Abordaje
de la E.P.O.C. en la consulta de Atención Primaria
Etiología
La etiología
de la EPOC es multifactorial. De manera artificial podemos dividirla
en factores de riesgo intrínsecos y extrínsecos (Tabla
III).

Factores
intrínsecos
Alteraciones
genéticas
La presencia de algunos factores genéticos puede condicionar
la aparición de EPOC en determinados pacientes, incluso de manera
más rápida e intensa. En primer lugar nos referimos al
déficit completo o parcial de la alfa-1-antitripsina (según
el fenotipo del paciente), una glucoproteína que constituye la
base fundamental del sistema inhibidor de proteasas procedentes de bacterias
y leucocitos, que protegen de su acción destructora sobre el
parénquima pulmonar y de la producción de enfisemas de
tipo panacinar. La acción fundamental de la alfa-1-antitripsina
se centra en la inhibición de la elastasa y otros enzimas proteolíticos
producidos por los neutrófilos.
Su déficit completo (fenotipo PiZZ) condiciona la presencia de
una enfermedad autosómica recesiva, caracterizada por la presencia
de enfisema panacinar rápidamente progresivo y/o hepatopatía
crónica.
En Atención Primaria es importante prestar atención a
una serie de datos que deben establecer sospechas sobre la presencia
de esta afección hereditaria y consecuentemente iniciar la investigación
adecuada para descartar o confirmar la presencia de dicha alteración
del sistema inhibidor de las proteasas. Los datos que deben ponernos
sobreaviso serían la aparición precoz (antes de los 50
años) y de intensidad grave y evolución rápidamente
progresiva de un cuadro de EPOC, en un individuo que puede ser no fumador,
con antecedentes familiares similares, con presencia de enfisema panacinar
de predominio bibasal, bronquiectasias y afectación hepática
sin factores de riesgo específicos para ello.
Otros trastornos hereditarios que pueden asociarse con EPOC son aquellos
que afectan al tejido conectivo como el Síndrome de Marfan, elastosis
generalizada y ciertas formas de la Enfermedad de Ehlers-Danlos. También
la mucoviscidosis puede asociarse a trastornos respiratorios compatibles
con EPOC.
Deficiencias
inmunológicas
El déficit de inmunoglobulinas gamma, G o A, pueden establecer
las condiciones favorables para la aparición de EPOC.
Hipereactividad bronquial
Aunque este aspecto sea más propio del asma, un componente de
presencia constante y poco influenciado por los test de broncodilatación
puede estar presente en la EPOC. En la mayoría de las ocasiones
es consecuencia de la obstrucción bronquial, pero es posible
que en algún pequeño número de pacientes, se constituya
en factor de riesgo independiente para EPOC. Su papel como factor de
susceptibilidad de la EPOC ha sido estudiado en un gran número
de trabajos. En estudios transversales y de casos se ha comprobado que
los pacientes con mayor grado de hiperreactividad, presentan una mayor
obstrucción de las vías aéreas así como
una mayor presencia de síntomas. Entre los estudios longitudinales,
destaca el realizado por Rijcken y col, con un seguimiento periódico
semestral durante 18 años de una amplia muestra de población
general constituida por 1430 personas de edades entre 15 y 64 años.
En su análisis de resultados destaca la relación obtenida
entre hiperreactividad bronquial inicial y progresión de la caída
del FEV1, que se establece de manera independiente al nivel inicial,
no apreciando diferencias significativas entre fumadores y no fumadores,
pero observando una mayor relación en mujeres que en hombres.
Enfermedades
infecciosas infantiles
Este factor de riesgo no posee en estos momentos un nivel de evidencia
alto, ni una recomendación basada en estudios contrastados, pero
en base a la relación que existe entre maduración pulmonar
e infancia, se considera la hipótesis que enfermedades infecciosas
ocurridas durante ella, interfieran en el proceso madurativo tisular
pulmonar, condicionando una mayor susceptibilidad al tabaco y por ello
un mayor riesgo de padecer EPOC.
Factores extrínsecos
Tabaquismo
Es sin lugar a ninguna duda, el principal factor etiológico de
riesgo para el desarrollo de la EPOC. Aunque múltiples estudios
epidemiológicos han puesto de manifiesto la incontestable relación
tabaco/EPOC, es obligatorio citar el clásico trabajo de Fletcher
que en 1976 demostró el diferente comportamiento que ante el
consumo de tabaco experimentaban distintos grupos del estudio. Así
mientras un grupo de personas no modificaban la fisiológica disminución
que su FEV1 experimentaba con el paso del tiempo, otro grupo de fumadores
modificaba negativamente de manera significativa el descenso del FEV1,
correlacionándose este descenso, con el número de cigarros
consumidos. Así pues estableció el concepto de susceptibles
al humo del tabaco (un 15 por ciento de las personas) en los que se
desconoce cuál es la causa que lo determina, y lo que es más
importante, estableció sin género de dudas la clara relación
entre tabaquismo y EPOC. En cuánto al tabaquismo pasivo, es un
factor que merece la pena ser considerado, aunque desconozcamos la importancia
real del problema. Diversos estudios longitudinales han confirmado todos
estos hallazgos por lo que considerando en su conjunto las evidencias
disponibles, éstas son suficientes para aceptar la existencia
de una relación causal entre el consumo de tabaco y la aparición
de EPOC.
Exposición
laboral
Existe una dificultad apreciable para concluir que la exposición
laboral actúa como factor de riesgo en la génesis de EPOC.
La coexistencia de posible exposición en el ámbito laboral
y el hábito tabáquico de los trabajadores, dificultan
el análisis epidemiológico.
Estudios longitudinales han demostrado una mayor tasa de caída
del FEV1 en trabajadores expuestos a polvos de origen mineral, minería
del carbón, trabajadores de fundiciones y de fábricas
de productos vegetales y algodón. En todo caso se acepta que
en casos de exposición suficientemente intensa y prolongada,
determinados agentes como los citados con anterioridad, pueden originar
una EPOC, con independencia de que a dicha exposición se adicione
la presencia de tabaquismo activo.
Contaminación
atmosférica
Los primeros estudios epidemiológicos con diseño específico
para intentar establecer una relación entre niveles altos de
polución y presencia de EPOC se realizaron en la década
de los sesenta, en países del Norte de Europa.
Con posterioridad estos estudios se han venido sucediendo en EE.UU.
como el realizado con seguimiento de cohortes de seis ciudades que ha
revelado datos que indican que la prevalencia de EPOC es mayor en las
ciudades con mayores índices de contaminación, o en un
estudio longitudinal realizado en la ciudad californiana de Los Angeles
donde se pone de manifiesto que las personas que viven en zonas más
contaminadas presentan un descenso de los parámetros de función
pulmonar más acusados.
A pesar de todo ello no conocemos con exactitud la importancia real
del problema y no podemos establecer con total seguridad la relación
entre niveles altos de polución y prevalencia de EPOC. Lo que
sí está fuera de duda es la relación que existe
entre polución y aumento en la frecuencia y gravedad de las agudizaciones
de los enfermos previamente diagnosticados de EPOC.
Nivel socioeconómico
Algunos autores sostienen que la prevalencia de EPOC es mayor en niveles
socioeconómicos bajos. Es posible que esta asociación
se instaure a través de factores propios de poblaciones deprimidas
económicamente como puedan ser malnutrición, alcoholismo,
drogadicción y una mayor prevalencia de infecciones respiratorias.
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