Traumatología
en atención primaria
Vendajes
elásticos
Las
técnicas básicas de inmovilización son los vendajes, el cabestrillo,
las férulas y los yesos (aunque estos últimos no se abordarán
en este trabajo).
Los vendajes elásticos son una de las formas
más simples de inmovilización parcial de una zona lesionada. Permiten
un cierto grado de movimiento, por lo que nunca estarán indicados para
una fractura ósea, pero disminuyen el riesgo de anquilosis articular y
atrofia muscular en casos de patologías de tejidos blandos.
Se aplican
sobre una piel seca y limpia tras haber cubierto con una gasa las posibles heridas
presentes en la zona. Se comprueban los pulsos y se cubre la zona con una gasa
antes de vendar la zona. El vendaje se inicia en el extremo distal del miembro
lesionado y yendo en la dirección del retorno venoso para prevenir la estasis
sanguínea.
Se debe crear una presión uniforme carente de
arrugas que cubra parcialmente la vuelta de venda anterior para no dejar ventanas
que podrían pellizcar la piel. El vendaje debe cubrir el miembro por encima
y debajo de la zona afectada. En el caso del tobillo siempre se prolongará
el vendaje hasta la protuberancia tibial anterior al objeto de impedir la aparición
de edema de ventana. Se dejarán los dedos libres, siempre que no estén
lesionados, para que el paciente los pueda mover libremente y le permita realizar
las comprobaciones en cuanto a temperatura, coloración, sensibilidad y
llenado capilar ungueal. Es importante transmitir al paciente la trascendencia
del control de estos signos para evitar compresiones vasculares o nerviosas durante
una fase de edema. Los vendajes se revisarán cada 5 días aproximadamente,
comprobando el dolor a la palpación de la zona lesionada.