Crisis
renoureteral
Etiología
La litiasis renal
es una enfermedad poco homogénea que tiene un origen multicausal
(Tabla V). La frecuencia de las diferentes causas varía según
la población de estudio.

Las hipercalciurias (con o sin asociación a hipercalcemia) representan
el 60 por ciento, las alteraciones del metabolismo del ácido
úrico el 5-10 por ciento, las infecciones urinarias y uropatías
el 20 por ciento y en el resto no se detecta ningún tipo de alteración.
Existen factores intrínsecos y extrínsecos en la etiología
de la litiasis. Los factores intrínsecos son: predisposición
genética, raza blanca, edad, sexo, antecedentes familiares y
anomalías en las vías urinarias. La vasectomía
previa se ha relacionado con litiasis en una determinada edad. Los factores
extrínsecos incluirían los estilos de vida y la dieta.
Así, una dieta rica en proteínas e hidratos de carbono
refinados se correlaciona con litiasis de oxalato cálcico. Las
dietas ricas en potasio y la ingesta abundante de líquidos disminuye
la aparición de la enfermedad. En la litiasis de ácido
úrico, las dietas ricas en purinas son una de sus causas. Existe
controversia acerca de si la ingesta de calcio de la dieta y oxalato
previenen la aparición de cálculos. Tampoco existe evidencia
que la restricción de la ingesta de calcio evite la aparición
de litiasis.
Analizaremos a continuación los diferentes tipos de cálculos
en relación con las causas más frecuentes que los producen.
Litiasis
cálcica
Es la causa más frecuente de litiasis renal. Los cálculos
de oxalato cálcico monohidrato son de pequeño tamaño,
color marrón oscuro y de superficie lisa. Requieren para su formación
una alteración del urotelio de la papila en asociación
con un déficit de factores inhibidores. Los de oxalato cálcico
dihidratado son de tamaño mayor, de color más claro y
con superficie espiculada. No requieren la presencia previa de alteración
urotelial y se producen por sobresaturación urinaria.
Las principales causas de litiasis de oxalato cálcico son la
hipercalciuria idiopática, hiperoxaluria, hipocitruria, hiperuricosuria,
hipomagnesiuria y la disminución del volumen urinario.
La hipercalciuria idiopática cursa con normocalcemia e hipercalciuria.
Se transmite con carácter autosómico dominante. Es la
causa más frecuente de litiasis renal en los países industrializados
y representa alrededor del 80 por ciento de los casos de hipercalciuria.
No tiene predisposición por sexos.
Existen varios tipos de hipercalciuria idiopática. En la hipercalciuria
absortiva tipo I existe una absorción aumentada de calcio a pesar
de dietas hipocalcémicas. En el tipo II, la hipercalciuria sólo
se manifiesta con dietas ricas en calcio. En el tipo III, existe una
disminución de la reabsorción tubular de fosfatos y un
aumento de la síntesis de 1,25-colecalciferol. La hipercalciuria
renal se caracteriza por un déficit de la reabsorción
tubular de calcio, lo que condiciona su pérdida a través
de la orina. Una forma de diferenciar el origen absortivo o renal de
la hipercalciuria es su determinación tras pautar al paciente
una dieta hipocalcémica (<400 mg/día de calcio); si
se corrige, se trata del tipo absortivo, y si persiste es de tipo renal.
La espongiosis renal cursa con normocalcemia e hipercalciuria, y presenta
dilataciones de los túbulos colectores renales que afectan a
uno o a ambos riñones. Algunos fármacos, como la furosemida,
producen aumento de la excreción urinaria de calcio con valores
plasmáticos normales.
Otra de las causas de litiasis de oxalato cálcico es la hiperoxaluria.
El oxalato urinario proviene de la producción endógena
y de la absorción intestinal excesiva a partir de los alimentos.
En este caso, el organismo humano no es capaz de metabolizar el oxalato,
de ahí que su única forma de eliminación es a través
de la orina. La remolacha, el nabo, las espinacas, los guisantes, las
endivias, las acelgas, el té y el cacao son alimentos ricos en
oxalato.
La hiperoxaluria primaria es un trastorno genético del metabolismo
de los hidratos de carbono que cursa con excreción urinaria de
oxalato aumentada. Están descritos dos tipos: el tipo I, que
se acompaña de excreción aumentada de ácido glicólico
y se manifiesta en la infancia con litiasis de oxalato cálcico
recidivante con progresión hacia la insuficiencia renal, y el
tipo II de evolución más benigna.
La hiperoxaluria adquirida se asocia a enfermedades inflamatorias del
intestino o a cirugía de derivación intestinal, situaciones
que favorecen una absorción de oxalato en colon aumentada.
Finalmente, mencionamos la hiperoxaluria idiopática, en relación
a ingesta excesiva de alimentos y líquidos ricos en oxalato.
La excreción de citrato en orina baja es otro factor etiológico
de la formación de litiasis de oxalato cálcico, especialmente
en mujeres. El mecanismo sería la disminución de la sal
de citrato cálcico que provocaría el aumento del ión
calcio en la orina. Se asocian a excreción urinaria de citrato
baja la acidosis tubular renal, las alteraciones intestinales y la hipercalciuria
idiopática.
La hiperuricosuria es responsable de la formación de litiasis
oxalo-cálcica a través de procesos de nucleación
heterogénea al formar la matriz orgánica sobre la que
cristalizará el oxalato cálcico. Suele presentarse en
individuos que ingieren una cantidad excesiva de proteínas en
su dieta, al aumentar la síntesis de ácido úrico
y disminuir el pH de la orina. Una de las características de
este tipo de litiasis es su alto índice de recidivas.
La acidosis tubular renal distal, la ingestión de alcalinos absorbibles
y el hiperparatiroidismo primario promueven la formación de litiasis
de fosfato cálcico.
Tanto la forma esporádica como la familiar de la acidosis tubular
renal distal son causas de nefrocalcinosis y litiasis renal. Las formas
adquiridas y la proximal no forman cálculos. La composición
es de fosfato cálcico y son el resultado de la mezcla de hipercalciuria,
pH urinario alcalino, baja concentración de citrato urinaria
y aumento de la excreción urinaria de fosfato. Es frecuente la
evolución hacia insuficiencia renal. El calcio plasmático
suele ser normal.
El hiperparatiroidismo primario representa la causa más frecuente
de litiasis renal asociada a hipercalcemia. Afecta más al sexo
femenino y cursa con hipercalciuria e hipercalcemia asociado a valores
elevados de hormona paratiroidea (PTH). Los valores elevados de PTH
incrementan la síntesis de calcitriol, facilitando la absorción
intestinal de calcio y fósforo, y produciendo una sobresaturación
de oxalato cálcico en la orina.
Otras patologías que pueden cursar con hipercalcemia e hipercalciuria
son: las metástasis óseas por carcinoma, el mieloma múltiple,
los linfomas, las leucemias, la intoxicación por vitamina D,
la sarcoidosis, el síndrome de leche y alcalinos, la inmovilización,
tirotoxicosis, enfermedad de Paget, el síndrome de Cushing y
la insuficiencia suprarrenal. En la Tabla VI se resumen las diferentes
causas de litiasis cálcica en función de la excreción
de calcio urinario y la calcemia.

Debe saberse que alrededor de un 20 por ciento de los pacientes con
litiasis cálcica no presentan ningún tipo de alteración
metabólica, constituyendo la denominada litiasis cálcica
idiopática.
Litiasis
de ácido úrico
El ácido úrico es un ácido débil con una
constante de disociación de 5,35. Con un pH urinario inferior
a 5,35 se encuentra en forma no disociada, es muy insoluble y cristaliza
como sustancia pura. A pH superiores, puede disociarse y formar sales
solubles con sodio o amonio. De aquí que los dos factores principales
en la formación de litiasis de ácido úrico sean
la hiperuricosuria y el pH urinario.
Los pacientes que presentan litiasis úrica tienen un pH urinario
inferior a la normalidad debido a un defecto en la síntesis de
amoníaco en la célula tubular renal. La hiperuricosuria
puede deberse a un exceso de ingesta de alimentos ricos en purinas (Tabla
VII), a un exceso de síntesis de ácido úrico en
el organismo o a un defecto en la reabsorción en el túbulo
renal. Puede formarse una litiasis de ácido úrico con
uricosuria normal si existe un pH lo suficientemente ácido que
provoque una sobresaturación urinaria de ácido úrico.

La gota primaria, la lisis tumoral, los síndromes mieloproliferativos
y la psoriasis producen hiperuricosuria. Las alteraciones gastrointestinales
como los estados diarreicos y las enfermedades inflamatorias crónicas
producen aumento de la concentración urinaria de ácido
úrico por una disminución del volumen de orina debida
a deshidratación y disminución del pH urinario por pérdida
de bicarbonato a través de las heces.
Algunos fármacos, como el probenecid o los salicilatos a dosis
elevadas, y los contrastes yodados producen hiperuricosuria al disminuir
la reabsorción en el túbulo renal de ácido úrico.
Con el término de litiasis úrica idiopática, se
designa un trastorno poco frecuente, más común en la raza
judía, en el que se forman cálculos de ácido úrico
con uricemia y uricosuria normales, y una disminución persistente
del pH urinario.
Litiasis
cistínica
La cistinuria es una enfermedad hereditaria, autosómica recesiva,
que está causada por un defecto hereditario en el transporte
de los aminoácidos dibásicos (cistina, ornitina, lisina
y arginina), y suele manifestarse en la segunda década de la
vida.
En ella se produce un exceso de excreción urinaria de cistina
que tiene como resultado la formación de cálculos que
pueden llegar a ser de gran tamaño.
La litiasis ocurre con mayor frecuencia en los individuos homozigotos,
siendo menor el riesgo en los heterozigotos.
La solubilidad de la cistina aumenta con la alcalinización de
la orina.
Cálculos
de estruvita
La estruvita es un cristal de magnesio, ión amonio e ión
fosfato. Se forman únicamente cuando la orina está infectada
por gérmenes ureolíticos. La enzima ureasa hidroliza la
urea produciendo iones amonio y bicarbonato, con lo que el pH urinario
aumenta. En esta orina alcalina se produce una sobresaturación
de iones amonio, fosfato y magnesio, y la cristalización de fosfato
amónico magnésico junto a una proporción de carbonato
de apatita.

Los cálculos de estruvita suelen ser de gran tamaño y
ramificados, adaptando la forma de la pelvis y los cálices renales.
Son los llamados cálculos coraliformes (Figura 3). Pueden ocasionar
infecciones urinarias persistentes y ser focos de sepsis. Asimismo,
pueden provocar, por obstrucción de la vía urinaria, insuficiencia
renal.
Los gérmenes implicados con mayor frecuencia en este tipo de
litiasis son: Proteus, Klebsiella, Pseudomonas, Serratia y Enterobacter.
Debe saberse que la Escherichia coli aislada no presenta actividad ureolítica.
El cálculo de estruvita puede formarse sobre uno previo de calcio,
ácido úrico o cistina, por lo que todo paciente con litiasis
de fosfato amónico magnésico ha de ser estudiado para
descartar una litiasis de tipo metabólico que se haya complicado
con un cálculo de origen infeccioso.
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