Traumatología
en atención primaria
Valoración
previa del paciente
Antes de realizar un programa
a largo plazo de actividad física se recomienda realizar un estudio previo
del paciente, para descartar la presencia de factores de riesgos que podrían
dar lugar complicaciones, que pueden ser de tres tipos:
1. Cardiovasculares:
cardiopatía isquémica y muerte súbita.
2. Músculo-esqueléticas:
lesiones traumáticas o por sobrecarga.
3. Térmicas: golpe de
calor y síncope al realizar actividad física en días muy
calurosos.
El estudio de los factores de riesgo se realiza a través
de la exploración física detallada (presión arterial, peso,
etc), analítica (glucemia basal, colesterol total, HDL-colesterol y triglicéridos)
si hace más de 5 años que se realizó la última. Dentro
de la anamnesis además de recoger antecedentes familiares de enfermedad
cardiovascular, consumo de tabaco y sedentarismo, se registrará información
a través del cuestionario PAR-Q (Tabla VI), desarrollado por el Ministerio
de Sanidad de la provincia canadiense de British Columbia, a través del
cual se identifican los pacientes para los que la actividad física podría
ser inadecuada.
En este cuestionario:
- Si todas las respuestas
son negativas no es necesario ampliar el examen médico.
- Si aparece
alguna respuesta positiva es necesario realizar un electrocardiograma y valorar
el posible riesgo frente a los beneficios esperados de la actividad física.
Especial
interés tiene el caso del paciente con obesidad, ya que existe una correlación
entre un Índice de Masa Corporal (IMC) elevado y la alta prevalencia de
dolor crónico lumbar y en rodilla, que se explica por la sobrecarga articular
que supone el sobrepeso. El programa de ejercicios aconsejable para estos pacientes
tiene que reunir unas características distintas, ya que su resistencia
al esfuerzo muscular es menor debido a la frecuente aparición de dolor
al realizar un ejercicio.
Con el objetivo de gastar unas 200 a 300 Kcal
por sesión, la actividad debería:
- Evitar ejercicios de
sobrecarga de las articulaciones que soportan el peso del cuerpo.
- No requerir
mucha flexibilidad, ya que estos individuos tienen una elasticidad disminuida.
-
Obviar los ejercicios en ambientes muy calurosos debido a su menor capacidad para
disipar el calor.
- Realizar la actividad en unas instalaciones que aseguren
su intimidad, protegiéndole del estigma de "obeso"
frecuentemente
padecido durante su juventud.
