Abordaje
de la E.P.O.C. en la consulta de Atención Primaria
Epidemiología
El análisis
epidemiológico de la EPOC encuentra para su obtención
más dificultades que otro tipo de enfermedades. Esas dificultades
vienen determinadas en primer lugar porque los estudios de morbimortalidad
van a referirse a todos aquellos casos diagnosticados de EPOC en estadíos
de evolución de cierta entidad, despreciando los casos precoces
o de inicio y por ello infravalorando su incidencia y prevalencia real.
En aquellos casos en los que el estudio epidemiológico se ha
basado en cuestionarios autoevaluados de distintos parámetros
clínicos, las lógicas diferencias de interpretación
así como los errores en la adecuación local de las preguntas,
conduce a errores que pueden sesgar de manera significativa la obtención
de resultados. Si el estudio epidemiológico se hubiera basado
en la realización de pruebas funcionales respiratorias, la dificultad
vendría de la homologación de dichas pruebas y de la necesidad
de protocolizar de manera rígida el proceso de ejecución
de la espirometría. Por último para conseguir datos epidemiológicos
extrapolables y comparables en otras poblaciones distintas a la muestral,
es necesario aunar los criterios diagnósticos y eliminar de la
selección de la muestra los posibles sesgos introducidos por
la exposición poblacional al tabaquismo activo y pasivo.
En EE.UU. y Canadá se presuponía una prevalencia entre
4 por ciento y 6 por ciento en los hombres y entre 1 por ciento y 3
por ciento en mujeres, pero recientemente la iniciativa GOLD situó
la prevalencia de la EPOC en un 2,5 por ciento a 3,5 por ciento para
la población adulta y de hasta un 19 por ciento para los mayores
de 65 años.
En nuestro país, se realizó recientemente el estudio IBERPOC,
desarrollado por la SEPAR y que arrojó una serie de datos de
importancia. El estudio se realizó de manera multicéntrica
a partir de un grupo de poblaciones correspondientes a siete zonas geográficas
distintas. El diagnóstico se estableció en aquellos casos
en los que existía en la espirometría realizada, una obstrucción
no reversible tras la administración de un broncodilatador del
grupo farmacológico de los beta-dos-agonistas, en ausencia de
diagnóstico previo de asma bronquial. Los resultados obtenidos,
ofrecieron una prevalencia global de 9,1 por ciento de EPOC en personas
entre 40 y 69 años con grandes diferencias entre grupos de sexo
(de 14,3 por ciento en hombres a 3,9 por ciento en mujeres) y región
geográfica (de 18 por ciento en Barcelona a 4,9 por ciento en
Cáceres). De igual manera los resultados obtenidos variaban de
manera significativa atendiendo a la presencia o no de hábito
tabáquico y a su intensidad, referida como consumo de paquetes
de cigarrillos por año. Los niveles más altos de prevalencia
de EPOC se obtuvieron el caso de varones, mayores de 60 años
y fumadores de más de 30 paquetes/año (40,3 por ciento).
Como dato comparativo, esta cifra dobla la encontrada en varones con
el mismo consumo de tabaco, pero con diez años menos de edad.
En cuanto a la intensidad de la enfermedad, los datos obtenidos cifraban
la presencia de EPOC grave en 22 por ciento, moderada 40 por ciento
y leve en torno al 38 por ciento.
Todos estos datos confirman la gran importancia socioeconómica
de la enfermedad que previsiblemente y dados los datos actuales en cuanto
a cifras de hábito de consumo de tabaco en la sociedad, verán
incrementadas las cifras de pacientes y su mortalidad.
En este momento y según datos de la OMS, la EPOC ocupa el cuarto
lugar en cuanto a causas de mortalidad mundial, pero las previsiones
para el 2020 dicen que llegará a convertirse en el tercero.
El impacto sanitario de estas cifras de morbimortalidad es inmenso.
Se evalúa que en España la EPOC genera al año una
cifra de alrededor de 40.000 visitas médicas por millón
de habitantes por lo que puede inferirse que el 10 por ciento de los
pacientes que acuden a una consulta de Atención Primaria, padecen
esta enfermedad. En el caso de consultas de neumología, la cifra
se eleva hasta el 35 por ciento de los pacientes atendidos.
Los costes imputados por paciente y año desde el momento del
diagnóstico de la enfermedad se establecen en una media de 1.060
euros siendo los costes indirectos y los derivados de las frecuentes
hospitalizaciones los más cuantiosos.
En un estudio reciente patrocinado por la SEPAR se establecía
que la atención a la EPOC consumía un 2 por ciento de
los recursos del Presupuesto de Sanidad del Estado Español, representando
un 0,25 por ciento del Producto Interior Bruto de las cuentas del Estado.
Por todo ello, podemos observar como los datos de morbimortalidad e
importancia socioeconómica de la EPOC, convierten a ésta
enfermedad en merecedora de los mayores esfuerzos de atención
médica, educación poblacional, investigación científica
y regulación normativa restrictiva del consumo de tabaco.
De igual manera, no debemos olvidar la importancia social, ligada al
sufrimiento personal y familiar así como a la afectación
de la calidad de vida del paciente y su repercusión en el entorno
en el que vive.
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