Crisis
renoureteral
Diagnóstico
microbiológico
El diagnóstico
de la crisis renoureteral se basa en tres pilares: la historia clínica,
el sedimento urinario y las técnicas de imagen.
clínica
Comentada en el apartado anterior, en la mayoría de casos suele
ser tan aguda que obliga al paciente a consultar a los servicios de
urgencia del hospital. En general, en los centros de Atención
Primaria existe la infraestructura necesaria para llevar a cabo un correcto
diagnóstico y tratamiento del cólico nefrítico
no complicado.
Sedimento
En el sedimento o en la tira reactiva de orina, encontraremos hematuria,
casi siempre microscópica. Ha de investigarse la presencia o
no de piuria y/o bacteriuria y, si es posible, la presencia de cristales
en el sedimento.
TÉCNICAS
DE IMAGEN
Respecto a las pruebas de imagen, la radiología simple de abdomen
es el método más importante en el diagnóstico de
la crisis renoureteral (Figuras 5 y 6). La radiología simple
de abdomen, que siempre debe incluir riñón, uréter
y vejiga, permite la demostración de la litiasis, su forma, localización,
etc. Salvo en los cálculos de ácido úrico puros,
la mayoría de las litiasis pueden evidenciarse con esta técnica.
La ecografía (Figura 7) permite diagnosticar y confirmar la presencia
de cálculos en las porciones pielocaliciales del uréter
lumbar alto y terminal. Tiene limitaciones en el diagnóstico
de la litiasis ureteral media y baja por coincidir generalmente con
la densidad ósea de la región lumbosacra. Está
indicada en niños, mujeres gestantes, insuficiencia renal o alergia
a contrastes yodados.

La urografía endovenosa (Figuras 8 y 9) tiene una sensibilidad
y especificidad cercanas al 100 por ciento. La conveniencia de su realización
en el momento agudo es motivo de controversia.



Otras técnicas de imagen como pielografía retrógrada
o anterógrada, estudios isotópicos, tomografía
axial (Figura 10) o resonancia magnética rara vez están
indicados en la fase aguda.
diagnóstico
diferencial
El diagnóstico diferencial (Tabla VIII) debe ser precoz y ha
de establecerse con otro tipo de procesos renales (fundamentalmente
cuadros embolígenos arteriales), digestivos (diverticulitis,
apendicitis, trombosis mesentérica), ginecológicos (quistes
de ovario, torsión, anexitis, embarazo ectópico), vasculares,
tumores y patología osteomuscular.

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