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AULA ACREDITADA
  
ACTIVIDAD ACREDITADA
POR LA COMISIÓN DE FORMACIÓN CONTINUADA
Sistema Nacional de Salud
Ministerio de Sanidad y Consumo
PROGRAMA ANUAL 2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
  
Los médicos inscritos podrán alcanzar la acreditación del Programa.
La cumplimentación de los cuestionarios de evaluación para cada tema del Programa se hará por soporte electrónico. La evaluación de los cuestionarios-respuestas se llevará a cabo por una agencia independiente especializada.

Teléfono de atención a los médicos participantes: 91.749.95.13 (Srta. Emma Fernández).

 

Dermatología en Atención Primaria

Los pacientes dermatológicos, como todos tienen su puerta de entrada habitual al Sistema sanitario por medio de los servicios y consultas de Atención Primaria. Estos procesos pueden representar (las estimaciones y las fuentes son muy diversas) entre el 10 y el 20 por ciento de las consultas clínicas en A.P y sin embargo, aunque desde hace pocos años los programas de formación continuada tienen más en cuenta la Dermatología, podemos evidenciar un cierto, si no desinterés, si relajamiento en la revisión y puesta en común de criterios ante estos problemas. Las razones parecen simples: excepto en los casos de cáncer y ciertas situaciones poco comunes, la piel no ofrece entidades de gravedad la protocolización y las guías de actuación se centran más en procesos crónicos de alta incidencia y mayor gravedad (en letalidad, incapacidad o complicaciones) como los procesos cardiovasculares, la EPOC, la DM, la artrosis, el cáncer, la salud mental o los procesos digestivos crónicos.



Pero desde hace un par de décadas, la expectativa de la población está cambiando, o ha cambiado ya, y los procesos molestos, incómodos, desagradables o antiestéticos hacen que aquella exija el mayor y mejor nivel de respuesta por parte del profesional (exactamente igual que con otras patologías) Los conceptos de calidad de vida e imagen social forman parte de las aspiraciones del paciente incluso en medios sociales en que estos asuntos influían poco tradicionalmente. De ahí la importancia del manejo adecuado del paciente dermatológico en A.P, desde la valoración de signos y síntomas, el diagnóstico correcto o los criterios de derivación hasta la conducta terapéutica que en muchas ocasiones excede el tratamiento concreto de la patología y requiere (como en los demás procesos) medidas coadyuvantes y profilácticas.

Pero ¿cuáles son los signos y síntomas con que habitualmente acuden al médico estos pacientes? La respuesta sería: todos, y así es pero debemos analizar la importancia que los pacientes dan a algunos de ellos, la incidencia y la variación que los cambios en la pirámide de edad y, últimamente, fenómenos como la emigración desde países tropicales y del tercer mundo o los viajes cada vez más numerosos a estas regiones, están produciendo.

La aparición de lesiones fundamentales en la epidermis y la sensación de prurito local o generalizado son las situaciones que llevan a la consulta a un paciente, además de las agudizaciones, seguimientos o informaciones de las revisiones por el dermatólogo de las patologías crónicas. Los eczemas, la psoriasis y los diversos procesos por sensibilización forman el grueso de estas últimas. En cuanto a la patología aguda el médico de Primaria ha de distinguir ante que tipo de lesiones dermatológicas se encuentra y no siempre (o mejor casi nunca) esto es sencillo, de ahí la importancia de la formación continuada en este campo, lesiones papulosas, glandulares, habonosas, exantemáticas, descamativas, inflamatorias, pigmentadas, queratósicas, degenerativas, tumorales o vasculares requieren una valoración y toma de decisiones diagnósticas, terapéuticas, de derivación y de control en la conducta a seguir, que ha de tener en cuenta el sistema de actuación de la Atención Primaria en la práctica diaria: concreción, conceptos clínicos y diagnósticos fundamentales y claros para elaborar un juicio y, en su caso, un plan terapéutico con las premisas propias de nuestro medio: facilidad de aplicación, eficacia, respuesta rápida y máxima eliminación de riesgos.

La valoración de los signos y síntomas y su abordaje diagnóstico en la patología dermatológica y en el nivel de Atención Primaria se basa, fundamentalmente, en el conocimiento y reconocimiento de los datos que nos ofrece la imagen de las lesiones cutáneas, este es el medio fundamental que posee el médico para diferenciar y valorar al paciente dermatológico. El apoyo en pruebas de laboratorio nos ayudará a descartar orígenes internos de lesiones cutáneas o a discriminar etiologías infecciosas; y la biopsia, medio fundamental de diagnóstico cierto en Dermatología, queda reservada para el diagnóstico de procesos no claros y básicamente realizada por el dermatólogo, pero el enfoque y planteamiento diagnóstico nos vendrá dado por el aspecto clínico de la lesión y la realización de una buena historia clínica que incluya los antecedentes generales y dermatológicos familiares y personales del paciente, con especial detalle en las sensibilizaciones y sus hábitos. Una anamnesis dirigida en que se expresen todas las circunstancias y sintomatologías locales y generales alrededor del proceso y fundamental y minuciosa, la exploración de las lesiones que conlleva una descripción detallada de las mismas (siempre difícil) que será la base del juicio clínico y la conducta a seguir y que debe incluir necesariamente: tipo de lesión (pápulas, máculas, escamas, etc.) extensión, tamaño, forma, consistencia número, localización, coloración o pigmentación, presencia de signos inflamatorios, distribución, tiempo de evolución y cambios (fase evolutiva) y presencia de síntomas subjetivos (prurito, dolor ...)

En muchas ocasiones la simple utilización de una lupa podría mejorar mucho la obtención de datos exploratorios.
Esta sistemática no siempre es sencilla y posible, si bien la exploración del paciente dermatológico requiere menos tiempo que la del paciente de otras patologías (puesto que se sustenta en la inspección lesional) la falta de tiempo del médico de A.P por la habitual presión asistencial y la relajación ante una patología estimada como menor y con menos formación en ella (como ya quedó comentado) provoca, en algunos casos, que se preste una atención superficial a las lesiones que es posible que sea suficiente en muchos casos de alta incidencia y conocimiento, pero que siempre puede inducir a error por la proximidad de las características de las lesiones dermatológicas. De ahí la necesidad de plantear, siempre, las posibilidades de diagnóstico diferencial ante cualquier alteración cutánea en la práctica de Atención Primaria.
Analicemos los procesos dermatológicos más importantes en la consulta de A.P ya sea por su incidencia o su posibilidad de manejo:

- Infecciones Cutáneas Bacterianas: con una incidencia decreciente y variable (territorial y estacional) presentando repercusión general (fiebre) en algunos casos y con gran variedad lesional predominando los componentes inflamatorios, exudativos y costrosos. Los gérmenes implicados son, sobre todo, Gram+ (estafilococos y estreptococos). Las entidades más frecuentes son el impétigo y la impetiginización de lesiones cutáneas de otra etiología, las foliculitis, la hidradenitis supurativa y las erisipelas y celulitis.

- Micosis Cutáneas que hay que diferenciar, por su origen, en dermatofíticas y no dermatofíticas.
Dermatofíticas: con una incidencia decreciente al disminuir el contacto profesional con animales y en aumento aquellas cuya presencia se ve beneficiada por la humedad y maceración, habitual con las prácticas deportivas masivas y la utilización de prendas de vestir y calzado que provocan falta de traspiración. Las lesiones presentan signos de descamación, exudación, inflamación y/o maceración. Las más habituales son las tiñas de los pies y de las uñas siendo cada vez más difíciles de ver las de cuerpo y cara y casi excepcionales las de pelo y barba.

No dermatofíticas: Candidiasis de distinta localización y pitiriasis versicolor.

- Infecciones Víricas: herpes zoster, herpes virus, verrugas comunes y molluscum

- Parasitosis: en aumento, tras un gran periodo de tiempo de intensa disminución, por los flujos migratorios, los viajes y las actividades comunales.

En A.P. sobre todo interesan las pediculosis y la escabiosis.

- Los procesos de sensibilización. Es uno de los grupos más abundantes y clásicos. Su cronificación o reaparición cíclica provoca un aumento de frecuentación en estos pacientes que presentan fundamentalmente entidades como los eczemas, las urticarias y las erupciones por medicamentos.

- Las enfermedades de base eritematosa y descamativas: del máximo interés para la Atención Primaria al tratarse de procesos crónicos en los que se requeriría una actuación programada y coordinada entre niveles. Los principales procesos son la psoriasis y la dermatitis seborreica.

- Las alteraciones de las glándulas sebáceas con entidades tan frecuentes como el acné (afección cutánea fundamental en pacientes jóvenes) y la rosácea.

- Las alteraciones pigmentarias como el vitíligo y el cloasma de muy difícil (o nula) respuesta terapéutica por lo que el interés de Primaria es su identificación y valoración de derivación.

- Las alopecias con una incidencia creciente en la petición de demanda.

- Los tumores benignos y la patología cutánea del envejecimiento que, sólo ellos, debido al alargamiento de la vida en años y calidad y la importancia social de la imagen, podrían ocupar en breve la mayor parte del tiempo en una consulta dermatológica. Los nevos y sus numerosas variedades clínicas, las queratosis actínicas (con su potencial malignización) las alteraciones vasculares seniles (puntos rubís, púrpura senil, etc.) las queratosis seborreicas, los acrocordones o las hiperplasias sebáceas conforman un grupo de alteraciones que conlleva una doble problemática y un debate abierto: a la posible dificultad de su diferenciación clínica en A.P, si no se posee una buena base formativa, se une el manejo terapéutico basado sobre todo en la realización de cirugía menor convencional y en el uso de técnicas muy eficaces, de fácil manejo con el entrenamiento adecuado y con mínimos efectos secundarios como la radiofrecuencia (electrocoagulación) y la crioterapia, pero con un grave problema: son técnicas destructoras de tejido y por tanto para utilizarlas hay que tener plena seguridad diagnóstica clínica previa. La discusión sobre su uso en Primaria o si se debe derivar siempre para su solución terapéutica está de plena actualidad. Las últimas tendencias en A.P. han apuntado hacía incluir la cirugía menor en la cartera de servicios, afectando, sobre todo a la patología dermatológica, y las primeras series de datos sobre realizaciones con confirmación diagnóstica posterior y su nivel de coincidencia con el diagnóstico clínico previo (en los casos en que se realizó Anatomía Patológica) no permiten conclusiones claras. El debate sigue abierto. A ello nos referiremos posteriormente.

- Los cánceres de piel que requieren una especial atención en A.P por tratarse de patologías graves o potencialmente graves (carcinoma baso y espinocelular con múltiples variedades clínicas ) o muy graves y de incidencia en gran aumento como el melanoma en que la detección o sospecha precoz por el médico de A.P y su derivación inmediata es absolutamente fundamental para la evolución posterior.

Por último en este repaso de la patología y problemas dermatológicos prevalentes en A.P debemos reparar en la petición de información sobre el cuidado de la piel y la importancia de la profilaxis de aquellos por medio de los consejos y actividades que propongamos a los pacientes, sobre todo en cuanto a la importancia e incidencia de la exposición solar en la patología cutánea y el estado de la piel y las medidas a seguir para protegerse de aquella y desarrollar actividades al aire libre.

Los métodos diagnósticos en Dermatología:

Además de la clínica ampliamente comentada, son escasos, como también se ha referido y se concretan en las pruebas de laboratorio:

- Analíticas generales ante la sospecha o necesidad de descarte de implicación de procesos generales en la sintomatología cutánea (lesiones infiltradas, prurito sine materia, etc.) y cultivos o exámenes directos de agentes microbianos, pruebas alérgicas y determinaciones inmunológicas para el diagnóstico de patologías complejas (nivel especializado).

La biopsia es el método principal de confirmación diagnóstica dermatológica y nosotros entendemos (y esto también cabría en el debate sobre cirugía menor a que antes nos referimos y nos volveremos a referir) que todo problema dermatológico que, a nuestro criterio, requiriese confirmación biópsica debe ser enviado al dermatólogo para su valoración, pues su uso entraña una inseguridad diagnóstica previa.

Criterios de derivación:

Factor fundamental del manejo del paciente en Atención Primaria y en la conducta a seguir tras la elaboración de un juicio clínico, de un posible juicio clínico o de la imposibilidad de establecerlo en el primer nivel de asistencia. Esta toma de decisión ha de estar sometida, como todos los demás aspectos del proceso clínico, a unos criterios para lograr unos objetivos.

- Criterios para derivar a un paciente dermatológico al especialista:

- Gravedad.
- Fracaso terapéutico.
- Inseguridad diagnóstica.
- Cronicidad.
- Patología compleja
- Complicaciones evolutivas.

Cabría advertir también de la posibilidad, establecida en algún caso, de derivar toda la patología dermatológica (o de otras especialidades muy concretas: Oftalmología, Ginecología) como criterio. Nosotros, obviamente, entendemos que la práctica de la Medicina General y de Familia tiene como fundamento la atención integral del paciente en todos sus aspectos y, consecuentemente, rechazamos esta práctica.

Objetivos que se pretenden con la derivación:

- Valoración del caso en la conducta a seguir.
- Confirmación diagnóstica.
- Completar estudio (medios hospitalarios).
- Diagnóstico (no es posible establecerlo en el primer nivel).
- Realización de tratamiento (Cirugía, uso de técnicas no accesibles en Primaria).

Además en el proceso de derivación de un paciente dermatológico debe ser ineludible la realización de un informe que incluya:

- Motivo de consulta (síntomas subjetivos y vivencia del paciente)
- Antecedentes generales y dermatológicos
- Exploración: descripción de las lesiones con la sistemática y el lenguaje adecuado.
- Resultados de interés de pruebas complementarias.
- Juicio clínico (si se llega a establecer)
- Tratamiento actual y anteriores del proceso y tratamientos de otras patologías sistémicas (muy importante).









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