Traumatología
en atención primaria
Manejo
de las lumbalgias
La
lumbalgia se merece un estudio aparte dentro de la Traumatología por varias
razones:
- Por su alta prevalencia: el 80 por ciento de la población
ha sufrido, al menos, un episodio de lumbalgia, y por ello es la segunda causa
más frecuente de consulta en AP.
- Por su etiopatogenia: hoy en día
ya no se puede aplicar a la lumbalgia el antiguo modelo "organicista"
que relaciona el dolor a una causa orgánica única. Las roturas fibrilares
paravertebrales, esguinces lumbares, hernias discales, síndromes facetarios,
no sirven para explicar la etiopatogenia de las lumbalgias, dado que el 90 por
ciento son inespecíficas, es decir, de origen desconocido. Por ello, nuestra
labor diagnóstica se centrará en un primer momento en descartar
las posibles y poco frecuentes causas que sí son orgánicas.
En
la actualidad la lumbalgia se ubica en el marco de las alteraciones biopsicosociales.
Así, el dolor de espalda produce impotencia funcional importante con una
repercusión psicológica aún más importante en el paciente,
que le lleva a adoptar una actitud de "enfermo de la espalda" para el
resto de sus días.
- Porque, aunque el 90 por ciento de las lumbalgias
agudas mejoran en un mes de manera espontánea, el papel del médico
de AP es fundamental en su tratamiento.
Por otro lado, pocas terapias han
podido demostrar (mediante estudios controlados de calidad) ser efectivas. Con
todo ello se deduce que el tratamiento se enfocará al control del dolor
y sobre todo en ganarse la confianza del paciente para evitar que caiga en la
espiral de la medicalización y cronificación de la lumbalgia.
Partiendo
de estas premisas enfocaremos el estudio de la lumbalgia en dos aspectos:
1.
Descartar causas potencialmente graves de lumbalgia.
2. Tratar el dolor y evitar
la cronificación del paciente (como contraposición a la cronificación
de la lumbalgia).
Clasificación
La
más simple de las clasificaciones se basa en el tiempo de evolución
de la lumbalgia:
1. Aguda: inferior a 14 días.
2. Subaguda: más
de 14 días y menos de 3 meses.
3. Crónica: más de 3 meses.
Más
útil es la clasificación que se basa en las características
del dolor lumbar.