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AULA ACREDITADA
  
ACTIVIDAD ACREDITADA
POR LA COMISIÓN DE FORMACIÓN CONTINUADA
Sistema Nacional de Salud
Ministerio de Sanidad y Consumo
PROGRAMA ANUAL 2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
  
Los médicos inscritos podrán alcanzar la acreditación del Programa.
La cumplimentación de los cuestionarios de evaluación para cada tema del Programa se hará por soporte electrónico. La evaluación de los cuestionarios-respuestas se llevará a cabo por una agencia independiente especializada.

Teléfono de atención a los médicos participantes: 91.749.95.13 (Srta. Emma Fernández).

 

GARANTÍA DE CALIDAD EN ATENCIÓN PRIMARIA

OTROS MODELOS DE GESTIÓN DE CALIDAD EN ATENCIÓN PRIMARIA

El método de análisis y mejora de la calidad que generalmente más se emplea y el de mayor aceptación en el sector sanitario es el Ciclo evaluativo o de Mejora, que hemos tratado y desarrollado en el capítulo anterior. Este método, como hemos visto, fue descrito inicialmente por W.A. Shewhart y modificado posteriormente por W.E. Deming.
Pese a que el ciclo de mejora constituye la herramienta básica y elemental de la mejora continua de la calidad, en los últimos años se están introduciendo, de forma progresiva, otros sistemas formales de gestión de calidad, como son la certificación según las Normas ISO-9000, el sistema de acreditación de la JCAHO y el modelo europeo de excelencia, que pasaremos a revisar más adelante.

Estos otros sistemas de gestión de calidad suelen ser más exhaustivos, si bien presentan una metodología más rígida y estructurada, que a veces es difícil de adaptar a la cultura de determinadas organizaciones, conllevando un aumento considerable de cargas burocráticas y de trabajo. Sin embargo, una de sus mayores ventajas es que las empresas, que son las que implantan el modelo de gestión de calidad a seguir por sus trabajadores, pueden acceder a una certificación o acreditación externa que garantiza el cumplimiento de una serie de requisitos, los cuales permiten establecer comparaciones basadas en los mismos criterios de evaluación. Estas certificaciones y acreditaciones deben ser renovadas periódicamente.

Actualmente existe todavía poca experiencia en el sector sanitario para desarrollar estos sistemas de gestión de calidad en nuestros centros de salud, por lo que a veces es necesario la contratación de empresas consultoras, circunstancia que conlleva a una elevación de los costes presupuestarios.

ACREDITACIÓN DE LA JOINT COMMISSION ON ACCREDITATION OF HEALTH CARE ORGANIZATIONS
El sistema de acreditación de la JCAHO evalúa once funciones clave y cuatro estructuras con funciones, mediante la verificación del cumplimiento de una serie de estándares para cada uno de los apartados anteriores. Estas funciones clave se subdividen en (Tabla I):



- Funciones centradas en el paciente.
- Funciones centradas en la organización.
- Estructuras con funciones.

Este sistema es el único modelo de Gestión de la Calidad construido a la medida de la atención sanitaria, expresado en el mismo lenguaje de los profesionales sanitarios, y por lo tanto cómodo y fácilmente comprensible en nuestro ámbito. Por otra parte, tiene un cuidado exquisito con todos los aspectos de la organización centrados en el paciente, como son:

- Prevención de riesgos.
- Seguridad.
- Educación.
- Seguimiento de principios éticos.
- Respeto a los derechos del paciente.

Según el registro español de certificación y acreditación sanitarias (RECAS), en nuestro país existen pocos centros acreditados por la JCAHO, y ninguno de ellos pertenece al sistema público.

NORMAS ISO- 9000
Estas norma fueron elaboradas por la International Office of Standards, y su finalidad es establecer un sistema de Garantía de Calidad por el que las empresas certificadas puedan demostrar que trabajan conforme a procedimientos escritos y documentados, conocidos por toda la organización y sometidos a un seguimiento periódico y continuo.
Este sistema no contempla los resultados de la empresa, pero sí garantiza que las empresas certificadas producen sus servicios según unas normas de calidad establecidas. La Unión Europea ha establecido que la certificación ISO será la que regule la medida de la calidad dentro del comercio de los países que forman parte de la misma.

Las posibilidades de adaptación de este modelo al sector sanitario son muy cuestionadas, pues utiliza un lenguaje muy tecnificado e ininteligible desde el punto de vista de los profesionales sanitarios. Además, al haber sido diseñado para el sector industrial, no contempla aspectos tan importantes para la atención sanitaria como las relaciones interpersonales, la ética de las organizaciones o los derechos del cliente. No obstante, estas normas ayudan a realizar una identificación de los procesos de una forma ordenada y a ubicar cada cosa en su sitio, por lo que constituye una alternativa a tener en cuenta a la hora de trabajar en aquellos sectores de nuestros centros que son más similares al industrial, como el laboratorio, los servicios de radiología y la hostelería hospitalaria, entre otros.


GESTIÓN DE LA CALIDAD POR PROCESOS

¿En qué consiste la Gestión por Procesos?
La gestión por procesos es una herramienta encaminada a conseguir los objetivos de Calidad Total de forma rápida, ágil y sencilla para las personas que prestan los servicios o proveedores y para el proceso asistencial en sí mismo, abordando los problemas de salud desde una visión centrada en el paciente.
Así, la Gestión por Procesos es la forma de gestionar toda la organización basándose en la visión del Proceso como el devenir del paciente a través del sistema sanitario, y en su deseo de conseguir una atención y respuesta única a sus necesidades y problemas de salud. La gestión de procesos implica reordenar los flujos de trabajo de forma que aporten valor añadido, encaminándolos a aumentar la satisfacción del cliente y facilitar la labor de los profesionales.

Características de la Gestión por Procesos
La Gestión por Procesos se centra en una serie de elementos fundamentales, como son:

- Enfoque centrado en el usuario, teniendo en cuenta desde el principio sus necesidades y expectativas, y midiendo su grado de satisfacción. Por ello, el paso previo al diseño de un proceso debe ser el conocimiento y la comprensión de las necesidades y expectativas de quienes van a utilizar los servicios. Esto supone que el usuario introduce en la definición y medición de la calidad aspectos nuevos que trascienden los meramente técnicos o científicos. La calidad, así entendida, implica y mide también un conjunto de relaciones: las que se producen entre los profesionales, los usuarios y la empresa.

- Implicar a los profesionales en la gestión del proceso del que forman parte, convirtiéndolos en los motores del cambio y en los protagonistas de las aportaciones para la mejora permanente y la integración de innovaciones, la gestión de los recursos, la organización de las actividades que componen el proceso, los procedimientos adecuados en cada momento y la mejor entrega de servicios. Integra por tanto la gestión clínica y pretende aportar una visión dinámica de la contribución de los profesionales a la dicha gestión. Por otro lado, pone especial énfasis y, en cierta medida, obliga a construir el proceso sobre el trabajo en equipo, aunando personas de diferentes disciplinas, que desarrollan su actividad en diferentes espacios, en aras de lograr un proceso de atención coherente e integrado.

- Hace énfasis en una práctica clínica adecuada, que aporta al proceso las recomendaciones clínicas necesarias en forma de Guías de práctica clínica, elaborando Vías clínicas y planes de cuidados estandarizados que sustenten cada una de las actuaciones y que incorporen las innovaciones necesarias establecidas durante el rediseño del proceso.

- Disponer de un sistema de información integrado, que proporcione el conocimiento necesario sobre qué actividades se realizan, para quién, en qué momento, cuál es la efectividad de estas actuaciones y su coste. Es decir, un sistema de información que permita evaluar las intervenciones para la mejora continua.

- Continuidad de la asistencia. Esta es una de las características más importantes y novedosas de la Gestión por Pro-
cesos. Permitirá eliminar actuaciones inútiles, romper interfases y rellenar momentos o espacios en blanco en la gestión de los servicios que se ofrecen a los usuarios. A su vez, uno de los factores clave para lograr la continuidad asistencial es la coordinación interniveles de la atención sanitaria (Primaria/Especializada) y la coordinación de los distintos profesionales que participan en el proceso.

Proceso y subproceso
Un proceso es un conjunto definido de actividades o tareas interrelacionadas que tienen como objetivo resolver una necesidad de salud del cliente (valor añadido del proceso). El proceso (figura 1) se entiende, pues, como una secuencia de actividades orientadas a generar un resultado, es decir, un conjunto de actividades y recursos que transforman elementos de entrada (inputs) en elementos de salida (outputs).

En el marco de la sanidad pública, un proceso asistencial es el conjunto de actividades de los proveedores de la atención sanitaria (estrategias preventivas, pruebas diagnósticas y actividades terapéuticas), que tienen como finalidad incrementar el nivel de salud y el grado de satisfacción de la población que recibe los servicios.

No todos los procesos que se llevan a cabo en las organizaciones tienen las mismas características, motivo por el que se pueden clasificar en función del impacto más o menos directo sobre el usuario final, según se establece en la tabla II. Un proceso se considera clave si es relevante e incide de manera significativa en los objetivos estratégicos, siendo crítico para el éxito del resultado.

Los subprocesos son partes bien definidas en un proceso, cuya identificación puede resultar útil para aislar los problemas que pueden presentarse y posibilitar diferentes tratamientos dentro de un mismo proceso.

Todos los procesos deben cumplir las siguientes normas:

- Disponer de un responsable designado que asegure su cumplimiento y eficacia continuada.
- Tener unos indicadores que permitan visualizar, de forma gráfica, la evolución de los mismos.
- Ser auditados para verificar el grado de cumplimiento y eficacia de los mismos.

Método de mejora por procesos
El rasgo más característico de este método sistemático de mejora de procesos es su continuo recurso a las mediciones, a los datos objetivos, en sus diferentes momentos de desarrollo.

Las etapas de este método pueden esquematizarse de la siguiente forma (figura 2):



1. Identificación y priorización de aquellos procesos considerados clave y elaboración de los mapas de procesos.
2. Diseño de la forma más adecuada para abordar cada uno de los procesos asistenciales, incorporando en ellos la mejor evidencia científica disponible.
3. Establecimiento de los procesos en la organización.
4. Evaluación de los procesos y elaboración del Plan de Mejora Continua.

- Identificación de los procesos.
Se elabora una lista de procesos que en la organización se consideren prioritarios (procesos operativos o clave), y a continuación se ordenan según su importancia, el impacto que puedan tener su rediseño sobre los usuarios, el interés por su mejora continua, etc. Tanto para la identificación como para la priorización de los procesos pueden servir los métodos ya analizados en el capítulo anterior en los apartados de identificación y priorización de problemas. A partir del listado inicial de los procesos priorizados se establecen mapas de procesos a abordar en distintos periodos de tiempo. Es importante nombrar un responsable de cada uno de los procesos seleccionados, delegando el desarrollo de las etapas posteriores en él.

- Diseño o rediseño del proceso.

Una vez elegido el proceso, hay que conseguir que éste de respuesta a los objetivos estratégicos. Para ello, habrá que completar una serie de etapas si se quiere abordar el diseño o rediseño del proceso con ciertas garantías de éxito. Éstas son:

- Constituir el equipo de trabajo. El responsable del proceso será el que deba seleccionar a las personas que deben participar en el diseño o rediseño del mismo. Se recomienda como mínimo una persona por cada uno de los departamentos que realizan actividades en el proceso.

- Delimitar el proceso y subprocesos. Es necesario recurrir a la descripción general del proceso para hacerse una idea global de las actividades incluidas en el mismo. Después habrá que identificar:

1. Los límites del proceso. Identificar las entradas y salidas y, recogiendo los clientes, los proveedores, así como otros procesos relacionados.



2. Los subprocesos relacionados. Deben distinguirse y documentarse, dentro del proceso, los subprocesos relacionados. Consistiría en la presentación de una especie de caja, donde se expresan los procesos operativos para lograr ese subproceso. Por tanto, en su interior contiene, de forma ligada, las actividades directamente relacionadas con los servicios facilitados a los usuarios. En los laterales de esta caja se representan mediante flechas (figura 3):

a. Las entradas al subproceso: paciente desde Atención Primaria, reingresos, etc.

b. Las salidas del subproceso: ingreso en hospital, derivación a Consultas externas, exitus, etc.

En la parte superior e inferior del proceso también pueden representarse otros aspectos que deben tenerse en cuenta y facilitan la comprensión del mismo, como:

a. Las guías o controles que están marcando nuestra conducta a la hora de definir las actividades: recomendaciones específicas, aspectos concretos contenidos en guías de práctica, normativa legal, etc, que sustentan nuestro proceder. Constituyen la base de las denominadas Vías clínicas.

b. Los recursos o mecanismos necesarios para poder realizar las actividades del subproceso.

- Establecer los objetivos básicos del proceso. Para ello han de tenerse presentes:

1. Los objetivos estratégicos previos.

2. Las necesidades de los clientes.

3. Identificación de las carencias: falta de subprocesos o indicadores que sirvan para evaluar la evolución del proceso, ausencia de procedimientos y documentos relacionados, etc.

- Identificar y resolver los problemas que intervienen en el proceso. Una vez identificados los problemas, se elabora un plan con responsables y plazos, con el objeto de definir y validar cómo deberíamos implantar el proceso. Para la resolución de los problemas puede recurrirse a varias herramientas:

- Técnicas de resolución de problemas
- Técnicas del valor añadido. Se cuestionan todas y cada una de las actividades del proceso.
- Recogida de información externa relacionada con el proceso: información bibliográfica, benchmarking (búsqueda de las mejores prácticas disponibles entre la competencia u otras organizaciones afines).

- Establecer indicadores. Los indicadores son necesarios para poder mejorar, midiendo lo que se está realizando. Debe valorarse qué se mide, dónde es conveniente medirlo, cuándo, con qué frecuencia y quién lo mide, y cómo se van a medir las actividades, así como establecer una auditoría del sistema de obtención de datos.

- Implantación del nuevo proceso.

La fase de implantación puede prolongarse en el tiempo, por lo que es necesario desarrollar un plan concreto con la definición de responsables y plazos para cada uno de los ítems o actividades a desarrollar. Antes de implantar el nuevo proceso es necesario reflexionar acerca de las posibles resistencias al cambio y las posibles contramedidas a adoptar en estos casos, siendo importantísimo comunicar y hacer partícipes a las personas que se verán implicadas en la puesta en práctica del nuevo proceso.

- Evaluar los procesos y elaborar el Plan de Mejora Continua

El responsable del proceso no sólo debe impulsar la aplicación del Plan de Implantación del nuevo proceso, sino que también debe controlar su cumplimiento y evaluar la efectividad de las labores realizadas, mediante el seguimiento de los resultados obtenidos y la comunicación directa y periódica con las personas implicadas, es decir, llevar a cabo una monitorización de la implantación.

Vías Clínicas
Representan un modelo para garantizar la calidad en la gestión de procesos asistenciales y constituyen en la actualidad uno de los métodos en los que están más interesados los responsables de los centros sanitarios españoles.
Las Vías Clínicas son planes asistenciales que se aplican a enfermos con una determinada patología y que presentan un curso clínico predecible. También se denominan mapas de cuidados, guías prácticas, atención coordinada o gestión de casos clínicos.

La Vías Clínicas coordinan y ensamblan las dimensiones de la calidad asistencial, tanto los aspectos estimados o implicados por los profesionales sanitarios (calidad científico-técnica y coordinación entre profesionales sanitarios), como los de los enfermos (información, participación y ajuste de las expectativas) y los de eficiencia y gestión de costes.

En la actualidad se están desarrollando e integrando en diversos centros públicos españoles distintas Vías Clínicas, como por ejemplo: Vía Clínica en la pancreatitis aguda, en la artrosis de rodilla, en la osteosíntesis de cadera, etc, pero en pocas se ofrece la coordinación entre los diferentes niveles asistenciales (Atención Primaria y Especializada).

A pesar de las muchas ventajas de la implantación de las Vías Clínicas, las principales limitaciones de estas son:

- Importancia de seleccionar adecuadamente las patologías, ya que no siempre son las más trascendentes las que generan más actividad, de forma que, a veces, para un pequeño volumen de pacientes afectados se requiere un importante esfuerzo por parte del grupo de trabajo.

- La guía y soporte informático deben ser integrables en los sistemas de información de los centros donde se implantan.

- La estructura de algunos centros sanitarios españoles no favorece la aplicación de los programas de patologías con visión multidisciplinar, haciéndose necesario un cambio de cultura que convierta al paciente en el eje central.

MODELO EUROPEO DE EXCELENCIA O MODELO EFQM
Este modelo fue creado a principios de los años 90 del pasado siglo XX por las grandes empresas europeas para elevar su calidad, frente a las competitivas empresas japonesas. Se trata de un modelo de Gestión de la Calidad Total, auspiciado por la Fundación Europea para la Gestión de la Calidad o "European Foundation for Quality Management" (EFQM). Como la mayoría de los modelos de gestión orientados a la Calidad Total, centra su atención en los procesos, a los que considera la palanca más potente para actuar sobre los resultados de forma efectiva y sostenida a lo largo del tiempo.

Está basado en un ejercicio de autoevaluación de la empresa sobre nueve criterios, divididos a su vez en subcriterios de excelencia profesional. Estos criterios son (figura 4):

1.- Liderazgo.
2.- Política y estrategia.
3.- Gestión de Personal.
4.- Alianzas y recursos.
5.- Proceso.
6.- Satisfacción del personal o proveedores.
7.- Satisfacción del cliente.
8.- Impacto en la sociedad.
9.- Resultados clave del negocio.
Se establecen dos grupos de criterios:

- Los Criterios Agentes (criterios 1 al 5). Son aspectos del sistema de gestión de la organización y las causas de los resultados. Estos son:

- Liderazgo. Forma en que el equipo directivo desarrolla y facilita que se alcance la misión y la visión, desarrolla los valores necesarios para el éxito a largo plazo, los materializa mediante acciones y comportamientos adecuados, y se compromete personalmente en asegurar que el sistema de gestión de la organización se desarrolla y pone en práctica.

- Política y Estrategia. Cómo materializa la organización su misión y visión, mediante una estrategia claramente enfocada hacia los actores, apoyada por políticas, planes, objetivos, metas y procesos adecuados.

- Personal. Cómo gestiona y desarrolla la organización los conocimientos de las personas que la constituyen y libera todo su potencial, tanto individualmente como en equipo y en el conjunto de la organización, y cómo planifica estas actividades en apoyo de su política, de su estrategia y del eficaz funcionamiento de sus procesos.

- Alianzas y recursos. Cómo planifica y gestiona la organización sus colaboradores externos y sus recursos internos para apoyar su política, su estrategia y el funcionamiento eficaz de sus procesos.

- Procesos. Cómo diseña, gestiona y mejora la organización sus procesos con objeto de apoyar su política y su estrategia, y generar valor de forma creciente para sus clientes y sus otros actores. La gestión por procesos antes desarrollada es sólo uno de los criterios a evaluar en el EFQM.

- Los Criterios Resultados (Criterios 6 al 9). Representan lo que la organización consigue para cada uno de sus actores (clientes, empleados, Sociedad e inversores).

- Satisfacción del personal. Lo que consigue la organización en relación con su personal: medidas de percepciones e indicadores.

- Satisfacción del Cliente. Lo que consigue la organización en relación con sus clientes externos, o usuarios del sistema de salud en nuestro caso.

- Impacto o resultados en la sociedad. Los que consigue la organización en relación a la sociedad, tanto a nivel local, como autonómico o nacional.

- Resultados clave. Lo que consigue la organización en relación con su rendimiento final planificado: resultados e indicadores clave.



Cada criterio supone un porcentaje diferente de la puntuación total obtenida, siendo uno de los de mayor peso la satisfacción del cliente, que supone un 20 por ciento del total de la puntuación (Figura 4).

Para cada grupo de criterios hay un conjunto de reglas de evaluación, basadas en la llamada "lógica REDER" (Figura 5):

- Resultados: Lo que la organización consigue. En una organización excelente, los resultados muestran tendencias positivas o un buen nivel sostenido, los objetivos son adecuados y se alcanzan, y los resultados se com-
paran favorablemente con los de otras.

- Enfoque. Lo que la organización piensa hacer y las razones para ello. En una organización excelente el enfoque será sano (con fundamento claro, con procesos bien definidos y desarrollados, enfocado claramente a los actores) y estará integrado (apoyará la política y la estrategia y estará adecuadamente enlazado con otros enfoques).

- Despliegue. Lo que realiza la organización para poner en práctica el enfoque. En una organización excelente, el enfoque estará implantado en las áreas relevantes de una forma sistemática.

- Evaluación y Revisión. Lo que hace la organización para evaluar y revisar el enfoque y su despliegue. En una organización excelente, el enfoque y su despliegue estarán sujetos con regularidad a mediciones, se emprenderán actividades de aprendizaje y los resultados de ambas servirán para identificar, priorizar, planificar y poner en práctica mejoras.

La aplicación de cuestionarios de autoevaluación permite identificar puntos fuertes y débiles, áreas de mejora en la organización, orientación y prioridades futuras. Aunque el modelo europeo de excelencia se trata de un modelo industrial, en la actualidad se están desarrollando múltiples esfuerzos para su adaptación al sector sanitario, considerándose en estos momentos, quizá el sistema más integral, ya que analiza todos los ámbitos de la organización y desde el ejercicio de la autoevaluación permite adquirir un profundo conocimiento de la empresa, mediante el análisis de sus procesos de producción y la evaluación de los resultados que obtiene a partir de los mismos.

Uno de los aspectos más llamativos de este modelo es la gestión de recursos humanos y la expectativa de que en una organización de calidad debe contarse también con la satisfacción de los trabajadores. En este sentido sigue fielmente la filosofía de E. Deming.

Podemos concretar, por lo tanto, las características del modelo europeo de excelencia, en los siguientes puntos:

- La importancia de las personas. Parte de la base de que son éstas las que hacen posible el éxito de las organizaciones. El personal es quién mejor conoce los problemas y, por lo tanto, el que mejor podrá aportar soluciones y las más eficaces. También el personal, al estar situado en los puestos de primera línea, representa la imagen de la organización.

- Orientación al cliente. La razón de ser de las organizaciones es la de ofrecer los productos y servicios esperados por los clientes. Sólo se puede mejorar si se analiza cuál es la expectativa y necesidad del usuario.

- Reconocimiento. Tiene que ver con el papel desempeñado por las personas en las organizaciones. Si hay implicación positiva del personal, ésta debe ser correspondida con un reconocimiento explícito de dicho esfuerzo.

- Gusto por el trabajo bien hecho. Como consecuencia de la involucración de las personas en la organización y del reconocimiento de su esfuerzo, todo el que se implica en las acciones de mejora obtiene un mayor nivel de satisfacción en su desempeño.

- Trabajar con hechos y datos. Las acciones de mejora han de ser consecuencia de un examen riguroso de la situación real, basado en información correcta, clara y actual.

- Relaciones de asociación. La asociación con los proveedores es esencial. Todo servicio es consecuencia de la interacción de diferentes unidades.

-Ética. La ética es la filosofía y marco de referencia de las organizaciones. Esto implica el respeto al significado de las normas a los clientes, al personal, a las empresas e instituciones relacionadas con la organización y, por supuesto, a su entorno social.

- Orientación a los resultados. El fin de cualquier organización es la obtención de los mejores resultados, consecuencia de la preocupación por la mejora y por satisfacer las aspiraciones de los clientes y del personal.

Aunque como podemos ver este modelo es muy completo, también posee sus puntos vulnerables, dado que existen distintos métodos para realizar el ejercicio de autoevaluación, pero no está claro cuál puede ser mejor. Además, alguna de las peculiaridades del sistema público, como su alto nivel de burocratización, los equipos directivos poco estables y ciertos condicionamientos políticos y presupuestarios pueden comprometer la puesta en marcha y continuidad de los proyectos de mejora y dificultar todavía más su implantación.

MODELOS DE CALIDAD EN EL SISTEMA SANITARIO ESPAÑOL y OTROS SISTEMAS SANITARIOS
Todas las políticas de calidad tienen algunos puntos en común. En primer lugar, la necesidad de ordenar la provisión de servicios ha hecho que el tema de la acreditación/certificación sea visto como un tema prioritario y que en muchas ocasiones sean más visibles los enfoques de acreditación/certificación externa que el conjunto del Plan de Calidad de la Comunidad Autónoma en concreto. Cada Administración ha optado por un modelo de acreditación propia desarrollado por ella misma.

En general, las Comunidades Autónomas han decidido iniciar la acreditación hospitalaria, aunque con algunas diferencias. Así, Cataluña plantea un modelo global aplicable a todo tipo de servicios y Galicia ha publicado un libro de estándares de acreditación hospitalaria enfocado por servicios o áreas de atención (Anatomía Patológica, Diagnóstico por la imagen, etc). Por otro lado, mientras que Cataluña apuesta por un nuevo sistema de acreditación basado en el modelo EFQM, que combina estándares de Joint Commission e ISO, Osakidetza, que no tiene un sistema de acreditación propio, utiliza el modelo EFQM como base para el desarrollo de los centros. Otras comunidades han elegido enfoques menos conocidos: Andalucía ha optado por un modelo de calidad "transistema" (integra los servicios de los diferentes niveles asistenciales), basado en procesos clave y en su evaluación. Así se ha desarrollado la lista de procesos, los requisitos de calidad de los mismos y está previsto establecer un sistema que permita acreditar su realización.

Esta tendencia a la dispersión en los modelos de acreditación es una tendencia mundial en estos momentos. Además de los modelos clásicos (EEUU, Canadá, Australia y Nueva Zelanda), en los últimos años pocos países (Francia) han desarrollado un modelo de acreditación único. En la mayoría, sin embargo, coexisten diferentes modelos. Así, Italia tiene un modelo básico que se desarrolla de forma distinta en cada una de las regiones, el Reino Unido tienen más de 10 modelos en marcha, etc.

Para finalizar, queremos comentar que parece evidente que esta atomización de modelos de acreditación obligará a realizar esfuerzos importantes de armonización en el futuro. Los esfuerzos realizados hasta ahora en España para sentar las bases de una política de calidad común entre las diferentes Comunidades Autónomas han resultado infructuosos.

 

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