Traumatología
en atención primaria
Introducción
Aunque
la formación en Traumatología se basa en técnicas quirúrgicas,
una gran parte de su patología se puede tratar con los medios disponibles
en la consulta de un médico de familia. La formación universitaria
de pregrado profundiza sobre todo en las fracturas con sus diversos tipos, clasificaciones
y técnicas quirúrgicas. Dichos conocimientos, aunque fundamentales,
no son de gran utilidad frente al tipo de patología que se presenta diariamente
ante el médico de Atención Primaria (AP).
Pretendemos revisar
las patologías más frecuentes en AP. Entre ellas, destacan con una
prevalencia del 15 por ciento los "reumatismos" de tejidos blandos y
del 1 por ciento la patología inflamatoria. Así, revisaremos la
patología que afecta ligamentos, tendones, músculos y articulaciones,
comentando sobre todo las modalidades terapéuticas al alcance del médico
de familia.
¿Cuántos esguinces,
contracturas, lumbalgias y cervicalgias vemos al día en nuestras consultas?
El dolor es una de las causas más frecuentes de visita en nuestras consultas,
y entre ellas destaca el de origen músculo-articular. Para apreciar la
importancia de la patología de las partes blandas, sólo basta recordar
que la lumbalgia es la segunda causa de consulta en AP, después de los
problemas respiratorios de vías altas. Pero de todos estos pacientes, ¿cuántos
son derivados a la Atención Especializada por falta de seguridad en el
empleo de determinadas técnicas como las infiltraciones o los vendajes
funcionales? El médico de familia tiene que recuperar este área
de su perfil profesional, optimizando sus conocimientos en Traumatología,
Reumatología, Neurología, Medicina Deportiva y Rehabilitación.
Desde
la AP realizamos un seguimiento a nuestros pacientes desde el inicio de la sintomatología
traumatológica y efectuamos múltiples revisiones de su inmovilización,
recordándole los consejos acerca del reposo relativo, corrección
del patrón de marcha, adherencia al tratamiento farmacológico, hasta
llegar a darle el alta médica tras haberle enseñado los ejercicios
pertinentes. ¿No es el médico de familia el profesional sanitario
más adecuado para este seguimiento longitudinal?
La Traumatología
en AP tiene una gran ventaja frente a las demás especialidades: sus conocimientos
no se renuevan tan deprisa. Comparativamente con otras especialidades médicas,
los conocimientos básicos de biomecánica articular y de los mecanismos
etiopatogénicos de la mayoría de las patologías de los tejidos
blandos, no sufren el influjo constante de nuevas teorías que podrían
desmontar el bagaje adquirido anteriormente. Así, una maniobra de Lachman
para comprobar la integridad del ligamento cruzado anterior seguirá teniendo
su utilidad para el médico de familia aunque aparezcan métodos diagnósticos
de alta tecnología que superen su valor predictivo positivo.
Dicho
en otros términos, la patología traumatológica en AP tiene
la ventaja de basarse en gran parte en conocimientos de anatomía, en una
anamnesis minuciosa y en el sentido común, aunque también en el
estudio de los múltiples nombres propios que cada investigador ha puesto
a determinada maniobra exploratoria o de reducción de fractura.
En contraposición
con lo expuesto anteriormente, si las bases de la Traumatología que manejamos
en AP son relativamente simples, las distintas terapias indicadas en cada patología
están sometidas a grandes interrogantes y divergencias de opiniones.