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PROGRAMA ANUAL
2002-2003
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

 

  

Crisis renoureteral

Diagnóstico microbiológico

El diagnóstico de la crisis renoureteral se basa en tres pilares: la historia clínica, el sedimento urinario y las técnicas de imagen.

clínica

Comentada en el apartado anterior, en la mayoría de casos suele ser tan aguda que obliga al paciente a consultar a los servicios de urgencia del hospital. En general, en los centros de Atención Primaria existe la infraestructura necesaria para llevar a cabo un correcto diagnóstico y tratamiento del cólico nefrítico no complicado.

Sedimento

En el sedimento o en la tira reactiva de orina, encontraremos hematuria, casi siempre microscópica. Ha de investigarse la presencia o no de piuria y/o bacteriuria y, si es posible, la presencia de cristales en el sedimento.

TÉCNICAS DE IMAGEN

Respecto a las pruebas de imagen, la radiología simple de abdomen es el método más importante en el diagnóstico de la crisis renoureteral (Figuras 5 y 6). La radiología simple de abdomen, que siempre debe incluir riñón, uréter y vejiga, permite la demostración de la litiasis, su forma, localización, etc. Salvo en los cálculos de ácido úrico puros, la mayoría de las litiasis pueden evidenciarse con esta técnica.

La ecografía (Figura 7) permite diagnosticar y confirmar la presencia de cálculos en las porciones pielocaliciales del uréter lumbar alto y terminal. Tiene limitaciones en el diagnóstico de la litiasis ureteral media y baja por coincidir generalmente con la densidad ósea de la región lumbosacra. Está indicada en niños, mujeres gestantes, insuficiencia renal o alergia a contrastes yodados.



La urografía endovenosa (Figuras 8 y 9) tiene una sensibilidad y especificidad cercanas al 100 por ciento. La conveniencia de su realización en el momento agudo es motivo de controversia.



Otras técnicas de imagen como pielografía retrógrada o anterógrada, estudios isotópicos, tomografía axial (Figura 10) o resonancia magnética rara vez están indicados en la fase aguda.

diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial (Tabla VIII) debe ser precoz y ha de establecerse con otro tipo de procesos renales (fundamentalmente cuadros embolígenos arteriales), digestivos (diverticulitis, apendicitis, trombosis mesentérica), ginecológicos (quistes de ovario, torsión, anexitis, embarazo ectópico), vasculares, tumores y patología osteomuscular.


 




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