Hiperplasia benigna de próstata:
manejo y abordaje por el médico de A.P.
Epidemiología
La próstata
como origen de patología ya era conocida en la edad antigua.
"La palabra próstata se cree que se debe a Herófilo
(3.000 años antes de Cristo), miembro de la escuela de Alejandría,
y posiblemente su significado en lengua latina sea glándula".
Varios siglos después, Francisco Díaz, que fue cirujano
de Felipe II y está considerado el padre de la Urología,
ya la describía en la segunda parte del libro "Tratado nuevamente
impreso de todas las enfermedades de los riñones, vexiga y carnosidades
de la verga y urina", en el que puntualizaba como el cuello vesical
es más estrecho y largo en los hombres que en las mujeres.
A pesar de la antigüedad de la patología prostática,
de que la HBP es una enfermedad común, siendo el tumor benigno
más frecuente en los varones mayores de 50 años, y de
que representa la segunda causa de intervención quirúrgica,
es una entidad patológica mal conocida.

Epidemiológicamente, se sabe muy poco de la evolución
e historia natural de la HBP, y qué factor o factores predisponen
o precipitan su aparición.
Hasta 1991 no se inician estudios más o menos serios sobre la
HBP. La OMS, en su 1ª reunión sobre HBP, insta en la necesidad
de realizar estudios epidemiológicos, reiterándose dicha
recomendación en la 2ª reunión celebrada en París
en 1997. Igualmente define como HBP, la presencia de aumento de tamaño,
obstrucción infravesical y sintomatología prostática,
no debiéndose aceptar ninguno de los tres criterios aislados
como HBP. Si se utiliza el crecimiento de la próstata, "HBP
histológica", como único criterio vemos estos datos.
Berry realizó estudios en necropsias de varones observando crecimiento
glandular en el 60 por ciento de los varones mayores de 60 años
y en un 90 por ciento de los mayores de 80 años, pudiendo aparecer
en el 100 por ciento de los mayores de 90 años. Pero el crecimiento
histológico no siempre se encuentra asociado a sintomatología
prostática, conociéndose que un 40 por ciento de las HBP
histológicas tienen sintomatología que afectan negativamente
a la calidad de vida en la mitad de los pacientes sintomáticos.
Por ello, se ha propugnado tomar en consideración la teoría
de los anillos propuesta por Hald (Figura 1), en la que se consideran
el "crecimiento, la obstrucción y la clínica",
para definir la HBP.
Pero no todos los estudios epidemiológicos han tenido presente
estos tres conceptos unidos para considerar la existencia de HBP, de
aquí la dificultad para poder comparar los distintos resultados
y conocer mejor la patología prostática. Los estudios
epidemiológicos deben realizarse en la población general,
ya que de esta manera permiten conocer los rangos de normalidad y sus
valores de referencia en cuanto a los síntomas, tamaño
y flujo urinario.

Así, los diferentes estudios epidemiológicos realizados
han demostrado una considerable variación en la prevalencia de
la HBP, debido a los diferentes conceptos utilizados en la definición
en cada uno de ellos. En algunos se valoraron los síntomas, en
otros la muestra poblacional no fue lo suficientemente representativa,
y en todos no se utilizaron los mismos criterios para la valoración
de los síntomas. Por ello, la OMS recomienda la utilización
del I-PSS, que puede observarse en la Tabla I.
El primer estudio
realizado con base poblacional sobre la prevalencia de la HBP, fue realizado
en 1991 en Escocia por Garraway. Se realizó sobre una base poblacional
de 5.500 varones mayores de 40 años, valorándose los síntomas,
la obstrucción mediante flujometria (inferior a 15 ml/seg) y
el tamaño prostático, el cual sólo se midió
mediante ecografía transrectal en los pacientes que presentaban
una sintomatología superior a 11 en la escala y un flujo máximo
inferior a 15 ml/seg. Además, a estos pacientes, en total 219
(23,9 por ciento de la muestra), se les realizó un tacto rectal
y se les determinó el Antígeno Prostático Especifico
(PSA). Este trabajo adoleció de una de las partes fundamentales
en cualquier estudio de prevalencia, ya que el tamaño solo se
valoró en una parte de la población, lo que representó
un sesgo de selección, dado que no se conoció que tamaño
representó la población asintomática con un flujo
máximo superior a 15 ml/seg. Por ello, este estudio no tiene
utilidad para valorar la enfermedad en las fases iniciales y subclínicas.
Más adelante, en el año 1993, se publicó un estudio
realizado por Chute en el condado de Olmsted (Minnesota, EEUU), que
fue realizado sobre una base poblacional de 14.994 varones de 40 a 79
años. La muestra estudiada fue de 2.115 individuos, en los que
se valoró la obstrucción mediante flujometria, los síntomas
se evaluaron con un cuestionario diferente al I-PSS y la ecografía
solo se realizó a 475 varones, por lo que resultó igualmente
de escasa utilidad.
Posteriormente, Sagnier en Francia publicó un estudio en el año
1994, con una muestra de 2.011 varones de 50 a 80 años, en el
que sólo se valoró uno de los componentes de la HBP, la
sintomatología, mediante el I-PSS y el Boyarsky.
Hunter publicó en 1996 un estudio realizado en la comunidad de
Madrid, en el que sólo se miden los síntomas en varones
mayores de 50 años. A igual que el estudio de Sagnier sólo
valoró un aspecto de la HBP y no se analizaron individuos más
jóvenes, por lo que con ellos no es posible valorar las etapas
más iniciales de la enfermedad.
Utilizando los tres componentes de HBP, Tsukamoto publicó un
estudio en 1995, realizado en Japón en varones de 40 a 79 años,
pero sobre una base poblacional pequeña, de tan sólo 682
individuos.
El mejor estudio realizado hasta ahora se ha llevado a cabo en España,
en la Comunidad Autónoma de Andalucía. Lo llevaron a cabo
Chicharro y Burgos, y fue publicado en el año 1998. Se trata
de un estudio transversal realizado en 1.173 varones de 40 años
residentes en Andalucía. A todos los individuos incluidos en
el estudio se les realizó cuantificación de los síntomas,
mediante "Boyorsky e I-PSS", flujometría, ecografía
abdominal y/o transrectal, residuo post-miccional y PSA. La muestra
probabilística se realizó con tres dominios poblacionales,
de 40 a 49 años, de 50 a 59 años, y de 60 o más
años. La estratificación en cada uno de los dominios poblacionales
fue proporcional y se realizó en 64 municipios de todas las provincias
andaluzas. El tamaño de la muestra fue de 266 individuos para
el dominio de 40 a 49 años, de 362 para el de 50 a 59 años,
y de 445 para el de 60 o más años.
Los criterios de exclusión de este estudio fueron:
- Toma de fármacos que alteren la fisiología miccional.
- Antecedentes de estenosis uretral.
- Presencia de neoplasia prostática o vesical.
- Alteraciones psiquiátricas.
- Enfermedad neurológica que altere el mecanismo de la micción.
- Antecedentes de cirugía prostática, uretral o vesical.
Sus principales resultados fueron los siguientes:
- Prevalencia de HBP. Resultó del 11,8 por ciento en el total
de la población masculina mayor de 40 años, oscilando
entre el 0,75 por ciento en la población de 40 a 49 años,
y el 30 por ciento en los mayores de 70 años. La prevalencia
se obtuvo definiendo la HBP, como un tamaño prostático
superior a 30 grs., un flujo máximo inferior a 15 ml/seg y un
I-PSS superior a 7 (sintomatología moderada o severa).
- Sintomatología. Si en este estudio sólo se hubieran
aceptado los síntomas como definición de HBP, se habría
obtenido que un 20,75 por ciento de los varones presentarían
una sintomatología moderada (I-PSS superior a 7 e inferior a
20) y un 4,19 por ciento severa (I-PSS superior a 19). La sintomatología
aumentaba con la edad, oscilando el prostatismo severo desde un 1,87
por ciento en el grupo de edad de 40 a 49 años, hasta un 7,62
por ciento en el grupo de edad de más de 70 años. Igualmente,
se observó una menor calidad de vida en el grupo más joven
a igualdad de síntomas.
- Tamaño prostático. Un 43,39 por ciento de los varones
presentaban tamaños prostáticos de más de 30 gramos
y un 21,96 por ciento menores de 20 gramos. El 59,75 por ciento de los
varones de 60-69 años presentaban aumento de tamaño de
más de 30 gramos. El tamaño prostático medio fue
de 30,68 gramos cuando se midió por ecografía abdominal,
y de 32,27 gramos por ecografía transrectal, existiendo diferencias
significativas según la edad. En los varones que se detectó
por ecografía transrectal aumento de la zona de transición,
su tamaño era mayor que en el resto de individuos, no existiendo
diferencias significativas en los diferentes grupos de edad (el crecimiento
de la zona de transición es una de las causas de HBP).
- Flujo máximo por segundo. Un 25,97 por ciento de los varones
presentaron unos valores de flujo máximo inferiores a 10 ml/seg
y un 29,7 por ciento entre 10-15 ml/seg. En más del 50 por ciento
de los individuos que presentaron disminución del flujo no se
halló HBP. El flujo máximo obstructivo aumentó
significativamente con la edad, observándose pequeñas
diferencias cuando se valoraron cifras menores a 10 ml/seg en los valores
de 10-15 ml/seg; así, en los mayores de 70 años se obtuvo
un 53,97 por ciento de pacientes con obstrucción y en el grupo
de edad de 40-49 años sólo un 7,31 por ciento.
Como se puede observar, la prevalencia de HBP puede variar mucho si
sólo se tiene en consideración uno de los integrantes
del trío de la patología, "los síntomas, el
tamaño o la obstrucción".
Posiblemente, el estudio andaluz sea el más cercano a la realidad
de la prevalencia de HBP, mostrando su magnitud ya en edades habitualmente
asintomáticas. Otros estudios, al valorar sólo parcialmente
aspectos de la HBP, pierden su utilidad como referente tanto para la
prevalencia como para el tratamiento.
Los autores del estudio epidemiológico andaluz llegan a una serie
de conclusiones de las que nos parecen más interesantes las siguientes:
- La zona de aumento de tamaño prostático y obstrucción
sin síntomas aumenta con la edad con diferencias significativas,
igualmente que la zona de obstrucción, síntomas y aumento
de tamaño, pero la correlación con la edad en esta última
es mayor.
- Las zonas que no se pueden considerar HBP, son sólo síntomas,
sólo obstrucción o sólo síntomas con obstrucción
pero sin aumento de tamaño, ya que pueden ser producidas por
otras entidades patológicas distintas a la HBP.
- La zona de aumento
de tamaño aumenta con la edad, existiendo diferencias significativas,
aunque la correlación es negativa si el corte de tamaño
prostático es de 20 gramos.
- Si se confirman estos hallazgos en otros estudios, muchos ensayos
clínicos publicados perderán toda su validez.
Posteriormente a este estudio realizado en España, Overland y
colaboradores elaboraron un estudio epidemiológico en Noruega,
pero cayeron en alguno de los defectos anteriormente descritos. La muestra
era de 611 varones de 55-70 años (falta el segmento de varones
más jóvenes, de 40 a 50 años), con una mediana
de edad de 62,2 años, a todos se les realizó una ecografía
transrectal y se cuantificaron los síntomas mediante el I-PSS
y flujometria. Un 72,2 por ciento presentó síntomas leves,
un 23,8 por ciento moderados y un 5 por ciento severos. En relación
al flujo, un 18,7 por ciento lo presentó inferior a 10 ml/seg
y un 27 por ciento superior a 10 ml/seg e inferior a 15 ml/seg. En cuanto
al volumen prostático, un 29,5 por ciento presentó un
tamaño de entre 30-39 cm3 y un 22,1 por ciento superior a 39,9
cm3. Son resultados similares a los de Chicharro y Burgos, con la salvedad
que este estudio no permite conocer los estadios iniciales de la enfermedad,
desconociéndose la prevalencia en el grupo de edad de 40 a 54
años.
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