.
Mención especial merecen dos cuadros
de lumbalgia con sintomatología radicular:
- El síndrome de la
cola de caballo: aunque su incidencia se estima en 1 caso por millón, es
una urgencia quirúrgica segundaria a una hernia central "masiva".
El paciente refiere dolor lumbar con sintomatología bilateral, acompañado
de sintomatología génito-urinaria (incontinencia fecal, retención
o incontinencia urinaria, anestesia genital o perineal en silla de montar, e impotencia
sexual en varones).
- Estenosis del canal o síndrome del canal estrecho:
reducción del canal raquídeo por aumento de las masas óseas
o blandas (ligamentos o discos intervertebrales). Clínicamente da lugar
a polirradiculopatía con claudicación intermitente no vascular y
el tratamiento es quirúrgico tras confirmación mediante radiología
y electromiogramas.

Lumbalgias
inflamatorias
Son secundarias a procesos generales
(tumores primarios o metástasis, enfermedades metabólicas, enfermedades
autoinmunes como la enfermedad de Reiter o la espondilitis anquilosante, infecciones).
Se
definen por presentar un dolor de características inflamatorias:
-
No mejora con el reposo.
- Exacerbación nocturna.
- Gran rigidez
articular matutina
- Gran limitación funcional de todos los movimientos
de la columna.
- Síntomas acompañantes iritis, dermatitis, psoriasis,
uretritis, colitis...
Suelen presentar alteraciones de la velocidad de
sedimentación (VSG) y hemograma, así como fiebre en algunos casos.
Es recomendable la derivación a la Atención Especializada.