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AULA ACREDITADA
  
ACTIVIDAD ACREDITADA
POR LA COMISIÓN DE FORMACIÓN CONTINUADA
Sistema Nacional de Salud
Ministerio de Sanidad y Consumo
PROGRAMA ANUAL 2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
  
Los médicos inscritos podrán alcanzar la acreditación del Programa.
La cumplimentación de los cuestionarios de evaluación para cada tema del Programa se hará por soporte electrónico. La evaluación de los cuestionarios-respuestas se llevará a cabo por una agencia independiente especializada.

Teléfono de atención a los médicos participantes: 91.749.95.13 (Srta. Emma Fernández).

 

Traumatología en atención primaria

Ortesis



Una ortesis se define como un dispositivo mecánico que ejerce fuerzas sobre un segmento del cuerpo. Se pueden clasificar en cuatro tipos según su función (Tabla III):



1. Estabilizadoras: mantienen una posición e impiden movimientos indeseados, por lo que se pueden utilizar en parálisis fláccidas o espásticas si el objetivo es actuar como soporte de un segmento paralizado, o para disminuir la amplitud articular de un segmento inflamado y doloroso. El grado de inmovilización deseado varía según el tipo de ortesis utilizado. Son las que tienen mayor utilidad en el ámbito de la AP.
2. Funcionales: también llamadas dinámicas, ya que llevan incorporado un elemento elástico que permite movilizar un segmento de un miembro paralizado.
3. Correctoras: indicadas para corregir una deformidad esquelética. Son más efectivos si se utilizan durante el desarrollo infantil.
4. Protectoras: mantienen la alineación de un miembro enfermo o lesionado.


Efectos secundarios
La ortesis estabilizadoras, por su propia función inmovilizadora, siempre producirán efectos atrofiantes de la musculatura inmovilizada además de rigidez articular secundaria al déficit de movimiento (las estructuras celulares intraarticulares precisan movimiento para recibir aporte nutricional). Dichas alteraciones pueden crear un serio obstáculo para la posterior recuperación del paciente, al producirle lesiones a veces superiores a las iniciales. Asimismo pueden producir irritaciones o úlceras cutáneas por excesiva presión del aparato, así como compresiones nerviosas.
Para prevenir estos efectos secundarios es fundamental ceñirse a las indicaciones de las ortesis, y efectuar un seguimiento estrecho del paciente buscando señales de alarma como son: dolor espontáneo o a la movilización pasiva de la articulación, anestesia, ausencia de pulsos periféricos, edema y pérdida de volumen muscular, o deformidad fija.
Se explicará claramente al paciente cómo, cuándo y durante cuánto tiempo debe usar la ortesis para evitar el error en su aplicación o el incumplimiento en el tratamiento.

Indicaciones
La indicación de una ortesis debe basarse en el análisis biomecánico del arco de movimiento que se desea limitar, teniendo muy definido el objetivo a conseguir.

Las ortesis estabilizadoras de mayor aplicabilidad en AP, por incidencia de patología y facilidad de aplicación, son las utilizadas en el tratamiento de las patologías de columna cervical y lumbar, codo, muñeca y tobillo, además de las plantillas y cazoletas talares.

Collarines cervicales
Los que se utilizan en AP disminuyen la movilidad de la región cervical sin llegar a la inmovilización total, con el objetivo de relajar la musculatura y lograr la consiguiente analgesia. Por ello, en este apartado no se hará referencia a los collarines rígidos, tipo minerva o halo, de utilidad en Atención Especializada. Según el grado de inmovilización deseada podemos prescribir collarines blandos o semirrígidos.

- Collarín blando: dispositivo de espuma de poliuretano colocado alrededor del cuello sin apoyo mentoniano ni occipital.
Producen muy poca limitación del movimiento, por lo que su efectividad está muy discutida. Gennis no encuentra diferencia en la intensidad o la duración del dolor en pacientes con esguince cervical tratado con collarín blando, comparado con el grupo tratado sin collarín. Por ello este tipo de ortesis sólo ofrece calor y seguridad al paciente.
- Collarín semirrígido (collar de filadelfia): de material plástico, permite apoyo mentoniano y occipital, por lo que limita la movilidad de la columna cervical permitiendo una relajación de la musculatura. Al mismo tiempo disminuye la presión ejercida por el peso de la cabeza sobre las vértebras cervicales, por lo que reduce la presión a nivel discal.
Los collarines se utilizan durante la fase aguda del dolor cervical (15 a 21 primeros días) y se recomienda llevarlo solo durante el día, retirándolo al acostarse o al recibir los tratamientos de fisioterapia.

Pasada la fase aguda se retirará el collarín de forma progresiva, según la tolerancia del paciente y siempre acompañado con un programa de ejercicios orientados a minimizar y recuperar la atrofia muscular.

Ortesis de tronco
Están indicadas en los procesos inflamatorios o metabólicos del raquis, o después de una cirugía de hernia discal. Las ortesis más empleadas son las flexibles o fajas, que actúan a través de la aplicación de fuerzas en tres puntos:

- Zona lumbar baja.
- Zona dorsal baja.
- Pared abdominal.

A través de la presión sobre la pared abdominal consigue un aumento de la presión intraabdominal, que a su vez disminuye el esfuerzo realizado por la musculatura dorsal y también alivia la presión intradiscal. Es cierto que da algo de calor y que limita un poco la movilidad de la columna lumbar.

Como en los demás casos de utilización de ortesis es importante que el paciente realice frecuentes ejercicios de potenciación de la musculatura dorsal y abdominal para combatir la atrofia muscular que conlleva el uso de la faja.
La revisión de los estudios realizados sobre la efectividad de las fajas lumbares da lugar a las siguientes conclusiones:

- Las fajas lumbares no son efectivas para la prevención primaria de la lumbalgia (no disminuyen la incidencia de casos nuevos de lumbalgia).
- No se tienen pruebas de que sean efectivas en la prevención de recurrencias (prevención secundaria).
- Hay pruebas limitadas que demuestran que el uso de fajas lumbares son más efectivas que no dar ningún tratamiento al paciente, pero no hay evidencias de que las fajas lumbares sean más efectivas que otros tratamientos empleados en la lumbalgia.

Ortesis de codo
Indicadas para el tratamiento de la epicondilitis y de la epitrocleitis.
Walter y Kirschner demostraron recientemente que las ortesis de codo reducen en un 20 por ciento la sobrecarga ejercida sobre los extensores de la muñeca durante un esfuerzo del codo. Pero no se conocen estudios que prueben que su utilización disminuye la intensidad del dolor o la duración del proceso.
Se utilizan 2 tipos de ortesis: brazalete corto y codera. Ambas actúan reduciendo la tensión ejercida por las musculares cercanas a la inserción ósea. La diferencia entre ambas radica en que la codera da mas calor y limita levemente la amplitud articular del codo, por lo que el reposo de la zona lesionada es mayor.

Ortesis de tobillo
Su utilización como tobillera es muy frecuente y de poca efectividad.
Pero las ortesis de tobillo con bandas de refuerzo han demostrado que reducen la incidencia de esguinces (prevención primaria), aunque no hay pruebas que sean efectivas en la prevención de recaídas.







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