Asma
Bronquial
Educación
Sanitaria
La educación
sanitaria se entiende como la enseñanza de los conceptos y habilidades
necesarios para que los pacientes sigan los consejos médicos. La
información es necesaria pero no suficiente para cumplir estos
objetivos. Por ello el proceso educativo debe tener dos partes fundamentales:
- Transmisión de la información y adquisición de
habilidades por parte del paciente y
- Modificación del comportamiento
La educación sanitaria en el asma bronquial es necesaria, ya que
se ha demostrado que reduce la morbimortalidad, el absentismo laboral
y escolar, y los costes en salud, preferentemente en el capítulo
de demanda asistencial en el servicio urgencias y estancia hospitalaria.
La educación del paciente puede ser el mayor reto en el tratamiento
del asma, y comienza desde el mismo momento que se realiza el diagnóstico,
forma parte del tratamiento eficaz del asma, estando presente en cada
paso del cuidado clínico, y en definitiva, es una poderosa herramienta
que ayuda a los pacientes a adquirir conocimiento, motivación y
habilidad para controlar su enfermedad.
El médico debe establecer un proyecto de coparticipación.
Es esencial que la educación esté suministrada por todos
los miembros que componen el equipo al cuidado de la salud. La educación
impartida por el responsable del equipo es tan importante como la de la
mayoría de sus miembros. Aunque el médico dé mensajes
claros y negocie pactos con el paciente, estos mensajes deben ser reforzados
por el resto de los miembros del equipo.
Se puede acrecentar la educación detallando la información
y los mensajes de educación en cada visita, suministrándolos
en forma de planes escritos.
PLAN
DE AUTOCUIDADOS
Aunque para la educación sanitaria y autocuidados del paciente
asmático no es preciso disponer de grandes medidas, si requiere
tiempo, paciencia y entusiasmo por parte de los profesionales al cuidado
de este tipo de enfermo. Ambos aspectos son relevantes por tratarse
de una enfermedad crónica, caracterizada por periodos de mejoría
y empeoramiento espontáneos, por lo que el control debe adaptarse
a las necesidades del periodo por el que atraviesa
Los pacientes en el momento de ser diagnosticados, así como los
miembros de su familia, necesitan entender bien la enfermedad, sus bases
y su papel en el control y prevención de las exacerbaciones,
aproximándose a las necesidades de cada paciente.
La incorporación de los autocuidados en el tratamiento del asma
ha demostrado que mejora la cumplimentación terapéutica,
la integración social del enfermo, obteniendo mayor autonomía
y control de la enfermedad, así como disminuye la utilización
de los servicios sanitarios.
Para la realización de un buen programa de autocuidados deben
tenerse en cuenta los siguientes puntos:
Información
sobre la enfermedad
El paciente debe saber que se trata de una enfermedad crónica,
con un componente principal inflamatorio, y que cuando sus bronquios
están inflamados se produce un estrechamiento de la vía
aérea que se acentúa por constricción de la musculatura
bronquial (broncoconstricción), origen de la mayoría de
los síntomas de la enfermedad (tos, disnea, sibilancias, etc.).
Reconocimiento
y evitación de agentes desencadenantes
(Ver tratamiento generalidades).
Información
sobre reconocimiento de signos y síntomas
Los pacientes asmáticos y en muchas ocasiones sus propios familiares
deben reconocer los signos y síntomas característicos
de la enfermedad y sus reagudizaciones, así como la posible relación
con diferentes situaciones (laborales, escolares, domésticas
y estacionales).
Información
sobre
tratamiento
Se debe conseguir que los pacientes distingan los medicamentos que alivian
o disminuyen la inflamación de los que eliminan o alivian el
broncoespasmo.
Deben conocer los efectos secundarios posibles de la medicación
pautada, y que pueden seguir necesitando medicación antiinflamatoria
aunque se encuentren clínicamente estables.
Monitorización
de la función pulmonar
A través de un sencillo aparato denominado Peak Flow Meter, que
mide el flujo espiratorio máximo o flujo pico (PEF). Es una magnitud
que correlaciona con el grado de obstrucción bronquial en el
seguimiento de esta enfermedad. La principal limitación es que
es dependiente del esfuerzo, y mide la función de las vías
aéreas de gran calibre, por lo que pacientes con asma leve, cuyas
anomalías fisiopatológicas están ligadas a las
vías aéreas de pequeño calibre y que contribuyen
menos a la resistencia de la vía aérea, pueden ser objeto
de infravaloración .
Puesto que el PEF se correlaciona con el FEV1, el Peak Flow utilizado
de forma cotidiana y una vez aprendida bien la técnica de medición,
podría ser un excelente detector de las situaciones de alarma
o de simples variaciones en la situación del paciente que ayudarían
al médico y al propio paciente a la toma de decisiones sobre
su tratamiento, a obtener indicios de cómo se cumplimenta sus
instrucciones, o a sospechar de desencadenantes no evitados por el paciente,
todo lo cuál confiere un mayor grado de autonomía.
Es necesario adiestrar al paciente en el registro de los valores obtenidos,
así como a saber cual es su "mejor marca personal"
en estado estable, para poder actuar en consecuencia.
Para ayudar a los pacientes a tratar su asma de forma ambulatoria, se
ha propuesto el sistema de zonas de alerta orientativas según
los valores de las mediciones obtenidas del PEF, conocido también
como el semáforo, por la similitud y significado con los colores
de éste. El control se hará en casa anotando sobre el
gráfico la medida a las ocho de la mañana y a las ocho
de la tarde, y en cada caso el paciente anotará la mejor medida
de tres intentos.

Puede ser útil para el paciente dibujar las zonas de colores
sobre un gráfico de registro del PEF, donde figuran síntomas
y medicación (Fig. 3). Estos sistemas permiten no tener que memorizar
las instrucciones, sino comprenderlas y tenerlas por escrito.
Planes terapéuticos
para exacerbaciones (crisis asmática)
Las crisis asmáticas son episodios agudos o subagudos de aparición
o empeoramiento de los síntomas del asma que se acompañan
de una disminución del flujo espiratorio máximo. Las causas
más frecuentes son:
- Exposición a alergenos.
- Infecciones respiratorias víricas.
- Tratamiento incorrecto.
- Abandono de la medicación.
- Terapia antiinflamatoria insuficiente.
- Técnica de inhalación inadecuada.
- Ingesta de fármacos que puedan desencadenar asma.
- Realización de ejercicio físico.
El reconocer el inicio de una agudización y adoptar las primeras
medidas terapéuticas es la mejor estrategia para la prevención
y el tratamiento de las crisis.
El paciente asmático puede identificar una crisis a través
de los siguientes indicadores precoces de agudización:
- Tos, sobre todo nocturna.
- Aparición o aumento de la disnea.
- Peor tolerancia al esfuerzo habitual.
- Aumento de la necesidad de broncodilatadores.
- Disminución del PEF.
- La valoración de gravedad de la crisis debe ser rápida
y precisa.
USO CORRECTO DE TÉCNICAS DE INHALACIÓN
El paciente debe conocer las ventajas del tratamiento escogido y la
necesidad de un entrenamiento y control de la técnica inhalatoria,
siendo necesaria la revisión de la técnica de forma periódica.
Los principales resultados del estudio de Plaza, Sanchís y el
Grupo CESEA en España, en el que se analizó la técnica
de inhalación del cartucho presurizado en 746 pacientes, 466
enfermeras y 428 médicos, demostró que sólo realizaban
correctamente la inhalación el 9 por ciento de los enfermos,
el 15 por ciento del personal de enfermería y el 28 por ciento
de los médicos.
Que la medicación pueda llegar a la parte más distal de
la vía aérea depende de los siguientes factores:
- Características físicas de las partículas generadas,
así partículas de más de 5 micras de diámetro
impactan en la pared posterior de la faringe y bronquios principales,
entre 1 y 5 micras se depositan en la vía aérea, bronquios
terminales y alvéolos, las menores de 1 micra se mueven erráticamente
por las vías aéreas y son eliminadas con la espiración.
- Flujo inspiratorio de la maniobra, flujos altos (> 100 l/min) favorecen
la impactación, pero consiguen una elevada penetración
de partículas, mientras que flujos excesivamente bajos (<
30 l/min) ponen en peligro la cantidad del fármaco que llega
al pulmón, el ideal oscila entre 30-60 l/min.
- Volumen inspirado; los de mayor magnitud permiten la entrada de superior
cantidad del producto.
- Estado anatómico del árbol bronquial.
- La realización de un tiempo de apnea postinspiratoria es importante
para favorecer el depósito pulmonar de la sustancia inhalada,
ya que ésta se deposita por acción de la gravedad.
Ventajas de la
vía inhalatoria
- Administración sobre los órganos diana.
- Rapidez de acción.
- Efectos secundarios mínimos y menor cantidad de principio activo
que otra vía.
- Fácil conservación, pequeño tamaño y fácil
limpieza.
Inconvenientes
de la vía inhalatoria
- Aprendizaje requerido por cada una de las técnicas. Se deben
dar instrucciones al paciente, realizando una demostración práctica
del funcionamiento del tipo de inhalador elegido, así como una
comprobación del nivel de entendimiento y manejo adquirido.
Elección
del sistema de inhalación
Interviene las características siguientes:
Características
del inhalador
- Uso y mantenimiento fáciles.
- Cómodo de transportar.
- Atractivo para el paciente.
- Resistente (importante en niños).
- Fácil control de dosis inhaladas y restantes.
Características
del paciente
- Edad.
- Grado de comprensión.
- Nivel económico.
- Experiencias previas.
- Situación familiar, laboral o escolar.
La medicación inhalatoria cuenta en el mercado con una amplia
variedad de sistemas y aparatos:
Cartuchos presurizados
Sistema MDI
Denominados inhaladores presurizados de dosis controlada (Metered Dose
Inhaler -MDI), son multidosis, compactos y poseen aspecto cilíndrico
y están constituidos por tres elementos: Un cartucho metálico
con capacidad variable según fabricante, de alrededor de 10 ml,
que contiene el principio activo en solución o suspensión
en un gas propelente y a una presión de 3-4 atmósferas;
una válvula dosificadora que permite liberar dosis controladas
del fármaco micronizado produciendo partículas de diferente
tamaño entre 2-4 micras, y un envase externo generalmente de
plástico en el que encaja el cartucho.
Para conseguir una buena eficacia de este tipo de inhaladores es necesario
educar al paciente en el correcto uso del mismo y que se puede resumir
en cuatro fases:
Fase 1: destapar el cartucho, situarlo en forma de L entre los dedos
pulgar e índice y agitar el inhalador para conseguir una mezcla
de sus componentes.
Fase 2: espirar todo el aire posible de los pulmones y situar la boquilla
entre los labios, procurando que esté bien sellada por los mismos.
Fase 3: Inspirar profunda y lentamente al tiempo que se presiona la
válvula una sola vez, hasta que se llenen los pulmones completamente.
Fase 4: retirar el inhalador y permanecer en apnea al menos entre 8
y 10 segundos, para conseguir una mejor difusión del fármaco
por el árbol bronquial.
El intervalo mínimo entre las diferentes dosis será de
30 segundos.
Se debe realizar una correcta limpieza del envoltorio de plástico,
lavándose con agua y jabón, procurando un buen secado
y no dejar restos de agua en el interior.
Ventajas:
- Reducido tamaño, fácil de transportar y disponible en
cualquier momento.
- El paciente percibe su inhalación y la técnica es relativamente
sencilla.
- La dosis es conocida, exacta y repetitiva, manteniendo el medicamento
estéril.
- Adaptable a circuitos de ventilación asistida y de fácil
limpieza y mantenimiento.
Inconvenientes:
- Dificultad de coordinación de movimientos disparo e inspiración
máxima.
- Velocidad y temperatura del gas propelente, pueden interrumpir la
inspiración y favorece el choque de las partículas en
la orofaringe.
- La forma de presentación favorece el abuso por parte del paciente.
Sistemas de "autodisparo":
Autohaler, Easy Breath
Es un sistema similar al cartucho presurizado con la ventaja de que
su sistema valvular permite la liberación del fármaco
activándose con la inspiración, bien con un mecanismo
de "palanca" en la parte superior que es preciso activar antes
de la inspiración o bien simplemente al abrir el cartucho queda
activado para simplemente inspirar.
Ventajas sobre los presurizados clásicos:
- No precisa sincronización de movimientos, así como su
uso en caso de artropatías.
- Fácil manejo para ancianos y niños mayores.
- Se activan con flujos de entre 18-30 l/min.
- Tiene mayor cantidad de fármaco, oscilando entre 200 y 400
dosis.
Inconvenientes:
- El mayor inconveniente actual es que solo disponemos de corticoides
inhalados en este tipo de dispositivos.
Cámaras
espaciadoras
Las cámaras espaciadoras son dispositivos de volúmenes
variables con válvulas unidireccionales o bidireccionales, que
aumentan la distancia desde el cartucho presurizado y la boca del paciente,
producen enlentecimiento en la velocidad de salida del aerosol, favoreciendo
la evaporación del propelente y las partículas de mayor
tamaño del aerosol chocan con las paredes de la cámara,
disminuyendo lógicamente la cantidad de fármaco que impacta
en la orofaringe cuando se utiliza el cartucho presurizado sin cámara
de inhalación. Todas estas razones favorecen el aprovechamiento
mejor del fármaco, al conseguirse un mayor depósito de
partículas en la vía aérea que puede ser superior
al 10 por ciento.
La utilización de las cámaras evita la dificultad de sincronización
en las maniobras de pulsación-inspiración, así
como parte de los efectos adversos del uso prolongado de corticoides
vía inhalatoria, como la candidiasis oral.
Disminuye la eficacia del uso de las cámaras, la utilización
de múltiples pulsaciones seguidas en la cámara, así
como el retraso prolongado entre la pulsación y la inspiración.
No la realización de varias inspiraciones seguidas.
Instrucciones de uso:
- Colocarse de pie o sentado permitiendo los movimientos de espiración
e inspiración con facilidad.
- Destapar el cartucho, colocarlo en posición vertical en forma
de "L" y agitarlo.
- Acoplar el inhalador en el orificio de la cámara en posición
vertical.
- Efectuar una espiración lenta y profunda.
- Ajustar los labios a la cámara, efectuar una pulsación
del inhalador e inspirar lenta y profundamente. Si existe dificultad
para la inspiración se pueden realizar varias inspiraciones a
través de la cámara.
- Retirar la cámara de la boca y realizar una fase de apnea de
al menos 10 segundos.
- Si necesita aplicar más dosis, debe esperar un mínimo
de 30 segundos para repetir el procedimiento.
- Retirar el cartucho de la cámara y guardarlo.
Es importante desmontar la cámara y proceder a su limpieza con
agua y jabón, y posterior secado. Igualmente se debe ser cuidadoso
revisando las posible fisuras en las paredes o mal funcionamiento de
la válvula, para en caso de deterioro cambiar la cámara
por una nueva.
Se dispone de una gran variedad de cámaras en el mercado, según
volumen, longitud y forma, algunas con adaptadores universales y otras
solo adaptables a los cartuchos del propio fabricante. El principal
inconveniente radica en su tamaño, limitando el uso al domicilio,
por lo incomodo del transporte.
Dispositivos
de polvo seco
Este tipo de sistemas presenta el medicamento en forma de polvo micronizado
con partículas de tamaño aproximado de 1-2 micras. No
utiliza gases propelentes y precisa flujos inspiratorios de 30-60 l/min.
Algunos de ellos llevan asociados aditivos (lactosa, glucosa) para percibir
la inhalación, partículas de tamaño grande (20-25
micras) que al chocar con la orofaringe quedan impactadas en ella.
Sistemas monodosis
o
Spinhaler
Son cápsulas u óvalos con una sola dosis, que deben perforarse
previamente a la inspiración.
Instrucciones de uso:
- Abrir el inhalador levantando la boquilla.
- Abrir el orificio destinado para introducir la cápsula y colocarla
y cerrar el inhalador.
- Con la boquilla hacia arriba apretar a fondo el pulsador para perforar
la cápsula, liberando así la sustancia activa.
- Espirar el aire manteniendo el inhalador alejado para evitar perder
el medicamento.
- Colocar la boquilla en la boca e inspirar profundamente, si es preciso
más de una vez hasta acabar el medicamento, se puede ver en alguno
de ellos ya que la cápsula es transparente.
- Retirar la cápsula vacía abriendo el inhalador.
Sistemas multidosis
Turbuhaler: El polvo se encuentra micronizado en un deposito. El dispositivo
está constituido por unos conductos helicoidales que al inspirar
provocan una turbulencia haciendo que las partículas del fármaco
puedan ser inhaladas. Posee un disco en su parte inferior con el que
se carga cada dosis. Proporciona de 100 a 200 dosis de medicamento.
Instrucciones de uso:
- Desenroscar y retirar el capuchón que cubre el inhalador.
- Con el inhalador en posición vertical, se gira la rosca situada
en la parte inferior en sentido contrario a las agujas del reloj.
- Posteriormente se gira la rosca en sentido de las agujas del reloj,
con lo que se oirá un "click", que indica que el dispositivo
esta listo.
- Colocar la boquilla en la boca, bien sellada por los labios y aspirar
profundamente.
- Mantener la respiración al menos 10 segundos
- Si se tiene que aplicar una segunda dosis, esperar al menos 30 segundos
para repetir el proceso.
- Colocar el capuchón del inhalador y guardar en lugar seco.
Accuhaler: Este dispositivo contiene 60 dosis de fármaco en forma
de blister de aluminio que protege cada dosis, que a su vez vienen dispuestas
en una tira autoenrrollable, la cuál al ser accionada por el
dispositivo va siendo perforada para liberar el medicamento. Disponen
de contador numérico.
Instrucciones de uso:
- Empujar con el dedo el protector de la boquilla.
- Deslizar la palanca lateral hasta el tope, con lo que se oirá
un "click"
- Espirar profundamente manteniendo el dispositivo alejado de la boca
- Colocar en la boca e inspirar profundamente.
- Mantener apnea durante 10 segundos.
- Esperar unos 30 segundos antes de aplicar una nueva dosis.
- Tapar y guardar en lugar seco.
Easyhaler: Una nueva variante de administrador de dosis en polvo seco,
cuyo dispositivo se carga presionando en la parte superior del mismo
haciendo que una dosis pase a un pequeño depósito situado
en al parte inferior desde donde podrá ser inspirado. Proporciona
200 dosis, con marcador lateral.
Ventajas de los dispositivos de polvo seco:
- Eficacia clínica igual o superior a los presurizados.
- Facilidad de empleo, pues no requieren coordinación de movimientos.
- Pequeño tamaño, fácil transporte, y no utilizan
propelentes.
- Pueden utilizarse en pacientes traqueostomizados o laringectomizados.
- Son los preferidos por los pacientes.
Inconvenientes:
- Precisan flujo inspiratorio alto 30-60 l/min, difíciles de
conseguir en niños menores de 5 años y pacientes con obstrucción
importante.
- Precisan inspiración voluntaria.
- Producen elevado impacto orofaringeo, provocando aumento de los efectos
secundarios locales.
Este tipo de dispositivos se debe mantener en lugar seco, y para su
limpieza es necesario utilizar un paño sin pelusa o un pañuelo
de celulosa después de su utilización.
Nebulizadores
Son aparatos que generan partículas de diferentes tamaños
rompiendo la tensión superficial del liquido depositado en ellos
y creando una fina niebla. Estas partículas pueden ser acuosas
y utilizarse además como elemento hidratador. Dependiendo del
principio físico por el que el nebulizador genera el aerosol,
existen dos tipos:
Neumático tipo jet o chorro
Está basado en la aplicación del efecto Venturi, por el
cual una corriente de aire u oxigeno comprimido, cuando se proyecta
a gran velocidad sobre una solución nebulizable, la rompe en
pequeñas moléculas formando un aerosol. Para conseguir
partículas pequeñas se precisa flujos elevados entre 6
- 9 l/min.
De gran volumen
Producen una corriente de aire a presión que comprime y fragmenta
una columna de agua. Se utiliza para saturar de agua el aire inspirado
que se administra durante la oxigenoterapia y básicamente como
humedificador.
De pequeño
volumen o micronebulizador
La entrada del aire a gran presión provoca una fragmentación
del liquido depositado, produciendo pequeñas gotas.
El líquido disolvente a utilizar puede ser suero salino o agua
bidestilada.
Ultrasónico
El aerosol se produce por las vibraciones a alta frecuencia que fragmentan
el liquido, las partículas en general son de tamaño variables
de tipo heterodisperso.
Es importante que el paciente participe en la elección del sistema
cuando ello sea posible, teniendo en cuenta sus habilidades, conocimientos
previos y actividades diarias, esto puede ayudar en gran medida al cumplimiento
terapéutico.
En general si el paciente es capaz de realizar una buena técnica
la elección del sistema estará en cartuchos presurizados
y/o dispositivos en polvo seco. Si los pacientes son capaces de generar
altos flujos, mejor los dispositivos de polvo en seco, en cambio si
el flujo es bajo sería preferible el sistema presurizado.
Cuando falta o es difícil la coordinación pulsación-inspiración
se deben administrar los sistemas presurizados con cámaras espaciadoras.
Los nebulizadores se utilizan cuando no es posible ninguna de las técnicas
anteriores y en el caso de pacientes asmáticos son preferible
los nebulizadores neumáticos.
En pacientes traqueostomizados o laringectomizados se pueden utilizar
dispositivos de polvo seco.


Cuando se trata de niños, y dependiendo de la edad, se debe recomendar
el tipo de tratamiento recogido en la Tabla V.
SEGUIMIENTO
EN CONSULTA
Establecido el diagnóstico de asma bronquial, es conveniente
instaurar un plan de tratamiento lo mas individualizado posible, sirviendo
de ayuda recopilar información de las inquietudes del paciente
respecto a su enfermedad y actividad cotidiana. Las referencias sobre
su enfermedad y tratamiento deben realizarse con conceptos sencillos
y básicos. La elección e instrucción de los sistemas
de inhalación se hará de acuerdo con las características
del paciente. Los objetivos pactados serán concretos, y todo
esquema terapéutico debería tener una explicación
verbal y ser entregado en texto de forma clara y concisa.
En una segunda visita y posteriores se hará una valoración
de la sintomatología, se realizará exploración
física y medición de parámetros de función
respiratoria con los medios disponibles Peak Flow Meter o espirometría.
El siguiente paso será verificar la cumplimentación terapéutica
y posibles efectos secundarios; así como recoger si existe algún
tipo de limitación para su actividad cotidiana, o ha precisado
algún tipo de consulta al servicio de urgencias consecuencia
de su enfermedad asmática.
En todas y cada una de las visitas programadas se debe aprovechar para
actualizar los consejos de educación sanitaria y los autocuidados,
ya que el éxito de un programa de educación depende en
gran medida de mantenerlo vivo durante todas las visitas de seguimiento.
La periodicidad de las visitas se deben pautar de forma individualizada,
según severidad y características del paciente. En general
se considera correcto que en las primeras visitas el intervalo sea de
aproximadamente seis semanas, hasta conseguir una situación estable
de la enfermedad y posteriormente cada seis meses o un año, para
poder valorar los aspectos clínicos, sociales, terapéuticos
y de demanda de servicios sanitarios expresados con anterioridad.
CRITERIOS
DE DERIVACIÓN
Más que establecer criterios rígidos de derivación
entre Atención Primaria y Especializada sería importante
establecer una relación de responsabilidad y de colaboración
mutuas, que en definitiva redundarían en beneficio de los pacientes
y una adecuación de los recursos sanitarios.
En este sentido, se podría considerar:
Funciones del
médico general y/o de familia
A. Diagnóstico y clasificación de la enfermedad, sobre
todo desde el punto de vista sindrómico (en función de
los medios técnicos disponibles).
B. Control y seguimiento periódico de los pacientes.
C. Atención a las exacerbaciones de la enfermedad.
D. Educación sanitaria del paciente y de su familia.
Funciones del
médico especialista
A. Confirmación diagnóstica y diagnóstico etiológico.
B. Atención a los pacientes hospitalizados.
C. Manejo de situaciones como asma grave, asma de riesgo vital, asma
de difícil control, o con comorbilidad significativa.
D. Educación sanitaria del paciente y su familia.
Sobre la base de esta línea argumental, un intento de reparto
de tareas, y siguiendo las opiniones de los diferentes profesionales
implicados se han establecido unos criterios de derivación de
pacientes con asma desde Atención Primaria a Especializada (Neumología
o Alergología) que podrían resumirse así:
1. Asma ocupacional, teniendo en cuenta que en estos pacientes se comunicará
también la sospecha a la Unidad de Salud Laboral del Área
Sanitaria correspondiente.
2. Asma con fundada sospecha de origen alérgico, para diagnóstico
etiológico y posibilidades terapéuticas.
3. Asma persistente grave.
4. Siempre que el médico de Atención Primaria lo considere
necesario por la existencia de diagnósticos controvertidos o
por dificultades para un diagnóstico preciso.
|Sumario
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