Indice  |Información General  | Temario  | Boletín de inscripción | Area de Evaluación

AULA ACREDITADA
  
ACTIVIDAD ACREDITADA
POR LA COMISIÓN DE FORMACIÓN CONTINUADA
Sistema Nacional de Salud
Ministerio de Sanidad y Consumo
PROGRAMA ANUAL 2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
  
Los médicos inscritos podrán alcanzar la acreditación del Programa.
La cumplimentación de los cuestionarios de evaluación para cada tema del Programa se hará por soporte electrónico. La evaluación de los cuestionarios-respuestas se llevará a cabo por una agencia independiente especializada.

Teléfono de atención a los médicos participantes: 91.749.95.13 (Srta. Emma Fernández).

 

Traumatología en atención primaria

Infiltración periarticular


Es una técnica sencilla que exige un aprendizaje que se adquiere de forma rápida, y sólo precisará entrenamiento, práctica y prudencia por parte del médico. Hay que resaltar que los resultados clínicos son muy favorables y relativamente rápidos, lo que se traduce en un factor de motivación profesional importante.
Precisa pocos recursos y éstos suelen estar presentes en cualquier centro de salud, haciendo de esta técnica un arma terapéutica accesible para nuestros pacientes en AP.

Indicaciones
El mayor problema a la hora de efectuar una infiltración es que primero hay que convencer al paciente del beneficio que le aportará este tratamiento. La infiltración viene precedida por una "mala fama" en la población en general: ¿quién no tiene un vecino o un primo que ha empeorado con una infiltración, o que nos ha comentado lo dolorosa que es esta técnica? Por ello, muchas veces es preciso convencer al paciente de los beneficios de la infiltración, más aún sabiendo que es necesario que firme el consentimiento informado (Tabla IV) para que podamos realizar dicho procedimiento. Asimismo, hay que explicar que no todos los pacientes mejoran con este tratamiento. De hecho no existe una guía clínica basada en la evidencia sobre la aplicación de corticoides locales.

Por todo ello no se aconseja utilizar la infiltración en la fase aguda de la lesión. Se utilizará si tras 7 a 10 días de reposo relativo junto con analgésicos/AINE orales y medidas físicas (crioterapia, inmovilización) no se observa una evolución favorable o si el paciente necesita mayor rapidez de recuperación.

Complicaciones
- Infección en la zona de la inyección.
- Roturas tendinosas.
- Atrofia cutánea (mas probable con corticoides menos hidrosolubles)
- Zona de despigmentación cutánea.
- Reacción alérgica, síncope vasovagal.

Indicaciones
En la Tabla V se detalla las indicaciones periarticulares más fáciles de la técnica. No se abordan las infiltraciones intraarticulares por ser técnicamente más complejas, tener un nivel de riesgo mayor y obtener menores resultados.

Contraindicaciones
- Proceso tumoral o infeccioso activo (tuberculosis, etc).
- Trastornos de la coagulación.
- Pacientes inmunodeprimidos.
- Hipotiroidismo.

 

Técnica de la infiltración
La técnica no es compleja y su objetivo es inyectar un compuesto de corticoides con anestésico local con el mínimo dolor posible para el paciente (Figuras 3 y 4).



Para ello es fundamental llegar a un diagnóstico preciso y tener un buen conocimiento de la anatomía superficial y profunda de la zona a tratar, con el objeto de evitar lesiones fundamentalmente a estructuras neurovasculares. Se seguirán los siguientes pasos:



1º) Se prepara todo el material necesario para tenerlo al alcance de la mano durante la realización de la técnica: antiséptico tópico, agujas (21G y 25G) y jeringas desechables (de 2, 5 ó 10 cc), gasas y paños estériles de campo quirúrgico, y guantes estériles.
2º) Se coloca al paciente de la forma mas cómoda posible, dejando fácil acceso a la zona a tratar.
3º) Se carga de la jeringa con un corticoide (acetato de parametasona, acetónido de triamcinolona) y un anestésico local (mepivacaína, lidocaína o xilocaína).
4º) Para disminuir el riesgo de infección, se recomienda el cambio de la aguja, utilizando ahora una de pequeño calibre (25G) menos traumática.
5º) Minuciosa localización del punto de máximo dolor.
6º) Realizar una antisepsia rigurosa de la piel, recordando que las soluciones de povidona yodada tienen su efectividad máxima tras haberse secado.
7º) Introducir la aguja de manera suave sin intentar vencer resistencias inesperadas.
8º) Aspirar para asegurarse que no se está en un vaso.
9º) Introducir el compuesto de forma lenta, hablando y tranquilizando el paciente, ya que al tener que repartir el compuesto por una zona amplia (sobre todo en caso de contractura muscular) la técnica puede prolongarse durante varios minutos. El volumen total a inyectar dependerá del área a tratar.
10º) Retirar la aguja y efectuar un leve masaje sobre la zona con una gasa impregnada en povidona yodada.
11º) Aconsejar al paciente guardar 48 horas de reposo relativo de la zona tratada.

Hay que advertir al paciente que las molestias pueden reaparecer al terminar el efecto del anestésico, pero disminuirán al comenzar el efecto de los corticoides. Pero si no mejorase la patología, la infiltración se podría repetir con un intervalo de 14 a 30 días, no aconsejándose infiltrar la misma zona más de 3 veces al año.







© Copyright EL MEDICO INTERACTIVO - Capitán Haya, 60 28020 Madrid (España)
elmedico@medynet.com