Traumatología
en atención primaria
Ortesis
Una
ortesis se define como un dispositivo mecánico que ejerce fuerzas sobre
un segmento del cuerpo. Se pueden clasificar en cuatro tipos según su función
(Tabla III):

1.
Estabilizadoras: mantienen una posición e impiden movimientos indeseados,
por lo que se pueden utilizar en parálisis fláccidas o espásticas
si el objetivo es actuar como soporte de un segmento paralizado, o para disminuir
la amplitud articular de un segmento inflamado y doloroso. El grado de inmovilización
deseado varía según el tipo de ortesis utilizado. Son las que tienen
mayor utilidad en el ámbito de la AP.
2. Funcionales: también
llamadas dinámicas, ya que llevan incorporado un elemento elástico
que permite movilizar un segmento de un miembro paralizado.
3. Correctoras:
indicadas para corregir una deformidad esquelética. Son más efectivos
si se utilizan durante el desarrollo infantil.
4. Protectoras: mantienen la
alineación de un miembro enfermo o lesionado.
Efectos
secundarios
La ortesis estabilizadoras, por su propia función
inmovilizadora, siempre producirán efectos atrofiantes de la musculatura
inmovilizada además de rigidez articular secundaria al déficit de
movimiento (las estructuras celulares intraarticulares precisan movimiento para
recibir aporte nutricional). Dichas alteraciones pueden crear un serio obstáculo
para la posterior recuperación del paciente, al producirle lesiones a veces
superiores a las iniciales. Asimismo pueden producir irritaciones o úlceras
cutáneas por excesiva presión del aparato, así como compresiones
nerviosas.
Para prevenir estos efectos secundarios es fundamental ceñirse
a las indicaciones de las ortesis, y efectuar un seguimiento estrecho del paciente
buscando señales de alarma como son: dolor espontáneo o a la movilización
pasiva de la articulación, anestesia, ausencia de pulsos periféricos,
edema y pérdida de volumen muscular, o deformidad fija.
Se explicará
claramente al paciente cómo, cuándo y durante cuánto tiempo
debe usar la ortesis para evitar el error en su aplicación o el incumplimiento
en el tratamiento.
Indicaciones
La indicación
de una ortesis debe basarse en el análisis biomecánico del arco
de movimiento que se desea limitar, teniendo muy definido el objetivo a conseguir.
Las
ortesis estabilizadoras de mayor aplicabilidad en AP, por incidencia de patología
y facilidad de aplicación, son las utilizadas en el tratamiento de las
patologías de columna cervical y lumbar, codo, muñeca y tobillo,
además de las plantillas y cazoletas talares.
Collarines
cervicales
Los que se utilizan en AP disminuyen la movilidad de la región
cervical sin llegar a la inmovilización total, con el objetivo de relajar
la musculatura y lograr la consiguiente analgesia. Por ello, en este apartado
no se hará referencia a los collarines rígidos, tipo minerva o halo,
de utilidad en Atención Especializada. Según el grado de inmovilización
deseada podemos prescribir collarines blandos o semirrígidos.
-
Collarín blando: dispositivo de espuma de poliuretano colocado alrededor
del cuello sin apoyo mentoniano ni occipital.
Producen muy poca limitación
del movimiento, por lo que su efectividad está muy discutida. Gennis no
encuentra diferencia en la intensidad o la duración del dolor en pacientes
con esguince cervical tratado con collarín blando, comparado con el grupo
tratado sin collarín. Por ello este tipo de ortesis sólo ofrece
calor y seguridad al paciente.
- Collarín semirrígido (collar
de filadelfia): de material plástico, permite apoyo mentoniano y occipital,
por lo que limita la movilidad de la columna cervical permitiendo una relajación
de la musculatura. Al mismo tiempo disminuye la presión ejercida por el
peso de la cabeza sobre las vértebras cervicales, por lo que reduce la
presión a nivel discal.
Los collarines se utilizan durante la fase aguda
del dolor cervical (15 a 21 primeros días) y se recomienda llevarlo solo
durante el día, retirándolo al acostarse o al recibir los tratamientos
de fisioterapia.
Pasada la fase aguda se retirará el collarín
de forma progresiva, según la tolerancia del paciente y siempre acompañado
con un programa de ejercicios orientados a minimizar y recuperar la atrofia muscular.
Ortesis
de tronco
Están indicadas en los procesos inflamatorios o metabólicos
del raquis, o después de una cirugía de hernia discal. Las ortesis
más empleadas son las flexibles o fajas, que actúan a través
de la aplicación de fuerzas en tres puntos:
- Zona lumbar baja.
-
Zona dorsal baja.
- Pared abdominal.
A través de la presión
sobre la pared abdominal consigue un aumento de la presión intraabdominal,
que a su vez disminuye el esfuerzo realizado por la musculatura dorsal y también
alivia la presión intradiscal. Es cierto que da algo de calor y que limita
un poco la movilidad de la columna lumbar.
Como en los demás casos
de utilización de ortesis es importante que el paciente realice frecuentes
ejercicios de potenciación de la musculatura dorsal y abdominal para combatir
la atrofia muscular que conlleva el uso de la faja.
La revisión de los
estudios realizados sobre la efectividad de las fajas lumbares da lugar a las
siguientes conclusiones:
- Las fajas lumbares no son efectivas para la
prevención primaria de la lumbalgia (no disminuyen la incidencia de casos
nuevos de lumbalgia).
- No se tienen pruebas de que sean efectivas en la prevención
de recurrencias (prevención secundaria).
- Hay pruebas limitadas que
demuestran que el uso de fajas lumbares son más efectivas que no dar ningún
tratamiento al paciente, pero no hay evidencias de que las fajas lumbares sean
más efectivas que otros tratamientos empleados en la lumbalgia.
Ortesis
de codo
Indicadas para el tratamiento de la epicondilitis y de la epitrocleitis.
Walter
y Kirschner demostraron recientemente que las ortesis de codo reducen en un 20
por ciento la sobrecarga ejercida sobre los extensores de la muñeca durante
un esfuerzo del codo. Pero no se conocen estudios que prueben que su utilización
disminuye la intensidad del dolor o la duración del proceso.
Se utilizan
2 tipos de ortesis: brazalete corto y codera. Ambas actúan reduciendo la
tensión ejercida por las musculares cercanas a la inserción ósea.
La diferencia entre ambas radica en que la codera da mas calor y limita levemente
la amplitud articular del codo, por lo que el reposo de la zona lesionada es mayor.
Ortesis
de tobillo
Su utilización como tobillera
es muy frecuente y de poca efectividad.
Pero las ortesis de tobillo con bandas
de refuerzo han demostrado que reducen la incidencia de esguinces (prevención
primaria), aunque no hay pruebas que sean efectivas en la prevención de
recaídas.