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AULA ACREDITADA
  
ACTIVIDAD ACREDITADA
POR LA COMISIÓN DE FORMACIÓN CONTINUADA
Sistema Nacional de Salud
Ministerio de Sanidad y Consumo
PROGRAMA ANUAL 2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
  
Los médicos inscritos podrán alcanzar la acreditación del Programa.
La cumplimentación de los cuestionarios de evaluación para cada tema del Programa se hará por soporte electrónico. La evaluación de los cuestionarios-respuestas se llevará a cabo por una agencia independiente especializada.

Teléfono de atención a los médicos participantes: 91.749.95.13 (Srta. Emma Fernández).

 

ENTREVISTA E HISTORIA CLÍNICA

Condicionantes de la entrevista clínica

Múltiples son los factores que condicionan la entrevista clínica, entre los que debemos destacar los relacionados con:



- El paciente
- El médico
- La relación médico-paciente previa
- El motivo de consulta
- La sociedad
- Las características del sistema sanitario

El paciente

Las características del paciente es uno de los principales condicionantes de la entrevista clínica. Existen situaciones clínicas especiales en que es muy difícil comunicarse con un paciente, como puede ser el caso de personas con deterioro cognitivo, algunas alteraciones neurológicas y mentales u otras. En los extremos de edad también se ve dificultada la comunicación. Cada vez es más frecuente la presencia de inmigrantes de distintas nacionalidades y culturas, con los que es frecuente que existan dificultades en la entrevista clínica, no sólo por la diferencia del lenguaje sino también, y sobre todo, por las diferencias culturales en la concepción de la enfermedad y la vida en general. Y también hay personas con las que nos es muy difícil comunicarnos y entendernos, sin que existan los factores anteriores.

Pero con la mayoría de personas que vemos en la consulta sí es posible mantener una comunicación eficaz (sin duda para algún compañero que trabaje en zonas especiales o que él/ella sea especial esto le puede parecer falso). No obstante, no todos los pacientes son iguales ni tienen ni quieren una relación uniforme con el médico. En un estudio realizado en cuatro países europeos en el año 2000 (estudio PACE), se analizó las características de los pacientes y de su relación con el médico. A partir de la respuesta a diversas preguntas y opiniones, se establecieron cuatro tipo de pacientes: a) Involucrado, refiriéndose a la persona que mantiene una relación de involucración, de intercambio de información igualitaria con el médico y que tiene un papel activo en la entrevista (con frecuencia manifiestan que el médico en cierta medida hace lo que a ellos les parece bien); b) Deferente, paciente que ve al médico como el "experto", el que sabe lo que es bueno para el y tiende a respetar sus opiniones y recomendaciones sin apenas discusión; c) Ignorado, aquel que se siente ignorado por su médico, que percibe que no le hacen caso (lo que con frecuencia lleva a exagerar los síntomas para ganarse la atención o para conseguir lo que quiere) y d) Crítico, paciente que mantiene una actitud crítica y negativa hacia el médico, no considerándole como un experto, manifestando cierto rechazo. Los pacientes que no pudieron ser clasificados claramente en ninguno de los tipos anteriores, se incluyeron en el apartado "no clasificados". En la Tabla I se recoge el porcentaje de pacientes de cada tipo entre los 2400 adultos entrevistados a nivel de los cuatro países estudiados (Alemania, Francia, Italia y España) y a nivel nacional. Según este estudio, en España el tipo de paciente más frecuente sería el "no clasificado" (32 por ciento), seguido del "deferente" (26 por ciento), con bastante diferencia respecto a los otros países europeos, en que globalmente el paciente más frecuente sería el "involucrado". No todos los pacientes necesitan lo mismo ni quieren la misma relación. El paciente "involucrado" quiere un trato más igualitario y ser partícipe de las decisiones, se identificaría bien con el modelo de relación "centrada en el paciente". En cambio, el paciente "deferente" preferiría dejar en manos del médico las decisiones, identificándose más con un modelo "paternalista". Los médicos deberíamos ser capaces de adaptarnos a cada tipo de paciente.

Esta tipología sin duda no es completamente estable. El paciente involucrado en relación a un proceso infeccioso relativamente banal ("prefiero que me mande este fármaco, que es el que mejor me va"), puede convertirse en un paciente deferente ante un proceso grave que amenace su vida ("estoy en sus manos, dígame lo que tengo que hacer"), en sentirse "ignorado" en una determinada consulta ("no me hizo ni caso, es que ni me miró") o tener una actitud crítica ante determinados encuentros con el médico ("me mandó esta prueba, pero no se para qué , si ya me la hicieron y no dio nada").

El médico

Como pacientes, médicos hay de todo. En relación a la tipología de pacientes descrita anteriormente, existiría una cierta relación en espejo con cada tipo de paciente, independientemente del tipo de médico. Con el paciente involucrado tendemos a ser nosotros también involucrados, exponer las alternativas diagnóstico- terapéuticas, tomar las decisiones compartidas. Con el deferente, normalmente adoptamos una postura en cierta medida paternalista, sintiendo qué es lo que quiere el paciente. Con el paciente que se siente ignorado es frecuente que le hagamos poco caso o no se lo demostremos, Y con el crítico solemos tener una actitud de cautela y distancia.

Al margen del tipo de paciente con el que nos relacionamos, es cierto que hay médicos que tienen una actitud en la relación más paternalista y otros más cercanos al modelo de "centrado en el paciente".

En el encuentro con el paciente el médico necesita una serie de habilidades, especialmente sobre el contexto, el problema y de comunicación.

Las habilidades en la entrevista clínica no son uniformes entre los sanitarios. Para algunos la relación con la mayoría de pacientes es fluida, productiva y enriquecedora y para otros suele ser un motivo de preocupación y desencuentro. En ello, a parte de la personalidad, influye en gran medida la profesionalidad, el estado anímico y determinadas características estructurales del sistema sanitario.

La relación médico-paciente previa

La relación médico-paciente previa es uno de los elementos que más condiciona la entrevista clínica. Hay pacientes con los que nos llevamos mal, e incluso con los que se producen muestras de desagrado, por parte del médico o del paciente, o mutuamente, desde el inicio del encuentro. En la mayoría de los casos normalmente la relación previa es buena o al menos, no es mala y el encuentro es fluído en función del motivo de consulta.

La continuidad de la atención en medicina general/de familia normalmente es un buen aliado de la relación médico-paciente. Desgraciadamente, en algunos ámbitos dicha continuidad se ve entorpecida por los frecuentes cambios de médico y en otros es la población la que por cambio de residencia se ve obligada a cambiar de médico.

El conocimiento previo entre médico y paciente y más aún, el conocimiento por parte del médico de la familia y el medio en el que se desenvuelve el paciente, tiende a simplificar muchos de los componentes de la entrevista clínica.
Cuando no ha habido relación previa entre médico y paciente, el primer encuentro normalmente es crucial y condiciona en gran medida la relación posterior. Por ello, deberíamos hacer un esfuerzo para que en la primera consulta con una persona con la que no hemos tenido contacto previo se establezcan unas buenas bases de relación. Además de ocuparnos de su motivo de consulta más o menos concreto, es aconsejable en ese momento o posteriormente con más calma, abrir la historia clínica, preguntando al paciente con interés (no sólo por rellenar una "ficha") por su lugar de nacimiento, trabajo, situación y antecedentes familiares y personales, etc. Mostrar interés por aspectos relacionados e incluso ajenos a los estrictamente vinculados con el problema que le ha llevado a consultar suele ser útil, no sólo en consulta normal sino en la atención continuada y de urgencias. Las personas agradecemos que se interesen por nosotros.

El motivo de consulta

La entrevista clínica debe adaptarse a la situación y al motivo de consulta principal del paciente. Como es lógico, no es lo mismo el abordaje y la relación que estableceremos con el paciente que acude a consulta por estar acatarrado que con el que tiene un vértigo o el que se presenta a nosotros diciendo que "así no puedo seguir" porque tiene una dificultad motora para el desempeño de sus tareas habituales. Hay consultas en las que nos centraremos sólo en el motivo principal de consulta manifestado y otras en las que habrá que abordar creencias, sentimientos, expectativas, etc. Problemas que se darán por concluida su atención en una sola visita y problemas que iremos abordando en múltiples y sucesivas consultas.

La sociedad

Las características de la sociedad en la que trabajamos condiciona la forma de relación. Nuestra sociedad tiene unas determinadas características demográficas y sociológicas y una morbimortalidad concreta. Pero las características que más influyen actualmente en la relación médico paciente, en especial a nivel de Atención Primaria, son las relacionadas con lo que se ha dado en llamar la "sociedad del bienestar", caracterizada por un rechazo no sólo a la enfermedad sino también a las pequeñas molestias, la urgencia por sentirse bien ante cualquier molestia, la inaceptación de la enfermedad y la muerte, la preponderancia de lo individual frente a lo colectivo, la exigencia de soluciones inmediatas a terceros, el temor ante la enfermedad y la muerte, e incluso, ante la vida), etc. Nuestras consultas están llenas de sanos preocupados, en las que nuestra principal labor es tranquilizarles, aunque cada día tendemos menos a tolerar la incertidumbre que el paciente nos transmite y que ellos no toleran. La medicalización de la sociedad es un hecho en el que influyen múltiples intereses; los médicos de Atención Primaria, que estamos como "puerta de entrada" al sistema lo vivimos y sufrimos de forma especial e influye con frecuencia de forma importante en el desarrollo de la entrevista.

Las características del sistema sanitario

Las características estructurales y organizativas del sistema sanitario en el que desempeñamos nuestra función también influye en el encuentro médico-paciente. La disponibilidad de instalaciones y equipamientos y de personal sanitario condicionan el tipo de atención que puede prestarse. Algunos aspectos como la gratuidad de los servicios en el momento de su consumo (el "coste cero" de la mayoría de las prestaciones), la accesibilidad, la masificación de las consultas, la falta de tiempo de los profesionales, la forma de citación, los tiempos de espera influyen en múltiples ocasiones de forma decisiva en el desarrollo de la entrevista clínica. Al igual que lo hacen las limitaciones y presiones de mayor o menor importancia que se nos hace desde la administración sanitaria u otros estamentos e instituciones.

El tiempo de consulta

El tiempo de la entrevista aconsejado en cada caso va a estar en función de:

- El problema de salud a atender.
- Las características del paciente.
- Las características del médico.
- El contexto en el que se realiza.

Por ello es muy difícil establecer unos tiempos concretos. Hay médicos con un estilo más rápido de consulta y otros más lento. Pacientes que centran muy bien su problemática y circunstancias y otros con importantes dificultades de expresión. Existen motivos de consulta que se atienden en un par de minutos y otros que precisan mucho más tiempo. Consultas que se resuelven en un sólo encuentro y otras que precisan de varios encuentros hasta identificar el problema y atenderlo adecuadamente (a veces durante toda la vida).

La continuidad influye en el tiempo de la entrevista, a veces acortándola por el conocimiento previo del paciente y su entorno, pero en ocasiones alargándole por la mayor confianza y margen para comentar múltiples aspectos de la vida diaria. El tiempo de consulta también se relaciona con la frecuentación. En España, el tiempo de consulta es bajo en relación a otros países de nuestro entorno, pero la frecuentación es mayor, por lo que el tiempo medio dedicado a cada persona anualmente quizá no sea muy distinto del de otros países.

La población asignada a cada médico de cabecera en España es muy variable. La carga de trabajo del profesional está muy condicionada por la población que tiene asignada y sus características, influyendo en el tiempo que podrán durar los diferentes encuentros. En nuestro país, el tiempo medio por consulta es de 6-7 minutos, existiendo un movimiento estructurado que reclama los 10 minutos por consulta. La comparación con otros lugares de nuestro entorno es difícil por las diferencias de contexto, referidas principalmente a la población asignada, la accesibilidad de los servicios, la continuidad, la frecuentación, la organización de la consulta de enfermería, la capacidad resolutiva de la Atención Primaria, etc. La mayoría de consultas de Atención Primaria pueden ser resueltas satisfactoriamente en unos pocos minutos, sobre todo si tenemos conocimiento previo del paciente. Pero la falta de tiempo (y su sensación) para dedicarlo a algunos pacientes que lo necesitan es algo que influye muy negativamente en el médico, en el paciente y en su relación.

Lo ideal sería poder dedicar a cada paciente el tiempo que necesite en cada momento y lugar determinado, según su problemática. Para ello, tendríamos que contar con los medios necesarios y la capacidad de organizar la consulta según las necesidades y no sobrepasar determinados límites de población asignada (teniendo en cuenta no sólo su número sino aspectos como edad, dispersión, morbimortalidad, factores socioculturales, etc).

En la encuesta de satisfacción de usuarios de Atención Primaria del Insalud, más del 95 por ciento de los entrevistados consideró a su médico amable y eficaz y opinaron que se les dedicó todo el tiempo necesario en la consulta. Las habilidades comunicativas del médico en dicha encuesta salen muy bien paradas, ya que el 97 por ciento asegura que su médico le deja hablar y le escucha, el 96 por ciento que le explica todas sus dudas y el 93 por ciento que recibe todo tipo de explicaciones sobre los medicamentos. Quizá a los propios profesionales estos resultados nos parezcan excesivos, pero son los que son, con frecuencia, utilizados por la propia Administración para desestimar algunas de las propuestas orientadas a aumentar el tiempo de consulta.



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