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AULA ACREDITADA
  
ACTIVIDAD ACREDITADA
POR LA COMISIÓN DE FORMACIÓN CONTINUADA
Sistema Nacional de Salud
Ministerio de Sanidad y Consumo
PROGRAMA ANUAL 2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
  
Los médicos inscritos podrán alcanzar la acreditación del Programa.
La cumplimentación de los cuestionarios de evaluación para cada tema del Programa se hará por soporte electrónico. La evaluación de los cuestionarios-respuestas se llevará a cabo por una agencia independiente especializada.

Teléfono de atención a los médicos participantes: 91.749.95.13 (Srta. Emma Fernández).

 

Traumatología en atención primaria



Clasificación


LESIONES MUSCULARES
Son las más frecuentes y en su mayoría leves, aunque pueden cronificarse o complicarse, como ocurre en los traumatismos violentos que se acompañan de importante reacción vascular y edema, en los que puede producir un síndrome compartimental por compresión (complicación más frecuente en la cara antero-externa de la pierna).

Calambres
Son espasmos involuntarios y bruscos del músculo debido al acúmulo de ácido láctico con la consiguiente disminución de su pH. Suelen ocurrir en el marco de un ejercicio intenso realizado por un músculo poco preparado para realizar esfuerzos (falta de entrenamiento).

Se tratan con masaje local y estiramiento progresivo, y se previenen realizando ejercicio de forma progresiva y continua.

Contractura
Contracción involuntaria dolorosa y permanente del músculo que aparece tras una contusión o una sobrecarga prolongada o de alta intensidad. En su etiopatogenia también influyen factores psicológicos de estrés y disminución del umbral del dolor. Cursa con dolor mantenido, es una lesión pasajera y no va unida a lesión anatómica. El tratamiento se basa en el empleo de antiinflamatorios no esteroideos (AINE), termoterapia masaje y relajantes musculares, dando buenos resultados en los casos agudos relacionados con un sobreesfuerzo, pero con resultados irregulares si va unido a factores tensionales.

Distensión
Se produce al superar el límite de elasticidad del músculo, no existiendo daño anatómico. El paciente refiere un dolor no intenso en el momento del esfuerzo y sensación de estiramiento muscular. El dolor aumenta con la movilidad contra resistencia y en menor grado con la contracción isométrica o el estiramiento pasivo de las fibras lesionadas.

Rotura de fibras musculares
Secundaria a una contracción muscular voluntaria y violenta. Los factores de riesgo de las roturas pueden observarse en la Tabla II.

Las roturas se clasifican en tres grados:

1. Rotura fibrilar. Es la más frecuente y corresponde a una rotura microscópica en la que sólo unas fibrillas musculares son lesionadas. A veces pueden acompañarse de una lesión vascular, apareciendo un pequeño hematoma. Al ser de tamaño reducido, no suelen ser visibles con la ecografía. El paciente refiere un dolor violento, descrito a veces "como una pedrada", que se acompaña de impotencia funcional. Con el reposo disminuye el dolor pero éste se reproduce con la presión o el movimiento.
2. Rotura parcial. Representa el 20 por ciento de las rotura fibrilares. Su etiopatogenia es similar a la rotura fibrilar, con la única diferencia que el número de fibras musculares afectadas es mayor, pero sin llegar nunca a afectar por completo el cuerpo muscular. Con la ecografía se pueden visualizar la lesión muscular y el hematoma acompañante. A la palpación se puede apreciar una depresión en la zona afectada (signo del hachazo). El tratamiento incluye reposo relativo durante 4 a 10 días, apoyando lo menos posible el miembro afecto, utilizando vendaje compresivo del músculo, hielo y analgésicos/AINE. La vuelta a la actividad física habitual será progresiva según la sensibilidad dolorosa del paciente, advirtiendo (sobre todo en deportistas con mucho interés en volver a practicar deporte) de la importancia de realizar estiramientos y calentamiento previo para evitar nuevas roturas en la zona.
3. Rotura total. Se rompen totalmente las fibras, separándose ambos extremos musculares con una retracción de los vientres musculares, que se retraen y contraen. Representan el 5 por ciento de las roturas fibrilares y cursan con intenso dolor e impotencia funcional completa. El tratamiento es siempre quirúrgico.

LESIONES TENDINOSAS
Los tendones son fibras conjuntivas inextensibles, dispuestas de forma paralela, que sirven para transmitir la función muscular a distancia.

Se llama entesis al punto de unión entre tendón y hueso. El paratendón es el tejido conjuntivo que rodea al tendón. Cuando un tendón se desliza sobre una eminencia ósea, va protegido por una vaina sinovial que lo rodea.
Por todo ello podemos clasificar las lesiones en:

- Entesitis: es la llamada tendinitis de inserción, ya que es la lesión del tendón a nivel del su inserción ósea. Las localizaciones mas frecuentes aparecen a nivel del codo (epicondilitis y epitrocleitis), en la pata de ganso, tendón rotuliano y cuadricipital, y en el tendón de aquiles.
- Tendinitis: inflamación del tendón.
- Tendonitis y tenosinovitis: inflamación de la zona que rodea el tendón secundario a microtraumatismos de repetición en los miembros superiores (tenis, escribir a máquina) o inferiores (marcha prolongada). En las formas agudas la aparición del dolor es brusca con crepitación articular e inflamación difusa. La tenosinivitis más frecuente es la tenosinovitis estenosante de De Quervain, que afecta el abductor largo y al extensor corto del pulgar por sobreutilización en trabajadores manuales.

La lesión suele iniciarse a nivel de la vaina estando el tendón indemne, pero puede afectar a éste produciendo adherencias o rotura del tendón.

Estas lesiones inflamatorias evolucionan en cuatro estadios según la aparición del dolor:

1º) El dolor aparece sólo después de la actividad física. No limita la actividad.
2º) El dolor aparece al iniciar la actividad, por lo que aparece limitación de dicha actividad.
3º) El dolor aparece en reposo impidiendo la actividad.
4º) Impotencia anatómica por rotura tendinosa degenerativa.

A la exploración se aprecia dolor al palpar la lesión, la movilidad pasiva de la articulación suele estar conservada (salvo en casos avanzados en los que hay retracción fibrosa), pero aparecerá dolor en los últimos grados de estiramiento del tendón.

La fuerza muscular está conservada, pero aparece dolor al realizar esfuerzo contra resistencia ya que se tensa activamente el tendón lesionado.

Las lesiones inflamatorias de los tendones se tratan siguiendo la pauta conservadora con reposo, AINE, infiltraciones locales de corticoides, fisioterapia y ortesis estabilizadoras. El tratamiento quirúrgico sólo se aplica en casos de roturas tendinosas o en patología inflamatoria refractaria al tratamiento conservador.

LESIONES LIGAMENTOSAS: ESGUINCES
Los esguinces son lesiones que afectan la cápsula y/o los ligamentos de una articulación. Los ligamentos son estructuras protectoras de las articulaciones, que impiden sobrepasar el límite normal de amplitud de su movimiento. Son estructuras inextensibles, por lo que la lesión se producirá con cualquier mecanismo agudo que sobrepase el límite de la elasticidad funcional. Si se rompen pueden dar lugar a luxaciones de la articulación con lesión de la cápsula articular.

Tipos de esguinces según su gravedad:

- Grado I: elongación de algunas fibras, con ligero dolor y edema, y sin laxitud articular.
- Grado II: desgarro parcial que da lugar a laxitud articular con impotencia funcional y dolor que típicamente aumenta al enfriarse la articulación. Suele acompañarse de una tumefacción periarticular o regional.
- Grado III: rotura total del ligamento y de la cápsula articular. Se acompaña de laxitud articular completa, apreciándose al movilizar pasivamente la articulación un bostezo articular por subluxación. Dicha maniobra es de difícil realización en el momento de la lesión por el dolor agudo que conlleva. Frecuentemente se realiza bajo control radiológico comparando con el posible bostezo en la articulación contralateral. Asimismo la radiografía está indicada para descartar posibles fracturas por arrancamiento a nivel de la inserciones ligamentosas o tendinosas (es frecuente el arrancamiento de la apófisis proximal del 5º metatarsiano en un esguince de la porción anterior del ligamento lateral externo del tobillo).
- Crónico: los llamados "esguinces mal curados" corresponden a esguinces de grado II ó III con inestabilidad crónica mecánica o funcional que origina frecuentes recidivas.

El tratamiento del esguince varía según el grado, pero siempre se deberá pautar inmovilización (escayola en grado III, y férula o vendaje funcional en grados II y I), uso de AINE, elevación de la zona lesionada y fisioterapia. La aplicación de masaje profundo con el objetivo de romper las fibras cicatriciales aberrantes (técnica de Cyriax) se puede aplicar como técnica coadyuvante, aunque la revisión de la bibliografía actual no aporta pruebas acerca de su efectividad. Algunos esguinces de grado III, sobre todo en individuos jóvenes y deportistas tendrán que ser tratados quirúrgicamente.

 








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